Las primicias han suscitado menor interés por parte de los historiadores. Consisten en la prestación de frutos y ganados que además del diezmo se da a la Iglesia, soliendo corresponder en su integridad a los curas. La cantidad no estaba tasada, aunque debía ser superior a la sexagésima parte de los frutos e inferior a la cuadragésima. Hay muy pocos estudios al respecto, aunque podemos mencionar los datos indicados por el Catastro de Ensenada y relativos a la diócesis de Cádiz a mediados del siglo XVIII, donde aportaban un total de 1079 fanegas de trigo y 265 de cebada, estando destinadas en su totalidad a los curas.

No existía una regla ni mucho menos fija para determinar su monto: en Alcalá de los Gazules, Conil y San Roque debían pagar media fanega de trigo o de cebada aquellos labradores que recogieran más de veinte, en Paterna y Vejer media fanega si se superaban las quince, en tanto que en Jimena (siempre que se recolectaran más de diez), Chiclana, Tarifa (quince) y Medina Sidonia (veinte), la tasa ascendía a una fanega, y en Castellar cualquier labrador que pagara diezmo debía contribuir a su vez con media fanega de trigo en concepto de primicias, sin que en Tarifa la cebada se viera sujeta a dicha tasa. Su producto era de 105 fanegas de trigo y 17 de cebada en Alcalá de los Gazules, 20 de trigo en Castellar, 50 y 30 en Conil, 72 y 30 en Chiclana, 140 y 40 en Jimena, 244 y 49 en Medina Sidonia, 30 y 15 en Paterna, 21 y 7,5 en Puerto Real, 1,5 y 1,5 en San Fernando, 102 y 25 en San Roque, 144 de trigo en Tarifa y 150 de trigo y 50 de cebada en Vejer.

Autor: Arturo Morgado García

Bibliografía

MORGADO GARCIA, Arturo, La diócesis de Cádiz de Trento a la Desamortización, Cádiz, Universidad, 2008.