{"id":880,"date":"2017-06-02T08:36:10","date_gmt":"2017-06-02T08:36:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/?p=880"},"modified":"2019-02-22T11:51:00","modified_gmt":"2019-02-22T11:51:00","slug":"los-jornaleros-del-campo-andaluz-en-la-edad-moderna","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/los-jornaleros-del-campo-andaluz-en-la-edad-moderna\/","title":{"rendered":"Los jornaleros del campo andaluz en la Edad Moderna"},"content":{"rendered":"<div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-1 nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-padding-top:20px;--awb-padding-bottom:20px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-0 fusion_builder_column_3_5 3_5 fusion-three-fifth fusion-column-first\" style=\"--awb-bg-size:cover;width:60%;width:calc(60% - ( ( 4% ) * 0.6 ) );margin-right: 4%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-flex-column-wrapper-legacy\"><div class=\"fusion-text fusion-text-1\"><p><span style=\"font-weight: 400;\">Los asalariados o trabajadores del campo \u00a0-terminolog\u00eda m\u00e1s apropiada que la de jornaleros, ya que en algunas encuestas y censos del periodo analizado el jornalero es el que trabaja a jornal con independencia de que lo haga en la actividad agr\u00edcola o en otras- constituyen el grupo socio-econ\u00f3mico con mayor n\u00famero de efectivos en la Andaluc\u00eda de la Edad Moderna. Pero a pesar de esta significaci\u00f3n cuantitativa, presentan un panorama bibliogr\u00e1fico paup\u00e9rrimo, con muy escasos estudios que tengan como objeto su investigaci\u00f3n, conocimiento y, en definitiva, el an\u00e1lisis de su comportamiento, formas y modos de vida. En esta carencia de estudios ha incidido, junto al nulo protagonismo otorgado y\/o reconocido al colectivo, la escasez de fuentes documentales generadas o que recojan informaci\u00f3n sobre los jornaleros. Pero la documentaci\u00f3n existe y refleja claramente tanto la denuncia de una situaci\u00f3n injusta en lo laboral y lo social como las pretensiones de mejora de estos asalariados, aunque de forma indirecta y, en ocasiones, con una fuerte carga peyorativa por parte de unos autores que conforman la parte contraria. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El n\u00famero de trabajadores del campo a lo largo de la Edad Moderna, respetando las coyunturas generales de evoluci\u00f3n del conjunto de la poblaci\u00f3n y teniendo en cuenta m\u00faltiples diferencias territoriales, es palpable un incremento del grupo, algo que se puede relacionar con la desigual distribuci\u00f3n de la propiedad, las restricciones al acceso a la explotaci\u00f3n de las tierras y la implantaci\u00f3n de una v\u00eda capitalista de producci\u00f3n que est\u00e1 \u00edntimamente ligada a la necesidad de una abundante mano de obra que constituye la fuerza motriz precisa que impulsa la actividad agr\u00edcola. Todo incremento de la producci\u00f3n de los cultivos, ante la falta de una renovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica, requiere la utilizaci\u00f3n de un mayor n\u00famero de asalariados. A lo que hay que a\u00f1adir la necesidad de realizar las tareas en sus tiempos oportunos y sin demorar su finalizaci\u00f3n. Como se comentaba por las autoridades, los asalariados del campo eran, sin variar su n\u00famero, \u201cmuy pocos en las faenas y muchos en las paradas\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Igualmente, es factible constatar las condiciones de penuria y precariedad en las que vive el colectivo de los asalariados del campo. As\u00ed los trabajadores agr\u00edcolas empiezan a aflorar de forma m\u00e1s habitual en la documentaci\u00f3n oficial, pero no por su actividad laboral, sino por su negativa situaci\u00f3n socioecon\u00f3mica derivada de la falta de trabajo y de recursos. El vocablo pobre aparece continuamente calificando al jornalero, que pasa a ser \u00abel pobre jornalero\u00bb. No suelen tener bienes, cuando mucho alguna habitaci\u00f3n donde malvivir y\/o una m\u00ednima parcela insuficiente para su manutenci\u00f3n. Los salarios, en comparaci\u00f3n con el sector artesanal, son m\u00e1s bajos, no siendo raro que acudan \u00aba trabajar solamente por la comida\u00bb. Hay quienes plantean que son salarios escasos pero que suelen complementarse con los que aportan otros miembros de la unidad familiar. No cabe duda que ello ocurre en algunos casos, pero no es el escenario habitual en una Andaluc\u00eda donde pocas mujeres y ni\u00f1os realizan trabajos agr\u00edcolas. Algunas aproximaciones realizadas han permitido comprobar como las familias jornaleras donde entraba un segundo sueldo no superaban de media el 35% de todas las existentes con hijos en edad de trabajar. Por lo tanto, dos tercios de las familias jornaleras percib\u00edan un \u00fanico sueldo, el logrado por el cabeza de familia. Un sueldo que en la vejez, cuando fallan las fuerzas requeridas para un trabajo duro y penoso, puede perderse por falta de contrataci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Esta negativa situaci\u00f3n descrita a\u00fan pod\u00eda empeorar. En efecto, cualquier situaci\u00f3n de crisis, como las provocadas por las adversas condiciones climatol\u00f3gicas, con p\u00e9rdida de cosecha o imposibilidad de labrar los campos, o por la incidencia de los procesos epid\u00e9micos, pod\u00eda debilitar este dif\u00edcil equilibrio econ\u00f3mico y quebrar la d\u00e9bil l\u00ednea que separaba al pobre jornalero de la pura pobreza. Y es que una de las caracter\u00edsticas m\u00e1s destacadas de los trabajadores del campo la constitu\u00eda la estacionalidad y eventualidad de su actividad laboral. El jornalero agr\u00edcola no ten\u00eda trabajo asegurado todo el a\u00f1o y esa era la percepci\u00f3n general. Una estacionalidad que se enfatiza cuando por falta o exceso de lluvia se impiden las labores normales del ciclo agr\u00edcola. Y ello era m\u00e1s corriente de lo que pudiera pensarse. Cuando estas situaciones se daban, la respuesta institucional, Iglesia y municipios, sol\u00eda concretarse en el reparto de limosna.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La normativa estatal que regulaba las condiciones laborales de los trabajadores del campo se reduc\u00eda a cuatro leyes emitidas en el siglo XIV pero que mantienen su vigencia, con alguna puntualizaci\u00f3n, durante toda la Edad Moderna. Esas leyes recalcan dos cuestiones fundamentales: la duraci\u00f3n de la jornada de trabajo, de \u00absol a sol\u00bb; y la capacidad que tienen los concejos municipales para regular los salarios en base al precio de los mantenimientos b\u00e1sicos, algo que se reconvierte en la aplicaci\u00f3n de una tasa o salario fijo que est\u00e1 prohibido sobrepasar (hasta la libertad de contrataci\u00f3n decretada en 1767). Y esta segunda cuesti\u00f3n nos lleva a un aspecto esencial, la prerrogativa que se arrogaban los gobiernos locales para regular, no ya s\u00f3lo los salarios, sino todo un conjunto de condiciones laborales: duraci\u00f3n de la jornada laboral, cumplimiento de los contratos, calidad o intensidad del trabajo realizado y, en algunos casos, la salvaguardia de los trabajadores locales frente a los for\u00e1neos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Un t\u00f3pico que debemos desechar es la imagen id\u00edlica de paz y concordia que se ha transmitido del mundo rural, con unos asalariados agr\u00edcolas que se adaptan y asumen su precariedad y unas condiciones laborales abusivas. Una cuesti\u00f3n es que las reclamaciones y protestas de este colectivo no hayan tenido un eco proporcionado en la documentaci\u00f3n oficial, quiz\u00e1s por el propio inter\u00e9s de las autoridades locales en ocultar o suavizar una situaci\u00f3n que pod\u00eda ser fruto de su directa incompetencia, y otra es que no se hayan producido, not\u00e1ndose un fuerte incremento de las mismas en el siglo XVIII, y en especial en el \u00faltimo tercio de dicha centuria.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En cuanto a la tipolog\u00eda de estos conflictos, la principal problem\u00e1tica viene originada por el tema de la fijaci\u00f3n de los salarios. El debate se centraba en la obtenci\u00f3n de un <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">salario justo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, que para los trabajadores del campo es aquel que le permit\u00eda su sustento en consonancia con el alza generalizada de los precios de los productos de subsistencia. El segundo elemento de fricci\u00f3n era el originado por el desempleo estacional de los trabajadores del campo. Las desavenencias por la duraci\u00f3n de la jornada laboral constitu\u00edan el tercer factor de conflicto. Por \u00faltimo, los conflictos por el aprovechamiento de las tierras p\u00fablicas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Se detecta una amplia gama de manifestaciones a trav\u00e9s de las cuales los trabajadores del campo mostraban su descontento y reivindicaciones. La t\u00f3nica com\u00fan era hacer uso de pr\u00e1cticas de resistencia pasiva, en el marco de una conflictividad soterrada. As\u00ed, ante los estrechos l\u00edmites de negociaci\u00f3n que les deja la reglamentaci\u00f3n laboral y el marco sociopol\u00edtico, fueron muy escasas las demandas de los trabajadores del campo que se segu\u00edan por los cauces legales establecidos, lo normal sol\u00eda ser el recurso a pr\u00e1cticas no regladas, independientemente de que para el trabajador fuesen vistas como medidas leg\u00edtimas para alcanzar sus objetivos. Estas manifestaciones presentaban, salvo casos muy concretos, una \u00ednfima o nula organizaci\u00f3n, lo cual, por un lado, limita el \u00e9xito de las mismas pero, por otro, las hac\u00eda m\u00e1s inquietantes e imprevisibles, y se dificultaba su posible persecuci\u00f3n y represi\u00f3n. Las acciones pod\u00edan ser amplias cuadrillas que ped\u00edan pan o trabajo, peque\u00f1os y continuados robos o utilizaci\u00f3n de los recursos comunales de forma improcedente y furtiva, ralentizar la ejecuci\u00f3n de las labores o no acudir a los lugares de contrataci\u00f3n o incumplimiento de los contratos con abandono del trabajo. Muy pocas veces se detectan enfrentamientos directos como huelgas o motines.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La presencia de los conflictos y reclamaciones de los trabajadores del campo en la documentaci\u00f3n demuestra no tanto el inter\u00e9s como la preocupaci\u00f3n, y el temor, de las autoridades ante una situaci\u00f3n que puede desbordarles. Por ello, las medidas que se tomaban sol\u00edan tener un cierto car\u00e1cter coactivo y represor (multas, penas de c\u00e1rcel, aplicaci\u00f3n de la normativa de vagos), e intentaban llevar el conflicto jornalero a la esfera de la justicia penal, dando una nueva baza a los empleadores. Pero tambi\u00e9n, para no agravar la situaci\u00f3n y para hacer remitir la presi\u00f3n de los trabajadores agr\u00edcolas, se otorgaron concesiones limitadas a la duraci\u00f3n del conflicto. As\u00ed se proced\u00eda al reparto de limosnas de pan o se contrataba a los desempleados para realizar obras p\u00fablica, pero no se planteaban soluciones que atacasen las ra\u00edces del problema o que tuviesen un efecto eficaz permanente.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Las manifestaciones de protesta de los asalariados del campo no tuvieron, por lo com\u00fan, un desenlace exitoso, pero consiguieron algunos logros. El incremento de los salarios, al menos en determinadas zonas, fue un hecho, otra cuesti\u00f3n es que no corriese paralelo a la subida de los productos b\u00e1sicos, de la inflaci\u00f3n, por lo que al final los trabajadores del campo sol\u00edan perder capacidad adquisitiva. Tambi\u00e9n en el lado positivo estuvo el conseguir, en ocasiones, un marco laboral y de concertaci\u00f3n m\u00e1s favorable a los intereses de los trabajadores o, al menos, no tan perjudicial para los mismos, y en general el captar la atenci\u00f3n y provocar la reacci\u00f3n en las distintas autoridades y grupos de presi\u00f3n, que se hace patente en la puesta en pr\u00e1ctica de medidas coercitivas pero tambi\u00e9n en otras de car\u00e1cter positivo, favorables a las demandas, aunque en ning\u00fan caso contrarias al sistema establecido.<\/span><\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\">Autor: <span style=\"font-weight: 400;\">Jes\u00fas Manuel Gonz\u00e1lez Beltr\u00e1n<\/span><\/h6>\n<hr \/>\n<p>Bibliograf\u00eda<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">BERNAL, Antonio Miguel, \u201cLatifundios, jornaleros y paro agr\u00edcola.\u201d <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Revista de Estudios Andaluces<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, 8, 1987, pp. 67-86.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">BORRERO FERN\u00c1NDEZ, Mercedes, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La organizaci\u00f3n del trabajo. De la explotaci\u00f3n de la tierra a las relaciones laborales en el campo andaluz (siglos XIII-XVI)<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Sevilla, Universidad de Sevilla, 2003.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">FLORENCIO PUNTAS, Antonio y L\u00d3PEZ MART\u00cdNEZ, Antonio Luis, \u201cEl trabajo asalariado en la agricultura de la Baja Andaluc\u00eda. Siglos XVIII y XIX\u201d, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Historia Agraria<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, 21, 2000, pp. 99-126.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">GONZ\u00c1LEZ BELTR\u00c1N, Jes\u00fas Manuel, \u201cTrabajadores agr\u00edcolas y conflictividad laboral en la Andaluc\u00eda del siglo XVIII\u201d, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Trocadero. Revista de Historia moderna y contempor\u00e1nea<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, 17, 2005, pp. 9-35.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">GONZ\u00c1LEZ BELTR\u00c1N, Jes\u00fas Manuel, \u201cEs gente que vive de sus brazos\u2026 Trabajadores agr\u00edcolas en el Andaluc\u00eda del siglo XVIII\u201d, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Historia Social<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, 56, 2006, pp. 3-29.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">S\u00c1NCHEZ LORA, Jos\u00e9 Luis, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Capital y conflictividad social en el campo andaluz. Mor\u00f3n de la Frontera (1670-1800)<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Sevilla, Universidad de Sevilla, 1987.<\/span><\/p>\n<\/div><div class=\"fusion-clearfix\"><\/div><\/div><\/div><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-1 fusion_builder_column_2_5 2_5 fusion-two-fifth fusion-column-last\" style=\"--awb-bg-size:cover;width:40%;width:calc(40% - ( ( 4% ) * 0.4 ) );\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-flex-column-wrapper-legacy\"><div class=\"fusion-clearfix\"><\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[92,5],"tags":[614],"class_list":["post-880","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-campesinado","category-sociedad","tag-jesus-manuel-gonzalez-beltran"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/880","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=880"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/880\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":883,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/880\/revisions\/883"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=880"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=880"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=880"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}