{"id":9422,"date":"2021-02-01T21:56:57","date_gmt":"2021-02-01T21:56:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/?p=9422"},"modified":"2021-02-01T21:56:57","modified_gmt":"2021-02-01T21:56:57","slug":"franceses","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/franceses\/","title":{"rendered":"Franceses"},"content":{"rendered":"<div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-1 nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-padding-top:20px;--awb-padding-bottom:20px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-0 fusion_builder_column_3_5 3_5 fusion-three-fifth fusion-column-first\" style=\"--awb-bg-size:cover;width:60%;width:calc(60% - ( ( 4% ) * 0.6 ) );margin-right: 4%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-flex-column-wrapper-legacy\"><div class=\"fusion-text fusion-text-1\"><p>La comunidad de mercaderes franceses en la Andaluc\u00eda de la edad moderna se caracteriz\u00f3 por una identidad plural y una cultura mercantil transnacional. Movi\u00e9ndose en los grandes n\u00facleos del comercio transatl\u00e1ntica, Sevilla y C\u00e1diz, signific\u00f3 actuar en espacios econ\u00f3micos cosmopolita y exigi\u00f3 una gran capacidad de adaptaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Como vecinos directos de los espa\u00f1oles, no extra\u00f1a que los franceses siempre representaron una parte considerable entre los extranjeros del pa\u00eds. En la edad moderna, los franceses fueron el grupo m\u00e1s grande de extranjeros en Espa\u00f1a, contando en 1626 unos 200.000 individuos, seg\u00fan estimaciones de la \u00e9poca. La mayor parte de ellos eran gentes modestas: medianos comerciantes, artesanos de toda \u00edndole, jornaleros, peones y dese luego tambi\u00e9n mendigos y vagabundos. Fueron las regiones fronterizas y mediterr\u00e1neas, junto con la Corte, las zonas m\u00e1s atractivas para los franceses, pero tambi\u00e9n lo era Andaluc\u00eda, como centro econ\u00f3mico del pa\u00eds. Ah\u00ed Sevilla ejerci\u00f3 la mayor atracci\u00f3n para los comerciantes franceses en los siglos XVI y XVII. No obstante, ya a partir de la segunda mitad del XVII y como muy tarde, despu\u00e9s del traslado de la Casa de la Contrataci\u00f3n y el Consulado de Cargadores a Indias a C\u00e1diz en 1717, esta ciudad pas\u00f3 a ser m\u00e1s interesante.<\/p>\n<p>Hab\u00eda dos principales causas que atrajeron a los franceses a Espa\u00f1a: para la gran masa de los jornaleros y peones fue la demanda de mano de obra y el salario m\u00e1s alto; para las colonias comerciales en Andaluc\u00eda, sin embargo, fueron las oportunidades que se ofrecieron por el comercio con las Indias. Ya en la edad media se puede detectar una presencia francesa en Sevilla. Cuando la ciudad se convirti\u00f3 en puerto \u00fanico para el comercio con las Indias, la ciudad creci\u00f3 (de 57.500 en 1533 a 123.700 en 1588) y atrajo a muchos comerciantes de Inglaterra, los Pa\u00edses Bajos, Italia, Portugal y tambi\u00e9n la colonia francesa aument\u00f3. Mientras que, en Sevilla, los franceses nunca superaron el n\u00famero de los portugueses y flamencos, alrededor de 1620 por lo menos alcanzaron un nivel considerable (65 mercaderes) y representaron 14 porcientos de los extranjeros de la ciudad. Su procedencia era sobre todo la Francia atl\u00e1ntica, m\u00e1s precisamente, Breta\u00f1a, Bayona, Ruan, Burdeos y Nantes.<\/p>\n<p>A partir de la segunda mitad del siglo XVII, muchos comerciantes se asentaron en C\u00e1diz y Puerto de Santa Mar\u00eda, que eran menos controlados que Sevilla. Eso no quiere decir que los franceses desaparecieron de Sevilla -en 1791 por ejemplo vivieron 1.020 franceses ah\u00ed, constituyendo el grupo extranjero m\u00e1s grande- pero el nuevo enfoque de la inmigraci\u00f3n mercantil francesa se dirigi\u00f3 a C\u00e1diz, que entonces tuvo alrededor de 40.000 habitantes. Ah\u00ed, los franceses iban a llegado a dominar el comercio, gracias al cambio din\u00e1stico que les otorg\u00f3 ventajas econ\u00f3micas y una fase de tranquilidad pol\u00edtica. En 1700, la asamblea general de la naci\u00f3n francesa en C\u00e1diz mencion\u00f3 unos 27 negociantes en la ciudad, sobre todo del noreste de Francia. En 1715, este n\u00famero hab\u00eda subido a 68. Los reci\u00e9n llegados, sin embargo, ya no provinieron del noroeste de Francia, sino casi la mitad vino del sureste, sobre todo de Marsella. En los a\u00f1os 1720, entre 80 y 90 comerciantes vivieron en la ciudad, perteneciendo a alrededor de 60 casas de comerciantes. A mediados del siglo, el n\u00famero de comerciantes franceses hab\u00eda crecido a 108, con lo cual represent\u00f3 la primera colonia de comerciantes extranjeras por el n\u00famero de miembros y beneficios comerciales, incluso superando a los mercaderes espa\u00f1oles. La naci\u00f3n creci\u00f3 a\u00fan m\u00e1s y lleg\u00f3 a su c\u00faspide en 1773 con 213 miembros. En este a\u00f1o el padr\u00f3n mostr\u00f3 unos 1.363 habitantes franceses en la ciudad, con lo cual llegaron a ser 37 porcientos de los extranjeros de C\u00e1diz.<\/p>\n<p>Evidentemente la Carrera de Indias ejerci\u00f3 una atracci\u00f3n mayor para los franceses, as\u00ed que no solamente se establecieron en Sevilla y C\u00e1diz, sino tambi\u00e9n en los puertos colindantes de estas ciudades, como Sanl\u00facar de Barrameda o Puerto de Santa Maria. En Sanl\u00facar por ejemplo vivieron unos 27 franceses en 1580 y poco despu\u00e9s, su naci\u00f3n dispuso de 15 hostales, m\u00e1s que tuvieron los ingleses o los flamencos. En el Puerto de Santa Mar\u00eda del a\u00f1o 1714 vivieron 25 mercaderes al por mayor y 11 m\u00e1s peque\u00f1os. En 1771, los censos muestran que los franceses fueron los m\u00e1s numeroso entre los extranjeros. Originaron sobre todo de la Provenza, Limos\u00edn, Auvernia y de la regi\u00f3n vasca-pirenaica. Entre las 164 personas extranjeras en el censo (la ciudad tuvo entonces 21.300 habitantes) se encontraban 68 franceses, o sea 41 per cientos de los extranjeros. Entre ellos hubo 20 que declararon trabajar en la elaboraci\u00f3n de pan, mientras que otros 20 precisaron ser comerciantes. Por lo tanto, el ingreso de los franceses era muy por encima del promedio de la ciudad.<\/p>\n<p>Franceses vivieron tambi\u00e9n en ciudades m\u00e1s peque\u00f1as de Andaluc\u00eda, como por ejemplo en Ubeda (que en 1791 albergaba 149 franceses), Osuna (50), Martos (33), Ronda (29) o Estepa (26). En estas peque\u00f1as localidades se dedicaron sobre todo a la artesan\u00eda. Sin embargo, era el comercio al cual se consagraron m\u00e1s franceses -en 1791 aparecieron en cientos de categor\u00edas diferentes, del m\u00e1s humilde empleado al m\u00e1s rico hombre de negocio.<\/p>\n<p>Un factor muy relevante para el flujo de inmigraci\u00f3n y el funcionamiento del comercio fueron las relaciones gubernamentales entre Espa\u00f1a y Francia. Correspondiendo con las fases m\u00e1s pac\u00edficas y m\u00e1s conflictivas entre los dos pa\u00edses, la inmigraci\u00f3n francesa a Espa\u00f1a y su comercio tambi\u00e9n tuvieron fases de crecimiento y contracci\u00f3n. En tiempos de guerra, los monarcas sol\u00edan proclamar represalias contra los s\u00fabditos del pa\u00eds rival, incluso la confiscaci\u00f3n de bienes, obstaculizando las vidas y la integraci\u00f3n de los franceses en Espa\u00f1a. \u00a0Mientras que, en los tiempos turbios del siglo XVI, la situaci\u00f3n de los franceses y los espa\u00f1oles en Andaluc\u00eda era marcada por muchas hostilidades, despu\u00e9s del Paz de Vervins (1598), la situaci\u00f3n mejor\u00f3 considerablemente. Despu\u00e9s de 1621, sin embargo, las relaciones empeoraron otra vez, provocando unas sanciones rigurosas contra el comercio y contrabando franc\u00e9s (sobre todo prohibiciones de mercader\u00eda). Cuando en 1635, los pa\u00edses declararon la guerra y las medidas de guerra econ\u00f3mica empezaron a ponerse en marcha, una gran parte de los franceses huy\u00f3 de Sevilla. Su parte entre los extranjeros cay\u00f3 de 14 porcientos a 4 porcientos. No obstante, la econom\u00eda de Andaluc\u00eda (y las Indias) estuvo tan entrelazada con el comercio franc\u00e9s que las medidas tomadas por el rey en 1635 encontraron una fuerte oposici\u00f3n entre los mismos comerciantes espa\u00f1oles de Sevilla. Entonces, otras ordenanzas contra los franceses (de 1667, 1674 y 1686, incluyendo expulsiones generales) no fueron implementadas con mucho rigor. Aun as\u00ed, todas estas restricciones hicieron la vida m\u00e1s dif\u00edcil para los franceses en Espa\u00f1a. Por esta raz\u00f3n, el cambio de dinast\u00edas contribuy\u00f3 al ascenso de los franceses en Andaluc\u00eda en el siglo XVII. Con la llegada de los Borbones al trono de Madrid en 1700, se inici\u00f3 una fase de esplendor para los franceses en Andaluc\u00eda, en la cual pudieron gozar de amplias libertades y grandes ganancias econ\u00f3micas. El apogeo de los franceses en Andaluc\u00eda puede fijarse en las d\u00e9cadas de los 1760 y 1770. El descenso comenz\u00f3 con la Revoluci\u00f3n de 1789 y con la guerra contra a la primera rep\u00fablica francesa.<\/p>\n<p>Comparado con el peso econ\u00f3mico de los italianos y flamencos, los mercaderes franceses en Andaluc\u00eda se empe\u00f1aron, por lo general, m\u00e1s en medios y peque\u00f1os negocios -no impidiendo que algunos de ellos llegaron a fortunas muy considerables. Debido a la Paz de Vervins y la extensi\u00f3n del Derecho del 30 Porcientos, el n\u00famero de barcos franceses en Andaluc\u00eda aument\u00f3 hasta llegar a ser los m\u00e1s numerosos en Sevilla y Sanl\u00facar a principios del siglo XVII. En 1628 el c\u00f3nsul franc\u00e9s estimaba que toda la hacienda francesa en Andaluc\u00eda era de dos millones de ducados. En 1635, tras el desencadenamiento de la guerra, Felipe IV confisc\u00f3 hacienda y bienes de franceses en Espa\u00f1a que alcanzaron 1.467.000 ducados -m\u00e1s que el promedio de plata americana para el rey cada a\u00f1o (1.256.000 ducados). Entre las v\u00edctimas de esta confiscaci\u00f3n figuraron tambi\u00e9n los hombres de negocios naturalizados Jaque Bules, Pedro de la Farxa, Lanfran David, Pedro de Alogue y Alberto Juan, cuya fortuna amont\u00f3 a 632.000 ducados (m\u00e1s tarde recuperaron una parte y confirmaron su estatus de naturalizados). Estos cinco permanecieron en Sevilla y en 1640 figuraban todav\u00eda entre los m\u00e1s ricos hombres de negocios de la ciudad.<\/p>\n<p>Por la prohibici\u00f3n de productos franceses y las confiscaciones a partir de 1635, los hombres de negocios -es decir, los ricos mercaderes naturalizados que se quedaron a pesar de la guerra-, se concentraron sobre todo en actividades financieros (cr\u00e9ditos, bienes ra\u00edces, seguros). Una d\u00e9cada antes, sin embargo, muchos franceses se hab\u00edan dedicado al comercio, en el cual sobresali\u00f3 la venta de mercader\u00eda para el mercado americano (a intermediarios espa\u00f1oles y a los peruleros). Trajeron productos de metal, textiles (melinges pacages, cotenses, vitree, ruanes, brines, donflon y bacimone), papel, libros y encaje de bolillos. Destacan entre los productos franceses los lienzos de la Britania y de la Normand\u00eda como productos dominantes. En cambio, compraron bienes para el mercado europeo, como la cochinilla, el jengibre o el \u00edndigo. A partir de 1659 y a\u00fan m\u00e1s en 1700, el comercio se recuper\u00f3. Cien a\u00f1os m\u00e1s tarde C\u00e1diz hab\u00eda sustituido a Sevilla como centro comercial en Andaluc\u00eda, pero los rasgos generales del comercio eran parecidos. En 1720, entre 40 y 50 porcientos de las mercanc\u00edas francesas (sobre todo telas) estuvieron destinados al mercado americano (c. 9 millones de libras).<\/p>\n<p>Solo s\u00fabditos de la Corona de Castilla tuvieron acceso directo al comercio con las Indias, sin embargo, incluso sin tal ventaja, los comerciantes franceses en Andaluc\u00eda pudieron participar y sacar mucho provecho. Con una red estrecha de correspondientes europeos, con contactos locales fiables (garantizando acceso al mercado americano) y con una buena protecci\u00f3n consular estuvieron en una posici\u00f3n muy ventajosa. Obtener una carta de naturaleza (o avecindarse) se les hubiera robado de su protecci\u00f3n consular. Por tanto, la mayor\u00eda nunca aspir\u00f3 naturaleza espa\u00f1ola y muchos permanecieron en C\u00e1diz mucho tiempo manteniendo el estatus de \u201ctranse\u00fantes\u201d (en vez de \u201cavecindados\u201d).<\/p>\n<p>Mientras que la mercader\u00eda que pudieron conseguir de Francia fue siempre muy deseada -sobre todo en las Indias- el puro hecho de que eran extranjeros era suficiente para excitar envidia. Para muchos andaluces los franceses formaron un elemento espantoso: entre 12 y 20 porcientos de los habitantes de C\u00e1diz eran extranjeros y despu\u00e9s de los italianos, los franceses obtuvieron el segundo rango, siempre por encima de 30 porcientos. A mediados del siglo, la burgues\u00eda gaditana not\u00f3 que 46 porcientos de sus comerciantes al por mayor eran extranjeros, con un gran protagonismo franc\u00e9s respecto al n\u00famero y al peso econ\u00f3mico. M\u00e1s de 82 porcientos de los beneficios econ\u00f3micos llegaron a los extranjeros -otra vez, la mayor parte era para los franceses. De ah\u00ed la animadversi\u00f3n de algunos hac\u00eda los franceses. Se les llam\u00f3 malhechores y tramposos y se les acus\u00f3 de ser codiciosos y que robaron las riquezas de la tierra, introduciendo nada m\u00e1s que desperdicios en detrimento de la econom\u00eda y la sociedad. Dominando la mayar parte del comercio, no dejaron ganancias para los espa\u00f1oles. El sentimiento de xenofobia de los espa\u00f1oles parece haber sido reforzado por la imposibilidad estructural de sostener ellos mismos el suministro de los territorios en Am\u00e9rica, que caus\u00f3 la tolerancia de la burocracia hacia la participaci\u00f3n de franceses en el comercio indiano a trav\u00e9s de testaferros espa\u00f1oles. Otra acusaci\u00f3n era que se les acus\u00f3 de cambiar su \u201cnacionalidad\u201d seg\u00fan se les convendr\u00eda, \u201cespa\u00f1ol\u201d en cuanto a las prerrogativas comerciales y franc\u00e9s cuando hac\u00eda falta la protecci\u00f3n consular -asegur\u00e1ndose as\u00ed ventajas frente a los locales. Adem\u00e1s, algunos contempor\u00e1neos frecuentemente pusieron en duda la lealtad de los franceses avecindados e incluso naturalizados hacia la corona espa\u00f1ola. Se quejaron de la masa de franceses en Sevilla, de los mercaderes, pero tambi\u00e9n de la clase baja, como, por ejemplo, los aguadores. El descontento a veces a\u00fan llev\u00f3 a persecuciones, que a su vez causaron prohibici\u00f3n de hacer mal a los franceses bajo \u201cpena de azotes o verg\u00fcenza\u201d.<\/p>\n<p>La identidad de los franceses en Andaluc\u00eda era compleja. Viv\u00edan en una cultura mercantil transnacional, que puede entenderse como una realidad con tres dimensiones complementarios: local (en relaci\u00f3n con la gente de su alrededor), nacional (con gente en su patria) y cosmopolita (a trav\u00e9s de una grande red de socios en el Mundo Atl\u00e1ntico y Mediterr\u00e1neo). Se pueden adem\u00e1s resaltar tres rasgos principales: una lealtad continua a su pa\u00eds de origen, un arraigo social a la cultura local y por fin una endogamia de los compatriotas en la ciudad. La forma de integraci\u00f3n de los comerciantes franceses en Andaluc\u00eda se puede concebir a trav\u00e9s de su tiempo de estancia, sus pr\u00e1cticas sociales, su estado civil, el origen de su esposa y la composici\u00f3n de su entorno relacional.<\/p>\n<p>Mientras que estudios m\u00e1s antiguos han argumentado que Andaluc\u00eda era que un lugar de ense\u00f1anza para los j\u00f3venes de casas de comerciantes de Francia, volviendo despu\u00e9s de unos 12 a\u00f1os a casa (una vez ganados 350 pesos seg\u00fan las estimaciones del Padre Labat en 1706), trabajos m\u00e1s recientes les refutaron, haciendo hincapi\u00e9 en que 75 porcientos de los mercaderes franceses en C\u00e1diz sobrepasaron 30 a\u00f1os, y a\u00fan 45 porcientos los 40. Adem\u00e1s, un censo de 1794 indica que 71 porcientos de los 226 franceses avecindados en C\u00e1diz estuvieron ya viviendo ah\u00ed por m\u00e1s de 20 a\u00f1os y 25 porcientos entre 10 y 20 a\u00f1os. C\u00e1diz pues, no era cualquier escuela para j\u00f3venes, sino una importante ciudad comercial, atrayendo muchos mercaderes, poco de los cuales pudieron realizar con \u00e9xito sus proyectos. A lo largo del siglo XVIII, al menos unos 30 comerciantes franceses lograron instalarse permanentemente con sus familias en la ciudad. Esto confirma, por un lado, que la inmigraci\u00f3n francesa era m\u00e1s fluctuante que perenne, pero tambi\u00e9n subraya que cierto n\u00famero s\u00ed se qued\u00f3. En M\u00e1laga, por ejemplo, el mercader Juan Bautista Maury del Bearn, lleg\u00f3 a ser uno de los extranjeros m\u00e1s ricos de la ciudad. Como muestra de su ascensi\u00f3n social y la integraci\u00f3n de su familia en las \u00e9lites de la ciudad, sus hijos empezaron una carrera militar, siendo adem\u00e1s testimonio de su lealtad a la monarqu\u00eda hisp\u00e1nica.<\/p>\n<p>El apoyo mutuo entre personas originarios del mismo lugar es un fen\u00f3meno casi universal. Para los franceses en Andaluc\u00eda en la edad moderna esto incluy\u00f3 por ejemplo compartir un apartamiento com\u00fan o emplear compatriotas para trabajos auxiliares. Adem\u00e1s, los comerciantes se unieron en una corporaci\u00f3n, la llamada naci\u00f3n. En 1578, la naci\u00f3n de los franceses en Sevilla fund\u00f3 su consulado, cuyo c\u00f3nsul fue nombrado por el rey de Francia, como representante y defensor de los miembros de su naci\u00f3n y como juez en litigios entre ellos. Ya en 1573, los franceses hab\u00edan fundado la Hermandad de San Luis y en 1581 el convento de San Francisco les dio la capilla de San Luis como sede de la misma. Despu\u00e9s del incendio de 1650, los comerciantes Salom\u00f3n de Tamarino y Juan Dufau fundaron una capellan\u00eda para rehacer la capilla con sus fondos.<\/p>\n<p>En general, estos colegios, hospitales, fundaciones, patronatos, capillas, iglesias, cofrad\u00edas, hermandades y otras formas de asociaci\u00f3n -aparte de su funcionalidad inmediata- cumplieron un par de funciones adicionales. Por un lado, estas asociaciones dieron la posibilidad de reforzar los v\u00ednculos con los vecinos espa\u00f1oles y la monarqu\u00eda espa\u00f1ola, mostrando su arraigo local, su devoci\u00f3n cat\u00f3lica (solo hab\u00eda pocos protestantes de Francia) y a veces su apoyo a la sociedad y al rey. Por el otro lado, permitieron una solidaridad interna y una sociabilidad entre los miembros que tambi\u00e9n reflejaron las jerarqu\u00edas de la colonia y dieron espacio para la confirmaci\u00f3n de su identidad (hispano-francesa) y su devoci\u00f3n de un santo patr\u00f3n \u201cnacional\u201d. As\u00ed pues, reforzaron la cohesi\u00f3n interna y la endogamia y contribuyeron a una auto-imagen muy peculiar. Sin embargo, la cohesi\u00f3n social entre los franceses en Andaluc\u00eda lleg\u00f3 a\u00fan m\u00e1s lejos.<\/p>\n<p>En C\u00e1diz al final del siglo XVIII, los comerciantes franceses -y la inmensa mayor\u00eda de estos inmigrantes era masculina- se casaron en 50 porcientos con mujeres francesas o hijas de franceses (jen\u00edzaras), lo que sin duda tuvo que ver muchas veces con estrategias de alianza comercial (esencial para j\u00f3venes mercaderes para conectarse en la ciudad de acogida). En Sevilla al principio del siglo XVII, con una poblaci\u00f3n francesa mucho m\u00e1s peque\u00f1a, la situaci\u00f3n era algo diferente. S\u00f3lo 18 porcientos se casaron con francesas o jen\u00edzaras (ejemplos destacados son Pedro de la Farxa y Pedro de Alogue), mientras que 64 porcientos con espa\u00f1olas y otros 18 porcientos con flamencas (o jen\u00edzaras flamencas). Es de particular inter\u00e9s, que esta baja adhesi\u00f3n a compatriotas se ve tambi\u00e9n respecto a los testigos para el procedimiento de naturalizaci\u00f3n: los franceses no recurrieron en primer plazo a compatriotas, sino a flamencos. Lo mismo pas\u00f3 en el comercio franc\u00e9s de Sevilla. En sus redes comerciales exist\u00edan m\u00e1s conexiones con flamencos que con compatriotas. No obstante, cuando el n\u00famero de los franceses aument\u00f3 suficientemente -como pas\u00f3 en 1620- recurrieron m\u00e1s a socios franceses -con lo cual la teor\u00eda de la endogamia queda confirmada otra vez (el apego de los franceses a la colonia flamenca en otros a\u00f1os se explica tambi\u00e9n por la similitud de sus redes y por la posici\u00f3n dominante de los flamencos en la sociedad y comercio de esta \u00e9poca). La endogamia francesa se ve otra vez reflejada al fin del siglo XVIII en C\u00e1diz, con una poblaci\u00f3n francesa mucho m\u00e1s grande. Entonces, en los testamentos de los franceses figuraron 70 porcientos albaceas franceses; y casi siempre los franceses acudieron a corredores de su lengua. Tambi\u00e9n respecto a las compa\u00f1\u00edas de comercio, los franceses en Sevilla y C\u00e1diz mostraron una tendencia de unirse con compatriotas, incluso algunos rasgos de compa\u00f1\u00edas familiares. En 1770, existieron alrededor de 70 tales compa\u00f1\u00edas francesas en C\u00e1diz, con un poder econ\u00f3mico muy fuerte, incluso m\u00e1s fuerte que los espa\u00f1oles. Pues, a pesar de una identidad marcadamente transnacional, los franceses en Andaluc\u00eda mostraron una fuerte tendencia hac\u00eda la endogamia.<\/p>\n<p>Desde Sevilla y C\u00e1diz las redes comerciales de los franceses se extendieron por toda Europa y Am\u00e9rica. Si bien el contacto con su patria tuvo siempre el primer rango, mantuvieron tambi\u00e9n contactos con las Islas Brit\u00e1nicas, tierras alemanas, la Pen\u00ednsula Italiana, Silesia, el Baltico y el mundo mediterr\u00e1neo, igual que con las Indias. Algunos franceses tuvieron unas redes comerciales verdaderamente extensas, como por ejemplo en el siglo XVII Pedro de la Farxa, Guillermo Reynarte o Guillermo Guillu. En el \u00faltimo tercio del siglo XVIII, se puede mencionar la grande compa\u00f1\u00eda Fournier que tuvo una amplia red de corresponsales y socios en la Europa atl\u00e1ntica entre Hamburgo y Bayonne, en Londres y Paris, pero tambi\u00e9n en la costa mediterr\u00e1nea de su pa\u00eds, sobre todo en Marsella.<\/p>\n<p>En conclusi\u00f3n, los franceses en Andaluc\u00eda dan una compleja imagen muy diversa y en parte contradictoria con algunas caracter\u00edsticas marcadas. As\u00ed que los miembros de la naci\u00f3n francesa en C\u00e1diz estuvieron fuertemente arraigados en la ciudad, participando en un proceso (m\u00e1s o menos fuerte) de integraci\u00f3n en la sociedad local. Pero, por el otro lado, conservaron una viva cohesi\u00f3n interna, basada en una identidad com\u00fan, la conciencia de compartir intereses parecidas y una intensa red de relaciones personales.<\/p>\n<p>A finales del siglo XVIII, debido al arraigo en la sociedad local junto a su fuerte vinculaci\u00f3n con su patria, los franceses en C\u00e1diz introdujeron muy pronto ideas de la ilustraci\u00f3n en el \u00e1mbito cultural de las \u00e9lites de la ciudad. As\u00ed que hab\u00eda un teatro franc\u00e9s y se le distribuyeron mucho los libros de los autores ilustrados. Respecto a las ideas de secularizaci\u00f3n, fueron los mercaderes franceses que las promovieron m\u00e1s en C\u00e1diz, contribuyendo a unas caracter\u00edsticas abiertas de la ciudad. Sin embargo, esta \u00e9poca dorada de los franceses en Andaluc\u00eda termin\u00f3 con el desencadenamiento de la guerra y la expulsi\u00f3n de 1793, que dej\u00f3 al grupo de los franceses muy reducido -en 1809 solo se encontraron en la ciudad unos 40 comerciantes franceses. Sin embargo, igual que en 1635, los franceses que hab\u00edan logrado establecerse en la ciudad mostraron un fuerte sedentarismo y arraigo en la sociedad local. Permanecieron en C\u00e1diz a pesar de la crisis del comercio colonial y del rompimiento con Francia. Las ra\u00edces sociales que hab\u00edan echado en la ciudad, las redes locales de poder y comercio que hab\u00edan tejido, las grandes inversiones que hab\u00edan realizados en la regi\u00f3n y los conocimientos de las practicas del lugar que hab\u00edan adquirido junto con la esperanza para un mejor futuro contribuyeron a que muchos franceses y sus descendientes se quedaron e vieron en C\u00e1diz su nuevo hogar permanente -a pesar de su decadencia en el siglo XIX.<\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\">Autor: Eberhard Crailsheim<\/h6>\n<hr \/>\n<p>Bibliograf\u00eda<\/p>\n<p>BARTOLOMEI, Arnaud, \u201cIdentidad e integraci\u00f3n de los comerciantes extranjeros en la Europa moderna: La colonia francesa de C\u00e1diz a finales del siglo XVIII\u201d, en Ana Crespo Solana (ed.) <em>Comunidades transnacionales:\u00a0Colonias de mercaderes extranjeros en el Mundo Atl\u00e1ntico (1500-1830)<\/em>, Aranjuez, Madrid,\u00a0Doce Calles, D.L., 2010, pp. 359-376.<\/p>\n<p>BUSTOS RODR\u00cdGUEZ, Manuel, <em>C\u00e1diz en el sistema atl\u00e1ntico<\/em>, Sevilla, S\u00edlex ediciones, 2005.<\/p>\n<p>CRAILSHEIM, Eberhard. <em>The Spanish Connection: French and Flemish Merchant Networks in Seville 1570-1650<\/em>, Colonia, Weimar, Viena, B\u00f6hlau, 2016 (Open Access: <a href=\"http:\/\/digital.csic.es\/handle\/10261\/137694\">http:\/\/digital.csic.es\/handle\/10261\/137694<\/a>).<\/p>\n<p>GIRARD, Albert, <em>El comercio franc\u00e9s en Sevilla y C\u00e1diz en tiempos de los Habsburgo: Contribuci\u00f3n al estudio del comercio extranjero en la Espa\u00f1a de los siglos XVI al XVIII<\/em>, Sevilla, Centro de Estudios Andaluces, 2006.<\/p>\n<p><em>Les Fran\u00e7ais en Espagne \u00e0 l&#8217;\u00e9poque moderne: XVIe-XVIIIe si\u00e8cles<\/em>, Paris, \u00c9dition Centre national de la recherche scientifique, 1990.<\/p>\n<p>VILLAR GARC\u00cdA, Mar\u00eda Bego\u00f1a y Pilar PREZZI CRIST\u00d3BAL (eds.), <em>Los extranjeros en la Espa\u00f1a Moderna: Actas del I Coloquio Internacional, celebrado en M\u00e1laga del 28 al 30 de noviembre de 2002. <\/em>2 vols. M\u00e1laga, Universidad de M\u00e1laga, 2003.<\/p>\n<\/div><div class=\"fusion-clearfix\"><\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[87,5],"tags":[764],"class_list":["post-9422","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-extranjeros","category-sociedad","tag-eberhard-crailsheim"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9422","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9422"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9422\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9423,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9422\/revisions\/9423"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9422"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9422"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9422"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}