La ciudad como escenario “taxidérmico”. Imitación y realidad en el patrimonio urbano contemporáneo

Claudio Astudillo Barra, Pau Faus

Resumen


El taxidermista, con la habilidad propia de su arte emplea el escalpelo como herramienta que le permite retirar íntegra la piel del animal o bien vaciar cuidadosamente a éste de sus vísceras y órganos. Así, es posible conservarlos muertos, pero con la apariencia de vivos; una evidencia física pero a la vez simbólica del animal disecado.

El arquitecto como taxidermista opera en el patrimonio con la habilidad de la restauración, complejos estudios históricos, ejercicios constructivos y de composición que permiten restituir al edificio la apariencia original del edificio.


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URBS. Revista de Estudios Urbanos y Ciencias Sociales ISSN: 2014-2714. Universidad de Almería, Almería