{"id":1039,"date":"2019-03-09T13:03:24","date_gmt":"2019-03-09T13:03:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www2.ual.es\/redesliterarias\/?p=1039"},"modified":"2019-03-12T17:13:03","modified_gmt":"2019-03-12T17:13:03","slug":"miguel-angel-velasco-el-heroe-vulnerado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www2.ual.es\/redesliterarias\/2019\/03\/09\/miguel-angel-velasco-el-heroe-vulnerado\/","title":{"rendered":"Miguel \u00c1ngel Velasco, el h\u00e9roe vulnerado"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-large-font-size\"><em>Acerca de las\nheridas de los h\u00e9roes<\/em><\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:right\">                   A Agust\u00edn Garc\u00eda Calvo<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">En la <em>Il\u00edada<\/em> nos prende<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">esa intenci\u00f3n precisa en la\nmanera<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">de describir el da\u00f1o. Cu\u00e1ntas\nveces<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">se demora el hex\u00e1metro en el\nsitio<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">de la quebrantadura,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">en el fiel inventario del\nestrago:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">el lugar que desgarra la espada,\nc\u00f3mo hiende<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">la carne y desmorona ese\ncart\u00edlago;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">donde triza el pedrusco<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">el hueso, el recrujir de sus astillas;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">la trayectoria exacta del\nvenablo<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">que atraviesa las chapas del\nescudo,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">la coraza de bronce.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Y el estruendo que hace al\nderrumbarse<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">la torre del guerrero.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Y no hay buenos ni malos, todos\nson<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">feroces alima\u00f1as que se ceban <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">en la carne ensartada,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">que la agon\u00eda infaman del\ncontrario<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">con palabras de burla,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">y que despu\u00e9s arrojan los despojos<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">al fest\u00edn de los perros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><\/p>\n\n\n\n<p>Y en esa pulcritud en el registro<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">de la calamidad va una plegaria<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">por la carne solar, por el milagro<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">precario de este cuerpo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">La c\u00e1lida estructura bien\ntrabada <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">que en la danza aligera su\ndestino,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">que se hace esclarecida\ngeometr\u00eda,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">claro esquema en el nado, esa otra lanza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">El delicado cuerpo<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">que reverbera en luz cuando lo\nanima <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">el ritmo del amor o el del\npoema.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Porque no hay canto alguno <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">sin el humor del cuerpo, aunque destile<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">ese licor amargo de la p\u00e9rdida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">De S\u00f3focles nos dicen que era\ndiestro<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">en el baile, y que Byron<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">gustaba de medirse<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">a menudo en el pulso de las\nolas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Y de Tolstoi que s\u00f3lo sonre\u00eda<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">despu\u00e9s de nadar hondo en un\nbr\u00edo de s\u00e1banas,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">porque tras la liturgia de los\ncuerpos, <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">en contra del proverbio, no hay\ntristeza.<\/p>\n\n\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Velemos por su gracia,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">porque el cuerpo es un templo mientras arde<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">el resplandor de su desnuda\ngloria.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:right\" class=\"has-medium-font-size\"><em>&nbsp; La miel salvaje<\/em>, 2003<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap has-medium-font-size\">Otro poeta que muere joven. No hay aqu\u00ed nada intencionado ni tiene nuestra\nelecci\u00f3n mensaje alguno. La gente supersticiosa, que la hay, deber\u00e1 abstenerse\nde sacar conclusiones sobre una eventual relaci\u00f3n entre escribir versos al\nmargen de Homero y la muerte m\u00e1s o menos prematura. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Miguel \u00c1ngel Velasco (1963-2010) fue poeta precoz y premiado ya desde su primer libro de poes\u00eda, a los diecis\u00e9is a\u00f1os (<em>Sobre el silencio y otros llantos<\/em>, 1979). Nada publica entre los a\u00f1os 1985 y 1995, a\u00f1o en que un nuevo libro, <em>El serm\u00f3n del fresno<\/em>, ve la luz en la editorial Lucina (la divinidad romana que proteg\u00eda el momento de venir al mundo). Sigui\u00f3 publicando con regularidad hasta el a\u00f1o de su muerte, 2010. Dej\u00f3 una importante producci\u00f3n in\u00e9dita que ha visto la luz p\u00f3stumamente, gracias al trabajo de Isabel Escudero (<em>La muerte una vez m\u00e1s. Poemas p\u00f3stumos<\/em>, 2013).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">La pieza que comentamos pertenece al poemario <em>La miel salvaje<\/em>, que mereci\u00f3 el premio Loewe en el a\u00f1o 2003. \u201cSobre\nlas heridas de los h\u00e9roes\u201d es la primera composici\u00f3n del libro, que un cr\u00edtico\ncalific\u00f3 de desigual porque no ocultaba bien sus modelos, lo cual, prosegu\u00eda\necu\u00e1nime el cr\u00edtico, en realidad no importa a quien lee. No podr\u00edamos decir si\nen este poema se exhiben demasiado los modelos, pero lo que s\u00ed quedan claras\nson las inspiraciones, entre ellas la de la<em>\nIl\u00edada<\/em> m\u00e1s concretamente los versos que nos meten en lo m\u00e1s brutal de la refriega,\ndonde se despachan almas al Hades con una eficacia digna del siglo XX.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Sorprende la atracci\u00f3n de Miguel \u00c1ngel Velasco por lo m\u00e1s crudo del\npoema antiguo, por los versos que describen la muerte m\u00e1s o menos miserable de tantos\ncombatientes. Ciertamente la cruda musa de la <em>Il\u00edada<\/em> suele inspirar mucho menos que los viajes de Ulises, tan\nf\u00e1cilmente le\u00eddos en clave novelesca, rom\u00e1ntica o existencial. Y de la <em>Il\u00edada<\/em>, \u00bfqui\u00e9n no prefiere el encuentro\nde H\u00e9ctor y Andr\u00f3maca, con su estremecedor cuadro que tiene algo de sagrada\nfamilia? \u00bfO el aleccionador encuentro de Pr\u00edamo y Aquiles, llorando frente a\nfrente? <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Miguel \u00c1ngel Velasco nos hace mirar donde nadie quiere, a lo recio del\ncombate, all\u00ed donde s\u00f3lo se trata de matar o morir, donde la muerte se ve, se\nsiente, se produce en proporciones de hecatombe. Y es que, en efecto, ya para\nlos antiguos fue la <em>Il\u00edada<\/em> el poema\nde la guerra y por ello fue su autor derrotado una vez por el poeta de la paz y\nel trabajo honrado, su rival Hes\u00edodo. La afici\u00f3n hom\u00e9rica a la descripci\u00f3n de\nla herida ha despertado el inter\u00e9s de la historia de la medicina. En el siglo\nXIX un m\u00e9dico alem\u00e1n, Hermann Fr\u00f6hlich contabiliz\u00f3 con la minucia propia de la\nciencia alemana las heridas infligidas en la <em>Il\u00edada<\/em>, que clasific\u00f3 seg\u00fan su gravedad mortal, parte del cuerpo\nda\u00f1ada y arma en uso (piedra, venablo, espada o flecha) entre otras variables\ndignas de estudio. El total arroja 145, 104 de ellas mortales. S\u00f3lo a finales\ndel siglo XX han llegado los (y como veremos las) poetas a ver en estos versos\npoes\u00eda de alt\u00edsima intensidad. Es el caso de Miguel \u00c1ngel Velasco en cuya\ninquietud por la parte s\u00f3rdida de a guerra hom\u00e9rica se reconoce la lecci\u00f3n de\notro poeta buen conocedor del griego.<em>y<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">La dedicatoria es, en efecto, reveladora. Agust\u00edn Garc\u00eda Calvo (poeta, menos mal, longevo, 1924-2012) cuenta entre los mejores traductores de la lengua castellana. Su traducci\u00f3n de la <em>Il\u00edada<\/em> (Zamora: Lucina, 1995) es, en la humilde opini\u00f3n de quien escribe estas l\u00edneas, una haza\u00f1a que merece el ep\u00edteto de hom\u00e9rica y que le llev\u00f3 por lo que el mismo dice pr\u00e1cticamente lo que dur\u00f3 la fatal aventura troyana. Garc\u00eda Calvo traslad\u00f3 los versos m\u00e1s guerreros de Homero a versos castellanos produciendo un efecto que no se olvida. Para degustar este prodigio de la traducci\u00f3n, reproducimos a continuaci\u00f3n una tirada larga de versos que ilustran bastante bien aquello que \u201cprende\u201d en quien tiene el valor y la paciencia de leer estas partes del poema. Diomedes guiado por su diosa protectora se enfrenta los dos hijos de Lica\u00f3n, que se hab\u00edan adelantado a atacarlo; mata a uno de ellos y despu\u00e9s hace frente a Eneas:<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>Dijo, y, blandiendo, arroj\u00e1bale\nel sombriluengo venablo;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>el vuelo la punta bronce\u00f1a\nqued\u00f3 en la coraza pegando; <\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>que dio alto grito sobre ello\nel hijo de-prez de Luca\u00f3n:<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>\u201cHerido est\u00e1s en la ijada a\ntrav\u00e9s, y cuenta me hago<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>que mucho no has de durar; y a\nmi gran gloria me has dado.\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>Mas, sin dejarse temblar, habl\u00f3\nDiomedes el bravo:<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>\u201cMarraste, y no me atinaste; y\nni pienso yo que vosambos<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>antes hay\u00e1is de parar que uno\nal menos, ah\u00ed derribado, <\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>sacie de sangre al dios Ares\nguerreador coriaspro.\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>As\u00ed en diciendo, tir\u00f3; y gui\u00f3\nAtena el disparo<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>a la nariz cabe el ojo, los\ndientes pas\u00e1ndole blancos,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>y de la ra\u00edz la lengua seg\u00f3 el\nduro bronce de un tajo,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>y le sali\u00f3 la punta de la\nbarbilla por bajo<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>y el del carro cay\u00f3, y sobre \u00e9l\nlas armas chocaron<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>f\u00falgidas, miltraceadas; y\ndieron los casquirraudos <\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>corceles respingo; y desechos\nsu alma y br\u00edo quedaron.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>Que Eneas de un salto acudi\u00f3\ncon escudo y largo venablo,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>temiendo no fueran Aqueos el\nmuerto a llevarse arrastrando<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>y en torno a \u00e9l iba, igual que\nle\u00f3n, en su fuerza fiado,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>tendiendo ante s\u00ed la lanza y\nescudo bienarmado,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>dispuesto, quienquiera que\nfrente viniera a hacerle, a matarlo,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>con h\u00f3rrido aullido. Pero \u00e9l tom\u00f3\nen mano, el Tudida, un pe\u00f1asco<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>descomunal, que no fueran dos\nhombres a menearlo,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>tal como hoy los mortales, y \u00e9l\nsolo bland\u00edalo en alto:<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>que a Eneas con \u00e9l le dio en la\ncadera, en donde en el flanco<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>el muslo hace juego, y lo\nllaman taz\u00f3n al descoyuntarlo;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>y as\u00ed la coyunda quebr\u00f3, y raj\u00f3\nlos tendones entrambos, <\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>la \u00e1spera laja, y abri\u00f3 el\ncuero vivo; que arrodillado<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>el semidi\u00f3s se venci\u00f3, con la\nmano yerta apoyando<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>en tierra y sus ojos dej\u00f3 ciega\nnoche en velo nublados.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:right\" class=\"has-medium-font-size\"><em>Il\u00edada<\/em> 5, 280-310<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Ah\u00ed lo tenemos: la morosa relaci\u00f3n de c\u00f3mo los h\u00e9roes se encarnizan en\nduelos sucesivos con lo que tienen a mano, lanza o pe\u00f1asco. Todo vale para\nmatar. Sobrecoge la precisi\u00f3n del estrago: la trayectoria del venablo que la\ndiosa gu\u00eda hasta la cabeza del h\u00e9roe, la magnitud del destrozo en la pierna de\nEneas, la demora en el curso doloroso de la herida. Todo ello en versos\ncuidadosamente medidos para producir en castellano un efecto r\u00edtmico an\u00e1logo\ndel que sonara al recitar los versos de Homero. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Merece la pena detenerse en este punto del ritmo del verso. En los \u201cProleg\u00f3menos\u201d\na su traducci\u00f3n Garc\u00eda Calvo facilitaba los detalles de su invenci\u00f3n po\u00e9tica,\nque resumimos aqu\u00ed para facilitar el disfrute de los versos. Ensayada ya en una\ncomposici\u00f3n anterior publicada con el t\u00edtulo de <em>Relato de Amor<\/em>, la forma\nm\u00e9trica en la que se vierte la traducci\u00f3n recuerda el verso doble del romance\ntradicional. Los esquemas r\u00edtmicos, en efecto, pueden circular entre lenguas bajo\ncondicionantes pros\u00f3dicos y gramaticales que, estos s\u00ed, dependen de cada\nlengua, En espa\u00f1ol son los acentos de palabra y su distribuci\u00f3n en el verso,\nas\u00ed como la sintaxis y entonaci\u00f3n de la frase. Conforme a estas exigencias, el\nverso propuesto est\u00e1 formado por seis pies de comp\u00e1s binario del llamado <em>genos\nison<\/em>, es decir, aquel en que las dos partes o tiempos se miden como\nequivalentes. As\u00ed el verso que sigue puede medirse como se\u00f1alamos en la l\u00ednea\ndebajo<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>Y as\u00ed la coyunda quebr\u00f3, y raj\u00f3 los tendones entrambos<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>XX \/\u00a0\u00a0 .\u00a0\u00a0\u00a0 .\u00a0\u00a0 \/\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 .\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 .\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \/\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 .\u00a0   \/ \u00a0\u00a0 .\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0  .\u00a0\u00a0\u00a0    \/\u00a0\u00a0\u00a0 .\u00a0\u00a0   .\u00a0\u00a0\u00a0 \/\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 .<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; 1&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; 2&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\n3&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; 4&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;5&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\n6<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Las dos s\u00edlabas primeras (XX), al estar situadas antes del primer\ntiempo marcado, quedan fuera de la medida (algo que se suele denominar\nanacrusis en m\u00e9trica). Esta posibilidad no existe en el hex\u00e1metro griego, que\nde esta manera se\u00f1alaba la separaci\u00f3n de los versos. En compensaci\u00f3n Garc\u00eda\nCalvo propone (aparte de limitar esta libertad) recurrir a la rima asonante que\nse aplica a series largas de versos, creando de este modo tramos o tiradas que\npueden servir a la articulaci\u00f3n de la extensa secuencia de los cantos. En la\nconstrucci\u00f3n interna de los versos est\u00e1 hecha de modo que se evita una\npartici\u00f3n exactamente en la mitad, es decir, que el fin de palabra coincida con\nel fin del tercer pie, como puede verso en el verso citado, don del tercer pie\nse extiende por encima del fin de palabra y frase <em>que\/br\u00f3 y ra\/j\u00f3.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">As\u00ed que cuando Miguel \u00c1ngel Velasco habla del hex\u00e1metro que se demora\nen la herida en el sitio de la quebrantadura (4-5) esta se\u00f1alando e invitando a\nadmirar la carnalidad sonora del verso que canta las heridas de los h\u00e9roes. La\nsensibilidad del poeta al ritmo de los versos le hab\u00eda sido reconocida por el\npropio Agust\u00edn Garc\u00eda Calvo en el pr\u00f3logo que firmaba a <em>El dibujo de la\nsavia<\/em> (1998). All\u00ed celebraba al poeta porque \u201chas tenido la humildad de\nacordarte de que los versos ten\u00edan que empezar por sonar a los o\u00eddos, por m\u00e1s\nescritos que quedaran para los ojos, y de volver a aprender las olvidadas artes\ndel ritmo del lenguaje\u201d. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Tambi\u00e9n alababa la materia po\u00e9tica que ofrec\u00eda \u201cpalpables maravillas\u201d, y\nhac\u00eda aparecer a los ojos con la evidencia propia de una revelaci\u00f3n cosas que\nno miramos. En el poema que comentamos la lecci\u00f3n del maestro respecto de la\nmateria se recibe de manera igualmente expl\u00edcita. Garc\u00eda Calvo ten\u00eda la <em>Il\u00edada<\/em>\npor obra maestra del arte de la acci\u00f3n, si bien no la acci\u00f3n en el sentido de\nla trama o argumento que suele servir para dar un triste resumen del poema. El\nvalor po\u00e9tico del poema hom\u00e9rico est\u00e1 en su secuencia de \u201conda corta\u201d, hecha de\nactos repetidos con un gesto cotidiano: vestirse, comer, reunirse, armarse y\nmatarse. Es decir, la textura construida por las llamadas \u201cescenas t\u00edpicas\u201d, que a\u00f1aden a la formularidad m\u00e9trica un orden nuevo de\nformularidad textual. En esta apreciaci\u00f3n del poema \u00e9pico, el sabio anarquista zamorano\niba contra corriente, como le gustaba hacer en todo. La <em>Il\u00edada<\/em> es apreciada, dec\u00edamos, sobre todo por las escenas\nsingulares e irrepetibles: el berrinche de Aquiles, el romance matrimonial de\nH\u00e9ctor y Andr\u00f3maca, la tragedia de Patroclo, la paradoja sentimental del\nencuentro de Pr\u00edamo y Aquiles\u2026 Garc\u00eda Calvo y nuestro poeta nos hacen fijar la\nmirada en las partes que suelen demandar la paciencia a un p\u00fablico hecho a las\nprisas. En la secuencia de los combates y los d\u00edas Homero desnuda la guerra y\nla revela sin compasi\u00f3n ni artificio. El prodigio hom\u00e9rico est\u00e1 en cantar la\nceguera humana en su el cl\u00edmax de la estupidez. No hay lugar para h\u00e9roes, es\ndecir, para personajes grandes y nobles que llevan la raz\u00f3n y sufren o perecen\nen el intento, sino para una caterva de personajes detestables manejados por\nuna sociedad de dioses que est\u00e1 definitivamente a su altura. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Pocos poetas han seguido est\u00e1 lecci\u00f3n de suprema poes\u00eda. Los\ncantores de la guerra (\u00a1ya el propio Homero en la <em>Odisea<\/em>!) han preferido\ncolocar en el centro a un h\u00e9roe <em>comme il faut<\/em>, intachable y piadoso, un\nsuperviviente, por tanto, con toda justicia con la ayuda de los dioses. Es, sin embargo, la lecci\u00f3n hom\u00e9rica la que\nleemos en los versos de Miguel \u00c1ngel Velasco:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>Y no hay buenos ni malos,\ntodos son<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>feroces alima\u00f1as que se ceban\n<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>en la carne ensartada,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>que la agon\u00eda infaman del\ncontrario<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>con palabras de burla,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>y que despu\u00e9s arrojan los\ndespojos<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>al fest\u00edn de los perros<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">El poeta esquematiza una de esas \u201condas cortas\u201d que permiten\nsintonizar la frecuencia propia del poema. Escenas de lucha en la que los\nguerreros a\u00f1aden a la violencia f\u00edsica, la verbal del insulto y la mofa del\nvencido en medio de su sufrimiento, culminada con la violencia simb\u00f3lica de la\ndeshonra del cad\u00e1ver, a la que los h\u00e9roes de Homero son tan aficionados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Sin embargo, la verdadera lecci\u00f3n de Homero se despliega en la segunda parte del poema en una larga secuencia de endecas\u00edlabos sazonados por heptas\u00edlabos. En la terrible circunstancia del combate cerrado Miguel \u00c1ngel Velasco contempla la exaltaci\u00f3n del cuerpo. Las escenas horrendas de agresi\u00f3n brindan un impactante espect\u00e1culo de vulnerabilidad que puede tomarse como una celebraci\u00f3n de la \u201ccarne solar\u201d, del \u201cmilagro precario\u201d de nuestro cuerpo. Tomando como eje el cuerpo vulnerable y vulnerado de los h\u00e9roes, el poeta invita a imaginar sus grandezas, el poder que exhibe el cuerpo en sus momentos plet\u00f3ricos, cuando danza o cuando nada. Los poetas acuden, pero esta vez con sus vidas, a aportar las pruebas del ejemplo. S\u00f3focles, de quien se sabe que vestido de muchacha danz\u00f3 en la escena tr\u00e1gica con singular \u00e9xito; Byron cuyas proezas natatorias son igualmente famosas. E, inesperadamente, el venerable Tolstoi, que sirve contra todo pron\u00f3stico para introducir un tercer medio solar, donde el cuerpo alcanza grados de plenitud sin rival, a saber, la cama (lo cual nos trae a la memoria el famoso verso de G\u00f3ngora: \u201cpara batallas de amor, campos de pluma\u201d). Contra la sabidur\u00eda popular (que se hace remontar a viejo Arist\u00f3teles) de que la tristeza sigue a la coyunda de los cuerpos, nuestro poeta extrae de las escenas de cuerpos descoyuntados que abundan en la <em>Il\u00edada<\/em> una lecci\u00f3n de vitalidad. Los versos de Homero y el ejemplo vital de los poetas nos empujan a velar por \u201cla gracia del cuerpo\u201d, sin la cual no hay canto alguno.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-large-font-size\"><em>Ap\u00e9ndice sobre la guerra hom\u00e9rica en la poes\u00eda inglesa contempor\u00e1nea<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap has-medium-font-size\">En la poes\u00eda brit\u00e1nica contempor\u00e1nea los m\u00e1s violentos versos de Homero\nhan encontrado resonancias parecidas, de la que damos aqu\u00ed un apunte con la\nintenci\u00f3n de mostrar a la vez la fecundidad de la fuente y la intensidad de la\ninspiraci\u00f3n. M\u00e1s adelante seguir\u00e1n otras pinceladas hom\u00e9ricas de la mano de\notros autores empe\u00f1ados en dar tambi\u00e9n al verso antiguo una traducci\u00f3n que est\u00e9\na la altura de los tiempos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">La poeta Alicia Oswald (nacida en 1966) public\u00f3 en 2011 el libro de\nt\u00edtulo <em>Memorial. An Excavation of the <\/em>Iliad, obra que queda finalista en\nel <em>T.S. Eliot Prize<\/em> (que hab\u00eda ganado\nya en 2002 por <em>Dart<\/em>) y gana en el\n2013 el <em>Warwick Prize for Writing<\/em>. En\nla breve presentaci\u00f3n que hace al texto, Oswald expone su plan de despojar la <em>Il\u00edada<\/em> de su narrativa para dejarla en\naquello que nos pone ante los ojos una realidad que puede llegar a ser\ninsoportable. Privado de su trama, el canto de Homero se presenta como una\nsucesi\u00f3n de s\u00edmiles y de escuetas biograf\u00edas de m\u00e1s de doscientos combatientes,\ngriegos y troyanos, muertos en Troya, la lista de cuyos nombres cubre las\nprimeras p\u00e1ginas, como esas listas de nombres que se pueden leer en tantos\nmonumentos a los ca\u00eddos, que en ingl\u00e9s se llaman, precisamente, <em>memorials<\/em>.\nOswald atiende a las mismas escenas de combate que \u201cprend\u00edan\u201d a Miguel \u00c1ngel\nVelasco, aunque lo que ella ve es, m\u00e1s bien, las escuetas biograf\u00edas que se\nesbozan en ellas, como responsos que evocaran la memoria de los muertos en\ninminente peligro de anonimato con unas m\u00ednimas honras f\u00fanebres. Homero conoc\u00eda\nbien el ritual del duelo, del que tenemos un ejemplo espectacular al final de\nla <em>Il\u00edada<\/em> en el funeral de H\u00e9ctor.\nPero \u00bfqu\u00e9 pasa con los m\u00e1s de doscientos guerreros que son masacrados al margen\nde los grandes personajes cuyos nombres todo el mundo conoce? Leamos una\nmuestra de la poes\u00eda hom\u00e9rica de Oswald que traslada los versos 49-58 del canto\nquinto:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>SCAMANDRIUS the hunter<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>Knew every deer in\nthe woods<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>He used to hear the\nvoice of Artemis<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>Calling out to him in\nthe lunar<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>No man\u2019s land of the\nmountains<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>She taught him to\ntrack her animals<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>But impartial death\nhas killed the killer<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>Now Artemis with all\nher arrows can\u2019t help him up<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>His accurate firing\narm is useless<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>Menelaus stabbed him<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>One spear-thrust\ntrough the shoulders<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>And the point come\nout through the ribs<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>His father was Strophius<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"> Admira la sobriedad contenida de los versos que avanzan con la solidez de bloques compactos, con m\u00ednima complicaci\u00f3n sint\u00e1ctica y una objetividad que recuerda un informe de bajas. La emoci\u00f3n se deja a los efectos que surge de la yuxtaposici\u00f3n de los hechos. Sobrecoge el contraste entre la intimidad que compartiera el hombre con la diosa virginal, y el destino mortal del que su maestra divina no puede salvarlo, sin que sepamos por qu\u00e9 una diosa tan fiera se muestra de pronto tan impotente. \u00a1Tan cerca de la inmortalidad estuvo Escamandrio! La muerte le alcanza de mano de un h\u00e9roe famoso y se exhibe obscenamente en la herida que causa la lanza. Escuchemos la versi\u00f3n de Garc\u00eda Calvo de esos mismos versos en metro castellano<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>Y en tanto al hijo de\nEstrofio, Escamandrio, espanto de fieras<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>mat\u00f3 Menelao Atrida con\njabalina puntera,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>al buen cazador: que\nArtemide misma le fuera maestra<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>en todo bicho alcanzar\nque en los montes cr\u00eda la selva;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>mas no le vali\u00f3 en aquel\ntrance ni \u00c1rtemis reina-de-flechas<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>ni artes y punter\u00edas en\nque antes diestro se hiciera,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>no, sino que Menelao\nAtrida lanza-se\u00f1era,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>ante \u00e9l al huir, en la\nespalda le hinc\u00f3 la azcona entre medias<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>de hombro y de hombro, y\nla vara pas\u00f3 a pecha traviesa;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>de bruces \u00e9l se arrumb\u00f3 y rechinaron sus armas entre ellas.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Destacaremos en esta breve nota un detalle\npeque\u00f1o, pero de efectos gigantes. Entre Garc\u00eda Calvo (cercano a Homero) y Oswald\nla poes\u00eda se concentra para intensificar el sentido del episodio: la menci\u00f3n de\nMenelao se reduce a una sola, pero de este modo se refuerza su efecto al\nhacerlo aparecer sin anunciar, como imitando la imprevisi\u00f3n de la suerte. La\niron\u00eda del cazador cazado es ciertamente cosecha de Oswald, pero puede\nentenderse que lo que se hace es explicitar la paradoja contenida en la figura\ndel guerrero. &nbsp;Tambi\u00e9n desplaza\nOswald al final de la tirada el verso en que se declara que el padre de\nEscamandrio era Estrofio, con el que Homero presentaba a nuestro h\u00e9roe. Obviamente\nno es el dato de qui\u00e9n es el padre, lo que importa, sino su protagonismo en el\nhecho de la muerte del h\u00e9roe y en la dimensi\u00f3n que introduce . La evocaci\u00f3n del\nca\u00eddo no est\u00e1 completa sin la de quienes mantendr\u00e1n la muerte en la memoria,\nsin la de quienes sienten la muerte realmente como una privaci\u00f3n. Si como dice\nun fil\u00f3sofo (pos)moderno, solo alcanzamos la identidad subjetiva, s\u00f3lo somos yo\ncuando sobrevivimos al abandono de la persona esencial (como se lee ciertas\nl\u00e1pidas francesas \u201cun seul \u00eatre vous manque et tout le monde est d\u00e9poupl\u00e9), ah\u00ed\ntenemos esa verdad enunciada en el trance de traducir el verso heroico. Ah\u00ed\nest\u00e1, sobreviviendo a su hijo, Estrofio, solo, todo un sujeto.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">NOTICIA BIBLIOGR\u00c1FICA<\/p>\n\n\n\n<p>Homero,<em> La\nIl\u00edada <\/em>(versi\u00f3n r\u00edtmica de Agust\u00edn Garc\u00eda Calvo), Zamora: Lucina, 1995<\/p>\n\n\n\n<p>Alice Oswald, <em>Memorial. An Excavation of the <\/em>Iliad,\nLondres: Faber &amp; Faber, 2011<\/p>\n\n\n\n<p>Miguel \u00c1ngel\nVelasco, <em>El dibujo de la savia (1992-1994)<\/em>, Zamora: Lucina, 1998<\/p>\n\n\n\n<p>Miguel \u00c1ngel\nVelasco, <em>La miel salvaje<\/em>, Madrid: Visor, 2003<\/p>\n\n\n\n<p>Miguel \u00c1ngel\nVelasco, <em>La mirada sin due\u00f1o<\/em>. <em>Antolog\u00eda<\/em>, a cargo de Vicente\nBarredo, Madrid: Renacimiento 2015<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Acerca de las heridas de los h\u00e9roes A Agust\u00edn Garc\u00eda Calvo En la Il\u00edada nos prende esa intenci\u00f3n precisa en la manera de describir el da\u00f1o. Cu\u00e1ntas veces se demora el hex\u00e1metro en el sitio de la quebrantadura, en el fiel inventario del estrago: el lugar que desgarra la espada, c\u00f3mo hiende la carne y [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":1045,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"cwp_meta_box_check":"No","cwp_rev_product_name":"","cwp_rev_product_image":"","wppr_links":[],"cwp_rev_price":"","wppr_options":[],"wppr_pros":[],"wppr_cons":[],"footnotes":""},"categories":[29],"tags":[],"class_list":["post-1039","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-blog-aladas-palabras"],"wppr_data":{"cwp_meta_box_check":"No"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/redesliterarias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1039","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/redesliterarias\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/redesliterarias\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/redesliterarias\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/redesliterarias\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1039"}],"version-history":[{"count":9,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/redesliterarias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1039\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1052,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/redesliterarias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1039\/revisions\/1052"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/redesliterarias\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1045"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/redesliterarias\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1039"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/redesliterarias\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1039"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/redesliterarias\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1039"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}