{"id":859,"date":"2017-06-01T10:43:51","date_gmt":"2017-06-01T10:43:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/?p=859"},"modified":"2019-02-22T09:47:08","modified_gmt":"2019-02-22T09:47:08","slug":"los-irlandeses","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/los-irlandeses\/","title":{"rendered":"Los irlandeses"},"content":{"rendered":"<div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-1 nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-padding-top:20px;--awb-padding-bottom:20px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-0 fusion_builder_column_3_5 3_5 fusion-three-fifth fusion-column-first\" style=\"--awb-bg-size:cover;width:60%;width:calc(60% - ( ( 4% ) * 0.6 ) );margin-right: 4%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-flex-column-wrapper-legacy\"><div class=\"fusion-text fusion-text-1\"><p><span style=\"font-weight: 400;\">La comunidad irlandesa andaluza fue pr\u00e1cticamente inexistente durante el Bajo Medievo, pero se vio favorecida por los distintos flujos migratorios que se sucedieron desde las islas Brit\u00e1nicas tras el cisma anglicano de 1534. Las medidas adoptadas en la Corte de Londres en materia religiosa forzaron el exilio de muchos naturales irlandeses. No obstante, no puede obviarse causas de \u00edndole pol\u00edtica y econ\u00f3mica como motivos relevantes a la hora de comprender estos movimientos poblacionales durante la Modernidad. Compartir su mismo credo romano y la legendaria alusi\u00f3n ideol\u00f3gica de un origen com\u00fan, basado en el mito de Milesio, fueron espacios comunes a la hora de justificar su acogida en los dominios ib\u00e9ricos de la monarqu\u00eda de Espa\u00f1a. En los primeros momentos de recepci\u00f3n en tierras andaluzas, no se perfil\u00f3 su identidad corporativa exclusivamente irlandesa, sino que ser\u00edan confundidos sus naturales con ingleses asentados en los principales centros urbanos de Sevilla, C\u00e1diz, M\u00e1laga, Huelva, Sanl\u00facar de Barrameda y Puerto de Santa Mar\u00eda.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Los or\u00edgenes de su llegada apenas han sido analizados historiogr\u00e1ficamente en comparaci\u00f3n con los estudios relativos a su auge y consolidaci\u00f3n socio-econ\u00f3mica durante el el siglo XVIII. Pese a ello, se puede identificar un patr\u00f3n de comportamiento com\u00fan: la cohesi\u00f3n grupal. La identidad irlandesa se defini\u00f3 por la homogeneidad y las relaciones de paisanaje y de parentesco. Estructuralmente, la familia, en sentido extenso, actu\u00f3 como eje vertebrador de un denso entramado social, pero tambi\u00e9n econ\u00f3mico. Su capacidad para movilizar recursos y capital humano o la creaci\u00f3n de v\u00ednculos intercomunitarios determinaron su integraci\u00f3n con la sociedad de acogida. La religi\u00f3n cat\u00f3lica compartida se emple\u00f3 como argumento para reforzar y mejorar su posici\u00f3n. La condici\u00f3n <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">romana<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> facilitaba la percepci\u00f3n de sus miembros por parte de las poblaciones locales, no como extranjeros, sino en calidad de refugiados amparados por el monarca espa\u00f1ol y, en distintos momentos, mantenidos con limosnas y pensiones particulares.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Atendiendo a aspectos cuantitativos, su n\u00famero es sensiblemente inferior a la de otras naciones, como franceses y flamencos. Fue su aplicaci\u00f3n mayoritaria, si bien tard\u00eda, en el mundo de los negocios y asuntos mercantiles la que les introdujo en las redes econ\u00f3micas que operaban desde los puertos de M\u00e1laga, Sevilla y C\u00e1diz con el norte de Europa y las Indias castellanas. Los distintos decretos promulgados por los monarcas espa\u00f1oles en los siglos XVII y XVIII determinaron la asimilaci\u00f3n irlandesa en Espa\u00f1a y, m\u00e1s concretamente, en Andaluc\u00eda, favoreci\u00e9ndoles en sus actividades financieras. En 1680, Carlos II concedi\u00f3 a los irlandeses la<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">naturaleza <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">espa\u00f1ola<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, equipar\u00e1ndolos con el resto de s\u00fabditos de la corona, medida que ser\u00eda ratificada por su sucesor, Felipe V, en su primer a\u00f1o de reinado. En 1749, aquellos hib\u00e9rnicos cat\u00f3licos que llevasen m\u00e1s de diez a\u00f1os como residentes o se hubieran casado con una espa\u00f1ola obtuvieron el derecho de comercio y el asenso regio para ser propietarios de tierras.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El marco jur\u00eddico creado en esta centuria parece responder a la intensificaci\u00f3n registrada a nivel migratorio en los territorios andaluces tras las guerras jacobitas, el incumplimiento de Guillermo III de Orange a lo capitulado en los tratados de Limerick (1691) y el estallido de la guerra de Sucesi\u00f3n. Sevilla fue un foco de inter\u00e9s para los exiliados irlandeses por su proyecci\u00f3n americana, en tanto \u201cpuerto de Indias\u201d. Sin embargo, con el traslado de la Casa de la Contrataci\u00f3n a C\u00e1diz en 1717, esta ciudad pas\u00f3 a ser el n\u00facleo de los intercambios trasatl\u00e1nticos. Este hecho explica c\u00f3mo la cifra de mercaderes o exiliados de conciencia se vio incrementado exponencialmente, pas\u00e1ndose de 21 cabezas de familia en 1709 a 128 en la \u00faltima d\u00e9cada del siglo XVIII. Muchas de ellas encontraron en el comercio una v\u00eda de subsistencia y promoci\u00f3n, m\u00e1s all\u00e1 de los inconvenientes jur\u00eddicos y confesionales resultantes de las fuertes restricciones introducidas por las autoridades inglesas y su aplicaci\u00f3n de las <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Penal Law<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> en su isla natal. Siguiendo los pasos de otros parientes, abandonaron Irlanda para hacer negocios, atra\u00eddos por las posibilidades que ofrec\u00eda el mencionado mercado indiano, centralizado por los puertos andaluces.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Las relaciones econ\u00f3micas hispano-irlandesas no arrancaron el el Setecientos, sino se hab\u00edan visto reforzadas a partir del siglo XVI como consecuencia de la movilidad social y la necesidad de inserci\u00f3n en los circuitos comerciales internacionales. Ya en 1614, los mercaderes irlandeses hab\u00edan comenzado a demandar el nombramiento de un c\u00f3nsul propio para que se encargase de representar sus intereses en Sanl\u00facar de Barrameda, el Puerto de Santa Mar\u00eda y C\u00e1diz. La amplitud geoespacial de sus contactos deriv\u00f3 en la configuraci\u00f3n de una s\u00f3lida red mercantil. Junto con los v\u00ednculos europeos en Francia, Flandes y la propia Inglaterra, basados en las relaciones familiares, caso de la firma Wise asentada en M\u00e1laga con contacto directo por los miembros de la parentela Aylward. Las conexiones con otros compatriotas se concretaron en el \u00e1mbito local. Fueron frecuentes los lazos entre comerciantes afincados en Sevilla, C\u00e1diz, M\u00e1laga y Huelva, siendo esta \u00faltima era el nexo de uni\u00f3n con el Algarve portugu\u00e9s donde tambi\u00e9n operaban sus connacionales.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Los irlandeses potenciaron su especializaci\u00f3n en determinados sectores comerciales. En el siglo XVIII, algunas familias procuraron convertirse en proveedoras de la Corona, potenciando su dedicaci\u00f3n en el comercio de determinados productos agr\u00edcolas y bienes de consumo. Los hermanos Macores, por ejemplo, monopolizaron el comercio del tabaco de Virginia, mientras se dedicaban a la explotaci\u00f3n agraria en las huertas sevillanas. El capital econ\u00f3mico generado les hizo acreedores de sus compatriotas, entre otros negocios como el de arrendadores de rentas. Este acceso a los mercados n\u00f3rdicos y trasatl\u00e1nticos proporcion\u00f3 a muchos irlandeses medios con que adquirir nav\u00edos. Otros, por el contrario, desempe\u00f1aron oficios vinculados con el mar, caso de carpinteros de barcos o marineros. Por \u00faltimo, junto a mercaderes-cosecheros, agentes fiscales y constructores y armadores, otros tantos hib\u00e9rnicos se dedicaron al comercio al por menor, peque\u00f1as manufacturas y oficios reales de administraci\u00f3n local en los reinos de Andaluc\u00eda. Tal diversidad pone de manifiesto la transversalidad de las actividades econ\u00f3micas desarrolladas por dicha comunidad.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Desde un punto de vista social, la comunidad irlandesa tendi\u00f3 hacia la endogamia familiar para asegurar el patrimonio y perpetuar la firma comercial. Adem\u00e1s de uniones con connaturales, se procuraron enlaces mixtos con elites oriundas de las ciudades de acogida que favoreciesen sus intereses socio-econ\u00f3micos. Se trataba, por tanto, de unas relaciones personales dirigidas hacia la adquisici\u00f3n de fortuna y estabilidad. Muestra de ello fue el casamiento en primeras nupcias del vicec\u00f3nsul de Inglaterra en Sevilla, Daniel O\u2019Brien \u2013oriundo de Limerick\u2013, con Josefa Mart\u00ednez de Rivas. En ese sentido, es preciso observar c\u00f3mo en el siglo XVIII, los propios irlandeses comenzaron a colaborar con ingleses en materia comercial, sirvi\u00e9ndose de la concepci\u00f3n de \u201cbrit\u00e1nicos\u201d. Esta cooperaci\u00f3n servir\u00eda para reafirmar su identidad grupal insular -sin perder, por ello, su idiosincrasia cat\u00f3lica- e impulsar sus oportunidades de negocio.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Los nodos comerciales empleados para la circulaci\u00f3n de productos, tambi\u00e9n contribuyeron en los intercambios culturales y la difusi\u00f3n de nuevas ideas. Otra de las ventajas que aportaron para la comunidad irlandesa fue el traslado de misioneros de su naci\u00f3n formados en la red colegial establecida en Castilla y Portugal y patrocinados por el rey de Espa\u00f1a. En una temprana fecha, 1612, se fund\u00f3 el colegio de San Patricio, la Inmaculada Concepci\u00f3n y la Santa Fe Cat\u00f3lica en Sevilla. Hasta entonces, los estudiantes irlandeses que deseaban continuar su formaci\u00f3n superior en la urbe hispalense acud\u00edan al colegio de San Gregorio o <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">de los Ingleses<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, aprovechando la complicada distinci\u00f3n de naturaleza. El nuevo seminario propio desempe\u00f1ar\u00eda una destacada labor educativa, pero tambi\u00e9n sirvi\u00f3 de punto referencial para la propia comunidad sevillana. A la labor asistencial desarrollada desde este espacio de instrucci\u00f3n confesional se a\u00f1adi\u00f3 en 1774 la \u201cSociedad de San Patricio\u201d, sita en el colegio de las Becas de dicha ciudad, concebida como ente corporativo para su naci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Su inserci\u00f3n social se visibiliz\u00f3 mediante el patrocinio de obras asistenciales (hospitales), p\u00edas (capillas) y mejoras urban\u00edsticas. En calidad de benefactores, procuraron beneficiar a sus paisanos, haci\u00e9ndose extensible a sus convecinos. El mercader Pedro Langton hizo una donaci\u00f3n para el cuidado de las viudas de C\u00e1diz, mientras Lorenzo Carew leg\u00f3 una alta suma de dinero para rehabilitar una casa donde se ense\u00f1arse el catecismo. Dentro de la propia comunidad pueden observarse ciertos contrastes en cuanto a las aspiraciones personales y\/o familiares. Por un lado, hubo irlandeses m\u00e1s interesados en adquirir tierras y ver reconocido su estatus privilegiado con que asegurar su posici\u00f3n e integrarse activamente en las din\u00e1micas locales. Esto les conducir\u00eda a ocupar puestos eclesi\u00e1sticos, como el de obispo auxiliar de Sevilla en la persona del obispo Michael Fitzwalter, o de responsabilidad en el cabildo municipal, sobre todo, a partir de la segunda mitad del siglo XVIII. Tambi\u00e9n la milicia fue un \u00e1mbito destacado de actuaci\u00f3n de irlandeses, caso del conde Alexander O\u2019Reilly, nombrado capit\u00e1n general de Andaluc\u00eda (1780-1786) y gobernador general de C\u00e1diz, o el almirante de la armada espa\u00f1ola Henry MacDonnell (1804). En los albores de la guerra de Independencia y del nacimiento del liberalismo, la reducida comunidad irlandesa en Andaluc\u00eda cobraba altas cotas de representatividad, legando a la historia andaluza del siglo XIX uno de sus m\u00e1s relevantes pensadores: Jos\u00e9 Mar\u00eda Blanco White. <\/span><\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\">Autora: Cristina Bravo Lozano<\/h6>\n<hr \/>\n<p>Bibliograf\u00eda<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">DOM\u00cdNGUEZ ORTIZ, Antonio, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Los extranjeros en la vida espa\u00f1ola durante el siglo XVII y otros art\u00edculos<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Sevilla, Diputaci\u00f3n de Sevilla, 1996.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">LARIO O\u00d1ATE, Mar\u00eda del Carmen, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La colonia mercantil brit\u00e1nica e irlandesa en C\u00e1diz a finales del siglo XVIII<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, C\u00e1diz, Universidad de C\u00e1diz, 2000.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">VILLAR GARC\u00cdA, M. B. (ed.), <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La emigraci\u00f3n irlandesa en el siglo XVIII<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, M\u00e1laga, Universidad de M\u00e1laga, 2000. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">FANNIN, Samuel, \u201cThe Irish community in eighteenth century C\u00e1diz\u201d, en T. O\u2019Connor y M.A. Lyons (eds.), <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Irish migrants in Europe after Kinsale, 1602-1820<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Dubl\u00edn: Four Courts Press, 2003, pp. 135-148.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">P\u00c9REZ TOSTADO, Igor y GARC\u00cdA HERN\u00c1N, Enrique (eds.), <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Irlanda y el Atl\u00e1ntico Ib\u00e9rico<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Valencia, Albatros Ediciones, 2010.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">FERN\u00c1NDEZ CHAVES, Manuel F. y GAMERO ROJAS, Mercedes, \u201cEl reino de Sevilla como escenario del ascenso del poder social y econ\u00f3mico de los extranjeros en el siglo XVIII: el caso irland\u00e9s\u201d, en RECIO MORALES, \u00d3scar (ed.), <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Redes de naci\u00f3n y espacios de poder. La comunidad irlandesa en Espa\u00f1a y la Am\u00e9rica espa\u00f1ola, 1600-1825<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Valencia, Albatros Ediciones-Ministerio de Defensa, 2012, pp. 191-217.<\/span><\/p>\n<\/div><div class=\"fusion-clearfix\"><\/div><\/div><\/div><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-1 fusion_builder_column_2_5 2_5 fusion-two-fifth fusion-column-last\" style=\"--awb-bg-size:cover;width:40%;width:calc(40% - ( ( 4% ) * 0.4 ) );\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-flex-column-wrapper-legacy\"><div class=\"fusion-clearfix\"><\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[87,5],"tags":[599],"class_list":["post-859","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-extranjeros","category-sociedad","tag-cristina-bravo-lozano"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/859","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=859"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/859\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8577,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/859\/revisions\/8577"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=859"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=859"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=859"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}