{"id":821,"date":"2017-05-30T12:30:50","date_gmt":"2017-05-30T12:30:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/?p=821"},"modified":"2019-02-22T08:59:14","modified_gmt":"2019-02-22T08:59:14","slug":"el-reclutamiento-en-andalucia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/el-reclutamiento-en-andalucia\/","title":{"rendered":"El reclutamiento en Andaluc\u00eda"},"content":{"rendered":"<div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-1 nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-padding-top:20px;--awb-padding-bottom:20px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-0 fusion_builder_column_3_5 3_5 fusion-three-fifth fusion-column-first\" style=\"--awb-bg-size:cover;width:60%;width:calc(60% - ( ( 4% ) * 0.6 ) );margin-right: 4%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-flex-column-wrapper-legacy\"><div class=\"fusion-text fusion-text-1\"><p><span style=\"font-weight: 400;\">La historiograf\u00eda ha sido excesivamente simplista a la hora de explicar c\u00f3mo se reun\u00edan los ej\u00e9rcitos europeos durante los siglos XVI y XVII, y no ha hecho especial hincapi\u00e9 en los m\u00e9todos de reclutamiento empleados. En l\u00edneas generales, este periodo ha sido definido como una \u00e9poca en la que el reclutamiento voluntario fue el m\u00e1s importante, al proporcionar \u00e9ste el mayor n\u00famero de soldados, aunque fueran mercenarios. Dentro de esta f\u00f3rmula voluntaria convivieron dos modelos de reclutamiento que en muchos casos eran complementarios: la comisi\u00f3n y el asiento. El primero era un sistema de reclutamiento directamente planificado por los gobiernos, que eleg\u00edan a los capitanes y determinaban los lugares de recluta, pag\u00e1ndose todo a cargo de la Hacienda Real. En cambio, el asiento era un sistema de reclutamiento intermediario, en el que un particular se compromet\u00eda a reunir cierta cantidad de hombres a cambio de algo, generalmente dinero por hombre reclutado. A lo largo del siglo XVII la conscripci\u00f3n se extendi\u00f3 a la vez que los ej\u00e9rcitos europeos se fueron haciendo cada vez m\u00e1s nacionales, aumentando de tama\u00f1o y multiplicando vertiginosamente sus efectivos. La evoluci\u00f3n en el tama\u00f1o de los ej\u00e9rcitos complic\u00f3 notablemente la capacidad de los estados por hacerse con los servicios de soldados voluntarios, ya fuera en su propio territorio o en el extranjero, por lo que se debieron desarrollar nuevos sistemas de reclutamiento que por diferentes m\u00e9todos incid\u00edan en el alistamiento forzoso.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La Monarqu\u00eda Hisp\u00e1nica, como primera monarqu\u00eda compuesta por m\u00faltiples territorios inconexos entre s\u00ed, adquiridos por herencia o conquista, fue la \u00fanica potencia que el en siglo XVI se debi\u00f3 enfrentar a una particular problem\u00e1tica defensiva que otras no ten\u00edan, y la primera en tener que crear un ej\u00e9rcito permanente y que deb\u00eda actuar por largos periodos de tiempo fuera de su \u00e1rea principal de reclutamiento. Esta realidad hizo que en Espa\u00f1a se desarrollara un sistema diferente al resto de naciones europeas, que afect\u00f3 especialmente a Andaluc\u00eda. Muy r\u00e1pido dej\u00f3 atr\u00e1s los m\u00e9todos tradicionales -o privados- de reclutamiento, y concentr\u00f3 sus recursos en la captaci\u00f3n de profesionales que s\u00f3lo deb\u00edan rendir cuentas ante el rey y el Consejo de Guerra. Factores que hicieron que la Corona creara una complicada t\u00e9cnica de reclutamiento directo, en un tiempo en el que el m\u00e9todo m\u00e1s usado era el indirecto, mediante la acci\u00f3n de los particulares, ya fueran asentistas, condotieros o simples mercenarios.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Este sistema de reclutamiento, centralizado y controlado directamente por los Estados, era el m\u00e1s avanzado. Requer\u00eda de una administraci\u00f3n desarrollada y moderna, la posibilidad de tener importantes cantidades de dinero para hacer frente a los costes por adelantado, y fundamentalmente de una organizaci\u00f3n militar profesional que mantuviera y se ocupara todo el a\u00f1o de los soldados. Esto hizo que pocos gobiernos pudieran utilizar a gran escala esta f\u00f3rmula, de ah\u00ed que este modelo fuera el m\u00e1s caracter\u00edstico de la Espa\u00f1a de los Habsburgo. La elevada burocratizaci\u00f3n permiti\u00f3 que durante el siglo XVI el reclutamiento militar en Espa\u00f1a se basara -casi exclusivamente- en un complejo sistema administrativo fundamentado en la incorporaci\u00f3n de voluntarios, que primero se extendi\u00f3 por los territorios de la Corona de Castilla, entre los que se encontraba Andaluc\u00eda, y m\u00e1s tard\u00edamente por Navarra y la Corona de Arag\u00f3n. El proceso se mantuvo casi invariable desde mediados del reinado de Carlos V. El Consejo de Guerra era el encargado de determinar el n\u00famero de soldados que se pretend\u00edan reunir por cada capit\u00e1n, el \u00e1rea concreta donde se desarrollar\u00eda el alistamiento y se encargaba de gestionar, regular y pagar todo el proceso.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El reclutamiento en Andaluc\u00eda era un monopolio real, y sin el expreso consentimiento del rey no se pod\u00eda batir un tambor o arbolar una bandera para reunir soldados. Quiz\u00e1 esta cuesti\u00f3n pudiera parecer l\u00f3gica y habitual, pero esto no era as\u00ed en el contexto europeo. El reclutamiento de tropas en otros pa\u00edses no estaba tan sumamente controlado como en Espa\u00f1a, lo que hac\u00eda que muchos empresarios tuvieran como negocio el reclutamiento de contingentes de soldados, alquilando sus servicios mediante un contrato a los diferentes Estados seg\u00fan los conflictos o necesidades. Por eso destaca especialmente que el monarca espa\u00f1ol acaparara ya desde el siglo XVI la capacidad para reclutar espa\u00f1oles, los m\u00e1s valorados de entre todos sus soldados, imponiendo un f\u00e9rreo control administrativo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El monopolio reclutador del monarca se extend\u00eda por todos los reinos peninsulares y abarcaba todo el territorio, ya fuera realengo o se\u00f1or\u00edo. En Andaluc\u00eda, como parte integrante de la Corona de Castilla, los distritos sol\u00edan hacer referencia a un corregimiento o adelantamiento, o a veces a varios m\u00e1s peque\u00f1os. Generalmente el reclutamiento se centraba en corregimientos de realengo, pero tambi\u00e9n hab\u00eda distritos formados en parte o exclusivamente por territorios de la nobleza o del clero. Bajo el sistema administrativo los capitanes reclutadores se concentraban en los municipios m\u00e1s importantes y poblados -generalmente cabezas de un corregimiento de realengo-, pero el reclutamiento tambi\u00e9n pod\u00eda extenderse por lugares de se\u00f1or\u00edo o de las \u00f3rdenes militares. Dentro del reclutamiento administrativo, entre los partidos habituales podemos encontrar partidos \u00edntegramente formados por se\u00f1or\u00edos, que inclu\u00edan incluso varios estados nobiliarios (Osuna, Mor\u00f3n de la Frontera y Estepa), o distritos mixtos de realengo y se\u00f1or\u00edo (\u00c9cija y Pliego).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A lo largo del siglo XVI los partidos utilizados para el reclutamiento fueron evolucionando, haci\u00e9ndose cada vez m\u00e1s fijos. Dentro de este proceso algunos permanecieron sin cambios, como los formados por ciudades grandes con voto en Cortes. Ya a finales del siglo XVI, los distritos eran fijos y casi inamovibles, repiti\u00e9ndose las \u00f3rdenes de reclutamiento a\u00f1o tras a\u00f1o, casi sin modificaci\u00f3n. La elecci\u00f3n de unos lugares u otros sol\u00eda depender de diversos factores, siendo la demanda y la efectividad los m\u00e1s importantes. Cuando se intentaban reclutar menos compa\u00f1\u00edas, el reclutamiento se concentraba en las zonas donde se esperaba tener m\u00e1s \u00e9xito, pero ante una mayor demanda de hombres, el reclutamiento se pod\u00eda extender a partidos menos utilizados, pero en los que era m\u00e1s dif\u00edcil encontrar voluntarios. A lo largo de las primeras dos d\u00e9cadas del siglo XVII, cada a\u00f1o se establec\u00eda el reclutamiento en Espa\u00f1a de entre 40 y 50 compa\u00f1\u00edas. Del total de las compa\u00f1\u00edas, m\u00e1s de 10 sol\u00edan reclutarse en Andaluc\u00eda, e incluso en ocasiones se llegaban a reclutar varias compa\u00f1\u00edas en lugares que daban buenos resultados, como Sevilla o C\u00f3rdoba.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El alistamiento en Espa\u00f1a era realizado por capitanes autorizados y elegidos por el gobierno que se desplazaban a los lugares indicados, siendo ellos los encargados del enganche. En este sistema el papel de las autoridades locales era m\u00ednimo. Los capitanes se dedicaban a captar voluntarios sin autoridad para obligar a nadie a alistarse. Para ello pod\u00edan intentar captar a los jovenzuelos de la zona, habl\u00e1ndoles de las experiencias y oportunidades de la vida militar, o las posibilidades de enriquecimiento que generaba la guerra o las buenas condiciones del servicio en Italia. Todo val\u00eda para embaucar a cualquiera que quisiera ver mundo y salir de una vida rutinaria y servil. Pero parece que la mayor\u00eda de los soldados que sentaban plaza lo hac\u00edan por motivos econ\u00f3micos -simplemente para ganarse la vida-, o para escapar de un severo padre, de la servidumbre o de su destino como aprendiz en un taller. Incluso algunos escapaban de la justicia, teniendo que cambiar de nombre a la hora de alistarse. Otras veces se trataba de j\u00f3venes con ganas de ver mundo o personas que so\u00f1aban con una vida mejor. Igualmente algunos se alistaban para progresar socialmente, y la baja nobleza con menos recursos era particularmente proclive a alistarse. En el ej\u00e9rcito pod\u00eda encontrar una forma digna de vida para el estamento privilegiado al que representaban, y tambi\u00e9n unas posibilidades de mejora social y ascensos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Todo comenzaba con la emisi\u00f3n de las \u00f3rdenes por parte del Consejo de Guerra, en las que se establec\u00eda el n\u00famero de compa\u00f1\u00edas que se pretend\u00edan reclutar, se nombraba a los capitanes, se determinaban los distritos y se daban precisas instrucciones tanto a los capitanes como a los comisarios que deb\u00edan velar por la organizaci\u00f3n y el pago de los hombres. Estos papeles llegaban a ciudades como Sevilla, C\u00f3rdoba, Ja\u00e9n y, muy especialmente, M\u00e1laga y C\u00e1diz por su cercan\u00eda a los puntos de embarque, en donde se deb\u00eda realizar el reclutamiento de la mano del capit\u00e1n designado, o en su ausencia de su alf\u00e9rez, que tra\u00edan consigo las cartas y c\u00e9dulas reales. Esto supon\u00eda una v\u00eda directa de reclutamiento, en la que el capit\u00e1n s\u00f3lo deb\u00eda dar cuentas al rey y a los comisarios enviados por el Consejo de Guerra. Tras la reuni\u00f3n de los cabildos de las ciudades -que comprobaban la validez de los despachos y cartas que llevaban los capitanes, adem\u00e1s de nombrar comisarios para velar por el buen orden de las tropas en los alojamientos-, se daba comienzo al alistamiento, ya que en pocas ocasiones las ciudades se negaban a ello. \u00c9stas ten\u00edan pocos mecanismos de resistencia ante el reclutamiento, algo que en general no las perjudicaba al exigirse s\u00f3lo voluntarios. Las ciudades deb\u00edan encontrar un lugar apropiado para albergar el cuerpo de guardia de la compa\u00f1\u00eda -habitaci\u00f3n o espacio f\u00edsico donde los militares se reun\u00edan, guardaban la bandera y hac\u00edan guardia-, arbolando la bandera en un paraje p\u00fablico, a poder ser en un lugar de paso importante y c\u00e9ntrico. A partir de ese momento empezaba oficialmente la captaci\u00f3n de voluntarios. En un mundo tan simb\u00f3lico como el del Antiguo R\u00e9gimen, la presencia de una bandera en la ventana de alguna casa o ayuntamiento significaba claramente que en la ciudad se estaba reclutando una compa\u00f1\u00eda, como nos lo demuestra la literatura de la \u00e9poca.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cuando en una circunscripci\u00f3n el reclutamiento terminaba, un comisario nombrado por el Consejo de Guerra era el encargado de recibir las compa\u00f1\u00edas y transitarlas hasta su embarcadero, ejerciendo funciones de control, y cuidando que las tropas no cometieran excesos en los alojamientos. Cada tres o cuatro compa\u00f1\u00edas de las levantadas en la misma zona eran conducidas por un mismo comisario, que se encargaba de marcar las rutas y ajustar el alojamiento con los pueblos por donde deb\u00edan pasar. Para el pago de las tropas se nombraba un pagador, al que se le enviaban fondos desde la Corte. Pero una parte del problema era que no siempre se les daba a \u00e9stos el dinero suficiente, especialmente si la recluta se demoraba y los gastos aumentaban, ya que si bien se calculaba que una recluta pod\u00eda durar entre 20 y 40 d\u00edas, en ocasiones los capitanes pod\u00edan estar meses alojados en una regi\u00f3n. En esta \u00e9poca la paga de las tropas no era puntual, ya que generalmente se les daban socorros por unos 10 d\u00edas, lo que generaba notables irregularidades en el cobro. Todo ello repercut\u00eda sobre la poblaci\u00f3n local, que era la que sufr\u00eda realmente las carencias de la administraci\u00f3n, su falta de dinero o relajaci\u00f3n de la disciplina. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Aunque las \u00f3rdenes indicaban que el reclutamiento se deb\u00eda desarrollar en una ciudad u otra, la b\u00fasqueda de soldados se sol\u00eda extender por otros lugares cercanos. Normalmente el capit\u00e1n centraba su actividad en una ciudad o villa, pero en ocasiones -especialmente cuando los distritos comprend\u00edan varias localidades importantes- alguno de sus oficiales permanec\u00eda durante algunos d\u00edas en otros municipios m\u00e1s peque\u00f1os para intentar captar m\u00e1s voluntarios. Este m\u00e9todo era com\u00fan, especialmente en municipios peque\u00f1os, en donde las \u00f3rdenes establec\u00edan que mientras el capit\u00e1n arbolaba la bandera en un lugar, el alf\u00e9rez, o incluso el sargento, pod\u00edan reclutar al mismo tiempo en otros municipios de los alrededores.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El n\u00famero de soldados que los capitanes deb\u00edan reunir bajo sus compa\u00f1\u00edas fue evolucionando mucho con el paso del tiempo. En la d\u00e9cada de 1520 algunas de las compa\u00f1\u00edas enviadas a Italia sobrepasaban los 400 hombres, y los despachos entregados en 1537 expresaban el reclutamiento de hasta 400 hombres por capit\u00e1n, aunque hay que tener en cuenta que en esa \u00e9poca se reclutaban pocas compa\u00f1\u00edas y que el crecimiento demogr\u00e1fico y urbano facilitaba mucho la tarea. En las d\u00e9cadas centrales del siglo XVI el tama\u00f1o medio de las compa\u00f1\u00edas descendi\u00f3 hasta los 300 reclutas, por lo que a lo largo del reinado de Felipe II el n\u00famero comenz\u00f3 a reducirse progresivamente, siendo habitual que a los capitanes se les encomendase el reclutamiento de hasta 250 soldados. A partir de 1580 los efectos de la crisis demogr\u00e1fica se hicieron cada vez m\u00e1s patentes, haciendo que las compa\u00f1\u00edas estuvieran lejos de completarse, bajando bruscamente la eficacia del reclutamiento. A finales de siglo aunque se intentaban reunir entre 30 y 40 nuevas compa\u00f1\u00edas todos los a\u00f1os, s\u00f3lo se consegu\u00edan reunir de 4.000 a 6.000 hombres, dependiendo de las coyunturas y de la posibilidad de encontrar voluntarios.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Durante el siglo XVIII el reclutamiento de voluntarios mantuvo las mismas caracter\u00edsticas que en la etapa anterior. Pero como ya hab\u00eda ocurrido, cada vez era m\u00e1s dif\u00edcil el correcto reemplazo del ej\u00e9rcito, especialmente en \u00e9poca de guerra. Los reclutadores encargados de los banderines de enganche tuvieron que seguir derrochando ingenio para atraer al ej\u00e9rcito a los nuevos reclutas. A pesar de que Felipe V intent\u00f3 la revalorizaci\u00f3n del voluntariado, no parece que a lo largo del siglo se consiguiera, y fue normal que a los que se alistaban se les concediera un indulto por sus delitos tras algunos a\u00f1os de servicio. Oya y Ozores afirmaba en 1754 que los reclutadores admit\u00edan a cualquiera, ya fuera un fugitivo, un delincuente o un facineroso, al estar m\u00e1s preocupados en alcanzar el n\u00famero de reclutas exigido -y cobrar las primas por ello- que en cualquier otra cosa. A pesar de los continuos intentos por mejorar el sistema, y la imposici\u00f3n de algunos m\u00ednimos (como la altura de los nuevos reclutas), la abolici\u00f3n de algunas prohibiciones a final de siglo -que imped\u00edan el alistamiento de personas poco aptas y de mal vivir, o a los gitanos- demuestran los limitados avances y la falta de voluntarios.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Los cambios m\u00e1s importantes con respecto a la \u00e9poca de los Austrias estar\u00edan en la mayor profesionalizaci\u00f3n de los reclutadores, que en muchos casos repet\u00edan continuamente, lo que a su vez har\u00e1 que el fraude aparezca, ya que muchos afirmaban haber reclutado m\u00e1s hombres de los que realmente hab\u00edan reunido. Adem\u00e1s, el reclutamiento se empez\u00f3 a realizar exclusivamente por los propios regimientos en el \u00e1mbito cercano en el que estaban acantonados, ejecut\u00e1ndose por sus propios oficiales. Un alistamiento que tambi\u00e9n se extendi\u00f3 por las zonas rurales, buscando as\u00ed a personas humildes para las que alistarse pudiera ser una v\u00eda para escapar del hambre y la miseria. Unos procesos de alistamiento que se alargaron en el tiempo, ya que empez\u00f3 a ser habitual que los reclutadores tuvieran permiso para actuar en una zona durante largos periodos de tiempo -incluso seis meses-, cuando en el siglo XVII lo l\u00f3gico era actuar durante no m\u00e1s de un mes. Eso hizo que Andaluc\u00eda fuera una regi\u00f3n en donde todos los a\u00f1os se intentaban reclutar gran n\u00famero de voluntarios por parte de los banderines de enganche de los regimientos acantonados especialmente en las zonas m\u00e1s estrat\u00e9gicas de sus costas.<\/span><\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\">Autor:\u00a0Antonio Jos\u00e9 Rodr\u00edguez Hern\u00e1ndez<\/h6>\n<hr \/>\n<p>Bibliograf\u00eda<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">CONTRERAS GAY, Jos\u00e9, \u00a0\u201cAportaci\u00f3n al estudio de los sistemas de reclutamiento militar en la Espa\u00f1a Moderna\u201d, en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Anuario de Historia Contempor\u00e1nea,<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> 8, 1981, pp. 7-44.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">CALVO POYATO, Jos\u00e9, \u201cMedio siglo de levas, reclutas y movilizaciones en el Reino de C\u00f3rdoba: 1657-1712\u201d en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Actas II coloquios de Historia de Andaluc\u00eda<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, C\u00f3rdoba, 1983, Tomo II, pp. 25-41.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">OYA OZORES, Francisco de, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Tratado de Levas, quintas y reclutas de la gente de guerra<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Madrid, 1734, A. Mar\u00edn.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">RODR\u00cdGUEZ HERN\u00c1NDEZ, Antonio Jos\u00e9, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Los Tambores de Marte. El Reclutamiento en Castilla durante la segunda mitad del siglo XVII (1648-1700)<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Valladolid, 2011.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">RODR\u00cdGUEZ HERN\u00c1NDEZ, Antonio Jos\u00e9, \u201cLos hombres y la Guerra\u201d, en Luis Ribot (Coordinador), <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Historia Militar de Espa\u00f1a. Tomo III. Edad Moderna II. Escenario Europeo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Ministerio de Defensa y Real Academia de la Historia, Madrid, 2013, pp. 187-222.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">THOMPSON, I.A.A., <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Guerra y decadencia. Gobierno y administraci\u00f3n en la Espa\u00f1a de los Austrias, 1560-1620<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Barcelona, 1981.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">THOMPSON, I.A.A., \u201cEl soldado del Imperio: Una aproximaci\u00f3n al perfil del recluta espa\u00f1ol en el Siglo de Oro\u201d, en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Manuscrits,<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> 21, 2003, pp. 17-38.<\/span><\/p>\n<\/div><div class=\"fusion-clearfix\"><\/div><\/div><\/div><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-1 fusion_builder_column_2_5 2_5 fusion-two-fifth fusion-column-last\" style=\"--awb-bg-size:cover;width:40%;width:calc(40% - ( ( 4% ) * 0.4 ) );\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-flex-column-wrapper-legacy\"><div class=\"fusion-clearfix\"><\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[60,5],"tags":[588],"class_list":["post-821","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-militares-y-ejercito","category-sociedad","tag-antonio-jose-rodriguez-hernandez"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/821","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=821"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/821\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8551,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/821\/revisions\/8551"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=821"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=821"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=821"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}