Asentada en la localidad de Écija, la familia Rodríguez de Andrada decidió instalarse allí tras sufrir persecuciones por parte de la Inquisición de Portugal. Hemos de situar la decisión de este grupo en el contexto de la época, donde se estaba dando una fuerte fase de represión por parte del Santo Oficio lusitano, muy similar a la que sus homólogos castellanos habían hecho a finales de la centuria anterior, infligiendo a los cristianos nuevos de dicho reino un verdadero acoso y derribo, lo cual nos explica su temprana marcha a Andalucía a comienzos de la segunda mitad del Quinientos, habida cuenta de que allí parecía haberse apaciguado temporalmente el conflicto religioso.

El cabeza de familia durante esa primera etapa fue claramente Antonio Rodríguez de Andrada, próspero mercader que pronto alcanzó el oficio de jurado en el cabildo astigitano. Las distintas hermanas de Antonio habían casado con miembros de los Fernández de León, otro grupo portugués trasladado con ellos y que también compartía ascendencia hebrea. No pocos de ellos alcanzaron puestos intermedios dentro de los oficios municipales de su nuevo hogar. A pesar de que sus estrategias conyugales obedecieron a una marcada endogamia típica de la época, no dudaron en conectar con pretendientes locales siempre que la ocasión les fuera propicia, sobresaliendo la unión de Isabel de Andrada con Alonso González de Silva, quien también ostentaba una juradería.

Una inteligente actividad mercantil acompañada de la adquisición de tierras, bodegas de aceite, lagares, molinos y otros bienes permitió a los Andrada cimentar una notable fortuna en territorio andaluz. Desafortunadamente para sus intereses, la visita inquisitorial de 1593 fue el inicio de una serie de continuadas denuncias contra la comunidad portuguesa de Écija, donde ellos ejercían un notable liderazgo por sus lazos comerciales e influencia. Se incidió mucho en el vínculo de Violante de Acosta, mujer de Antonio Rodríguez de Andrada, con las hermanas Gómez, las cuales se habían ligado de manera estrecha con los Dávila, cristianos nuevos castellanos con un largo historial de problemas ante la Inquisición de Sevilla.

Si bien la gran mayoría del nutrido cuerpo de sirvientes que poseían se mostró leal y defendió la inocencia de sus amos ante las preguntas de las supuestas prácticas judías que se les imputaban, existieron varios enemigos entre otras autoridades locales y antiguos criados se mostraron en esa creencia. Algunos parientes destacados de los Andrada buscaron ayudar a su familia política, destacando en esa tarea el ya citado Alonso González de Silva y Gabriel Gutiérrez, escribano público portugués en Écija y quien previamente había sido vecino de Osuna donde ejerció la profesión de cirujano.

Algunos de ellos lograron huir antes de ser apresados, si bien bastantes integrantes del núcleo familiar se vieron obligados a salir reconciliados en el importante Auto de Fe celebrado en Córdoba el 25 de marzo de 1597. Los siguientes años reflejarían el desarrollo de efectivos lazos de solidaridad de grupo y apoyos que permitieron a las víctimas, en la medida de lo posible, recomponerse y pleitear por los bienes que les habían sido incautados.

Una muestra perfecta de ello sería Jorge Fernández de León, casado con Cecilia Fernández de Andrada, la cual había sido asimismo penitenciada. Este personaje logró comprar una escribanía en la ciudad de Granada, contando con el aval de varios parientes que le respaldaron en la operación. Si bien el revés sufrido fue fuerte, seguían conservando un patrimonio estimable. No solamente logró el pretendiente dicho objetivo, sino que terminaría alcanzado la posición de caballero veinticuatro en la propia Écija, hasta que renunció en favor de Juan Mesía Valderrama (1606).

Resulta indicativo del nuevo rumbo, provocado fundamentalmente por la represión inquisitorial contra los Rodríguez de Andrada que permanecieron en suelo andaluz, observar como la endogamia va a ir incrementándose durante los siguientes años, particularmente en la década de los 20 del siglo XVII con las uniones entre algunos de los nietos del jurado Rodríguez de Andrada, estrechándose más el círculo.

Autor: Marcos Rafael Cañas Pelayo

Bibliografía

CAÑAS PELAYO, Marcos Rafael, “Cristianos nuevos portugueses en Écija: integración y dificultades (finales siglo XVI-comienzos siglo XVII)”, Historia. Instituciones. Documentos, 43 (2016), pp. 71-98.

GRACIA BOIX, Rafael, Autos de Fe y Causas de la Inquisición de Córdoba, Córdoba, Diputación provincial de Córdoba, 1983.

GIL FERNÁNDEZ, Juan, Los conversos y la Inquisición sevillana, Sevilla, 2000-2003, VIII vols.