{"id":9388,"date":"2021-01-29T09:54:14","date_gmt":"2021-01-29T09:54:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/?p=9388"},"modified":"2021-01-29T09:54:59","modified_gmt":"2021-01-29T09:54:59","slug":"la-poblacion-andaluza-en-el-siglo-xvi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/la-poblacion-andaluza-en-el-siglo-xvi\/","title":{"rendered":"La poblaci\u00f3n andaluza en el siglo XVI"},"content":{"rendered":"<div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-1 nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-padding-top:20px;--awb-padding-bottom:20px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-0 fusion_builder_column_3_5 3_5 fusion-three-fifth fusion-column-first\" style=\"--awb-bg-size:cover;width:60%;width:calc(60% - ( ( 4% ) * 0.6 ) );margin-right: 4%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-flex-column-wrapper-legacy\"><div class=\"fusion-text fusion-text-1\"><p>En Andaluc\u00eda durante el siglo XVI se produjo un considerable auge poblacional, aunque estando condicionado en su desarrollo por las diversas coyunturas y circunstancias que determinaron el ritmo evolutivo del territorio. De modo general aparecen tres grandes modelos de comportamiento temporal: en el primer tercio del siglo se produce la recuperaci\u00f3n demogr\u00e1fica tras superarse los \u00faltimos ciclos de las epidemias medievales; el segundo periodo, situado en los a\u00f1os centrales, presenta con car\u00e1cter global para la pr\u00e1ctica totalidad de sitios un fuerte crecimiento poblacional; y en el \u00faltimo, que se corresponde con los tres \u00faltimos decenios, en los que se estabiliza el ritmo de crecimiento e incluso en diversas \u00e1reas -caso del Reino de Granada- las especiales circunstancias de la poblaci\u00f3n de su territorio anunciaron la posterior decadencia.<\/p>\n<p>El final de la Guerra de Granada (1481-1492), situado en el inicio del periodo, repercuti\u00f3 de modo decisivo en la reconfiguraci\u00f3n espacial de la poblaci\u00f3n. La dualidad hasta entonces existente entre la Andaluc\u00eda de la monta\u00f1a \u2013perteneciente al Reino de Granada- frente a la del llano \u00a0-vertebrada por el r\u00edo Guadalquivir y formada por los restantes reinos de Ja\u00e9n, C\u00f3rdoba y Sevilla-, dio paso a una serie de movimientos poblacionales que caracterizaron la nivelaci\u00f3n entre el Oriente y Occidente andaluz. El final de la larga contienda, por la que se moviliz\u00f3 a una ingente cantidad de recursos humanos, signific\u00f3 la p\u00e9rdida de una importante poblaci\u00f3n de los musulmanes vencidos, pues pudieron salir -en inicio sin traba- del que hasta entonces fue su territorio, gener\u00e1ndose as\u00ed una p\u00e9rdida demogr\u00e1fica que continu\u00f3 durante a\u00f1os y siendo acelerada por sucesos como el levantamiento mud\u00e9jar de 1499-1501. Las cifras de tal regresi\u00f3n, mantenida hasta bien entrado el siglo XVI, se pueden calcular de modo global en un n\u00famero de 100.000 emigrantes, mientras que se pueden estimar entre 150.000 y 200.000 los habitantes de origen musulm\u00e1n (primero mud\u00e9jares y luego convertidos a moriscos) que permanecieron en el Reino de Granada. En sentido inverso, de llegada, surge pronto la repoblaci\u00f3n cristiana de las zonas evacuadas al instalarse colonos en ciudades como Ronda, Marbella, Setenil o El Burgo, m\u00e1s a\u00fan en las grandes ciudades de Granada y M\u00e1laga; mientras que la poblaci\u00f3n aut\u00f3ctona permaneci\u00f3 de modo preferente en las serran\u00edas de la Axarqu\u00eda o las Alpujarras y en su mayor n\u00famero en el territorio del Levante del Reino. Los inmigrantes que se establecieron entre finales del siglo XV e inicios del XVI en el territorio granadino se sit\u00faan entre 35.000 y 45.000 personas, de ellas son mayor\u00eda los andaluces procedentes de Sevilla, C\u00f3rdoba y Ja\u00e9n, pues representan a m\u00e1s de la mitad de los llegados, seguidos de extreme\u00f1os y castellanoleoneses. Sin embargo, frente a la id\u00edlica imagen de prosperidad del Reino de Granada, este no cumpli\u00f3 para muchos las expectativas y no fue la tierra de promisi\u00f3n esperada. Por a\u00f1adido, a las dificultades de instalaci\u00f3n, su actuaci\u00f3n estar\u00eda sujeta al f\u00e9rreo control de un sistema colonizador dirigido por la Corona que tendr\u00eda su continuidad: la primera repoblaci\u00f3n surgi\u00f3 de la guerra y conquista, pero no ser\u00eda la \u00faltima del siglo pues le seguir\u00eda en la postrimer\u00eda de la centuria la desarrollada por Felipe II que tendr\u00eda un marcado car\u00e1cter defensivo tras la crisis final del morisco.<\/p>\n<p>Con la incorporaci\u00f3n del Reino de Granada a la Corona de Castilla tambi\u00e9n sucedi\u00f3 la repoblaci\u00f3n de la hasta entonces frontera existente con Andaluc\u00eda, naciendo nuevos pueblos con el fin de aprovechar las ricas y extensas tierras abandonadas hasta ese momento por la permanente inseguridad. \u00a0De ella surgen entre otros los n\u00facleos de Campillo, Villamart\u00edn, Ardales o la Puebla de Cazalla, y es tambi\u00e9n el caso de la reactivaci\u00f3n de la ciudad de Antequera, hasta entonces una plaza defensiva de armas fronterizas, convertida ya en un importante eje comercial y nudo central de comunicaciones. En igual sentido hubo fundaciones en el interior de los reinos de C\u00f3rdoba y Sevilla por iniciativa de se\u00f1ores que quer\u00edan revalorizar sus tierras. El protagonismo de tal actuaci\u00f3n corresponde a los duques de Medina Sidonia, que en sus dominios crearon los sitios de Villarrasa, Valverde del Camino, Puebla de Guzm\u00e1n y San Juan del Puerto; como tambi\u00e9n sucede con la Puebla de Cazalla, fundada por el conde de Ure\u00f1a en 1501.<\/p>\n<p>La fuerza poblacional, m\u00e1s acusada en la Andaluc\u00eda Occidental, explica tal capacidad de expansi\u00f3n por el mayor n\u00famero de sus habitantes y su ritmo de crecimiento. Incluso superando a otras perdidas demogr\u00e1ficas, como es el caso de la salida ocasionada por la emigraci\u00f3n a Indias, decisiva para la Andaluc\u00eda del Guadalquivir por convertirse la Sevilla del periodo en el punto de partida y entrada de Am\u00e9rica. Con imprecisi\u00f3n en la cifra se puede conjeturar que unos 150.000 espa\u00f1oles atravesaron el Atl\u00e1ntico durante el siglo XVI, de ellos la tercera parte \u2013unos 40.000- ser\u00edan los andaluces en su mayor\u00eda procedentes de la Baja Andaluc\u00eda.<\/p>\n<p>Frente a la imagen de ser una tierra de concentraci\u00f3n mayoritaria del h\u00e1bitat agrario, Andaluc\u00eda se define por el peso de sus ciudades. Alcanza as\u00ed la mayor tasa de urbanizaci\u00f3n de toda Castilla, pues en ella existen -seg\u00fan censo de 1591- 47 de las 100 ciudades con m\u00e1s de 5.000 habitantes de fines del XVI. Todo ello determina un modelo: las viejas urbes medievales, ce\u00f1idas hasta entonces por murallas, desbordaron sus l\u00edmites y crecieron extramuros por la desmesurada expansi\u00f3n poblacional; destacando dos n\u00facleos de alta concentraci\u00f3n urbana: Sevilla y Granada, que representan las grandes urbes de Castilla. La ciudad hispalense, en una etapa de esplendor de su historia, se convierte en puente entre Europa y el Nuevo Mundo, llena de gentes de la m\u00e1s diversa procedencia, y llega a alcanzar a fines del XVI la fabulosa cifra de los 120.000 habitantes convertida en la mayor ciudad de la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica. En ella circulaba el oro y la plata; conviv\u00edan jud\u00edos conversos, cristianos viejos, moriscos, esclavos, nobles, cl\u00e9rigos y plebeyos\u2026 pero tambi\u00e9n, tras la opulencia, hubo de sufrir la miseria con sus numerosos exp\u00f3sitos, p\u00edcaros, rameras y ladrones; con el castigo de epidemias, inundaciones y hambrunas. Por su parte Granada, la ciudad extraordinariamente premiada por el poder (con voto en Corte, Chanciller\u00eda, Pante\u00f3n Real, Capitan\u00eda, palacio para un Emperador, etc\u00e9tera) al contrario que Sevilla ver\u00e1 reducida su poblaci\u00f3n, y si tras su conquista alcanz\u00f3 la cifra de los 100.000 habitantes -representando por entonces la primera ciudad hispana-, en la segunda mitad de siglo ya no alcanza los 60.000, e incluso acent\u00faa su regresi\u00f3n en los \u00faltimos a\u00f1os en un anuncio de su posterior crisis demogr\u00e1fica.<\/p>\n<p>Dichas ciudades se unen con otras de tambi\u00e9n un gran peso poblacional: C\u00f3rdoba con 40.000 habitantes, Jerez de la Frontera con 27.000; o bien Ja\u00e9n y su Reino con las importantes ciudades del Renacimiento de \u00dabeda y Baeza. En todas ellas se superan los 20.000 pobladores, e incluso las elevada cifras se alcanzan en las importantes <em>agrovillas<\/em> de \u00c9cija, Osuna, Estepa o Utrera que, con m\u00e1s de 10.000 almas en cada una, pod\u00edan tambi\u00e9n ser consideradas en el aspecto demogr\u00e1fico como ciudades.<\/p>\n<p>El resultado fue la densa concentraci\u00f3n del h\u00e1bitat poblacional en las ciudades del eje central de Andaluc\u00eda, frente al menor reparto en el litoral, un sitio donde tan s\u00f3lo destacar\u00edan los asientos de M\u00e1laga y V\u00e9lez-M\u00e1laga y, de modo mucho m\u00e1s tard\u00edo, la presencia de C\u00e1diz. Hacia 1591, pasado ya el momento de mayor vitalidad, pero antes de entrar en la fuerte regresi\u00f3n del XVII, Andaluc\u00eda contaba con un conjunto poblacional pr\u00f3ximo a 1.200.000 habitantes, en un reino de Castilla de 6.000.000 de personas y unos efectivos peninsulares totales cifrados en 7.200.000 almas. Proporcionalmente, el peso demogr\u00e1fico andaluz era un 20,5 % de Castilla y sobre el 18% del conjunto peninsular.<\/p>\n<p>Pero la vitalidad demogr\u00e1fica no obvia la existencia de factores adversos, y en el periodo, aunque de modo intermitente, se dieron diversas circunstancias negativas. En los primeros a\u00f1os surgen los problemas de producci\u00f3n, con desabastecimientos y hambrunas, desembocando en la epidemia de 1507-1508 que actu\u00f3 con cierta extensi\u00f3n geogr\u00e1fica, afectando a diversas zonas y estando considerada por sus caracter\u00edsticas como la \u201c\u00faltima peste medieval andaluza\u201d. Ante tal situaci\u00f3n se alzaron diversos hospitales en ciudades como C\u00f3rdoba, Sevilla y Granada. Rengl\u00f3n seguido, sin apenas tiempo de recuperaci\u00f3n, vuelve a sufrirse el desgaste poblacional por la carencia alimentaria que genera en los a\u00f1os 1521-1522 una segunda epidemia tambi\u00e9n de graves consecuencias para dichas ciudades de Sevilla y C\u00f3rdoba. A partir de ah\u00ed se abre a mediados de siglo el auge poblacional sostenido por la elevada tasa de natalidad, con un crecimiento anual acumulativo del 1%, junto al retroceso general de la mortalidad catastr\u00f3fica. Por el contrario, la segunda mitad de siglo repetir\u00eda los problemas, extendi\u00e9ndose las epidemias en 1564 y 1583, cerrando la centuria la aparici\u00f3n de la gran \u201cPeste Atl\u00e1ntica\u201d que ya baja desde Castilla.<\/p>\n<p>Se le unieron otros elementos, m\u00e1s caracter\u00edsticos de determinadas zonas, que tambi\u00e9n actuaron sobre la poblaci\u00f3n. Es el caso de los terremotos, especialmente activos en la zona Oriental, con un buen ejemplo en 1518 por los reiterados sismos de aquel a\u00f1o que afectan a un amplio territorio almeriense (Cantoria, Hu\u00e9rcal-Overa, Albox, Lubr\u00edn y a la propia capital), pero asolando en especial la localidad de Vera. El hecho no fue puntual, pues se reproducen el n\u00famero de temblores a lo largo del siglo XVI que causan una alarma sostenida sobre la poblaci\u00f3n. Sin duda el emplazamiento fue determinante, puesto que tambi\u00e9n afect\u00f3 a la poblaci\u00f3n la inseguridad de la vida en la costa con un total de sesenta y cinco ataques berberiscos al Reino de Granada entre 1501 y 1574. Algunos tan espectaculares como el de 1573, que llega causar una matanza y el secuestro de m\u00e1s de 200 personas de la villa de Cuevas de Almanzora.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n morisca, otro hecho peculiar para Andaluc\u00eda, provoc\u00f3 el m\u00e1ximo conflicto pol\u00edtico y social de graves consecuencias demogr\u00e1ficas. Las dos comunidades establecidas en la Andaluc\u00eda Oriental: la mud\u00e9jar, transformada en morisca, y la cristiana vieja, actuaban con se\u00f1aladas diferencias religiosas y culturales en un \u00fanico espacio de coexistencia. Una como vencedora, y otra vencida, se repartieron los papeles del predominio cristiano y la sumisi\u00f3n musulmana en una forzada uni\u00f3n que no pudo evitar los problemas que arrastraron en \u00faltimo t\u00e9rmino a la confrontaci\u00f3n. Poblacionalmente los moriscos se concentraban en el h\u00e1bitat rural y en la monta\u00f1a, predominando en el Este del Reino, mientras que los cristianos preferentemente ocupaban el mundo urbano y el llano, con una mayor densidad el Oeste del territorio. Adem\u00e1s los primeros eran num\u00e9ricamente superiores, pues en la segunda mitad de la centuria (1561) a\u00fan eran censados 164.376 moriscos, frente a 127.606 cristianos viejos. La creciente tensi\u00f3n, anunciada por un deterioro en las condiciones de los moriscos y una mayor presi\u00f3n sobre ellos, estallar\u00eda en diciembre de 1568 con la llamada Guerra de las Alpujarras, no ce\u00f1ida en la lucha a ese \u00fanico espacio geogr\u00e1fico, en la que se abri\u00f3 una dura contienda de m\u00e1s de dos a\u00f1os de duraci\u00f3n. En 1570, tras el final de guerra, los moriscos que sobrevivieron fueron deportados hacia otros lugares de la Corona de Castilla, especialmente a la Andaluc\u00eda Occidental y las dos Castillas. La guerra y, en especial, el exilio forzoso, hicieron que el Reino de Granada perdiera a m\u00e1s de 100.000 habitantes, significando un tercio aproximado de la poblaci\u00f3n total y, si bien es cierto que algunos permanecieron por diversos mecanismos, el balance global fue una p\u00e9rdida poblacional que signific\u00f3 para Granada una sangr\u00eda de la que tard\u00f3 mucho tiempo en recuperarse.<\/p>\n<p>Tras el levantamiento se puso en pr\u00e1ctica un mecanismo repoblador, controlado desde el poder, pero el esfuerzo por la reconstrucci\u00f3n del vac\u00edo demogr\u00e1fico result\u00f3 ser claramente insuficiente. En el a\u00f1o de 1574 se habr\u00edan logrado atraer a poco m\u00e1s de 13.000 familias, unas 50.000 personas, a repartir entre los 258 pueblos afectados por la expulsi\u00f3n. No alcanzando as\u00ed a la mitad de los ausentes, aumentando el fracaso de la empresa la inadaptaci\u00f3n de los repobladores al territorio, junto a otros m\u00faltiples problemas que motivaron el abandono de muchos de los emplazamientos.<\/p>\n<p>Autor: Francisco S\u00e1nchez-Montes Gonz\u00e1lez<\/p>\n<hr \/>\n<p>Bibliograf\u00eda<\/p>\n<ul>\n<li>BARRIOS AGUILERA, Manuel y BIRRIEL SALCEDO, Margarita Mar\u00eda, <em>La repoblaci\u00f3n del Reino de Granada despu\u00e9s de la expulsi\u00f3n de los moriscos: fuentes y bibliograf\u00eda para su estudio, estado de la cuesti\u00f3n<\/em>, Granada, 1986<\/li>\n<li>DOM\u00cdNGUEZ ORTIZ, Antonio, \u201cLa poblaci\u00f3n de la baja Andaluc\u00eda\u201d, <em>Historia de Andaluc\u00eda. Vol. IV: La Andaluc\u00eda del Renacimiento<\/em>, (Dir. Antonio Dom\u00ednguez Ortiz), 8 t., Barcelona, 1980, pp. 225-235<\/li>\n<li>P\u00c9REZ GARC\u00cdA, Jos\u00e9 Manuel, \u201cLa evoluci\u00f3n de la poblaci\u00f3n andaluza en la Edad Moderna\u201d\u201d, <em>Actas del II Congreso de Historia de Andaluc\u00eda<\/em>, C\u00f3rdoba (1991), pp. 29-47<\/li>\n<li>RODR\u00cdGUEZ MOLINA, Jos\u00e9, \u201cReino de Ja\u00e9n (1503-1621)\u201d, <em>Historia de Andaluc\u00eda. Vol. IV: La Andaluc\u00eda del Renacimiento<\/em>, (Dir. Antonio Dom\u00ednguez Ortiz), 8 t., Barcelona, 1980, pp. 121-159<\/li>\n<li>RUIZ MART\u00cdN, Felipe, \u201cMovimientos demogr\u00e1ficos y econ\u00f3micos en el Reino de Granada durante la segunda mitad del siglo XVI\u201d, <em>Anuario de Historia Econ\u00f3mica y Social<\/em>, I (1968), pp. 127-183<\/li>\n<li>SANZ SAMPELAYO, Juan F\u00e9lix, \u201cLa Demograf\u00eda Hist\u00f3rica en Andaluc\u00eda\u201d, <em>Demograf\u00eda Hist\u00f3rica en Espa\u00f1a<\/em>, Madrid, 1988, pp.181-191<\/li>\n<li>VINCENT, Bernard, \u201cEconom\u00eda y Sociedad en el Reino de Granada en el siglo XVI\u201d, <em>Historia de Andaluc\u00eda. Vol. IV: La Andaluc\u00eda del Renacimiento<\/em>, (Dir. Antonio Dom\u00ednguez Ortiz), 8 t., Barcelona, 1980, pp.161-224<\/li>\n<\/ul>\n<\/div><div class=\"fusion-clearfix\"><\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[143,5],"tags":[618],"class_list":["post-9388","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-poblacion-y-demografia","category-sociedad","tag-francisco-sanchez-montes-gonzalez"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9388","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9388"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9388\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9390,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9388\/revisions\/9390"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9388"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9388"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9388"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}