{"id":8373,"date":"2019-03-27T11:53:35","date_gmt":"2019-03-27T11:53:35","guid":{"rendered":"http:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/?p=8373"},"modified":"2019-03-27T11:53:35","modified_gmt":"2019-03-27T11:53:35","slug":"el-trabajo-de-las-mujeres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/el-trabajo-de-las-mujeres\/","title":{"rendered":"El trabajo de las mujeres"},"content":{"rendered":"<div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-1 nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-padding-top:20px;--awb-padding-bottom:20px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-0 fusion_builder_column_3_5 3_5 fusion-three-fifth fusion-column-first\" style=\"--awb-bg-size:cover;width:60%;width:calc(60% - ( ( 4% ) * 0.6 ) );margin-right: 4%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-flex-column-wrapper-legacy\"><div class=\"fusion-text fusion-text-1\"><p>El an\u00e1lisis hist\u00f3rico del trabajo de las mujeres en la Andaluc\u00eda Moderna ofrece, al d\u00eda de hoy, m\u00e1s interrogantes que certezas dentro del panorama general de la historiograf\u00eda modernista que tiene en el tema del trabajo femenino una asignatura pendiente. Durante demasiado tiempo se ha acudido para justificarlo a la problem\u00e1tica de la escasa visibilizaci\u00f3n del mismo en las fuentes tradicionales (censos y padrones). Lo que es cierto en general debido a que la informaci\u00f3n en los mismos aparece referida al titular de la casa, el cabeza de familia, es decir, salvo en los casos de viudas, solteras y mujeres con marido ausente, los hombres. De esta forma la ideolog\u00eda de g\u00e9nero que constru\u00eda, en aquellos siglos, espacios y funciones sociales separadas para hombres y mujeres, y que a partir de la literatura normativa de libros de estados y de matrimonio, prescrib\u00eda un mundo simb\u00f3lico de subordinaci\u00f3n para las mujeres, supuestamente dependientes de los hombres de su familia en todo lo referente a la subsistencia, sigue dando apariencia de realidad a la no existencia de trabajo femenino en los siglos de la Edad moderna. Es decir, un trabajo femenino que pudiera considerarse como tal, profesionalizado, permanente y valorado en un mercado competitivo. As\u00ed pues, la pregunta que, respecto al tema del trabajo femenino, hay que empezar por hacerse es por qu\u00e9 raz\u00f3n, o por qu\u00e9 c\u00famulo de razones, el trabajo femenino se silencia. La historia de las mujeres, apoyada en investigaciones pioneras procedentes del mundo de la historia econ\u00f3mica y social que ven\u00edan subrayando desde comienzos del siglo XX la importancia de la actividad laboral femenina en las econom\u00edas pre-indusriales (A. Clark, P. Kriedte, H. Medick, J. Schlumbohm o M. Berg) ha tratado de reorientar el an\u00e1lisis a partir de una serie de premisas consideradas importantes. La primera, que parece una obviedad, pero no lo es, es la necesidad de historizar el trabajo de las mujeres y contextualizarlo debidamente. Esto significa, de un lado, analizarlo a la luz del modelo productivo y econ\u00f3mico dominante en cada \u00e9poca y tambi\u00e9n en el contexto tanto de posibles modelos emergentes, como de econom\u00edas tradicionales. Por otra parte, y aunque es en situaciones de dificultades de subsistencia cuando se visibiliza m\u00e1s f\u00e1cilmente el trabajo femenino, las historiadoras insisten en la necesidad de resituarlo m\u00e1s all\u00e1 de la encrucijada de vida y de la supervivencia, en una perspectiva social y pol\u00edtica. Aunque aquel se haga m\u00e1s visible en las fuentes en condiciones de pobreza -las mujeres de los grupos populares aparecen vinculadas generalmente con el mundo laboral-, o en ciertas circunstancias vitales o familiares \u2013viudedad, ausencia del cabeza de familia, celibato definitivo-, urge, sin embargo, ampliar la perspectiva. Considerar una de las caracter\u00edsticas m\u00e1s destacadas del trabajo femenino en el Antiguo R\u00e9gimen, su flexibilidad, puede ayudar a identificarlo y a valorar su significaci\u00f3n, pero atender a la temporalidad y a los procesos que explican en cada momento hist\u00f3rico determinadas pol\u00edticas respecto a la actividad laboral femenina, tambi\u00e9n. As\u00ed, desde la descripci\u00f3n de pr\u00e1cticas laborales marginales y la reflexi\u00f3n te\u00f3rica necesaria para valorar esas mismas pr\u00e1cticas, se ha pasado en los estudios actuales a subrayar la imbricaci\u00f3n existente entre familia y trabajo en la experiencia de las mujeres y la relaci\u00f3n entre pobreza y actividad laboral. Junto a estos aspectos, nuevos conceptos relacionados con la \u00abeconom\u00eda del cuidado\u00bb, los tiempos, o las \u00abeconom\u00edas de improvisaci\u00f3n\u201d que enmarcan la actividad de las mujeres dentro del objetivo m\u00e1s amplio de la sostenibilidad de la vida, han puesto sobre la mesa la discusi\u00f3n sobre la complejidad de los itinerarios laborales de las mujeres a lo largo del curso de su vida.<\/p>\n<p>La primera constataci\u00f3n que ha de hacerse es que para la mayor\u00eda de las mujeres de los sectores no privilegiados el trabajo fue una realidad, aunque este permanezca sub-registrado en los recuentos de poblaci\u00f3n. La informaci\u00f3n es opaca para los tres siglos de la Edad moderna, si bien en el siglo XVIII la abundancia de censos y la existencia de diferente documentaci\u00f3n relacionada con el Catastro de la Ensenada de mediados de siglo, ha posibilitado algunos an\u00e1lisis de car\u00e1cter local sobre el trabajo femenino. Los semilleros de trabajo femenino en las econom\u00edas de Antiguo R\u00e9gimen, distinguiendo entre el mundo rural y el urbano, estaban, de un lado en las tradicionales labores del campo y de otro en algunas manufacturas vinculadas al textil y al sector servicios. En el mundo rural se se\u00f1ala que por las propias caracter\u00edsticas del agro andaluz en este momento donde dominaban las grandes propiedades y una orientaci\u00f3n de la producci\u00f3n agraria hacia el monocultivo y el mercado, y el uso intensivo de mano de obra asalariada, el trabajo de las mujeres ten\u00eda menos representaci\u00f3n que en otras zonas especialmente del norte peninsular con perfiles de propiedad y de producci\u00f3n diferentes y donde dominaba la peque\u00f1a explotaci\u00f3n familiar. Aunque el trabajo de los jornaleros no estaba sometido a regulaci\u00f3n estatal en estos siglos, el marco legal recopilatorio conservaba algunas leyes que databan del siglo XIV donde se prohib\u00eda la presencia de mujeres en las cuadrillas de trabajadores a jornal \u2013salvo de las \u201cviejas y flacas\u201d- con el objeto de que no distrajesen del trabajo a los jornaleros. Los datos que puede obtenerse ya para el siglo XVIII, que hablan de una organizaci\u00f3n del campo andaluz que condena a la mayor\u00eda de sus trabajadores a un escaso jornal, no considera entre estos jornaleros a las mujeres. \u00a0Por otra parte, en zonas donde la propiedad de la tierra y el ganado estaba muy concentrada, y la familia campesina depend\u00eda de jornales escasos y que s\u00f3lo estaban disponibles algunos meses a lo largo del a\u00f1o, el trabajo de las mujeres en la industria textil u otras artesan\u00edas era fundamental para la supervivencia de la familia. Adem\u00e1s, era un trabajo producido bajo lo que se conoce como sistema dom\u00e9stico; un sistema que pon\u00eda en relaci\u00f3n el capital comercial con una mano de obra flexible, libre de las ordenanzas gremiales y con fuerte orientaci\u00f3n al mercado. Son estos dos procesos que han de ponerse en relaci\u00f3n. Adem\u00e1s de ello, resulta obvio se\u00f1alar que esto no quiere decir que las mujeres no trabajasen en el campo, sino m\u00e1s bien como se advert\u00eda, que determinadas actividades de producci\u00f3n en las que ellas estaban implicadas no quedaban registradas. En general, no eran valorables, a efectos de las diferentes encuestas de poblaci\u00f3n, muchos trabajos productivos en el \u00e1mbito del hogar relacionados con el consumo familiar y la econom\u00eda de los cuidados. Actividades que implicaban el aprovechamiento de los terrenos comunes y bosques, el sostenimiento de huertas, el cuidado de los animales o la elaboraci\u00f3n de alimentos adem\u00e1s de las tradicionales tareas de mantenimiento del hogar y crianza de los hijos, trabajos desarrollados por mujeres. Trabajos, en muchos casos, en relaci\u00f3n con el consumo familiar, aunque tambi\u00e9n tenemos constancia de la fuerte implantaci\u00f3n de la mano de obra femenina en la transformaci\u00f3n de alimentos (elaboraci\u00f3n de pan, dulces, o conservas). En Alcal\u00e1 de Guadaira (Sevilla), la fabricaci\u00f3n de pan, una actividad que durante mucho tiempo fue fundamental para la poblaci\u00f3n, estaba en manos de mujeres. A comienzos del siglo XVIII, se obtienen cifras de la mano de obra implicada en ella que se reparte por sexos entre 488 trabajadores masculinos y 600 mujeres.<\/p>\n<p>Poseemos muy pocos estudios sobre la presencia femenina en la industria rural en tierras andaluzas, una de las actividades laborales sobre la que los estudiosos de las econom\u00edas preindustriales ponen el acento por su trascendencia. En un modelo econ\u00f3mico donde la familia era la unidad de producci\u00f3n, de cambio, de capital y de fuerza laboral, las mujeres mantuvieron una presencia muy amplia y diversificada en algunos sectores como la manufactura de tejidos. Concretamente el hilado era una actividad que se reconoce en manos de mujeres casi en su totalidad. Si extrapolamos los datos que las Respuestas Generales del Catastro de la Ensenada ofrecen para mujeres viudas y solteras en relaci\u00f3n con la fabricaci\u00f3n textil, podemos deducir que las actividades femeninas en el sector ten\u00edan que ver, sobre todo, con la actividad del hilado \u2013que se realizaba al margen del sistema gremial incluso en las localidades donde la industria agremiada estaba implantada-, y tambi\u00e9n con las labores de manos, costura, bordados o la realizaci\u00f3n de encajes. En Antequera (M\u00e1laga) donde hubo una industria textil de la lana, el lino y la seda s\u00f3lidamente establecida desde el siglo XV, debi\u00f3 existir un n\u00famero notable de hilanderas, mucho m\u00e1s de las que las fuentes reconocen, y tambi\u00e9n en Montefr\u00edo (Granada). La misma situaci\u00f3n puede extenderse a otras localidades andaluzas con tradici\u00f3n de manufactura textil y con la existencia de un n\u00famero notable de telares reconocidos en el Censo de Manufacturas de 1784, como Pozoblanco, Bujalance o Grazalema. Poco se ha estudiado, sin embargo, sobre ello salvo en alg\u00fan caso como el de los municipios andaluces Laujar de Andarax (Almer\u00eda) y \u00dabeda (Ja\u00e9n), para los que contamos con una investigaci\u00f3n sobre tasas de actividad femenina obtenidas a partir de los memoriales del Catastro de la Ensenada (1752-1753). Los resultados para un modelo de econom\u00eda agraria, ganadera y con actividad manufacturera textil, se\u00f1alan una actividad femenina del 54,2 por ciento de lo que se considera poblaci\u00f3n activa femenina en el caso de Laujar y un 27,4 por ciento en el de \u00dabeda. Las dos actividades ocupacionales predominantes son el sector textil y el servicio dom\u00e9stico. En el caso de la actividad en la manufactura textil, se trata de una industria dom\u00e9stica, no agremiada, a tiempo parcial, de tipo estacional y de elaboraci\u00f3n textil en lana, lino o seda, de baja calidad, destinada al autoconsumo o a los mercados locales cercanos.<\/p>\n<p>Las mujeres y su actividad laboral se hacen visible en los recuentos poblacionales en determinados casos: cuando las mujeres (viudas, solteras o mujeres con maridos ausentes) ejercen como cabezas de familia. En este caso, poseemos datos del trabajo de las mujeres en un n\u00facleo urbano andaluz del siglo XVIII, C\u00e1diz, ciudad en la que por sus especiales condiciones de cabecera de flotas de Indias y ser zona de con emigraci\u00f3n masculina importante exist\u00eda un significativo n\u00famero de mujeres cabezas de familia. El estudio del padr\u00f3n de 1773 en C\u00e1diz resulta muy revelador de las actividades laborales de las mujeres en un medio urbano. La primera conclusi\u00f3n significativa es su importancia en los barrios populares donde el porcentaje de mujeres cabezas de familia con actividad laboral registrada alcanza el 90 por ciento. En la mayor\u00eda de los casos son actividades relacionadas con los servicios, entre las que destacar el oficio de lavandera y los de costurera y bordadora. Hay, sin embargo, una actividad \u201claboral\u201d presente en toda la ciudad: la de casera que afecta al 11,6% de las mujeres cabezas de familia que declaran actividades econ\u00f3micas. Con toda probabilidad la condici\u00f3n de casera designaba entonces actividades distintas. En los barrios populares, implicaba el desempe\u00f1o de la tarea de organizaci\u00f3n de la vida com\u00fan de las fincas donde habitaban estas mujeres junto a otros vecinos, en diferentes pisos o cuartos de la misma y en r\u00e9gimen de alquiler. Actividad, en general, por la que no se recib\u00eda recompensa salarial, sino en especie como la exenci\u00f3n del pago del alquiler. Sin embargo, bajo el concepto de casera se refugia, tambi\u00e9n una dedicaci\u00f3n muy diferente que ejerc\u00edan ciertas mujeres propietarias de casas y que daban cobijo en las mismas a hu\u00e9spedes como medio de procurarse un medio de vida. Esta, sin duda, fue una actividad de relativa importancia en C\u00e1diz donde a una densidad de poblaci\u00f3n alt\u00edsima, se un\u00eda una abundante poblaci\u00f3n transe\u00fante y el concurso de una poblaci\u00f3n inmigrante que manten\u00eda alta la demanda de pisos y habitaciones de alquiler. A partir del an\u00e1lisis de este padr\u00f3n, resulta muy significativa la representaci\u00f3n de la actividad laboral relacionada con la confecci\u00f3n de ropa y accesorios del vestir \u2013bordadora, calcetera, cotillera, sombrerera, botonera, cordonera, ojaladora-; los de elaboraci\u00f3n y distribuci\u00f3n de alimentos \u2013confitera, panadera, caracolera, mondonguera, freidora de pescado, de tortillas, bu\u00f1uelera, garbancera-\u00a0 que se unen a un significativo n\u00famero de mujeres\u00a0 que venden en puestos del mercado o est\u00e1n al frente de una bodega, una posada, una taberna, un caf\u00e9 o un billar. Tambi\u00e9n son importantes en n\u00famero y est\u00e1n repartidas por toda la ciudad las mujeres que poseen tiendas de ropa, de modas, de seda, de listoner\u00eda, mercer\u00edas, de zapatos, de calderer\u00eda, de jabones, de comestibles o de tabacos \u2013en total 29 mujeres-. La fabricaci\u00f3n de almid\u00f3n, de fideos, de pan, de velas o tabacos est\u00e1 asimismo representada y no faltan oficios como el de c\u00f3mica, mandadera, beata o gallinera desempe\u00f1ados por una o dos mujeres. Tambi\u00e9n aparecen censadas comadronas y maestras de ni\u00f1as. A la apabullante presencia de actividad laboral en estos barrios populares, se une la diversidad de actividades declarada que contrasta con la relativa monoton\u00eda de los trabajos realizados por las mujeres cabezas de familia del resto del recinto urbano, reducidos, en la pr\u00e1ctica, al hospedaje y a la propiedad de tiendas de diverso tipo. Tampoco es raro que estas mujeres compatibilicen dos o m\u00e1s actividades. \u00a0No falta tampoco un peque\u00f1o grupo de mujeres cabezas de familia con una posici\u00f3n econ\u00f3mica deshogada que se mantiene viviendo de sus rentas o en el ejercicio de una actividad econ\u00f3mica de cierto prestigio. Viudas titulares de Casas Comerciales, o mujeres al frente de tiendas de listoner\u00eda y ropa de confecci\u00f3n, de seda o de modas.<\/p>\n<p>Entre los problemas con el que nos topamos los historiadores, la escasa o nula consideraci\u00f3n que exist\u00eda sobre el trabajo de las mujeres y sus capacidades, resulta especialmente indicativo. Una de las consecuencias ya se ha mencionado: la desaparici\u00f3n del mismo de los registros oficiales, pero otra muy significativa fue la exclusi\u00f3n de las mujeres del sistema de aprendizaje laboral en gran medida a cargo de los gremios. En este sentido, parece confirmarse que la situaci\u00f3n se agrav\u00f3 a lo largo de la Edad Moderna. Seg\u00fan los datos que poseemos se confirma que en el XVI la presencia de mujeres en el aprendizaje de determinados oficios est\u00e1 normalizada y tenemos conocimiento de la existencia de mujeres que llegan a ser oficiales y maestras tejedoras e hilanderas en M\u00e1laga, Almer\u00eda o Ja\u00e9n, como las hab\u00eda en Toledo o Alcal\u00e1 de Henares. A finales del XVI, sin embargo, los contratos de aprendizaje que implican a mujeres empiezan a escasear, hasta convertirse en excepcionales en los siglos XVII y XVIII. En este \u00faltimo siglo, con las reformas de finales de la centuria (1779-1793) aparece un inter\u00e9s utilitarista por el trabajo de las mujeres, concedi\u00e9ndose a las mujeres la posibilidad de aprender oficios o regentar el taller del marido difunto, siempre con actividades que no desdigan del necesario decoro. \u00a0Aunque, en general las mujeres no dejaron de aprender los oficios en el seno de sus familias, trabajando en el taller que su padre, marido o hermanos regentaban, las dificultades que tuvieron en el proceso de formaci\u00f3n laboral s\u00ed supusieron una desvalorizaci\u00f3n econ\u00f3mica y social de su trabajo. \u00a0Las distintas investigaciones que van realiz\u00e1ndose para el conjunto peninsular vienen ofreciendo distintas respuestas a la pregunta sobre la permeabilidad del mundo gremial a las mujeres. Parece confirmarse que m\u00e1s que un cierre del mismo, el acceso de las mujeres a determinados oficios hay que ponerlo en relaci\u00f3n con la coyuntura econ\u00f3mica y con la endogamia familiar que imperaba en algunos de ellos. \u00a0En este sentido, el recurso a la documentaci\u00f3n generada por los notarios (protocolos notariales) y la diversificaci\u00f3n de las fuentes constituyen objetivos necesarios para tener una valoraci\u00f3n adecuada del mundo laboral femenino en la Andaluc\u00eda del Antiguo R\u00e9gimen.<\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\">Autora: Mar\u00eda Jos\u00e9 de la Pascua S\u00e1nchez<\/h6>\n<hr \/>\n<p>Bibliograf\u00eda<\/p>\n<p>DE LA PASCUA, Mar\u00eda Jos\u00e9, \u201cMadres, mujeres y solas: el oficio de vivir en la Espa\u00f1a del siglo XVIII\u201d, en FRANCO, Gloria (ed.), <em>Debates sobre la maternidad desde una perspectiva hist\u00f3rica (siglos XVI-XX),<\/em> Barcelona, Icaria editorial, 2010, pp. 231-270.<\/p>\n<p>GARRIDO, L., \u201cTasa de actividad femenina en el siglo XVIII en dos municipios andaluces: Laujar de Andarax (Almer\u00eda) y \u00dabeda (Ja\u00e9n)\u201d, <em>Investigaciones de Historia econ\u00f3mica, <\/em>2015, pp. 144-153.<\/p>\n<p>MART\u00cdNEZ, M., \u201cUna aproximaci\u00f3n al trabajo femenino remunerado de las mujeres malague\u00f1as del siglo XVIII\u201d, BIRRIEL, Margarita (coord.), <em>Estrategias laborales femeninas: trabajo, hogares, educaci\u00f3n,<\/em>\u00a0M\u00e1laga, AEHM, 1998.<\/p>\n<p>VILLAS TINOCO, Siro, \u201cLa mujer en la organizaci\u00f3n gremial malague\u00f1a en el Antiguo R\u00e9gimen\u201d, <em>Ordenamiento jur\u00eddico y realidad social de las mujeres. Actas de las IV Jornadas de Investigaci\u00f3n Interdisciplinar,<\/em>\u00a0Madrid, Universidad Aut\u00f3noma, 1986, pp. 91-104.<\/p>\n<p>VILLAR, B. (coord.), <em>La mujer en la organizaci\u00f3n gremial malague\u00f1a en el Antiguo R\u00e9gimen,<\/em>\u00a0M\u00e1laga, 1997.<\/p>\n<\/div><div class=\"fusion-clearfix\"><\/div><\/div><\/div><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-1 fusion_builder_column_2_5 2_5 fusion-two-fifth fusion-column-last\" style=\"--awb-bg-size:cover;width:40%;width:calc(40% - ( ( 4% ) * 0.4 ) );\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-flex-column-wrapper-legacy\"><div class=\"fusion-clearfix\"><\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":101011,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[36],"tags":[627],"class_list":["post-8373","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-mujeres","tag-maria-jose-de-la-pascua-sanchez"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8373","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/users\/101011"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8373"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8373\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9104,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8373\/revisions\/9104"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8373"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8373"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8373"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}