{"id":9182,"date":"2020-02-17T19:32:53","date_gmt":"2020-02-17T19:32:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/?p=9182"},"modified":"2020-02-17T19:32:53","modified_gmt":"2020-02-17T19:32:53","slug":"huelva-en-el-descubrimiento-de-america","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/huelva-en-el-descubrimiento-de-america\/","title":{"rendered":"Huelva en el descubrimiento de Am\u00e9rica"},"content":{"rendered":"<div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-1 nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-padding-top:20px;--awb-padding-bottom:20px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-0 fusion_builder_column_3_5 3_5 fusion-three-fifth fusion-column-first\" style=\"--awb-bg-size:cover;width:60%;width:calc(60% - ( ( 4% ) * 0.6 ) );margin-right: 4%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-flex-column-wrapper-legacy\"><div class=\"fusion-text fusion-text-1\"><p>Aunque existen diversas teor\u00edas sobre los or\u00edgenes y la etimolog\u00eda del puerto de Huelva, los antecedentes de la ciudad tal como la conocemos actualmente se remontan a la conquista, a mediados del siglo XIII, del reino almohade de Niebla. Desde mediados de siglo XV, Huelva queda incorporada de hecho a la Casa de los Guzmanes, en la que va a permanecer hasta el fin del Antiguo R\u00e9gimen.<\/p>\n<p>La ubicaci\u00f3n costera de Huelva favoreci\u00f3 el desarrollo de dos de sus principales actividades econ\u00f3micas: la pesca y las salinas, que estaban dominadas por los grupos sociales de mayor poder adquisitivo y muy capitalizadas. Entre las actividades pesqueras sobresalieron las almadrabas que anualmente, por primavera, capturaban los atunes que nadaban hacia el Mediterr\u00e1neo, aunque eran monopolio de los Medina Sidonia. Muchos onubenses acabaron viviendo de la pesca, tanto de bajura en sus costas y esteros, como de altura, enrol\u00e1ndose especialmente en las naves palermas.<\/p>\n<p>La pesca de altura fue realizada, especialmente, en aguas africanas. Reviste una especial importancia no s\u00f3lo desde un punto de vista econ\u00f3mico, sino por la coyuntura hist\u00f3rica en la que se encuadr\u00f3. Las actividades mar\u00edtimas de los onubenses en esta zona se desarrollaron en una \u00e9poca de rivalidad castellano-portuguesa por el dominio de las costas africanas. A consecuencia de ello, sufrieron grandes altibajos en funci\u00f3n de la pol\u00edtica regia hasta que una serie de tratados fue mermando paulatinamente las \u00e1reas pesqueras a las que pod\u00edan acceder los andaluces.<\/p>\n<p>Los marineros de la Baja Andaluc\u00eda faenaron en aguas africanas desde el primer tercio del siglo XV o incluso antes. En su contexto m\u00e1s amplio, la expansi\u00f3n por aguas africanas hay que abordarla como una consecuencia de la marcha hacia el Sur, efectuada durante la Reconquista, propia de los pueblos ib\u00e9ricos. En el mar, los castellanos se limitaron a seguir la estela de las navegaciones portuguesas, aut\u00e9ntica pionera en el Atl\u00e1ntico. Desde el Norte de Afrecha, las actividades pesqueras fueron ampli\u00e1ndose hacia el Sur del continente, aumentando progresivamente las \u00e1reas de pesca y diversific\u00e1ndose las especies capturadas. De esta manera \u00abla pesca de las alosas adquiri\u00f3 un portentoso desarrollo en Azamor, en la desembocadura del Umm-al-Rabia, lo que provoc\u00f3 una gran concentraci\u00f3n en sus aguas de embarcaciones andaluzas. Posteriormente fueron al cabo de Aguer, donde se buscaba la pescada. En San Bartolom\u00e9, en la desembocadura del r\u00edo de la Mar Peque\u00f1a, al igual que en los bancos del Cabo Bojador, se captur\u00f3 el cherne, las bogas y la corvina. A mediados del siglo XV, los pescadores andaluces realizaban sus faenas hasta Angra de los Caballos y R\u00edo de Oro, donde se hallaban las m\u00e1s variadas y ricas especies\u00bb.<\/p>\n<p>El intento de los portugueses de controlar la mayor parte posible de la costa africana choc\u00f3 con la resistencia de pescadores y comerciantes andaluces, lo que dio lugar a un estado de conflicto semipermanente que desemboc\u00f3 en una situaci\u00f3n de inseguridad en las aguas africanas, acentuada con el inicio de la guerra peninsular. El Tratado de Alc\u00e1\u00e7ovas-Toledo (1479-80) que pon\u00eda fin a la guerra peninsular, y cuyas secuelas afectaron de manera especial al comercio, tuvo, no obstante, un reflejo en las actividades pesqueras. En esencia, el Tratado estableci\u00f3 la definitiva renuncia castellana a los derechos que la Corona hubiera podido mantener sobre Guinea. Pero en Alc\u00e1\u00e7ovas, no se hace menci\u00f3n de la pesca, por lo que al contrario del comercio, \u00e9sta pudo seguir desarroll\u00e1ndose m\u00e1s al Sur del Cabo Bojador, aunque se excluyera definitivamente a Guinea que, en virtud del Tratado, se convirti\u00f3 en \u00abmare clausum\u00bb para los castellanos.<\/p>\n<p>Cuando Crist\u00f3bal Col\u00f3n pisa por primera vez La R\u00e1bida, en 1485, la comarca conoc\u00eda un gran apogeo mar\u00edtimo mercantil. En el \u00faltimo tercio del siglo XV se abre a los onubenses el tr\u00e1fico de Guinea. Su puerto acoge barcos extranjeros atra\u00eddos por el pujante comercio. La plaza p\u00fablica era el lugar donde se encontraba el mercado local, en el cual se concentraban peque\u00f1as tiendas en las que se realizaban los tratos comerciales. Las principales embarcaciones onubenses eran las carabelas, cuyo calado no sol\u00eda superar los 3 m, con 20 m de eslora, 6,5 m de manga y un desplazamiento de 40 a 60 toneladas. Resultaban, por tanto, aptas para la navegaci\u00f3n por el Odiel hasta Huelva. Con barcazas se pod\u00eda llegar hasta Gibrale\u00f3n <strong>y <\/strong>Lucena del Puerto, y con balsa hasta Niebla. La isla de Salt\u00e9s, situada en la confluencia de la desembocadura de ambos r\u00edos, desped\u00eda a las embarcaciones que se adentraban en el Atl\u00e1ntico. No muy lejos, en el puntal de la Puerca, las naves realizaban la aguada en la fuente de Villafr\u00eda, a fin de ahorrar esfuerzos a la mariner\u00eda maniobrando en el r\u00edo cargados de agua.<\/p>\n<p>Fueron importantes las transacciones con la costa atl\u00e1ntica sur de Europa: ingleses, bretones y flamencos, as\u00ed como con el mediterr\u00e1neo occidental, especialmente genoveses, aunque sol\u00edan ser sus barcos los que fondeaban en los puertos onubenses para cargar pescado, esclavos, vinos, pasas, higos o almendras, a cambio de traer cereales, manufacturas o pa\u00f1os. Pero fueron sobre todo las expediciones a \u00c1frica la especialidad de los marinos onubenses, por cercan\u00eda geogr\u00e1fica y porque aprendieron las rutas de sus vecinos portugueses. Am\u00e9n de que fueron, con diferencia, las m\u00e1s productivas. Canarias, Guinea, la Mina, constitu\u00edan enclaves lejanos y peligrosos, pero, al mismo tiempo, prometedores de riquezas. Los mercaderes, locales o no, se asociaban con los m\u00e1s intr\u00e9pidos capitanes y avezados marinos para trocar all\u00ed telas, alimentos, bebidas alcoh\u00f3licas o conchas canarias, por oro, esclavos y especias, generadores de ping\u00fces beneficios.<\/p>\n<p>Alonso S\u00e1nchez fue un mercader y piloto, o \u201cpobre y oscuro marino\u201d de Huelva, como le llama Oviedo, que realizaba frecuentes viajes a Inglaterra, las islas Canarias y Madeira. En 1484, durante una traves\u00eda entre estos dos \u00faltimos lugares en un nav\u00edo peque\u00f1o y con pocos marineros, fue sorprendido por una tormenta que lo desvi\u00f3 de su ruta y lo llev\u00f3 hacia el oeste por aguas desconocidas. Al cabo de varias semanas y con la embarcaci\u00f3n bastante da\u00f1ada, los marineros avistaron tierra, una isla que a juicio del cronista podr\u00eda haber sido Santo Domingo. Cuando lleg\u00f3 a un puerto extra\u00f1o construido por los ind\u00edgenas, desembarc\u00f3 con los pocos marineros que le quedaban de la tormenta. Los ind\u00edgenas lo recibieron bien porque eran m\u00e1s altos y ten\u00edan barba (los ind\u00edgenas eran imberbes) y porque su religi\u00f3n les dec\u00eda que desde el mar vendr\u00edan los dioses. Los ind\u00edgenas le dieron comida, oro y le ofrecieron a sus mujeres como regalos.<\/p>\n<p>La vuelta fue m\u00e1s dura que la ida, casi siempre con vientos contrarios (debieron regresar por una baja latitud). Despu\u00e9s de casi un mes, atracaron en la isla de Porto Santo, donde resid\u00eda Crist\u00f3bal Col\u00f3n. Alonso S\u00e1nchez, enfermo y siendo uno de los pocos sobrevivientes, siempre seg\u00fan estas historias orales, tomar\u00eda contacto con el navegante, al que traslad\u00f3 toda la informaci\u00f3n que recogi\u00f3 el marinero. Precisamente el inca Garcilaso, pretendiendo afirmar esta historia, ya que hab\u00eda transcurrido m\u00e1s de un siglo desde la llegada de Col\u00f3n a Am\u00e9rica cuando public\u00f3 sus <em>Comentarios reales<\/em>, a\u00f1adi\u00f3 importantes elementos a la tradici\u00f3n, asegurando haberlos \u201cescuchado en la ni\u00f1ez a su padre y a otros conquistadores del Per\u00fa con pormenores que no se hab\u00edan borrado de su memoria\u201d. No sab\u00eda, seg\u00fan declaraba, cu\u00e1l era la isla a la que arribaron los tripulantes del nav\u00edo, \u201cmas se debe sospechar que fue la que ahora llaman Santo Domingo\u201d. Por vez primera ense\u00f1\u00f3 Garcilaso, pasado tanto tiempo, que el desdichado piloto se llamaba Alonso S\u00e1nchez y era natural de Huelva, lo cual fueron repitiendo los historiadores posteriores.<\/p>\n<p>Col\u00f3n vino pues, y no por casualidad, a la tierra de los marinos que m\u00e1s se hab\u00edan adentrado en el Atl\u00e1ntico hasta entonces. Sus viajes, sus naufragios, las islas descubiertas en el oc\u00e9ano, todo eso era el material con que argumentaba su idea de llegar a Oriente navegando hacia Occidente. Fueron estos tristes n\u00e1ufragos los primeros en traer noticias de aquellas tierras. Probablemente comunicaron su experiencia a muchas personas, pero pocas o ninguna m\u00e1s que Col\u00f3n pose\u00edan el discernimiento necesario para estimar el valor de la informaci\u00f3n y utilizarlo a su tiempo. La perspectiva de hallar casas con tejas de oro, h\u00e1bilmente dibujada por Mart\u00edn Alonso Pinz\u00f3n cuando estimulaba a los indecisos marineros; la explicaci\u00f3n de Pero V\u00e1zquez de la Frontera del mar del Sargazo al decir que ver\u00edan las aguas cubiertas de hierba y que sin temor las surcaran, seguros de llegar a tierra; las particularidades aludidas por Pedro de Velasco y otros pilotos, recogidas en autos, indican claramente que en Huelva, en Palos, en la R\u00e1bida, muy probablemente, se sab\u00eda con certeza lo que en las leyendas andaba encubierto, contribuyendo dicho conocimiento a la aceptaci\u00f3n de los planes del desconocido Col\u00f3n.<\/p>\n<p>La determinaci\u00f3n con la que, una vez explorada la isla Espa\u00f1ola, puso el Almirante rumbo al Norte y, sin vacilar, se vino de regreso por tan extra\u00f1a ruta en aquella \u00e9poca, trazando desde aquella primera vez la derrota que, como \u00e9l, m\u00e1s tarde trajeron Vicente Y\u00e1\u00f1ez Pinz\u00f3n, Antonio Torres, Pero Alonso Ni\u00f1o, Ojeda, ten\u00eda que obedecer a un previo conocimiento, al descubrimiento del que ser\u00eda llamado Alonso S\u00e1nchez.<\/p>\n<p>Cada a\u00f1o, Huelva conmemora el llamado \u201cvoto de la Cinta\u201d, recordando el grave momento en que, preocupados por la tormenta, Col\u00f3n y su tripulaci\u00f3n prometen peregrinar al santuario onubense de la Virgen si se salvaban del peligro en que se hallaban: \u201cDomingo, 3 de marzo. Despu\u00e9s del sol puesto naveg\u00f3 a su camino al Este. V\u00ednole una turbonada que le rompi\u00f3 todas las velas, y viose en gran peligro, mas Dios los quiso librar. Ech\u00f3 suertes para enviar un peregrino dice a Santa Mar\u00eda de la Cinta en Huelva, que fuese en camisa, y cay\u00f3 la suerte al Almirante\u201d.<\/p>\n<p>El testimonio del Almirante pone de manifiesto la profunda vinculaci\u00f3n de los onubenses a la empresa colombina, tanto antes como despu\u00e9s del primer viaje. De estas tierras probablemente surgi\u00f3, real o imaginario, el predescubridor, y con toda certeza la credibilidad del proyecto, al quedar el mismo respaldado por excelentes marinos liderados por los hermanos Pinz\u00f3n y los Ni\u00f1o, reforzados espiritualmente por el incondicional apoyo de los humildes pero muy influyentes franciscanos del Convento de La R\u00e1bida.<\/p>\n<p>Posteriormente, muchos marinos de Huelva participaron en el descubrimiento y la colonizaci\u00f3n de estas nuevas tierras y oc\u00e9anos. Entre ellos podemos destacar tripulantes de la carabela Ni\u00f1a como Andr\u00e9s de Huelva, grumete; Alonso Morales, carpintero, muri\u00f3 en La Espa\u00f1ola; Maestre Alonso, f\u00edsico; muri\u00f3 en La Espa\u00f1ola. Con Col\u00f3n fueron tambi\u00e9n, en el segundo viaje, Alonso Galeote, Alonso de Huelva, grumete, Fernando L\u00f3pez, tambi\u00e9n grumete y Alonso P\u00e9rez, marinero. En el tercer viaje Alonso P\u00e9rez Nizardo, marinero, que descubri\u00f3 la Isla Trinidad el 31 de julio de 1498. Y en el cuarto viaje, Ruy Fern\u00e1ndez.<\/p>\n<p>Participaron en la conquista de Cuba y M\u00e9xico, los onubenses Antonio\u00a0 y Gonzalo Galeote, Ant\u00f3n Mart\u00edn, Esteban Mart\u00edn, Francisco Rodr\u00edguez, Juan S\u00e1nchez, Gregorio de Santiago, de quien se dice que volvi\u00f3 rico a Espa\u00f1a, Crist\u00f3bal Mart\u00edn de Leiva, casado con una india, Fern\u00e1n Hern\u00e1ndez y Antonio Garc\u00eda Ribas, que fueron tripulantes de la armada de Ovando, Juan \u00c1lvarez \u00abel manquillo de Huelva\u00bb, que pilotaba un barco con el famoso palermo Ant\u00f3n de Alaminos, y Esteban Rodr\u00edguez, que fue piloto mayor en la armada de Legazpi.<\/p>\n<p>Menci\u00f3n especial merece Antonio Hern\u00e1ndez Colmenero, casado con Catalina G\u00f3mez. Este marino particip\u00f3, a las \u00f3rdenes de Vicente Y\u00e1nez Pinz\u00f3n, en el descubrimiento de Brasil en 1499. Tambi\u00e9n lo encontramos en la expedici\u00f3n de Magallanes en las naves Trinidad y Victoria. Fue uno de los pocos que lograron volver a Espa\u00f1a despu\u00e9s de haber completado la primera vuelta al mundo con Juan Sebasti\u00e1n Elcano. En este viaje le acompa\u00f1aban otros dos marinos onubenses: G\u00f3mez Fern\u00e1ndez, marinero de la Concepci\u00f3n y la Victoria, que tambi\u00e9n logr\u00f3 volver a Espa\u00f1a despu\u00e9s de haber estado preso por los portugueses; Juan Rodr\u00edguez,<strong>\u00a0 <\/strong>marinero, y Pedro D\u00edaz, grumete en la Santiago y la Trinidad.<\/p>\n<p>Son algunos ejemplos de la participaci\u00f3n de los marinos de Huelva en el descubrimiento y colonizaci\u00f3n de Am\u00e9rica, as\u00ed como en otras muchas expediciones que, a finales del siglo XV y comienzos del XVI, contribuyeron a los grandes descubrimientos geogr\u00e1ficos de la \u00e9poca, poniendo en contacto a muchas culturas que, hasta entonces, hab\u00edan estado aisladas unas de otras. Ellos hicieron de Huelva un verdadero lugar de encuentro entre civilizaciones.<\/p>\n<h5 style=\"text-align: right;\">Autor: Julio Izquierdo Labrado<\/h5>\n<hr \/>\n<p>Bibliograf\u00eda<\/p>\n<p>GONZ\u00c1LEZ CRUZ, David (coord.),\u00a0<em>Descubridores de Am\u00e9rica.\u00a0<\/em><em>Col\u00f3n, los marinos y los puertos,\u00a0<\/em>S\u00edlex, 2012.<\/p>\n<p>IZQUIERDO LABRADO, Julio, \u00abEl puerto de Huelva y sus marinos\u00bb, en GONZ\u00c1LEZ CRUZ, David (coord.),\u00a0<em>Descubridores de Am\u00e9rica.\u00a0<\/em><em>Col\u00f3n, los marinos y los puertos,\u00a0<\/em>S\u00edlex, 2012, pp. 165-199.<\/p>\n<\/div><div class=\"fusion-clearfix\"><\/div><\/div><\/div><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-1 fusion_builder_column_2_5 2_5 fusion-two-fifth fusion-column-last\" style=\"--awb-bg-size:cover;width:40%;width:calc(40% - ( ( 4% ) * 0.4 ) );\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-flex-column-wrapper-legacy\"><div class=\"fusion-clearfix\"><\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":101011,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[760],"class_list":["post-9182","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-andalucia-america","tag-julio-izquierdo-labrado"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9182","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/users\/101011"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9182"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9182\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9378,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9182\/revisions\/9378"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9182"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9182"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9182"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}