{"id":950,"date":"2017-06-07T13:50:39","date_gmt":"2017-06-07T13:50:39","guid":{"rendered":"http:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/?p=950"},"modified":"2019-02-21T11:32:12","modified_gmt":"2019-02-21T11:32:12","slug":"comercio-europeo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/comercio-europeo\/","title":{"rendered":"Comercio europeo"},"content":{"rendered":"<div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-1 nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-padding-top:20px;--awb-padding-bottom:20px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-0 fusion_builder_column_3_5 3_5 fusion-three-fifth fusion-column-first\" style=\"--awb-bg-size:cover;width:60%;width:calc(60% - ( ( 4% ) * 0.6 ) );margin-right: 4%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-flex-column-wrapper-legacy\"><div class=\"fusion-text fusion-text-1\"><p><span style=\"font-weight: 400;\">El comercio exterior andaluz de la Edad Moderna ha sido tradicionalmente estudiado poniendo el acento en su desarrollo a partir del descubrimiento de Am\u00e9rica y, concretamente, en la circulaci\u00f3n de metales preciosos que dicho acontecimiento produjo. Por razones obvias, esta perspectiva motiv\u00f3 que se priorizaran los estudios sobre el monopolio de Sevilla, \u00fanica ciudad con licencia para participar en los tr\u00e1ficos americanos. Las investigaciones sobre el comercio de metales preciosos americanos conectaron la concentraci\u00f3n de riqueza originada por dicho desarrollo comercial con el atraso econ\u00f3mico secular atribuido a la regi\u00f3n andaluza, que, seg\u00fan algunos, no supo aprovechar las posibilidades que le brindaron los tr\u00e1ficos americanos debido a que no pose\u00eda sectores alternativos sobre los que invertir los capitales generados, ni un tejido social emprendedor que supiera aprovechar los beneficios. Una visi\u00f3n del comercio exterior andaluz centrada en los tratos americanos supon\u00eda marginalizar otras rutas comerciales, como las interiores, caracterizadas por su enorme fragmentaci\u00f3n debido a la escasez de v\u00edas de comunicaci\u00f3n, pero tambi\u00e9n por un gran desarrollo debido al aumento considerable de la producci\u00f3n que experimentaron ciertas zonas agr\u00edcolas mediante la extensi\u00f3n de la superficie cultivada. Asimismo, el enfoque referido prestaba poca atenci\u00f3n a las rutas comerciales que enlazaban Andaluc\u00eda con el continente europeo, a pesar de la singular importancia que tuvieron las relaciones comerciales de esta regi\u00f3n con Europa desde la \u00e9poca medieval. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La escasa articulaci\u00f3n de sus mercados internos no imped\u00eda que Andaluc\u00eda mantuviera lazos comerciales muy din\u00e1micos con el Viejo Continente que, por un lado, le proporcionaba materias primas y bienes manufacturados y, por otro, se erig\u00eda en un mercado en el que vender los productos andaluces y americanos que llegaban al puerto de Sevilla. El seguimiento del comercio exterior que el \u00e1rea andaluza manten\u00eda con Europa es posible gracias al estudio de los datos que registraron las aduanas situadas estrat\u00e9gicamente en diversas ciudades, sobre todo en el litoral andaluz hasta penetrar en el extremo oriental, hacia el antiguo reino de Murcia, aunque tambi\u00e9n exist\u00edan puestos aduaneros en el interior, en ciudades como Jerez de la Frontera y Sevilla. Dichas aduanas conformaban el llamado \u201cAlmojarifazgo Mayor\u201d, una imposici\u00f3n fiscal que la Monarqu\u00eda Hisp\u00e1nica cobraba por las importaciones y exportaciones. El origen de este sistema arancelario se remontaba al siglo XII, \u00e9poca en la que abarcaban el territorio ocupado por Al-\u00c1ndalus y aquellas ciudades que eran gobernadas por distintos soberanos. \u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La importancia del comercio exterior con Europa para el abastecimiento de las colonias ultramarinas y de la poblaci\u00f3n de la pen\u00ednsula era perfectamente percibida por el gobierno de la Monarqu\u00eda Hisp\u00e1nica y explica que, en ciertas ocasiones, la Corona facilitara la introducci\u00f3n de mercanc\u00edas extranjeras a pesar de las m\u00e1ximas mercantilistas con las que habitualmente han sido identificados los Estados de \u00e9poca moderna. Estas m\u00e1ximas supon\u00edan la aplicaci\u00f3n de medidas proteccionistas para favorecer los productos locales y evitar la venta de mercanc\u00edas extranjeras que causaran la salida de metales preciosos del reino. Sin embargo, bien por razones pr\u00e1cticas o bien por razones t\u00e1cticas, fueron aplicadas raramente de manera sistem\u00e1tica. As\u00ed por ejemplo, en 1548, y a pesar de las regulares imposiciones fiscales establecidas sobre los productos extranjeros, las Cortes de Castilla aprobaron ciertas disposiciones para facilitar la importaci\u00f3n de pa\u00f1os for\u00e1neos como medida para frenar el alza de precios. En realidad, los derechos arancelarios ya referidos se mantuvieron siempre bajos hasta su elevaci\u00f3n en 1566, lo que facilitaba la entrada en el espacio andaluz de las materias primas y manufacturas del norte europeo necesarias, no solo para atender la demanda creciente de la regi\u00f3n andaluza en un per\u00edodo de clara expansi\u00f3n poblacional y econ\u00f3mica, sino tambi\u00e9n para procurar el abastecimiento del mercado americano. Entre ellas, destacaban los pa\u00f1os, el trigo, el cobre o los pertrechos navales, estos \u00faltimos procedentes sobre todo de los Pa\u00edses Bajos rebeldes y cuya deficiencia en Espa\u00f1a justificaba que su importaci\u00f3n fuera consentida por las autoridades regias. Por otro lado, las naciones septentrionales demandaban a Espa\u00f1a e Indias productos como la sal, la cochinilla, el aceite, el vino, la seda, las especias, la lana y, sobre todo, la plata. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En lo que se refiere a las razones t\u00e1cticas que justificaron una laxa aplicaci\u00f3n de los principios mercantilistas, no hay duda de que la pol\u00edtica comercial de la Monarqu\u00eda Hisp\u00e1nica dependi\u00f3 de los acontecimientos que se suced\u00edan m\u00e1s all\u00e1 de sus fronteras, convirti\u00e9ndose, por un lado, en un instrumento de presi\u00f3n pol\u00edtica sobre las naciones rivales y, por otro, en un medio para apoyar a las naciones amigas, sobre todo a partir de la d\u00e9cada de 1580 y hasta 1648. Prueba de ello fue la fundaci\u00f3n del llamado \u201cAlmirantazgo de los Pa\u00edses Septentrionales\u201d, instituci\u00f3n con sede en Sevilla y fundada en 1624 para favorecer el comercio con las naciones septentrionales \u201camigas\u201d (alemanes y flamencos), en detrimento de aquellas que, en aquellos a\u00f1os, se hallaban en abierto conflicto con la Monarqu\u00eda Hisp\u00e1nica, como las Provincias Unidas e Inglaterra .<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Es conocido el debate sobre si los embargos comerciales y los mayores controles e impuestos sobre las mercanc\u00edas de potencias enemigas fueron medidas verdaderamente \u00fatiles para la lucha contra el enemigo o si, por el contrario, constituyeron instrumentos poco efectivos que en nada consiguieron minar el poder del adversario. Mientras que una parte de la historiograf\u00eda refiere el fracaso de este instrumento como medida de presi\u00f3n, otra ha revalorizado el papel de esta pol\u00edtica.<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">Seg\u00fan estos \u00faltimos, la competitividad de las naciones extranjeras por hacerse con el estatuto de \u00abnaci\u00f3n privilegiada\u00bb en los tratados internacionales firmados con el monarca Cat\u00f3lico es m\u00e1s que indicativa del alcance y de las repercusiones negativas que estas incautaciones y controles pod\u00edan tener para los mercaderes de naciones enemigas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">De hecho, las naciones septentrionales se percataron de que, para obtener ventajas comerciales, no era suficiente tener precios competitivos o poseer el monopolio de distribuci\u00f3n de un producto del que Espa\u00f1a era deficitario: adem\u00e1s de recurrir a estrategias de contrabando en determinadas plazas (el puerto de se\u00f1or\u00edo de Sanl\u00facar de Barrameda destac\u00f3 en este sentido), se hac\u00eda necesario obtener un tratamiento de favor por parte de la pol\u00edtica mercantil de la monarqu\u00eda; un privilegio especial que eximiera a los comerciantes de estas naciones de las restricciones impuestas sobre la comercializaci\u00f3n de determinadas mercanc\u00edas, de los controles de sus naves o del pago de tributos arancelarios. De ah\u00ed que en los futuros tratados entablados por la Monarqu\u00eda Hisp\u00e1nica con distintas potencias, estas \u00faltimas procuraran por todos los medios la introducci\u00f3n de las ya mencionadas \u201ccl\u00e1usulas de naci\u00f3n m\u00e1s favorecida\u201d que supon\u00edan concesiones exclusivas en \u00e1mbito comercial a los aliados del soberano Cat\u00f3lico. Algunas de estas cl\u00e1usulas las hallamos en el tratado de Navegaci\u00f3n de 1634 (con Inglaterra), en los firmados con las Provincias Unidas en M\u00fcnster y la Haya en 1648 y 1650, respectivamente, o en el establecido con Francia en 1659. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La competencia entre las distintas naciones por obtener un tratamiento de favor de la Monarqu\u00eda Hisp\u00e1nica que les permitiera un acceso privilegiado a sus mercados cristaliz\u00f3 en varios conflictos. En este sentido, destac\u00f3 la guerra entre las Provincias Unidas e Inglaterra, desarrollada en varias fases desde mediados del siglo XVII, por el dominio de las rutas comerciales oce\u00e1nicas y de los tr\u00e1ficos de plazas caracterizadas por su dinamismo econ\u00f3mico, como C\u00e1diz, M\u00e1laga o Sevilla, fundamentales por sus lazos con otros centros mediterr\u00e1neos como Livorno. A finales del siglo XVII, y despu\u00e9s de diversos enfrentamientos entre las potencias septentrionales interesadas en los mercados hisp\u00e1nicos, Inglaterra se erigi\u00f3 en triunfadora, obteniendo importantes ventajas comerciales que se materializaron en los tratados de 1667 y 1670. Las cl\u00e1usulas favorables a Inglaterra contenidas en dichos tratados se mantuvieron pr\u00e1cticamente sin grandes cambios hasta la firma, en 1802, del tratado de Amiens entre Inglaterra y Francia y los aliados de esta \u00faltima: Espa\u00f1a y la rep\u00fablica b\u00e1tava.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El estatus de naci\u00f3n privilegiada obtenido por Inglaterra a finales del siglo XVII motiv\u00f3 que, en adelante, Francia, las Provincias Unidas o las ciudades hanse\u00e1ticas intentaran alcanzar los mismos derechos que los brit\u00e1nicos sin conseguirlo plenamente. A pesar de ello, a partir de 1713, la llegada de los Borbones al trono de Espa\u00f1a tras la Guerra de Sucesi\u00f3n justific\u00f3 la concesi\u00f3n de ventajas comerciales a Francia que pod\u00edan llegar a equipararse a las disfrutadas por Inglaterra. Aunque la posici\u00f3n inglesa continu\u00f3 siendo predominante sobre la exhibida por el resto de las naciones, no hay duda de que las importaciones francesas fueron un elemento fundamental del comercio exterior andaluz de aquellos a\u00f1os, especialmente en la plaza gaditana. <\/span><\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\">Autora: <span style=\"font-weight: 400;\">Yasmina Roc\u00edo Ben Yessef Garfia<\/span><\/h6>\n<hr \/>\n<p>Bibliograf\u00eda<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">ALCAL\u00c1-ZAMORA, Jos\u00e9, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Espa\u00f1a, Flandes y el Mar del Norte (1618-1639)<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Madrid, Centro de Estudios Pol\u00edticos y Constitucionales, 2001.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">BUSTOS RODR\u00cdGUEZ, Manuel, \u201cComercio y comerciantes en la Andaluc\u00eda del Antiguo R\u00e9gimen: estado de la cuesti\u00f3n y perspectivas\u201d, en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Obradoiro de Historia Moderna<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, 17, 2008, pp. 43-76.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">DOM\u00cdNGUEZ ORTIZ, Antonio, \u201cGuerra econ\u00f3mica y comercio extranjero en el reinado de Felipe IV\u201d, en \u00a0<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Hispania. Revista de Historia, <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">23, 1963, pp. 71-113.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">HERRERO S\u00c1NCHEZ, Manuel, \u201cLa monarchie espagnole et le capital marchand. Les limites de la guerre \u00e9conomique et la lutte pour la supr\u00e9matie dans l&#8217;espace atlantique\u201d, en MARZAGALLI, Silvia y MARNOT, Bruno (dirs.), <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Guerre et \u00e9conomie dans l&#8217;espace atlantique du XVIe au XXe si\u00e8cle, <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">Burdeos, Presses Universitaires de Bordeaux, 2006, pp. 195-209.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">ISRAEL, Jonathan, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La rep\u00fablica holandesa y el mundo hisp\u00e1nico, 1606-1661<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Madrid, Nerea, 1997.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">PULIDO BUENO, Ildefonso,<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\"> Almojarifazgos y comercio exterior en Andaluc\u00eda durante la \u00e9poca mercantilista, 1526-1740: contribuci\u00f3n al estudio de la econom\u00eda en la Espa\u00f1a Moderna, <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">Huelva, I. Pulido, 1993.<\/span><\/p>\n<\/div><div class=\"fusion-clearfix\"><\/div><\/div><\/div><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-1 fusion_builder_column_2_5 2_5 fusion-two-fifth fusion-column-last\" style=\"--awb-bg-size:cover;width:40%;width:calc(40% - ( ( 4% ) * 0.4 ) );\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-flex-column-wrapper-legacy\"><div class=\"fusion-clearfix\"><\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[99,9],"tags":[546],"class_list":["post-950","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-comercio","category-economia","tag-yasmina-ben-yesef-garfia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/950","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=950"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/950\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8490,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/950\/revisions\/8490"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=950"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=950"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=950"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}