{"id":877,"date":"2017-06-02T07:43:49","date_gmt":"2017-06-02T07:43:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/?p=877"},"modified":"2019-02-22T08:49:44","modified_gmt":"2019-02-22T08:49:44","slug":"las-expulsiones-judias-de-1483-y-1492","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/las-expulsiones-judias-de-1483-y-1492\/","title":{"rendered":"Las expulsiones jud\u00edas de 1483 y 1492"},"content":{"rendered":"<div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-1 nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-padding-top:20px;--awb-padding-bottom:20px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-0 fusion_builder_column_3_5 3_5 fusion-three-fifth fusion-column-first\" style=\"--awb-bg-size:cover;width:60%;width:calc(60% - ( ( 4% ) * 0.6 ) );margin-right: 4%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-flex-column-wrapper-legacy\"><div class=\"fusion-text fusion-text-1\"><p><span style=\"font-weight: 400;\">El 31 de marzo de 1492 los Reyes Cat\u00f3licos cursaban el decreto para la expulsi\u00f3n de los jud\u00edos de Castilla y Arag\u00f3n, animados por el objetivo de lograr una ansiada unificaci\u00f3n religiosa, como base que contribuyera a su proyecto de centralizaci\u00f3n. El decreto conllevaba, por un parte, la desaparici\u00f3n de los dominios hispanos de un elemento <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">discordante<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> con los principios inspiradores de la nueva monarqu\u00eda y, sobre todo, supon\u00eda el intento de solucionar el problema representado por muchos jud\u00edos convertidos que, pese a su cristianizaci\u00f3n, continuaban apegados al credo mosaico, practic\u00e1ndolo en la clandestinidad. De hecho, la propia provisi\u00f3n regia de 1492 advert\u00eda del <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">riesgo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> que entra\u00f1aba el contacto entre jud\u00edos y conversos, pues ese roce, esa familiardad en el d\u00eda a d\u00eda, propiciaba la judaizaci\u00f3n de los ne\u00f3fitos ante el incentivo de sus antiguos hermanos de fe.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Previamente, diversas medidas hab\u00edan tratado de remediar este delicado asunto sin demasiado \u00e9xito. Las masivas capturas inquisitoriales de criptojud\u00edos no consegu\u00edan detener la progresi\u00f3n de las herej\u00edas, que pululaban con una potencia arrolladora y, a ojos de los inquisidores, complicada de contrarrestar. El pesimista panorama que se divisaba oblig\u00f3 as\u00ed a desarrollar una urgente pol\u00edtica de segregaci\u00f3n, de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">profilaxis social<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, que resucit\u00f3, preceptos pasados actualiz\u00e1ndolos como la obligaci\u00f3n hebraica de llevar se\u00f1ales identificativas en sus vestimentas (Cortes de Madrigal de 1476) o de vivir en barrios separados de los cristianos (Cortes de Toledo de 1480).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El torrente de marginaci\u00f3n continu\u00f3 con una serie de expulsiones de alcance local, a modo de anticipo de la decisi\u00f3n que se tomar\u00eda en 1492. La primera y m\u00e1s significativa de estas deportaciones parciales afect\u00f3, en 1483, a los jud\u00edos de la Baja Andaluc\u00eda, un \u00e1rea donde la fuerte represi\u00f3n inquisitorial hacia los judaizantes hab\u00eda evidenciado sin reservas \u2013as\u00ed se reput\u00f3 por los contempor\u00e1neos\u2013 cu\u00e1n perniciosa resultaba la cohabitaci\u00f3n de los numerosos nuevos cristianos con los reductos de confesi\u00f3n jud\u00eda. De ah\u00ed que fueran los inquisidores quienes, con el asentimiento de los monarcas, promovieran esta deportaci\u00f3n. Fue el 1 de enero de 1483 cuando se public\u00f3 en las di\u00f3cesis de C\u00e1diz, Sevilla y C\u00f3rdoba un precepto inquisitorial que conminaba a los jud\u00edos residentes en ellas a trasladarse a otros lugares del reino. Para ello dispon\u00edan de un brev\u00edsimo lapso de tiempo, que luego el Consejo Real ampli\u00f3 en seis meses, adem\u00e1s de garantizar el derecho de propiedad de los afectados sobre los bienes inmuebles que deb\u00edan abandonar. Esto indujo a algunos proscritos a pensar que la expulsi\u00f3n era, en realidad, provisional. De hecho, no pocos de ellos se establecieron en localidades pr\u00f3ximas, como Segura de la Sierra, Burguillos, Badajoz o Llerena, esperanzados en un inminente regreso que finalmente no se produjo. Por lo dem\u00e1s, las condiciones del destierro no divergieron en esencia de las que se aplicar\u00edan en 1492: protecci\u00f3n regia hacia los exiliados, libre disposici\u00f3n de sus bienes privados, etc\u00e9tera. En marzo de 1491, el Consejo Real concedi\u00f3 a los propietarios de bienes una especie de licencia, a efectos pr\u00e1cticos una orden, para vender sus posesiones a intermediarios, con lo cual las expectativas de un posible retorno futuro se esfumaron totalmente. La medida de 1483 vino a acentuar el crep\u00fasculo del hebra\u00edsmo en el sur peninsular. En 1484 la juder\u00eda de Sevilla era un simple recuerdo, como tambi\u00e9n lo fueron poco despu\u00e9s las de Jerez, Moguer y C\u00f3rdoba.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Ahora bien, la persistencia del criptojuda\u00edsmo y el fracaso, por ende, de la normativa antedicha demandaban una soluci\u00f3n de mayor rotundidad. Isabel y Fernando, asesorados por \u201cperlados e grandes e cavalleros [&#8230;] e de otras personas de \u00e7ien\u00e7ia e con\u00e7iencia\u201d, y tras hondas<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">deliberaciones, decretaron en la primavera de 1492 la emigraci\u00f3n forzosa e inapelable de los hebreos de ambas Coronas, con independencia de su sexo, edad y naturaleza. Junto con ellos, y en tanto que la aplicaci\u00f3n de la medida sobrepasaba el \u00e1mbito hispano-peninsular, extendi\u00e9ndose a la totalidad de los dominios regios, tambi\u00e9n los jud\u00edos de las posesiones insulares de Arag\u00f3n (Baleares, Sicilia, Cerde\u00f1a) hubieron de expatriarse, como asimismo har\u00edan sus correligionarios de los distintos territorios que, con el tiempo, iban a incorporarse a la Monarqu\u00eda (Rosell\u00f3n, N\u00e1poles o Am\u00e9rica, donde no se les admiti\u00f3). No obstante, ciertas \u00e1reas de la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica se mantuvieron al margen, ya por carecer de poblaci\u00f3n mosaica \u2013fruto de las matanzas y huidas previas, as\u00ed como de las preexpulsiones en el valle del Guadalquivir\u2013, ya por encontrarse sometidas a la potestad de otros soberanos \u2013caso de Navarra y Portugal, en las que los desalojos, sin embargo, no tardar\u00edan demasiado en producirse\u2013.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Se abri\u00f3 un plazo hasta el 31 de julio para consumar el destierro \u2013aunque finalmente se prorrogar\u00eda hasta comienzos de agosto\u2013, sancion\u00e1ndose con pena de muerte y confiscaci\u00f3n de bienes a los jud\u00edos infractores. Del mismo modo, se fijaron castigos para los s\u00fabditos del reino que asilaran y ampararan a quienes deb\u00edan marcharse. A lo largo de los cuatro meses en que hab\u00eda de hacerse efectiva la orden, los monarcas garantizaban a los expulsados protecci\u00f3n frente a ataques y tambi\u00e9n la \u00edntegra disposici\u00f3n de sus bienes muebles e inmuebles. Por ello se dispuso por prescripci\u00f3n regia que se liquidaran todas las deudas con jud\u00edos y que estos pudieran vender sus pertenencias y finiquitar sus transacciones con equidad. Sin embargo, ante el poco tiempo previsto, se cometieron abusos y fueron frecuentes los casos de propiedades malvendidas a un precio muy por debajo del correspondiente o de negocios abandonados en manos de representantes cristianos. Con todo, se convinieron algunos recortes en lo relativo a la libre disponibilidad de los patrimonios, en particular, la imposibilidad de sacar metales preciosos, armas y caballos. Hubo, eso s\u00ed,<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">quienes esquivaron esta prohibici\u00f3n mediante el contrabando o con la complicidad interesada de oficiales reales o nobles, un desafuero intolerable frente al cual la Corona no permaneci\u00f3 impasible.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Particularmente conflictivo result\u00f3 el tema de los contratos y d\u00e9bitos donde estuvieron implicados hebreos, ya como acreedores o como adeudados de cristianos. Para Isabel y Fernando la soluci\u00f3n a la heterog\u00e9nea casu\u00edstica que se les present\u00f3 por esta raz\u00f3n llev\u00f3 a la creaci\u00f3n de comisiones <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">ex professo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, para solventar los litigios con una urgencia inviable a trav\u00e9s de los cauces judiciales ordinarios, adem\u00e1s de a dictar pautas espec\u00edficas que evitaran la retardaci\u00f3n del proceso y reafirmaran la imagen de los reyes como garantes de la legalidad. Admitieron de este modo los pagar\u00e9s de cristianos \u2013convenientemente avalados\u2013 como numerario para cancelar las deudas hebraicas con otros empresarios e incluso con la administraci\u00f3n; los pagamentos en especie por parte de la minor\u00eda; el apoderamiento a terceros, encargados de cerrar los negocios pendientes de los desterrados, etc\u00e9tera.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Las costas andaluzas sirvieron de salida por v\u00eda mar\u00edtima para los jud\u00edos, preferentemente para los radicados en la corona de Castilla y, sobre todo, en su secci\u00f3n m\u00e1s meridional. Los puntos de embarque para los sefard\u00edes del reino de Granada \u2013y para los que, sin serlo, quisieran usarlos\u2013 se fijaron en M\u00e1laga, Almu\u00f1\u00e9car y Almer\u00eda. La \u00fanica forma de evitar aquel trance consist\u00eda en pasar por la pila bautismal. Aunque parece ser que la mayor\u00eda permaneci\u00f3 fiel a su credo, una peque\u00f1a parte, con frecuencia de extracci\u00f3n m\u00e1s acomodada, acept\u00f3 la mutaci\u00f3n religiosa, probablemente porque ten\u00eda m\u00e1s que perder. Sin descartar otros destinos menos representativos (Italia, Inglaterra, Flandes), los expulsados andaluces emigraron preferentemente a Portugal y al norte de \u00c1frica (Marruecos, Argelia y Tunicia), dada su proximidad geogr\u00e1fica.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En general, la experiencia de quienes cruzaron las fronteras hispanas fue, cuando menos, desagradable y calamitosa, no solo por haber sido apremiados a enajenar sus bienes sin otra alternativa que la de resignarse ante los excesos perpetrados, sino tambi\u00e9n por los percances de sus viajes -onerosos costes, abono de peajes, robos, cr\u00edmenes, etc\u00e9tera-, y el colof\u00f3n de una desabrida bienvenida en sus lugares de destino, tanto por parte de cristianos y musulmanes como de los jud\u00edos all\u00ed residentes. Estas penalidades inclinaron a muchos a retornar a suelo hisp\u00e1nico, aunque deb\u00edan hacerlo como nuevos cristianos, presentando certificados probatorios de su bautismo o notificando su deseo de cristianizarse. Sabemos que, en las postrimer\u00edas de 1492 e inicios de 1493, arribaron a las playas de M\u00e1laga unas naves venecianas con jud\u00edos que pretend\u00edan reingresar como cristianos y daban fe de los padecimientos soportados desde el edicto general de deportaci\u00f3n. Asimismo interesantes nos resultan las peripecias de varios grupos de hebreos, mayormente andaluces, quienes, en veinticinco buques comandados por Pedro Fern\u00e1ndez Cabr\u00f3n, eligieron la ruta a Or\u00e1n desde C\u00e1diz y El Puerto de Santa Mar\u00eda: la inviabilidad de alcanzar el litoral por el bloqueo del corso los empuj\u00f3 a retroceder hacia Arcila pero, a causa de los contratiempos del clima, debieron desplazarse a Cartagena y M\u00e1laga, donde centenares de ellos demandaron el bautismo \u2013seg\u00fan el p\u00e1rroco de los Palacios, Andr\u00e9s Bern\u00e1ldez, cuatrocientas personas renunciaron al juda\u00edsmo en el emporio malague\u00f1o\u2013; los restantes llegar\u00edan finalmente a Arcila para proseguir casi todos ellos hasta Fez.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">As\u00ed las cosas, todo apunta a que hubo m\u00e1s conversiones tras la expulsi\u00f3n \u2013con los retornos\u2013 que en el \u00ednterin planeado por el decreto de 31 de marzo, seguramente por causa del clima de exaltaci\u00f3n religiosa imperante en los primeros momentos, cuando las contrariedades del exilio todav\u00eda no hab\u00edan hecho mella en los esp\u00edritus.<\/span><\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\">Autora:\u00a0Lorena Rold\u00e1n Paz<\/h6>\n<hr \/>\n<p>Bibliograf\u00eda<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">ALCAL\u00c1 GALVE, \u00c1ngel (ed.), <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Jud\u00edos. Sefarditas. Conversos. La expulsi\u00f3n de 1492 y sus consecuencias. Ponencias del Congreso Internacional<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, \u00c1mbito, Valladolid, 1995.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">BEJARANO ROBLES, Francisco, \u201cLa juder\u00eda y los jud\u00edos de M\u00e1laga a fines del siglo <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">XV<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u201d, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Bolet\u00edn de Informaci\u00f3n Municipal<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, 10, 1971, sin paginar.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">BEL BRAVO, Mar\u00eda Antonia (coord.), <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Di\u00e1spora sefard\u00ed<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Mapfre, Madrid, 1992.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">LADERO QUESADA, Miguel \u00c1ngel<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">, \u201c<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Despu\u00e9s de 1492: los \u2018bienes e debdas de los jud\u00edos\u2019\u201d, en <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Romero, E. (<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">ed.), <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Juda\u00edsmo hispano. Estudios en memoria de Jos\u00e9 Luis Lacave Ria\u00f1o<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, vol. II, Madrid, Junta de Castilla y Le\u00f3n-Diputaci\u00f3n Provincial de Burgos-The Rich Foundation-CSIC, 2002, pp. 727-747.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">LADERO QUESADA, Miguel \u00c1ngel<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">, <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cDos temas de la Granada nazar\u00ed\u201d, C<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">uadernos de Historia. Anexos de la Revista Hispania<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, 3, 1969, pp. 321-345.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">M\u00c9CHOULAN, Henry (dir.),<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\"> Los jud\u00edos de Espa\u00f1a.<\/span><\/i> <i><span style=\"font-weight: 400;\">Historia de una di\u00e1spora (1492-1992)<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Valladolid, Trotta-Fundaci\u00f3n Amigos de Sefarad-Sociedad Quinto Centenario, 1993.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">SU\u00c1REZ FERN\u00c1NDEZ, Luis,<\/span> <i><span style=\"font-weight: 400;\">La expulsi\u00f3n de los jud\u00edos de Espa\u00f1a<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Madrid, Mapfre, 1991.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">SU\u00c1REZ FERN\u00c1NDEZ, Luis (ed.)<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Documentos acerca de la expulsi\u00f3n de los jud\u00edos<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Valladolid, CSIC-Patronato Men\u00e9ndez Pelayo, 1964.<\/span><\/p>\n<\/div><div class=\"fusion-clearfix\"><\/div><\/div><\/div><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-1 fusion_builder_column_2_5 2_5 fusion-two-fifth fusion-column-last\" style=\"--awb-bg-size:cover;width:40%;width:calc(40% - ( ( 4% ) * 0.4 ) );\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-flex-column-wrapper-legacy\"><div class=\"fusion-clearfix\"><\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[91,5],"tags":[587],"class_list":["post-877","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-minorias-religiosas","category-sociedad","tag-lorena-roldan-paz"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/877","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=877"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/877\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8545,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/877\/revisions\/8545"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=877"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=877"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=877"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}