{"id":909,"date":"2017-06-05T12:05:28","date_gmt":"2017-06-05T12:05:28","guid":{"rendered":"http:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/?p=909"},"modified":"2019-02-22T09:50:19","modified_gmt":"2019-02-22T09:50:19","slug":"los-holandeses-en-andalucia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/los-holandeses-en-andalucia\/","title":{"rendered":"Los holandeses en Andaluc\u00eda"},"content":{"rendered":"<div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-1 nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-padding-top:20px;--awb-padding-bottom:20px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-0 fusion_builder_column_3_5 3_5 fusion-three-fifth fusion-column-first\" style=\"--awb-bg-size:cover;width:60%;width:calc(60% - ( ( 4% ) * 0.6 ) );margin-right: 4%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-flex-column-wrapper-legacy\"><div class=\"fusion-text fusion-text-1\"><p><span style=\"font-weight: 400;\">El establecimiento de estrechos contactos comerciales entre la \u00a0Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica y los Pa\u00edses Bajos puede retrotraerse al siglo XV, momento en el que no solo se establecieron rutas para el intercambio de mercanc\u00edas sino que tambi\u00e9n se abri\u00f3 la puerta al movimiento de personas e ideas entre ambos espacios en virtud de la la integraci\u00f3n de estos territorios en un mismo entramado din\u00e1stico bajo Carlos V. Durante la primera mitad del siglo XVI la presencia en la Baja Andaluc\u00eda de comerciantes neerlandeses procedentes de Amberes, Brujas y otras ciudades manufactureras del interior flamenco, as\u00ed como de importantes puertos septentrionales como \u00c1msterdam o Middelburg, fue increment\u00e1ndose paulatinamente as\u00ed como su participaci\u00f3n en el circuito comercial hisp\u00e1nico. Desde centros atl\u00e1nticos como Sevilla y C\u00e1diz, pero tambi\u00e9n presentes en puertos mediterr\u00e1neos de importancia como Valencia, G\u00e9nova y Livorno, los miembros de este grupo consiguieron poner en contacto econom\u00edas y territorios distantes. Actuaban as\u00ed como importantes conectores que, a trav\u00e9s de sus negocios y sus servicios navales para el transporte de mercanc\u00edas, contribu\u00edan a dotar de mayor operatividad al desagregado sistema imperial hisp\u00e1nico al facilitar el contacto entre sus m\u00faltiples dominios. La comunidad neerlandesa, formada tanto por aquellos comerciantes procedentes de las provincias meridionales como por los hombres de negocios de Holanda, Zelanda y otras provincias del norte, manifestaba entonces cierta coherencia y uniformidad. S\u00fabditos todos ellos del monarca hispano, el potencial econ\u00f3mico de estos comerciantes y la importancia de sus actividades, actuando como perfectos intermediarios entre el B\u00e1ltico y el Mediterr\u00e1neo, justificaban su posici\u00f3n privilegiada y la buena acogida y protecci\u00f3n de la que gozaron, por parte de la Corona. Adem\u00e1s, aquellos que se asentaron en Sevilla y C\u00e1diz lo hicieron alentados por las posibilidades de incluir en el negocio los nuevos productos y mercados americanos. \u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El inicio de la revuelta en Flandes a partir de 1566 dio lugar en las d\u00e9cadas siguientes a una serie de acontecimientos pol\u00edticos que afectaron profundamente a la composici\u00f3n de esta comunidad mercantil. En este sentido, los primeros a\u00f1os de la rebeli\u00f3n no supusieron aparentemente grandes diferencias respecto a las d\u00e9cadas anteriores. No obstante, la prolongaci\u00f3n del conflicto y, sobre todo, el rechazo de la soberan\u00eda de Felipe II por parte de las siete provincias septentrionales y su constituci\u00f3n como entidad pol\u00edtica independiente (la llamada Rep\u00fablica de las Provincias Unidas) dio lugar a una diferenciaci\u00f3n pol\u00edtica y jur\u00eddica, a ojos de la Corona, entre sus vasallos flamencos y los \u201crebeldes\u201d holandeses. Algo que tuvo evidentes consecuencias al \u00e1mbito comercial, pues si bien los primeros mantuvieron su posici\u00f3n privilegiada dentro del sistema, a los segundos se les intent\u00f3 excluir del mismo por medio de una pol\u00edtica de embargos que limitase su presencia dentro de los circuitos comerciales hisp\u00e1nicos. La situaci\u00f3n b\u00e9lica en los Pa\u00edses Bajos, por otro lado, dio lugar al desplazamiento y la migraci\u00f3n de un alto n\u00famero de firmas de negocios flamencas que durante las d\u00e9cadas de 1570 y 1580 se trasladaron desde Amberes y otras plazas flamencas hacia otros centros mercantiles y financieros europeos como Hamburgo, Colonia, Ruan o incluso los puertos septentrionales de \u00c1msterdam o Rotterdam, llevando consigo familias y capitales y trasladando sus negocios a las nuevas ciudades de acogida. Un elevado porcentaje de estos emigrantes flamencos se dirigieron tambi\u00e9n hacia Espa\u00f1a y Portugal, donde reforzaron la presencia de comunidades neerlandesas preexistentes en ciudades como Sevilla, C\u00e1diz o Lisboa. Desde all\u00ed pudieron actuar como privilegiados conectores mercantiles entre el Atl\u00e1ntico, el Mediterr\u00e1neo y el norte de Europa, \u00a0participando en unos circuitos comerciales por los que flu\u00eda una amplia variedad de productos (maderas y cereales b\u00e1lticos, metales americanos, sal del Caribe, lana castellana, textiles flamencos, aceite y vino andaluz, c\u00edtricos\u2026) cuya circulaci\u00f3n facilitaba la integraci\u00f3n de mercados y regiones econ\u00f3micas. Por tanto, las transformaciones pol\u00edticas surgidas al hilo de los problemas en Flandes y del posterior conflicto con las Provincias Unidas septentrionales pondr\u00edan fin, al menos te\u00f3ricamente, a la uniformidad y la homogeneidad que hasta entonces hab\u00eda caracterizado a la naci\u00f3n neerlandesa. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En las \u00faltimas d\u00e9cadas del XVI y los primeros a\u00f1os del siglo XVII la Corona se esforz\u00f3 en distinguir a los comerciantes flamencos de las provincias meridionales y, por tanto, vasallos del monarca frente a sus vecinos holandeses y zelandeses. Era el paso previo para una eficaz puesta en pr\u00e1ctica una pol\u00edtica de embargos eficaz, tal y como se llev\u00f3 a cabo contra los hombres de negocio de la Rep\u00fablica a trav\u00e9s de una serie de decretos generales de embargo en los a\u00f1os de 1585, 1586, 1598, 1608 y 1621. La presencia de hombres de negocio holandeses en la regi\u00f3n andaluza sufri\u00f3 un duro golpe pues las operaciones de detenci\u00f3n y embargo promovidas por los titulares del ducado de Medina Sidonia, en calidad de capitanes generales de la costa de Andaluc\u00eda, sin duda dificultaron sus \u00a0operaciones. No obstante, hasta 1609 los comerciantes neerlandeses recurrieron a pr\u00e1cticas de contrabando con las que sortear los mecanismos legales de represi\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La llegada de la Tregua de los Doce A\u00f1os y la supresi\u00f3n temporal de los embargos hicieron posible entre 1609 y 1621 la navegaci\u00f3n y el comercio de los hombres de negocio neerlandeses en aquellas zonas donde anteriormente se hab\u00edan aplicado medidas de asfixia econ\u00f3mica y exclusi\u00f3n comercial contra los s\u00fabditos de la Rep\u00fablica. En el caso andaluz, el restablecimiento de sus negocios y la autorizaci\u00f3n de su presencia en Sevilla y en otros puertos (C\u00e1diz, Sanl\u00facar, el Puerto de Santa Mar\u00eda, Ayamonte\u2026) que se integraban dentro del importante polo comercial de la Baja Andaluc\u00eda, punto de contacto fundamental de rutas y mercados a nivel global, favorecieron su capacidad de operar libremente en \u00e1reas que, en gran medida, hab\u00edan quedado fuera de su alcance como consecuencia de la anterior pol\u00edtica de embargos. En este sentido, la firma de la tregua permiti\u00f3 a los comerciantes neerlandeses irrumpir con fuerza en el comercio del Mediterr\u00e1neo (en neerland\u00e9s, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Straatvaart<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">) como principales conectores mercantiles entre este espacio y el norte de Europa. Recuperaban as\u00ed en las d\u00e9cadas de 1610 y 1620 una funci\u00f3n en la que hab\u00edan sido sustituidos durante las anteriores d\u00e9cadas de conflicto por parte de los mercaderes hanse\u00e1ticos, quienes hasta entonces hab\u00edan podido participar en el sistema comercial espa\u00f1ol en calidad de socios preferente. En el contexto de la tregua, sin embargo, los holandeses llegaron incluso a monopolizar los lucrativos circuitos comerciales que un\u00edan regiones econ\u00f3micas distantes, desbancando a sus competidores hanse\u00e1ticos y posibilitando adem\u00e1s, gracias a su operatividad desde centros como Sevilla, C\u00e1diz o Lisboa, la presencia en dichos circuitos de productos americanos (plata, sal, cochinilla) y asi\u00e1ticos (pimienta, porcelanas) que quedaban as\u00ed al alcance de los distintos mercados europeos, tanto en la regi\u00f3n b\u00e1ltica y del Mar del Norte como en la cuenca mediterr\u00e1nea. \u00a0No es de extra\u00f1ar que, al hilo de esta importante labor que los hombres de negocio holandeses desempe\u00f1aban con el almacenamiento, procesamiento y distribuci\u00f3n de mercanc\u00edas a nivel global, los Estados Generales de la Rep\u00fablica tratasen de defender la posici\u00f3n y los intereses de estos grupos de mercaderes por medio del establecimiento de instituciones corporativas en aquellos puertos y ciudades donde el peso de estas comunidades era cada vez mayor. En esta l\u00ednea, entre los a\u00f1os de 1610 y 1620 la Rep\u00fablica estableci\u00f3 una red de consulados en el Mediterr\u00e1neo y en Asia Menor que se fue ampliando progresivamente conforme los negocios neerlandeses se incrementaban en un espacio que, pese a lo que tradicionalmente se ha venido considerando, para el siglo XVII gozaba a\u00fan de una evidente vitalidad econ\u00f3mica. El establecimiento de consulados en Livorno (1612), Alepo (1613), Venecia (1614) y G\u00e9nova (1615), entre otros puertos, corr\u00eda paralelo al reconocimiento de las Provincias Unidas como entidad soberana por parte de poderes mediterr\u00e1neos como el Imperio Otomano, en cuya capital figuraba un representante diplom\u00e1tico neerland\u00e9s con car\u00e1cter permanente desde 1612. Por otra parte, aunque la Rep\u00fablica fue incapaz de contar con un representante diplom\u00e1tico dentro de la Pen\u00ednsula, en tanto en cuanto su consideraci\u00f3n como poder independiente segu\u00eda siendo rechazada por la Corona, s\u00ed que consigui\u00f3, no obstante, el env\u00edo a Sevilla de un agente (Johan van Hoorn) al que las fuentes neerlandesas califican de c\u00f3nsul y que se instal\u00f3 en la ciudad hispalense en 1615. Aun as\u00ed, hay pocas pistas de la actuaci\u00f3n de este individuo y no se conoce exactamente la fecha de su regreso a los Pa\u00edses Bajos. En cualquier caso, hubo de tener lugar necesariamente antes del fin de la tregua hispano-neerlandesa en 1621 y del restablecimiento del conflicto, que se vio acompa\u00f1ado nuevamente por una pol\u00edtica agresiva contra la navegaci\u00f3n y el comercio holand\u00e9s, con el embargo de barcos y el cierre de rutas y mercados hisp\u00e1nicos a sus productos. \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">No obstante, es en los a\u00f1os inmediatamente posteriores a la firma de la Paz de M\u00fcnster donde mejor se ve la importancia estrat\u00e9gica que la fachada atl\u00e1ntica andaluza siempre tuvo a ojos de la Rep\u00fablica y sus hombres de negocios como puerta hacia el comercio de Levante y como principal v\u00eda de acceso a unos mercados americanos cuyo control, al menos en teor\u00eda y con excepci\u00f3n de algunos puertos brasile\u00f1os que por el tratado de 1648 quedaban en manos neerlandesas, segu\u00eda estando reservado exclusivamente a los castellanos. La llegada de la paz hispano-neerlandesa y el restablecimiento del comercio entre los s\u00fabditos de ambas potencias promovieron una fuerte afluencia de mercaderes holandeses sobre los puertos andaluces. Pese a que la presencia de la mayor parte de este grupo era de car\u00e1cter temporal, por contraposici\u00f3n a la tendencia que sus vecinos flamencos mostraban de fijar su residencia en ciudades andaluzas e integrarse en sociedad local, no por ello las autoridades de la Rep\u00fablica dejaron de establecer mecanismos de representaci\u00f3n consular al servicio de sus comerciantes. La creaci\u00f3n de nuevos consulados en San L\u00facar, M\u00e1laga y C\u00e1diz en fechas tan tempranas como 1648 demuestra el profundo inter\u00e9s que la costa andaluza despertaba en una comunidad mercantil neerlandesa que, a partir de entonces y hasta los primeros a\u00f1os del siglo XVIII, contar\u00e1 con una presencia y un volumen de negocios muy por encima de otras naciones extranjeras que operaban en la misma zona, como los ingleses y los franceses. As\u00ed, para las d\u00e9cadas de 1670 y 1690 fueron los holandeses quienes ejercieron un papel dominante sobre los mercados peninsulares y americanos como principales socios comerciales de la Corona, lo que hay que poner en relaci\u00f3n con un acercamiento pol\u00edtico entre ambas potencias que tiene lugar de simult\u00e1nea frente a la amenaza francesa. Al hilo de un proceso por el cual Sevilla fue perdiendo progresivamente su papel como principal puerto hacia Am\u00e9rica y que acabar\u00eda culminando en el traslado de la Casa de Contrataci\u00f3n a C\u00e1diz, la ciudad gaditana se convirti\u00f3 durante la segunda mitad del XVII y el XVIII en la capital del comercio neerland\u00e9s en la Pen\u00ednsula y en un punto fundamental del comercio internacional donde se entrecruzaban las rutas atl\u00e1nticas, mediterr\u00e1neas y septentrionales. Esta posici\u00f3n privilegiada del emporio gaditano, junto a la importancia de la plata como elemento clave para las transacciones en aquellas regiones y mercados que integraban el sistema mercantil neerland\u00e9s a escala global (B\u00e1ltico, Mediterr\u00e1neo, Oriente), favorecer\u00eda una presencia de comerciantes neerlandeses en la ciudad que nunca dej\u00f3 de ser importante ni cuantitativa ni cualitativamente durante todo el siglo XVIII. Todo ello pese a la ventaja que sus competidores franceses demostrar\u00edan a partir de 1715 y de la aparici\u00f3n de nuevas condiciones pol\u00edticas y comerciales surgidas del Tratado de Utrecht, las cuales afectaron a Europa, en general, y a Espa\u00f1a, en particular.<\/span><\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\">Autor: <span style=\"font-weight: 400;\">Alberto Mariano Rodr\u00edguez Mart\u00ednez<\/span><\/h6>\n<hr \/>\n<p>Bibliograf\u00eda<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">CRESPO SOLANA, Ana, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Entre C\u00e1diz y los Pa\u00edses Bajos. Una comunidad mercantil en la ciudad de la ilustraci\u00f3n<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, C\u00e1diz, Fundaci\u00f3n Municipal de Cultura, 2001.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">ISRAEL, Jonathan Irvine, \u201cSpain, the Spanish embargoes and the struggle for the mastery of world trade, 1585-1660\u201d en ISRAEL, Jonathan Irvine (ed.), <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Empires and Entrepots: Dutch, the Spanish Monarchy and the Jews, 1585-1713<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Londres, Hambledon Press, 1990, pp. 189-212.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">ISRAEL, Jonathan Irvine, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Dutch primacy in world trade, 1585-1740<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Oxford, Oxford University Press, 2002.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">SCHUTTE, Otto, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Repertorium der Nederlandse vertegenwoordigers in het buitenlands, 1585-1810, <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">La Haya, 1976, 2 vols.<\/span><\/p>\n<\/div><div class=\"fusion-clearfix\"><\/div><\/div><\/div><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-1 fusion_builder_column_2_5 2_5 fusion-two-fifth fusion-column-last\" style=\"--awb-bg-size:cover;width:40%;width:calc(40% - ( ( 4% ) * 0.4 ) );\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-flex-column-wrapper-legacy\"><style type=\"text\/css\">.fusion-portfolio-wrapper#fusion-portfolio-1 .fusion-portfolio-content{  text-align: left; }<\/style><div class=\"fusion-recent-works fusion-portfolio-element fusion-portfolio fusion-portfolio-1 fusion-portfolio-grid fusion-portfolio-paging-none fusion-portfolio-one fusion-portfolio-unboxed fusion-portfolio-text fusion-portfolio-rollover\" data-id=\"-rw-1\" data-columns=\"one\"><style type=\"text\/css\">.fusion-portfolio-1 .fusion-portfolio-wrapper .fusion-col-spacing{padding:10px;}<\/style><div class=\"fusion-portfolio-wrapper\" id=\"fusion-portfolio-1\" data-picturesize=\"auto\" data-pages=\"1\" style=\"margin:-10px;\"><article id=\"portfolio-1-post-906\" class=\"fusion-portfolio-post holandeses sociedad fusion-col-spacing post-906\"><div class=\"fusion-portfolio-content-wrapper\" style=\"border:none;\"><span class=\"vcard rich-snippet-hidden\"><span class=\"fn\"><a href=\"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/author\/fgm847\/\" rel=\"author\">fgm847<\/a><\/span><\/span><span class=\"updated rich-snippet-hidden\">2017-06-05T12:06:42+00:00<\/span><div  class=\"fusion-image-wrapper\" aria-haspopup=\"true\">\n\t\t\t\t<img decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"605\" src=\"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Insula_Gaditana.jpg\" class=\"attachment-full size-full wp-post-image\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Insula_Gaditana-200x151.jpg 200w, https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Insula_Gaditana-400x303.jpg 400w, https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Insula_Gaditana-600x454.jpg 600w, https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Insula_Gaditana.jpg 800w\" sizes=\"(min-width: 2200px) 100vw, (min-width: 640px) 1100px, \" \/><div class=\"fusion-rollover\">\n\t<div class=\"fusion-rollover-content\">\n\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<a class=\"fusion-rollover-link\" href=\"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/portfolio-items\/mapa-insula-de-cadiz\/?portfolioCats=95\">Mapa \u00cdnsula de C\u00e1diz<\/a>\n\t\t\t\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\n\t\t\t\t\t\t\t\t\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"fusion-rollover-sep\"><\/div>\n\t\t\t\t\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<a class=\"fusion-rollover-gallery\" href=\"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Insula_Gaditana.jpg\" data-options=\"\" data-id=\"906\" data-rel=\"iLightbox[gallery-rw-1]\" data-title=\"&quot;Blaeus Grooten Atlas&quot; 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Fuente:\"Blaeus Grooten Atlas\" de 1664. \u00a0    <\/p><div class=\"fusion-portfolio-buttons\"><a href=\"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/portfolio-items\/mapa-insula-de-cadiz\/?portfolioCats=95\" class=\"fusion-button fusion-button-default fusion-button-default-size fusion-button-flat\">Aprender m\u00e1s<\/a><\/div><\/div><\/div><\/div><div class=\"fusion-clearfix\"><\/div><div class=\"fusion-separator sep-double\"><\/div><\/article><\/div><\/div><div class=\"fusion-clearfix\"><\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[87,5],"tags":[547],"class_list":["post-909","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-extranjeros","category-sociedad","tag-alberto-mariano-rodriguez-martinez"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/909","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=909"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/909\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8581,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/909\/revisions\/8581"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=909"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=909"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=909"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}