{"id":827,"date":"2017-05-31T11:33:40","date_gmt":"2017-05-31T11:33:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/?p=827"},"modified":"2019-02-22T08:57:43","modified_gmt":"2019-02-22T08:57:43","slug":"levas_forzosas_andalucia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/levas_forzosas_andalucia\/","title":{"rendered":"Las levas forzosas en Andaluc\u00eda"},"content":{"rendered":"<div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-1 nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-padding-top:20px;--awb-padding-bottom:20px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-0 fusion_builder_column_3_5 3_5 fusion-three-fifth fusion-column-first\" style=\"--awb-bg-size:cover;width:60%;width:calc(60% - ( ( 4% ) * 0.6 ) );margin-right: 4%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-flex-column-wrapper-legacy\"><div class=\"fusion-text fusion-text-1\"><p><span style=\"font-weight: 400;\">Hasta bien entrada la d\u00e9cada de 1630, el sistema de reclutamiento administrativo, fundamentado en el voluntariado, permaneci\u00f3 inamovible, y continu\u00f3 us\u00e1ndose en toda la pen\u00ednsula, aunque en esta \u00e9poca ya no daba los resultados previstos ante el declive demogr\u00e1fico. En \u00e9l la implicaci\u00f3n local era m\u00ednima. Los cabildos y corregidores solo ejerc\u00edan funciones de apoyo a los capitanes que ven\u00edan a reclutar. En todo el procedimiento las autoridades no ten\u00edan un compromiso de reclutar o intentar cumplir con el n\u00famero asignado a cada capit\u00e1n. Su \u00fanica funci\u00f3n era colaborar puntualmente con los reclutadores en materia de alojamiento, adem\u00e1s de facilitar a los soldados que pudieran comprar todo lo que necesitaran a unos precios justos y razonables. Sus funciones eran de control y verificaci\u00f3n, pero nunca se ocupaban de reclutar directamente, algo que ir\u00e1 cambiando a lo largo del siglo XVII.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A mediados del siglo XVII, ante el fracaso del sistema administrativo, la monarqu\u00eda recurri\u00f3 a los municipios para que por m\u00e9todos obligatorios, imponiendo cupos, colaborasen entregando hombres al ej\u00e9rcito real. Pero al contrario de otras colaboraciones que hab\u00edan tenido en el pasado los municipios, esta vez no se trataba de milicianos apercibidos por un tiempo limitado, como una campa\u00f1a militar estival, sino de soldados que deb\u00edan ser profesionales y que deb\u00edan permanecer en el ej\u00e9rcito hasta que el rey los licenciase.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Estos nuevos cambios ser\u00e1n una verdadera marcha atr\u00e1s del modelo administrativo de reclutamiento, ya que se mirar\u00e1 al pasado \u2013a los apercibimientos de origen medieval\u2013 para intentar as\u00ed conseguir m\u00e1s hombres. Ante la crisis del reclutamiento voluntario aparecieron nuevas f\u00f3rmulas de actuaci\u00f3n que intentar\u00e1n extender todas las facetas del reclutamiento a las diferentes autoridades locales, que fueron ampliamente premiadas por su actuaci\u00f3n, pero nunca se encontr\u00f3 el modelo adecuado y pocas veces el sistema continu\u00f3 de un a\u00f1o para otro. La mejor prueba de ello fue que desde 1635 a 1640 vamos a ver al menos cinco tipos diferentes de levas llevadas a cabo por las autoridades a los diferentes municipios y corregimientos del reino de Castilla, modelos de actuaci\u00f3n que en pocos casos se repitieron m\u00e1s de dos o tres veces.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A partir de 1634 la coacci\u00f3n aument\u00f3, ya que ante la falta de voluntarios se buscaron distintos procedimientos con el prop\u00f3sito de conseguir m\u00e1s hombres para los ej\u00e9rcitos del rey. En muchos casos esto supuso la aparici\u00f3n de quintas. Adem\u00e1s, de este modo el reclutamiento se convertir\u00eda en un sistema de control social hacia los sectores m\u00e1s marginales y desfavorecidos. La primera recluta forzosa en Castilla se produjo en ese mismo a\u00f1o. Aunque Olivares no lograr\u00e1 introducir la Uni\u00f3n de Armas como remedio a los problemas defensivos de la monarqu\u00eda, s\u00ed que consigui\u00f3 arrancar de las Cortes castellanas un ambicioso proyecto defensivo para <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cllenar los Presidios\u201d<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, y as\u00ed acudir mejor a la defensa peninsular y del norte de \u00c1frica, a la par de que el reino se compromet\u00eda una vez m\u00e1s a financiar todo el coste de mantener dichas dotaciones a trav\u00e9s de los Millones. La medida, enunciada en 1631, pero aprobada con diferentes modificaciones por las Cortes en 1634, propici\u00f3 el masivo reclutamiento de 12.000 hombres en ese mismo verano, para completar as\u00ed la dotaci\u00f3n te\u00f3rica de 18.000 soldados que deb\u00edan tener los Presidios de las guarniciones peninsulares y del norte de \u00c1frica y que estaba lejos de cumplirse. La recluta se efectu\u00f3 seg\u00fan unos cupos basados en la poblaci\u00f3n te\u00f3rica de cada una de las 17 provincias en las que se dividi\u00f3 Castilla, las cuales te\u00f3ricamente ten\u00edan un total de 1.015.000 vecinos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El establecimiento de la leva de los presidios fue en muchos casos traum\u00e1tico, ya que presionaba a\u00fan m\u00e1s a los municipios para obtener hombres, estableci\u00e9ndose que si no hab\u00eda voluntarios, delincuentes u ociosos a los que aplicar, se echar\u00eda a suertes entre los vecinos qui\u00e9n deb\u00eda ir a servir al rey. El miedo cundi\u00f3 entre la poblaci\u00f3n de muchos lugares, aunque ese a\u00f1o la mayor\u00eda de los municipios cumplieron con los hombres que se les exig\u00edan enviando ociosos, delincuentes por delitos menores y otros maleantes, ya que al ser \u00e9sta la primera vez a\u00fan se pod\u00edan encontrar con facilidad. En esta leva las irregularidades abundaron, y en muchos lugares se procedi\u00f3 a contratar a cualquiera que quisiera servir, aunque para ello se contara con los servicios de los m\u00faltiples asentistas y capitanes que mercadeaban con un bien que cada d\u00eda era m\u00e1s preciado para el rey: los soldados. Estos sujetos sin escr\u00fapulos, aprovech\u00e1ndose de la necesidad de tropas y de las nuevas imposiciones hacia los municipios, se dedicaban a mediar en la contrataci\u00f3n de soldados, a los que sin miramiento alguno vend\u00edan al mejor postor, rescataban por dinero o dejaban escapar si algo ten\u00edan que ofrecer.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El resultado de la medida dej\u00f3 mucho que desear, y l\u00f3gicamente muchos se fugaron a la primera de cambio debido a su condici\u00f3n de forzados, pero la improvisaci\u00f3n y la poca comodidad de los alojamientos hicieron que las deserciones fueran a\u00fan m\u00e1s masivas. En C\u00e1diz entraron durante ese a\u00f1o 1.168 soldados a cargo de este servicio de los partidos de Ja\u00e9n, C\u00f3rdoba y Sevilla. En menos de tres meses s\u00f3lo quedaban 279 porque los restantes hab\u00edan huido. Si bien la leva de los Presidios deb\u00eda atender al mantenimiento de las dotaciones te\u00f3ricas de los mismos, lo cierto es que los a\u00f1os siguientes no sirvi\u00f3 para ello, ya que los reclutados por esta v\u00eda fueron continuamente embarcados para Italia o a otras partes para evitar su pronta deserci\u00f3n. A\u00f1o tras a\u00f1o las peticiones continuaron, aunque fueron rebajando su cuant\u00eda. As\u00ed en 1639 se rebaj\u00f3 la cantidad pedida hasta los 8.079 hombres, y en 1640 se pidieron algunos menos, 8.042 infantes, aunque a esas alturas el gran problema era el continuo incumplimiento de los cupos, por lo que el sistema ces\u00f3.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cada vez fue m\u00e1s importante la acci\u00f3n de los corregidores para que el reclutamiento tuviera \u00e9xito, pero el viraje hacia formas fundamentadas en la coerci\u00f3n no fue de un d\u00eda para otro. Desde la d\u00e9cada de 1640 se debieron aplicar continuas reformas para conseguir llenar los ej\u00e9rcitos del rey, acudiendo de manera puntual a sistemas de coerci\u00f3n para conseguir los soldados deseados, estableci\u00e9ndose una planificaci\u00f3n central basada en los denominados repartimientos, aunque estos m\u00e9todos coexistieron con el reclutamiento de voluntarios. Los repartimientos se gestaron fundamentalmente entre 1648 a 1654, pero debieron continuar durante la d\u00e9cada de 1670 para acudir a las necesidades b\u00e9licas de Catalu\u00f1a e Italia, ya que en tiempos de guerra el reclutamiento forzoso, a trav\u00e9s de los agentes de la Corona, era el \u00fanico que podr\u00eda cubrir la demanda de soldados, al estar siempre m\u00e1s cerca de cumplir los cupos pedidos. Dentro de los repartimientos, la implicaci\u00f3n de Andaluc\u00eda era importante. En 1676 de los casi 7.000 hombres que se pensaban reunir en todo el reino bajo esta f\u00f3rmula casi la mitad \u20132.600\u2013 se levantaron en Andaluc\u00eda.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Esta modalidad de reclutamiento conjugaba distintos m\u00e9todos de captaci\u00f3n de hombres, estableci\u00e9ndose cupos en los diferentes distritos o corregimientos, estando al cargo los corregidores o miembros de las chanciller\u00edas y audiencias del reino. Con este cambio de modelo, los corregidores eran los verdaderos encargados del reclutamiento, ya que deb\u00edan ayudar a los capitanes comisionados a completar sus compa\u00f1\u00edas, e incluir en ellas a sujetos forzados. Esta clase de reclutamientos ten\u00eda un car\u00e1cter general, distribuy\u00e9ndose a cada circunscripci\u00f3n una determinada cuota de soldados en proporci\u00f3n a su poblaci\u00f3n estimada. En principio \u00e9stos deb\u00edan ser voluntarios, aunque se establec\u00eda que si no eran suficientes \u2013cosa habitual\u2013 se aplicar\u00edan a las levas los penados por delitos leves, los ociosos, vagabundos y otras gentes de diversas calidades, con lo cual se impon\u00eda el reclutamiento forzoso de las masas sociales m\u00e1s desfavorecidas. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Los cupos impuestos sol\u00edan ser m\u00e1s o menos llevaderos, y mucho m\u00e1s bajos que los que supondr\u00edan una quinta obligatoria. Las cabezas de partido acostumbraban a extender el alistamiento a municipios m\u00e1s peque\u00f1os, repartiendo as\u00ed la carga. Los corregidores y autoridades municipales, ante la imposibilidad de captar voluntarios, debieron completar los cupos alistando forzosamente a distintos sectores sociales como los vagabundos y ociosos, forasteros y jornaleros que estaban de paso, delincuentes o a cualquiera que no trastocara el orden de la comunidad, por lo que esta pr\u00e1ctica signific\u00f3 en muchos casos <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cpurgar la rep\u00fablica\u201d <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">de gente innecesaria. As\u00ed se entienden las pocas tensiones generadas por esta clase de reclutamientos y los pocos disturbios y motines asociados directamente a ellos. Casi todos los generados localmente tendr\u00e1n que ver no con el reclutamiento de soldados, sino con el de los milicianos, que sol\u00edan implicar la salida de un mayor n\u00famero de hombres, la mayor\u00eda con cargas familiares, o fundamentalmente con la presi\u00f3n fiscal, el aumento de \u00e9sta por el alojamiento de tropas o la falta de subsistencias. Este cambio dentro del reclutamiento hacia m\u00e9todos de coacci\u00f3n ante la escasez de voluntarios, si bien aportaba m\u00e1s soldados, produjo que la calidad de los mismos no fuera tan buena, fragu\u00e1ndose el cambio con respecto al ideal de soldado gentilhombre que hab\u00eda marcado la concepci\u00f3n de los soldados del siglo XVI. Adem\u00e1s, estos nuevos sistemas de reclutamiento aceleraron algunos cambios dentro del ej\u00e9rcito, como la aparici\u00f3n de los primeros uniformes fijos, establecidos tanto para mejorar las condiciones de vida de la tropa, mejorar el esp\u00edritu de cuerpo, y especialmente para disciplinar a los soldados y evitar las deserciones. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El paso final dentro de la coerci\u00f3n hacia un modelo m\u00e1s equitativo y racional en toda Castilla, y que afect\u00f3 especialmente a Andaluc\u00eda, fue el establecimiento de reclutamientos obligatorios basados en los vecindarios existentes. En 1694, se estableci\u00f3 una leva obligatoria de dos soldados por cada 100 vecinos, sin contemplarse apenas excepciones territoriales o sociales, por lo que todos los pueblos debieron contribuir pese a sus exenciones. Por esta v\u00eda se consigui\u00f3 enviar m\u00e1s de 11.000 soldados a Catalu\u00f1a, form\u00e1ndose diez nuevos tercios, los cuales ser\u00edan profesionales a pesar de los m\u00e9todos empleados para reclutarlos. Andaluc\u00eda estaba bien representada, ya que tres nuevos Tercios \u2013Sevilla, Gibraltar y Ja\u00e9n\u2013 se formaron con los nuevos reclutas sacados de los distintos reinos andaluces, si bien el reino de Granada no particip\u00f3 en este sistema. Durante los a\u00f1os siguientes la medida continu\u00f3, hasta que en 1697 se debieron anular las \u00f3rdenes ante el agotamiento de los pueblos. La centralizaci\u00f3n y la unificaci\u00f3n de criterios reclutadores permitieron eliminar las exenciones y privilegios para as\u00ed poder actuar en todo el territorio castellano, usando para ello nuevos padrones e imponiendo cupos poblacionales, pues era la \u00fanica soluci\u00f3n para conseguir movilizar m\u00e1s hombres. Medidas que volver\u00edan a implantarse s\u00f3lo unos a\u00f1os despu\u00e9s, en 1704, con la llegada de Felipe V al trono y el comienzo de la Guerra de Sucesi\u00f3n. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Durante todo el siglo XVIII la falta de voluntarios motivar\u00e1 que las levas forzosas se generalicen y sean una de las bases fundamentales para conseguir los suficientes soldados para los regimientos que permanec\u00edan en Espa\u00f1a. Desde mediados del reinado de Felipe V las levas forzosas se van a canalizar a trav\u00e9s de dos v\u00edas diferentes: las levas de vagos y las quintas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Desde 1717 se ajust\u00f3 la primera leva de vagos, entendidos \u00e9stos \u2013a pesar de la estrecha frontera entre el vago y el pobre desocupado\u2013 como las personas que menos falta hac\u00edan en los pueblos y, en general, ser \u201cgentes de mal vivir\u201d. Se trataba de una recluta forzada en toda regla, que sol\u00eda ser ejecutada por medio de redadas por las autoridades locales, que enviaban a todos los sujetos que consideraba ociosos o vagos: gente de mala reputaci\u00f3n, ociosos, falsos mendigos, gente de vida n\u00f3mada, los que manten\u00edan una vida licenciosa, la gente sin ocupaci\u00f3n alguna, etc\u00e9tera. El sistema cont\u00f3 con numerosas resistencias locales, y en ocasiones los pueblos ocultaban a las personas de tal condici\u00f3n. A su vez, el sistema gener\u00f3 muchos abusos de las autoridades. Con respecto al periodo anterior la mayor novedad estaba en que los reclutas deb\u00edan cumplir unos requisitos, y que s\u00f3lo servir\u00edan durante 4 o 5 a\u00f1os, especialmente en los regimientos de infanter\u00eda, y en destinos alejados de la pen\u00ednsula, como el Norte de \u00c1frica o Italia. Dentro del sistema exist\u00edan cuatro dep\u00f3sitos, uno de los cuales era C\u00e1diz, por el cual pasaban la mayor parte de los reclutados en Andaluc\u00eda a trav\u00e9s de este sistema.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Un paso m\u00e1s all\u00e1 fue el establecimiento del reclutamiento forzoso mediante el sorteo, a trav\u00e9s de quintas. Medida algo espor\u00e1dica durante la primera mitad del siglo, pero que desde la ordenanza de 1770 pas\u00f3 a ser anual. Sistema que aunque se ha venido interpretando como un precedente del sistema de reclutamiento obligatorio universal, es dif\u00edcil considerarlo como tal ante las muchas excepciones que contemplaba, ya que estaban excluidos los privilegiados, algunos sectores clave para la econom\u00eda y, durante bastante tiempo, a regiones enteras. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En esencia, el sistema pretend\u00eda reclutar un determinado n\u00famero de hombres, para lo cual los corregidores deb\u00edan presentar la lista de los mozos j\u00f3venes susceptibles de ser alistados, excluy\u00e9ndose a los privilegiados, los incapacitados, a los hijos de viuda, casados o a los t\u00e9cnicos que desempe\u00f1aban funciones t\u00e9cnicas esenciales y que no podr\u00edan ser reemplazados f\u00e1cilmente. A tal cantidad de excepciones habr\u00eda que sumar las corruptelas, ante la posibilidad de sobornar a las autoridades, o la capacidad de contratar sustitutos, los cuales en general eran vagabundos o desertores. Todo ello hac\u00eda que la calidad de la tropa no fuera buena, y que estos sorteos se cebaran con los m\u00e1s desfavorecidos que no ten\u00edan capacidad econ\u00f3mica para librarse del alistamiento. Estos hombres deb\u00edan servir, seg\u00fan las diferentes ordenanzas, entre 4 y 8 a\u00f1os en el ej\u00e9rcito. El paso de la mayor\u00eda por la milicia no debi\u00f3 ser positivo, ante la elevada tasa de deserciones y el escaso n\u00famero de los que al finalizar su periodo de servicio obligatorio se reenganchaban.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El aporte de Andaluc\u00eda dentro del sistema de quintas fue de enorme importancia, ya que de media la regi\u00f3n contribuy\u00f3 con el 20% de los alistados en muchos de los procesos de quintas, especialmente hasta 1762, siendo la regi\u00f3n que m\u00e1s hombres aport\u00f3 al conjunto. En el cupo de 1726 Andaluc\u00eda deb\u00eda aportar 1.765 soldados de los 8.000 requeridos, el 22% del total. Durante los a\u00f1os siguientes su evoluci\u00f3n fue parecida: en 1730 (1.178 de los 4.806 exigidos), en 1733 (1.575 de 7.153), en 1741 (1.730 de 7.919) y en 1762 (1.401 de 8.000). Aunque no siempre los cupos se cumpl\u00edan, el sistema se convirti\u00f3 en un verdadero impuesto de sangre que peri\u00f3dicamente se cobraba su tributo y que alejaba durante a\u00f1os a muchos andaluces de sus lugares de origen. Sistema que no fue lo suficientemente eficaz como para hacer que los regimientos fijos tuvieran sus dotaciones completas y gener\u00f3 protestas y resistencias ante su arbitrariedad. Una parte de estas quejas ser\u00e1n subsanadas durante el siglo XIX cuando el sistema \u2013desde las Cortes de C\u00e1diz (1818) y tras las reformas de 1837\u2013, elimine cualquier tipo de exenci\u00f3n y la posibilidad de encontrar sustitutos, creando un sistema de reclutamiento obligatorio realmente universal.<\/span><\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\">Autor:\u00a0Antonio Jos\u00e9 Rodr\u00edguez Hern\u00e1ndez<\/h6>\n<hr \/>\n<p>Bibliograf\u00eda<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">AND\u00daJAR CASTILLO, Francisco, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Ej\u00e9rcitos y militares en la Europa Moderna<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Madrid, S\u00edntesis, 1999.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">BORREGUERO BELTR\u00c1N, Cristina,<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\"> El Reclutamiento militar por quintas en la Espa\u00f1a del Siglo XVIII. Or\u00edgenes del Servicio Militar obligatorio<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Valladolid, Universidad de Valladolid, 1989.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">CONTRERAS GAY, Jos\u00e9, \u201cAportaci\u00f3n al estudio de los sistemas de reclutamiento militar en la Espa\u00f1a Moderna\u201d, en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Anuario de Historia Contempor\u00e1nea,<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> 8, 1981, pp. 7-44.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">CONTRERAS GAY, Jos\u00e9, \u201cEl siglo XVII y su importancia en el cambio de los sistemas de reclutamiento\u201d, en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Studia Hist\u00f3rica. Historia Moderna,<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> 14, 1996, pp. 141-154.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">MACKAY, Ruth, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Los L\u00edmites de la autoridad real. Resistencia y obediencia en la Castilla del siglo XVII<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Valladolid, Junta de Castilla y Le\u00f3n, 2007 (original en ingl\u00e9s de 1999).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">RODR\u00cdGUEZ HERN\u00c1NDEZ, Antonio Jos\u00e9, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Los Tambores de Marte. El Reclutamiento en Castilla durante la segunda mitad del siglo XVII (1648-1700)<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Valladolid, Universidad de Valladolid, 2011.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">RODR\u00cdGUEZ HERN\u00c1NDEZ, Antonio Jos\u00e9, \u201cLas Cortes de Castilla y la leva para los Presidios: La gesti\u00f3n de la primera recluta obligatoria de los Austrias\u201d, en <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">P\u00c9REZ \u00c1LVAREZ, Mar\u00eda Jos\u00e9, RUBIO P\u00c9REZ, Laureano M., y MART\u00cdN GARC\u00cdA, Alfredo (eds.), <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Campo y campesinos en la Espa\u00f1a Moderna. Culturas pol\u00edticas en el mundo hispano<\/span><\/i><b>, <\/b><span style=\"font-weight: 400;\">Fundaci\u00f3n Espa\u00f1ola de Historia Moderna, Le\u00f3n, 2012, pp. 1731-1744.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">THOMPSON, I.A.A., <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Guerra y decadencia. Gobierno y administraci\u00f3n en la Espa\u00f1a de los Austrias, 1560-1620<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Barcelona, Cr\u00edtica, 1981.<\/span><\/p>\n<\/div><div class=\"fusion-clearfix\"><\/div><\/div><\/div><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-1 fusion_builder_column_2_5 2_5 fusion-two-fifth fusion-column-last\" style=\"--awb-bg-size:cover;width:40%;width:calc(40% - ( ( 4% ) * 0.4 ) );\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-flex-column-wrapper-legacy\"><div class=\"fusion-clearfix\"><\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[60,5],"tags":[588],"class_list":["post-827","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-militares-y-ejercito","category-sociedad","tag-antonio-jose-rodriguez-hernandez"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/827","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=827"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/827\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8549,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/827\/revisions\/8549"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=827"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=827"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=827"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}