{"id":9393,"date":"2021-01-29T10:07:11","date_gmt":"2021-01-29T10:07:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/?p=9393"},"modified":"2021-01-29T10:08:29","modified_gmt":"2021-01-29T10:08:29","slug":"la-poblacion-de-andalucia-en-el-siglo-xvii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/la-poblacion-de-andalucia-en-el-siglo-xvii\/","title":{"rendered":"La poblaci\u00f3n de Andaluc\u00eda en el siglo XVII"},"content":{"rendered":"<div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-1 nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-padding-top:20px;--awb-padding-bottom:20px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-0 fusion_builder_column_3_5 3_5 fusion-three-fifth fusion-column-first\" style=\"--awb-bg-size:cover;width:60%;width:calc(60% - ( ( 4% ) * 0.6 ) );margin-right: 4%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-flex-column-wrapper-legacy\"><div class=\"fusion-text fusion-text-1\"><p>Los abundantes factores negativos que incidieron sobre Andaluc\u00eda en el siglo XVII dibujaron escenarios de drama pero, pese a ellos, la poblaci\u00f3n fue capaz, hasta cierto punto, de superar las sucesivas crisis demogr\u00e1ficas del periodo. En el balance demogr\u00e1fico se estanc\u00f3 el crecimiento del interior, en contraste con el desarrollo pujante del litoral que configura un nuevo modelo de distribuci\u00f3n poblacional que perdur\u00f3 largo tiempo.<\/p>\n<p>En la centuria se produjo la unificaci\u00f3n poblacional del Oriente y Occidente andaluz, que se igualaron en un homog\u00e9neo modelo socioecon\u00f3mico tras la instauraci\u00f3n definitiva del modo de vida castellano que puso fin a la peculiar \u201csociedad mixta\u201d existente hasta entonces en la Andaluc\u00eda del Reino de Granada hasta fines del siglo anterior. La negativa repercusi\u00f3n de la salida de los moriscos se mantuvo por tiempo, marcando la decadencia de comarcas como las Alpujarras, las tierras de Guadix y Baza, el Almanzora o la sierra de Ronda. Para tales sitios, junto con otros, la repoblaci\u00f3n puesta en pr\u00e1ctica para suplir el d\u00e9ficit demogr\u00e1fico fue claramente insuficiente. Por a\u00f1adido, la segunda expulsi\u00f3n de moriscos realizada en el periodo de 1609 a 1610 se sumar\u00eda a la anterior salida forzosa con nuevas p\u00e9rdidas que, en el caso del Reino de Granada, se aproxim\u00f3 a las 2.000 personas que embarcaron desde M\u00e1laga y Almu\u00f1\u00e9car; y con especial incidencia en los territorios de Sevilla, C\u00f3rdoba y Ja\u00e9n, con la salida de 25.000 moriscos de un censo total de 30.000. En particular, en la ciudad de Sevilla afect\u00f3 a unos 7.500 \u00fatiles moriscos, lo que se une con los primeros s\u00edntomas de estancamiento de la hasta entonces gran urbe andaluza.<\/p>\n<p>Andaluc\u00eda sufri\u00f3 una fuerte incidencia de las sucesivas crisis de mortalidad, que quebraron la evoluci\u00f3n poblacional. Las epidemias se extendieron afectando a grandes \u00e1reas territoriales en tres grandes ciclos: 1598-1602, 1647-1652 y 1678-1679. El primer periodo, llamado de la \u201cpeste Atl\u00e1ntica\u201d, se inici\u00f3 en el verano de 1598 afectando de Este a Oeste, y de modo desigual a los cuatro reinos, e incluso traspasando al Norte de \u00c1frica. Su incidencia result\u00f3 grave para determinados n\u00facleos urbanos, como M\u00e1laga, Sevilla y C\u00f3rdoba, mientras que en el extremo Oriental andaluz fue m\u00e1s moderada. La capital hispalense, la ciudad m\u00e1s poblada de Andaluc\u00eda, escap\u00f3 de la peste en el inicio epid\u00e9mico, pero no pudo contener su efecto ya en el verano de 1602 y sufri\u00f3 la brutal p\u00e9rdida de 10.000 almas. Aun as\u00ed, el balance de la primera crisis para Andaluc\u00eda result\u00f3 m\u00e1s moderado que otras regiones espa\u00f1olas. En general, como en otros casos similares, el contagio fue m\u00e1s intenso en los n\u00facleos urbanos mejor comunicados que el medio rural donde era m\u00e1s dif\u00edcil propagaci\u00f3n. Hubo villas que permanecieron al margen de la epidemia -caso de Iznalloz o Moj\u00e1car-, y la peste apenas afecta a comarcas alejadas de las principales rutas de comunicaci\u00f3n, aunque tambi\u00e9n estas sufrieron un fuerte retroceso debido al desgaste de su modelo socioecon\u00f3mico.<\/p>\n<p>La crisis de los a\u00f1os centrales fue la m\u00e1s grave de la centuria. Volvi\u00f3 a castigar, con mayor dureza, a la Andaluc\u00eda Occidental. De su temible acci\u00f3n dej\u00f3 abundantes ejemplos, como el caso de C\u00f3rdoba, a la que castiga en 1649 y donde caus\u00f3 -a decir del doctor Mart\u00edn de C\u00f3rdoba- entre 7.500 y 13.700 muertos. \u00a0Sevilla en dicho a\u00f1o alcanz\u00f3 una mortalidad de tal magnitud que los contempor\u00e1neos citan cifras imposibles, pues la Casa de Contrataci\u00f3n inform\u00f3 que \u201cpasar\u00e1n de cien mil los que han muerto de tres meses a esta parte (y) muy pocas casas o ninguna ha perdonado la enfermedad\u201d. Y Sevilla, frente a su anterior esplendor del XVI, ya no super\u00f3 en mucho tiempo la cifra de los 80.000 habitantes.<\/p>\n<p>El siguiente ciclo, de 1678-1679, sigui\u00f3 en gravedad al anterior, pero se traslad\u00f3 el azote a las ciudades y comarcas orientales. Para Granada signific\u00f3 la m\u00e1s virulenta epidemia, siendo el su epicentro desde donde se irradi\u00f3 a otros lugares, causando en m\u00faltiples sitios una gran p\u00e9rdida de vidas. La propia ciudad granadina sufri\u00f3 la cifra de fallecidos m\u00e1s alta de todo el siglo: m\u00e1s de 5.000 entierros en los dos a\u00f1os.<\/p>\n<p>Junto con las epidemias, las sucesivas crisis agrarias contribuyeron al deterioro poblacional. El siglo XVII se caracteriz\u00f3 en Europa por la cambiante climatolog\u00eda de valores extremos e incidi\u00f3 de modo directo sobre la variable demogr\u00e1fica, y la que no escap\u00f3 Andaluc\u00eda. A los largos periodos de sequ\u00eda le siguieron centurias con a\u00f1os de malas cosechas y se extendi\u00f3 el hambre, forzando un \u00e9xodo de los campesinos hacia las ciudades, donde tampoco lograron mejorar sus condiciones de vida. Antes al contrario, confiaron su supervivencia a la ineficaz caridad p\u00fablica, ose arrastraron a la pr\u00e1ctica de la delincuencia. La expresi\u00f3n del descontento popular fueron las numerosas sublevaciones populares por causa de las escasas subsistencias o de la gravosa fiscalidad impuesta, en el marco de un ineficaz sistema y por la incompetencia de unas autoridades corruptas.<\/p>\n<p>Otros factores negativos contribuyeron al desgaste poblacional, caso del mantenimiento de la maquinaria de guerra por su alto coste en una centuria cr\u00edtica para la Monarqu\u00eda Hisp\u00e1nica por la continua necesidad de hombres para el ej\u00e9rcito. Andaluc\u00eda, tierra de ciudades en las que levantar ej\u00e9rcitos, hubo de aportar en reclutas y movilizaciones una importante proporci\u00f3n de su poblaci\u00f3n a lo largo del siglo. Ejemplo de ello fueron los m\u00e1s de 20.000 granadinos que partieron en el siglo XVII para los diversos frentes; su n\u00famero represent\u00f3 una elevada p\u00e9rdida para una ciudad que apenas superaba los 40.000 habitantes. Adem\u00e1s, a las adversidades se unieron otras salidas como la emigraci\u00f3n a Indias -clandestina o legal- que sirvi\u00f3 de escape ante las duras condiciones materiales del periodo.<\/p>\n<p>El extenso litoral andaluz recibi\u00f3 el mayor empuje demogr\u00e1fico del periodo, siendo un ejemplo m\u00e1s del movimiento centro-periferia que afect\u00f3 al conjunto de la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica. En Andaluc\u00eda el crecimiento se debi\u00f3 a diversos hechos; un ejemplo fue el auge azucarero de la producci\u00f3n de la ca\u00f1a, con su consiguiente fuerte demanda de mano de obra, produci\u00e9ndose la ampliaci\u00f3n de tierras de cultivo en zonas como el delta del Guadalfeo del litoral abderitano. All\u00ed se formaron nuevas vegas -excelentes por su calidad productiva-, debido al dep\u00f3sito de materiales tras el arrastre fluvial de los sedimentos erosionados en la monta\u00f1a. Fue en Adra donde el aumento alcanz\u00f3 la mayor intensidad: recibi\u00f3 nueve inmigrantes por cada vecino viejo. El territorio de la hoy Almer\u00eda -partiendo de la despoblaci\u00f3n absoluta, como consecuencia de la expulsi\u00f3n morisca- increment\u00f3 el n\u00famero de nuevos pobladores como en ning\u00fan otro lugar de Andaluc\u00eda e incluso de Castilla. La denominada \u201csegunda repoblaci\u00f3n almeriense\u201d, no organizada desde el poder central -si bien demandada reiteradamente por instituciones como el Cabildo almeriense-, ejerci\u00f3 un poderoso efecto llamada sobre \u00e1reas pr\u00f3ximas como el vecino Reino de Ja\u00e9n. La ciudad de Almer\u00eda es un buen modelo de progreso, ya que frente a sus problemas iniciales (como fueron el deterioro por abandono de su f\u00e9rtil vega o la actividad pir\u00e1tica que creaba un clima de inseguridad y dificultad para el comercio), cambi\u00f3 de signo demogr\u00e1fico en el siglo, recuperando su nivel de poblaci\u00f3n, creciendo hasta superar la crisis. Prueba de ello fue la necesidad de ampliar el casco urbano, cre\u00e1ndose nuevas parroquias con el fin de asistir a la nueva feligres\u00eda. Pero no se trata de un caso aislado: los datos muestran una intensa actividad poblacional en sitios como Olula del R\u00edo, que creci\u00f3 hasta cuadruplicarse; Albox, que se le aproxima; N\u00edjar, que duplica sus efectivos; o Tahal, Roquetas y V\u00edcar.<\/p>\n<p>En la costa atl\u00e1ntica, C\u00e1diz destaca por un empuje demogr\u00e1fico que la aleja de la crisis del interior. La ciudad manifest\u00f3 su vitalidad pese a sufrir ciertas epidemias de orden menor, junto con carest\u00edas y factores adversos como los vientos huracanados, los terremotos e, incluso, el intento de asalto ingl\u00e9s. El siglo XVII es anticipo de la siguiente centuria, una etapa de auge que ser\u00e1 conocida como el siglo de oro gaditano. Diversos hechos, beneficiosos para su econom\u00eda, motivaron que un gran n\u00famero de mercaderes extranjeros decidieran en el siglo XVII trasladar sus negocios de Sevilla a la Bah\u00eda, estimando sus mejores condiciones y posibilidades de comunicaci\u00f3n. Como consecuencia, C\u00e1diz multiplic\u00f3 por siete su poblaci\u00f3n, en un espectacular salto en el cual alcanz\u00f3 los 40.000 pobladores \u00a0en el a\u00f1o de 1700. La pugna con Sevilla por la capitalidad de la Carrera de Indias fue muy dura. Sevilla, paso a paso, ir\u00eda perdiendo fuerza pese a conservar el aparato burocr\u00e1tico del comercio, pasando C\u00e1diz a convertirse en el verdadero centro del comercio. El golfo gaditano recibi\u00f3 tambi\u00e9n el empuje demogr\u00e1fico. Pese a una crisis localizada en determinadas localidades, su poblaci\u00f3n se duplica en el Puerto de Santa Mar\u00eda gracias a la comercializaci\u00f3n del vino y la presencia de grandes mercaderes; reactiv\u00e1ndose tambi\u00e9n en Sanl\u00facar, y aumenta con notable fuerza en San Fernando.<\/p>\n<p>En el interior de Andaluc\u00eda el panorama result\u00f3 bien distinto. Las ciudades de Granada y C\u00f3rdoba fueron tan solo un mal reflejo de la enorme fuerza y vitalidad que alcanzaron en siglo anterior. El Reino de Ja\u00e9n, deudor tambi\u00e9n del esplendor del Renacimiento, sufri\u00f3 con la p\u00e9rdida poblacional de sus grandes asientos y con las crisis de Alcal\u00e1 la Real o en la propia capital jiennense, pero, en especial, por las espectaculares regresiones en algunas de sus localidades: And\u00fajar vivi\u00f3 un retroceso de m\u00e1s de un tercio, \u00dabeda y Cazorla perdieron la mitad de su poblaci\u00f3n; Baeza, la m\u00e1s dram\u00e1tica, alcanza el inquietante valor de perder casi dos tercios del total de sus habitantes. El caso del Reino de Sevilla fue, asimismo, dram\u00e1tico para su capital, ya que no logr\u00f3 superar la crisis hasta bien entrado el siglo XVIII, convertida en la ciudad modelo de la picaresca de aquel tiempo y la m\u00e1s violenta del periodo. As\u00ed, por ejemplo, en mayo de 1652 se dio el levantamiento del barrio de la Feria, que agrupaba a los tejedores. Por el contrario, las importantes <em>agrovillas<\/em> de su territorio supieron compensar, en cierto grado, las adversidades que pesaron sobre su demograf\u00eda, resistiendo la crisis, e incluso creciendo en determinados casos, pues en las localidades de Jerez, Carmona, Utrera, \u00c9cija y Osuna, aun con dificultades, el siglo XVII no signific\u00f3 una cat\u00e1strofe para su poblaci\u00f3n.<\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\">Autor: Francisco S\u00e1nchez-Montes Gonz\u00e1lez<\/h6>\n<hr \/>\n<p>Bibliograf\u00eda<\/p>\n<ul>\n<li>DOM\u00cdNGUEZ ORTIZ, Antonio, \u201cLa poblaci\u00f3n de la Baja Andaluc\u00eda\u201d, <em>Historia de Andaluc\u00eda. Vol. V: Los inicios del capitalismo (1621-1778), <\/em>(Dir. Antonio Dom\u00ednguez Ortiz), 8 t., Barcelona, 1980, pp. 133-155.<\/li>\n<li>GARC\u00cdA LATORRE, Juan, \u201cEl Reino de Granada en el siglo XVII. Repoblaci\u00f3n e inmigraci\u00f3n\u201d, <em>Chronica Nova, <\/em>19 (1991), pp. 145-166.<\/li>\n<li>P\u00c9REZ GARC\u00cdA, Jos\u00e9 Manuel, \u201cLa poblaci\u00f3n andaluza en la \u00e9poca del Barroco (1580-1760)\u201d, <em>Congreso Internacional Andaluc\u00eda Barroca. II. Historia demogr\u00e1fica, Econ\u00f3mica y Social<\/em>, 4 t., Sevilla, 2007, pp. 169-182.<\/li>\n<li>PINO JIM\u00c9NEZ, Alfonso, <em>Demograf\u00eda sevillana en el Antiguo R\u00e9gimen: Utrera, Los Palacios-Villafranca y Dos Hermanas, 1600-1850, <\/em>Sevilla, 2001.<\/li>\n<li>RODRIGUEZ ALEMAN, Isabel, <em>Estructura demogr\u00e1fica de M\u00e1laga en el siglo XVII<\/em>, M\u00e1laga, 2002.<\/li>\n<li>SANCHEZ-MONTES GONZ\u00c1LEZ, Francisco, \u201cHistoriograf\u00eda de la poblaci\u00f3n andaluza. Una mirada a la visi\u00f3n demogr\u00e1fica del siglo XVII\u201d, <em>Historia y perspectivas de investigaci\u00f3n. Estudios en memoria del profesor \u00c1ngel Rodr\u00edguez <\/em>S\u00e1nchez, M\u00e9rida (Badajoz), 1989, pp. 151-162.<\/li>\n<li>SANCHEZ-MONTES GONZ\u00c1LEZ, Francisco, \u201cLa poblaci\u00f3n\u201d, <em>Historia del Reino de Granada. III. Del Siglo de la Crisis al fin del Antiguo R\u00e9gimen (1630-1833), <\/em>(ed. Francisco And\u00fajar Castillo), 3 t., Granada, 2000, pp. 33-59.<\/li>\n<li>VINCENT, Bernard, \u201cEconom\u00eda y Sociedad en el Reino de Granada (siglo XVII)\u201d, <em>Historia de Andaluc\u00eda. Vol. V: Los inicios del capitalismo (1621-1778)<\/em>, (Dir. Antonio Dom\u00ednguez Ortiz), 8 t., Barcelona, 1980, pp. 357-375.<\/li>\n<\/ul>\n<\/div><div class=\"fusion-clearfix\"><\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[143,5],"tags":[618],"class_list":["post-9393","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-poblacion-y-demografia","category-sociedad","tag-francisco-sanchez-montes-gonzalez"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9393","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9393"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9393\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9395,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9393\/revisions\/9395"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9393"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9393"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9393"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}