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Zig et Pucé en el siglo XXI. Visiones sobre la ciudad del futuro

Ignacio Grávalos y Patrizia Di Monte (estonoesunsolar) 26 abril, 2016

“Una razón más (…) para que el hombre, ‘cada vez más nuevo’, admita cada día realidades que fueron irrealidades un instante antes. Todo depende del poder de la imagen, de la persuasión o de su, en muchos casos, premonición”.

R. Muñoz Suay

Zig et Pucé es un cómic franco-belga creado por Alain Saint-Ogan en 1925 y que tendrá continuidad hasta 1954 [1]. La serie fue publicada inicialmente en Dimanche Illustré, el suplemento dominical del diario francés L’Excelsior. Relata las aventuras dos adolescentes que, al igual que le sucedía a Little Nemo [2], transcurren en escenarios fantásticos y fuertemente influenciados por el Art Decó. En Francia, las tiras tendrán un éxito sin precedentes. Presenta algunas innovaciones técnicas, siendo el primer cómic francés en incorporar los ‘bocadillos’ de conversación en las viñetas. Su estilo de dibujo tendrá una gran influencia en autores posteriores, siendo considerado  precursor de la llamada línea clara.

El autor, involucrado intensamente en el proceso imperialista francés, utilizó su influencia a través de las viñetas para promocionar la Exposition Coloniale de 1931. Muchas de las aventuras exóticas de los personajes están cargadas de intenciones. Al margen de las posibles consideraciones acerca de las aspiraciones colonialistas del autor, nos centraremos en su incursión en el campo de la ciencia ficción, en esta ocasión a través de Zig et Pucé au XXIeme siécle. En esta historia, divididas en episodios, Saint-Ogan imagina una ciudad que en cierto modo avanza cuestiones que se materializarían con el advenimiento de la ciudad postmoderna. Son numerosas las especulaciones que realiza sobre el futuro: sistemas de transporte aéreo individual, transatlánticos voladores, la presencia de un mar y un puerto en París, una isla artificial intermodal en mitad del océano, cuestiones sobre las telecomunicaciones que estaban por llegar, etc. Algunas de ellas ya habían sido formuladas con anterioridad por la novela de anticipación francesa.

Estación intermodal oceánica en el episodio Un poursuivant acharne

Estación intermodal oceánica en el episodio Un poursuivant acharne

El capítulo que nos ocupa, Zig et Puce au XXIe siecle se publicó en 1935, en un momento previo a la Segunda Guerra Mundial en que la confianza en el progreso, la ciencia y la razón eran incuestionables. En los primeros episodios, los dos jóvenes emprenden un viaje en una cápsula-globo que les traslada a la estratosfera. Una vez allí, sufren un inesperado bucle en el tiempo, de modo que, al aterrizar, se encuentran de nuevo en París, pero esta vez habiendo sido trasladados al 22 de diciembre del año 2000. Son innumerables las novedades que se van encontrando en ese futuro imprevisto, pero nos vamos a detener en dos de ellas, ya que resultan sumamente inspiradoras para un tiempo que todavía estaba por llegar.

La ciudad simulacro

Episodio Étranges découvertes.

Episodio Étranges découvertes

La primera visión tras salir de la cápsula que tienen de la ciudad del siglo XXI está constituida por la torre Eiffel, que, sorprendentemente, está acompañada por una réplica exacta de la misma. Es imposible detectar cuál es la original y cuál es la copia, pero, en realidad, resulta intrascendente. No es casual que una primera reflexión sea la relativa a la pérdida de unicidad, que vendrá puesta en escena un año después por Benjamin en El arte en la época de la reproductibilidad técnica. La torre Eiffel, el monumento por excelencia del París del siglo XIX, pierde su carácter exclusivo para pasar a convertirse en un elemento reproducible en el paisaje urbano parisiense. La realidad confirma estos delirios. Se trata de una situación que trasciende la realidad local. En la actualidad, existen al menos veinte réplicas de la torre dispersas por el territorio mundial, ya con un nuevo rol que lo libera de cualquier vínculo geográfico o cultural. Estos clones, en palabras de Verdú [3], pertenecen a “la categoría de lo irreal para, en consecuencia, no morir nunca”.

Réplicas de la torre Eiffel en Las Vegas, Tokio y Tianducheng

Réplicas de la torre Eiffel en Las Vegas, Tokio y Tianducheng

Igualmente presente está la cuestión sobre la pérdida de la frontera entre lo real y lo ficticio. La réplica y la imitación cuestionan la percepción de la realidad, “Je ne comprends rien…”, afirma Pucé mientras asiste a un panorama insólito. Una ligera frontera que se disolverá junto con las leyes ortodoxas del movimiento moderno con la aparición del kitsch, la yuxtaposición y el collage. La arquitectura dispondrá de un “almacén de imágenes visuales” formado por lo vivido y reforzado por la avalancha de imágenes producidas por los mass media. Dará lugar a arquitecturas superpuestas formadas por elementos no necesariamente coherentes, pero también admitirá la réplica exacta de elementos reapropiados procedentes de otras épocas. Esta situación será recogida por Jencks en El lenguaje de la arquitectura postmoderna, en el que hace referencia al museo Getty de Malibú, realizado en 1970 por Norman Neurburg (et al.), constituyendo una réplica de la Villa dei Papiri, esta vez trasladada al paisaje californiano y actualizada con aparcamiento y agua colorada. Lejos de constituir un caso aislado, serán numerosas las réplicas que se irán realizando a lo largo del planeta, teniendo como punto de referencia, no podría ser de otro modo, a la irreverente y venerada ciudad de Las Vegas.

Museo Getty (Malibú), 1970

Museo Getty (Malibú), 1970

La consideración de los monumentos como piezas de un catálogo a disposición de la ciudad, libre de jerarquías y superpuestos a la dimensión histórica, abre un debate que será asimilado por la ciudad postmoderna. A partir de los inicios de los años setenta, las ciudades tendrán que estar preparadas para “competir entre sí fundamentalmente como centros financieros, de consumo y de entretenimiento” [4]. El potencial del atractivo turístico y las nuevas necesidades de un nuevo capitalismo para la atracción de personas y capital abrirán un debate tendente a incorporar el hedonismo, la belleza y el placer a las ciudades.

La ciudad museo (la ciudad temática) dará signos de agotamiento y saturación. El incremento de la población y las nuevas condiciones de movilidad constituye un serio problema para muchas de las ciudades o enclaves más deseados. Baudrillard, apoyado en Borges [5], ya avisó sobre el fenómeno del simulacro, “del poder mortífero de las imágenes” [6], del advenimiento de una segunda realidad que iba a constituirse como sustituto indistinguible de la misma. Algunos ejemplos ya han experimentado sobre la recreación del original para la atracción turística y será un camino sin duda abordado por la sociedad contemporánea. La réplica de las cuevas de Altamira, por ejemplo, según figura en su publicidad, recrean el espacio original “tal y como fue habitada y pintada durante el Paleolítico”, de lo que se desprende cierta lectura de valor añadido respecto a la original.

 

Recreación de las cuevas de Altamira, 2001

Recreación de las cuevas de Altamira, 2001

Y en este contexto, observado con especial ironía por Umberto Eco en su Viaje a la hiperrealidad [7], siguen apareciendo productos que no sólo imitan, sino que superan la realidad misma  en un juego que el autor definió como una “impresión de entrar y salir en el tiempo en una niebla espacio-temporal en la que los siglos se confunden”. Una situación reflejada también elocuentemente por Peter Greenaway en su instalación “Las bodas de Caná”, realizada en el año 2009 en la Iglesia de San Giorgio Maggiore de Venecia, donde el artista proyectó el cuadro de Veronese pudiendo recrear el espacio pictórico en 3D e incorporando los sonidos, voces y murmullos de los protagonistas del cuadro.

Instalación Las bodas de Caná. Peter Greenaway, 2009

Instalación Las bodas de Caná. Peter Greenaway, 2009

La reprogramación de las infraestructuras

Episodio Vestiges du passé

Episodio Vestiges du passé

En el episodio titulado Vestiges du passé, los dos jóvenes se encuentran con una estación de metro [8]. Sorprendidos de que todavía se mantenga una infraestructura que pensaban obsoleta, deciden entrar. Estupefactos, ven que lo que antes era una estación de metro, se ha convertido en un bar con una pista de baile.

Una primera lectura viene establecida por las cuestiones de la movilidad y el tráfico. Efectivamente, a lo largo de sus aventuras, se observa cómo éste está constituido todavía por automóviles, vagones que discurren por tubos neumáticos, pequeños vehículos aéreos y dispositivos personales voladores. Sin embargo, la estación de metro ya no contiene ningún transporte subterráneo.

Episodio Le doute devient impossible

Episodio Le doute devient impossible

Es interesante observar cómo afronta el autor la obsolescencia de dichos espacios destinados a la infraestructura. En este caso, no se describe como un espacio residual abandonado, sino que ya ha sido repensado para establecer un uso alternativo (lúdico, cultural) de modo que, en cierto sentido, tiene la posibilidad de reprogramar la ciudad con otras claves. Este discurso adquirirá consistencia a finales del siglo XX a partir de varias iniciativas tendentes a reciclar la ciudad, en las que la ciudad construida es interpretada como un hardware, y la ciudad del futuro viene a ser considerada como un software.

En esta línea, el colectivo alemán Raum Labor realizó una intervención similar en la estación de metro de Mülheim en el año 2009, en la que utilizó la infraestructura, esta vez activa, para reconvertirla en un espacio cultural yuxtapuesto (conciertos, boxeo, ópera…). Ese mismo año, Diller y Scofidio realizaron la imponente intervención en la High Line neoyorquina, reutilizando el abandonado tramo de tren en un nuevo espacio público verde que recorre parte de la ciudad.

Intervención en Mülheim. Raumlabor, 2009

Intervención en Mülheim. Raumlabor, 2009

La regeneración urbana de estos contenedores irá expandiéndose, abarcando desde antiguos búnkers de submarinos, como en el caso de St. Nazaire, fábricas en desuso, como la reestructuración realizada por Koolhaas en Zolverein, así como numerosos espacios sin identidad dejados como residuo debajo de puentes, autopistas, etc. Los vacíos dejados por la ciudad industrial serán considerados oportunidades de reactivación urbana.

Nathalie Kosciusko-Morizat, ingeniera, exministra de Ecología y candidata a la alcaldía de París en 2014, de la mano de los arquitectos Manal Rachdi y Nicolas Laisne, se propuso “traer de nuevo a la vida a las estaciones fantasma, dándoles un nuevo propósito”. Para ello, propuso una serie de usos en las estaciones de metro abandonadas (una piscina subterránea, un nuevo jardín, una discoteca…). El sueño de Saint-Ogan adquiría consistencia casi ochenta años después.

Propuestas para el metro de París. Rachdi&Laisne, 2014

Propuestas para el metro de París. Rachdi&Laisne, 2014

Esta ensoñaciones adquirieron un punto especialmente distópico en la Bienal de Arquitectura de Venecia de 2008, donde Nikolas Robspierre y Kobas Laksa ganaron el León de Oro con The afterlife buildings. En dicha exposición, desarrollada en el pabellón polaco, se presentaron las últimas grandes obras de infraestructuras o equipamientos de Polonia y, sobre ellos, a través de impactantes fotomontajes, los artistas arrojaron una visión sobre cómo iban a soportar el devenir de un pesimista futuro. Todos los edificios, inmersos en una imaginería punk,  habían sufrido una modificación de uso y habían pasado a ser simples contenedores, ahora ya sin los brillos del paisaje previo a la crisis.

Fotomontaje sobre el aeropuerto Chopin de Varsovia. Robspierre&Laksa, 2008

Fotomontaje sobre el aeropuerto Chopin de Varsovia. Robspierre&Laksa, 2008

Y así se va construyendo la ciudad contemporánea, con ideas que numerosos autores anticiparon desde posiciones marginales y no académicas. La ciencia ficción, los cómics o las películas de serie B, tuvieron la capacidad de aprovechar el canal que les ofrecían los mass media para ir conformando un imaginario urbano que, en ocasiones, prepararía el terreno para la ciudad contemporánea. En la actualidad estamos construyendo ciudades que se pensaron hace ya cincuenta años. Sin embargo, la realidad ya no es la misma. En cierto modo, las ciudades nos llegan siempre con retraso. El modo de gestionar información e imágenes está en continua transformación. Habrá que estar atentos a los nuevos medios, al presente y a lo cotidiano, pues, sin duda, contienen ya los códigos de la ciudad del futuro.

[1]  Tras una larga  pausa, fue retomado por Greg desde 1963 hasta 1970.

[2]  McCay, Winsor. Little Nemo in Slumberland. Publicado a partir de 1905.

[3] Verdú, Vicente. “Ficciones metropolitanas”. Arquitectura Viva, 88.

[4] Harvey, David. La condición de la posmodernidad. Amorrortu, Buenos Aires, 1998.

[5] Borges, Jorge Luis. El hacedor. Alianza. Madrid, 1999.

[6] Baudrillard, Jean. Cultura y simulacro. Kairós. Barcelona, 1978.

[7] Eco, Umberto. La estrategia de la ilusión. Debolsillo. Barcelona, 2012.

[8] La primera línea de metro en París se inauguró en 1900 con motivo de los Juegos Olímpicos.


Créditos fotográficos

Img1, 2, 3, 8 y 9_ Zig et Pucé au XXIeme siécle de Alain Saint-Ogan. Ed. Glenat.

Img4_ Fotomontaje de imágenes de pinterest.com. (por estonoesunsolar)

Img5_ www.getty.edu

Img6_ www.territoriosrupestres.com

Img7_ Fotomontaje de imágenes de pinterest.com (por estonoesunsolar)

Img10_ www.raumlabor.net / www.lahengst.com

Img11_ www.dezeen.com

Img12_ www.grospierre.art.pl

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About The Author

Ignacio Grávalos y Patrizia Di Monte (estonoesunsolar)

Ignacio Grávalos. Arquitecto por la ETSAB, Master en Investigación y Formación Avanzada en Arquitectura de la USJ. Profesor de la Universidad San Jorge. Patrizia Di Monte. Arquitecta por la IUAV, Master Gran Escala de la ETSAB. Ha sido profesora de Urbanismo y Arquitectura Social en la Universidad San Jorge. Fundan gravalosdimonte arquitectos en 1998 en Zaragoza. Combinan la actividad profesional con la docente. Profesores invitados en numerosas universidades y foros internacionales. Desarrollan proyectos culturales, que abarcan desde el arte a la arquitectura, estrategias de regeneración urbana, paisajismo, arquitectura participativa y urbanismo sostenible y de emergencia. Son los autores intelectuales del programa experimental “estonoesunsolar”, de intervención temporal en solares abandonados. http://www.gravalosdimonte.com/

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