{"id":8035,"date":"2019-02-22T09:08:57","date_gmt":"2019-02-22T09:08:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/?p=8035"},"modified":"2019-03-12T09:07:25","modified_gmt":"2019-03-12T09:07:25","slug":"pobreza-y-beneficencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/pobreza-y-beneficencia\/","title":{"rendered":"Pobreza y beneficencia"},"content":{"rendered":"<div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-1 nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-padding-top:20px;--awb-padding-bottom:20px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-0 fusion_builder_column_3_5 3_5 fusion-three-fifth fusion-column-first\" style=\"--awb-bg-size:cover;width:60%;width:calc(60% - ( ( 4% ) * 0.6 ) );margin-right: 4%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-flex-column-wrapper-legacy\"><div class=\"fusion-text fusion-text-1\"><p>El mundo de la pobreza entra\u00f1a numerosas dificultades a la hora de establecer una tipolog\u00eda, aunque en principio hay que distinguir tres categor\u00edas b\u00e1sicas: pobre, mendigo y vagabundo. Los pobres son los necesitados y los menesterosos (concepci\u00f3n asumida por los contempor\u00e1neos: en el siglo XVII Miguel de Ma\u00f1ara consideraba como pobres a todos aquellos individuos que por incapacidad personal o por cat\u00e1strofes sociales no pod\u00edan procurarse con su trabajo el sustento), aunque ello no implicaba una carencia total de bienes. Pero esta idea no encierra una connotaci\u00f3n negativa, puesto que hay que distinguir entre la pobreza leg\u00edtima, reconocida y asumida por las autoridades, de la ileg\u00edtima, viciosa y perseguida por los poderes p\u00fablicos. El mendigo tiene una postura m\u00e1s activa, pero, al igual que el pobre, se halla dentro de la sociedad organizada. Los vagabundos, por el contrario, son marginados sociales, y merecedores de la represi\u00f3n. Para la mentalidad cristiana tradicional, la presencia de los menesterosos es un hecho profetizado por Cristo y un factor de equilibrio en la estructura social, y los pobres son considerados representantes de Cristo en la tierra, aunque desde inicios de la Modernidad se asiste a una ruptura con estas concepciones que llegar\u00e1 a su culminaci\u00f3n en el siglo XVIII.<\/p>\n<p>El n\u00famero de pobres existente en la Andaluc\u00eda del Antiguo R\u00e9gimen era bastante elevado. En la localidad almeriense de Vera a finales del siglo XVI, el 34,6% de las familias tienen unos ingresos situados entre 0 y 20 ducados, con un 0,9 de la renta total, pudiendo ser consideradas como pobres, en tanto que los peque\u00f1os, con unos ingresos situados entre los 30 y los 100 ducados, son el 31,2 de las familias y el 11,7 de la renta total. Las familias a las que podr\u00edamos considerar ricas, con unas rentas superiores a los 600 ducados, suponen el 5,4% del total y perciben el 25,4% de los ingresos de la localidad. Artesanos y empleados en la administraci\u00f3n perciben rentas muy bajas, en menor medida peque\u00f1os comerciantes y gentes de mar, en tanto que eclesi\u00e1sticos, administradores y comerciantes gozan de una situaci\u00f3n desahogada. En muchas ocasiones, estos pobres no se dedicaban a la mendicidad, sino que buscaban desesperadamente la subsistencia desempe\u00f1ando ocupaciones muy humildes, tal como manifestaran en 1684 las autoridades sevillanas: \u00abHay muchos hombres, mujeres y muchachos pobres que se aplican a coger esp\u00e1rragos y otras hierbas silvestres, que traen a vender a la ciudad haces de le\u00f1a, costadillos de paja, ensalada, huevos y otras menundencias de poco valor\u00bb. Era un mundo sumamente abigarrado. A tenor de los informes remitidos en 1667 por los p\u00e1rrocos hispalenses a Miguel de Ma\u00f1ara, en su seno se encontraban personas principales venidas a menos, mujeres solas o con familiares a su cargo, matrimonios sin recursos y con hijos, trabajadores sin empleo, personas desahuciadas. Hab\u00eda por entonces 4096 pobres en la ciudad, un 88% mujeres y un tercio de \u00e9stas viudas. En la misma ciudad, y hacia 1675, se contabilizaban 251 mendigos, el 62% de ellos varones, preferentemente entre los 50 y 80 a\u00f1os de edad y tan s\u00f3lo la cuarta parte de origen sevillano.<\/p>\n<p>La pobreza no\u00a0 presenta unas fronteras num\u00e9ricas claramente delimitadas, y sus perfiles resultan bastante difusos, por cuanto la misma no nos aparece ni mucho menos circunscrita a un sector concreto, m\u00e1s o menos extenso, de la poblaci\u00f3n, antes al contrario, era una amenaza continuamente presente, por cuanto una situaci\u00f3n aparentemente desahogada pod\u00eda f\u00e1cilmente derivar hacia la miseria ante la muerte, la enfermedad, la crisis de subsistencias, o una mala coyuntura econ\u00f3mica. En el pr\u00f3spero C\u00e1diz dieciochesco se encontraba muy relacionada con las oscilaciones sufridas por el tr\u00e1fico mercantil. Podr\u00edamos agregar mil testimonios al respecto, pero baste con indicar que, cuando en 1798 el obispo Antonio Mart\u00ednez de la Plaza pretend\u00eda crear una junta para proporcionar trabajo a los numerosos desempleados existentes en la ciudad, lo hacia en atenci\u00f3n de \u201c<em>aquellas clases a quienes la suspensi\u00f3n total del comercio y navegaci\u00f3n tiene reducidas a la mayor estrechez<\/em><\/p>\n<p>Pero no todos los \u00e1mbitos urbanos participaban por igual de la pobreza, lo que nos remitir\u00eda al segundo rasgo de la misma, a saber, su focalizaci\u00f3n geogr\u00e1fica. Y, finalmente, la pobreza es una realidad que golpea, preferentemente, a colectivos sociales muy concretos. Las mujeres, en este sentido, se nos aparecen como un grupo especialmente desfavorecido, habida cuenta de la d\u00e9bil tasa de ocupaci\u00f3n femenina y el car\u00e1cter poco especializado de los oficios por ellas ejercidos (costureras, criadas, sirvientas, etc). Ello provocaba una situaci\u00f3n sumamente vulnerable en la que cualquier acontecimiento inesperado pod\u00eda desembocar en una autentica tragedia vital. Ante todo, la muerte del cabeza de familia. En otras ocasiones el abandono del marido, atra\u00eddo por el se\u00f1uelo de una riqueza presumiblemente f\u00e1cil en las Indias, lo que constituyo un fen\u00f3meno bastante frecuente en el C\u00e1diz dieciochesco. Sin olvidar la disoluci\u00f3n del vinculo matrimonial ante la separaci\u00f3n de sus componentes, que dejar\u00eda a las mujeres a merced de una pensi\u00f3n no siempre sufragada por el c\u00f3nyuge.Un segundo colectivo especialmente proclive a la pauperizaci\u00f3n vendr\u00eda constituido por el de la mano de obra poco especializada, que actuar\u00eda como un ejercito de reserva laboral en los a\u00f1os de prosperidad, y caer\u00eda masivamente en el paro en \u00e9pocas de mala coyuntura comercial.<\/p>\n<p>Pero el estudio de la pobreza se ha ce\u00f1ido b\u00e1sicamente al an\u00e1lisis de la estructura ben\u00e9fica, caracterizada por unas claves ideol\u00f3gicas muy distintas de las de nuestros d\u00edas. Prima ante todo lo espiritual, lo que se refleja en el predominio de las atenciones espirituales sobre las curativas, la desproporci\u00f3n existente entre el n\u00famero de eclesi\u00e1sticos y el de profesionales de la medicina, y el car\u00e1cter conventual de la vida cotidiana de asistentes y asistidos. La admisi\u00f3n est\u00e1 muy controlada, primando los v\u00ednculos de influencia social propiciados por las relaciones de patronazgo y las recomendaciones directas, unida a la preferencia por los residentes y vecinos en la localidad, favoreci\u00e9ndose a los asalariados y a los pobres reconocidos oficialmente como tales e ignor\u00e1ndose a los vagabundos y malentretenidos. Del mismo modo es controlada la exclusi\u00f3n: la licencia para despedir a los enfermos pertenec\u00eda a los facultativos pero \u00e9stos deb\u00edan contar con la autorizaci\u00f3n de los capellanes, por lo que muchos enfermos part\u00edan sin haber convalecido, acelerando los m\u00e9dicos la expedici\u00f3n de altas condicionados por el excesivo n\u00famero de pretendientes.<\/p>\n<p>Sevilla contaba con la red asistencial m\u00e1s nutrida de todas las localidades andaluzas, dedic\u00e1ndose la mayor\u00eda de sus centros al recogimiento de pobres, si bien su tipolog\u00eda era muy variada, siendo creados por cofrad\u00edas, nobles, cl\u00e9rigos, la corona o el municipio. El tipo de recogimiento m\u00e1s completo abarcaba el proporcionar casa, cama y ropa, repartir limosnas, curar a los pobres y enterrarlos. Algunos de estos hospitales estaban controlados por \u00f3rdenes religiosas sin intervenci\u00f3n del ordinario, predominando normalmente el patronato eclesi\u00e1stico a trav\u00e9s del cabildo catedralicio y los priores de algunos monasterios y conventos. El patronazgo supon\u00eda la protecci\u00f3n del centro, lo que se efectuaba con la elaboraci\u00f3n de constituciones y la adjudicaci\u00f3n de rentas, y un administrador controlaba el hospital, siendo \u00e9ste nombrado por los patronos que peri\u00f3dicamente supervisaban su gesti\u00f3n. Los hospitales de cofrad\u00edas y hermandades eran dirigidos por los propios cofrades y hermanos que nombraban al administrador o mayordomo correspondiente, siendo a veces ocupado el cargo mediante turno. Los administradores de los grandes hospitales sol\u00edan ser eclesi\u00e1sticos, y los de aqu\u00e9llos bajo patronato real y que depend\u00edan de cofrad\u00edas gremiales o de caridad, laicos. Las inspecciones dejaron mucho que desear, y de hecho la existencia de abusos y de apropiaci\u00f3n de rentas en provecho propio siempre fue un hecho constatado.<\/p>\n<p>La tipolog\u00eda de estos centros era muy variada. Tendr\u00edamos en primer lugar la labor asistencial realizada por instituciones no especializadas en estas tareas, tales cofrad\u00edas y hermandades y los propios gremios. Destaca al respecto la acci\u00f3n de las hermandades de la Santa Caridad, jugando en Sevilla un importante papel la figura de Miguel de Ma\u00f1ara, que en 1664 plante\u00f3 la fundaci\u00f3n de un hospicio para los pobres inaugurado en 1674, destin\u00e1ndose para su servicio los hermanos de penitencia que ser\u00edan diez mantenidos por la Hermandad de la Santa Caridad, la cu\u00e1l, am\u00e9n de atender al hospicio y el hospital, daba sepultura a los pobres, conduc\u00eda a los forasteros hasta sus lugares de origen y llevaba a los pobres enfermos a los hospitales para que los curasen.<\/p>\n<p>Era muy importante el papel desempe\u00f1ado por los patronatos de obras p\u00edas, que a veces acumulaban una gran cantidad de recursos econ\u00f3micos: en C\u00e1diz hab\u00eda un total de 71 en 1799, cuyas rentas se elevaban a algo m\u00e1s de 1,6 millones de reales. La finalidad de estas instituciones era muy variada, aunque predominan las actividades de car\u00e1cter caritativo, siendo muy escasos los destinados a fomentar el culto o cuidar los edificios eclesi\u00e1sticos. Las acciones asistenciales m\u00e1s corrientes eran el proporcionar dotes para el casamiento de doncellas pobres y hu\u00e9rfanas, el rescate de cautivos de manos musulmanas y el reparto de limosnas a pobres vergonzantes, aunque tambi\u00e9n se encargaron de conceder dotes a religiosas, otorgar limosnas a presos por deudas o pobres de la c\u00e1rcel y conceder socorros a parientes del fundador necesitados. Su administraci\u00f3n corr\u00eda a cargo de los cabildos municipal y catedralicio, el obispo, las \u00f3rdenes religiosas de la urbe e incluso particulares.<\/p>\n<p>El elenco se completar\u00eda con centros dedicados especialmente al cuidado de los enfermos y otros que, por el contrario, se centran en el recogimiento de pobres o desvalidos, con una tipolog\u00eda asimismo muy variada: ancianos, ni\u00f1os (los Ni\u00f1os Toribios en Sevilla), viudas (las casas fundadas por Diego de Barrios y Juan Fragela en C\u00e1diz), sacerdotes (hospital de los Venerables Sacerdotes de Sevilla), prostitutas (Casa de San Pablo en C\u00e1diz, recogimiento del Arc\u00e1ngel San Miguel en Sevilla, o la fundada en El Puerto de Santa Mar\u00eda en 1782 por un particular), pobres en general, etc.<\/p>\n<p>La existencia cotidiana de todas estas instituciones se ve\u00eda afectada por numerosos problemas que dificultaban en gran medida la eficacia de la labor asistencial. El nivel de especializaci\u00f3n era excesivo, y ello a su vez provocaba una gran proliferaci\u00f3n del n\u00famero de hospitales: en Sevilla exist\u00edan en el siglo XVI centros espec\u00edficos para tratar bubas, llagas, calenturas, leprosos, fuego sacro, anormales ps\u00edquicos y convalecientes. En estrecha relaci\u00f3n con lo anterior, encontramos una escasa capacidad real de muchas de estas instituciones. Un informe relativo a la Granada de 1787 nos muestra que exist\u00edan en la ciudad los hospitales del Corpus Christi (tres enfermos), de San Sebasti\u00e1n (ninguno), de Nuestra Se\u00f1ora de las Angustias (nueve), del Refugio, de San L\u00e1zaro (37 leprosos), de la Encarnaci\u00f3n (150 enfermos), de Nuestra Se\u00f1ora del Pilar (36 hombres y 22 mujeres) y de San Juan de Dios (que en 1715 tiene cuatro salas con 50 camas cada una que se dedicaban a fiebres ardientes, llagas y heridas, apareciendo unos 115 enfermos por t\u00e9rmino medio).<\/p>\n<p>El n\u00famero de hospitales era desmesurado, por lo que fueron frecuentes las tentativas de reducci\u00f3n: en Sevilla en 1587 una real orden autorizaba al prelado para que realizara la misma, de tal modo que 74 hospitales fueron suprimidos y reducidos a dos: el del Amor de Dios (curaci\u00f3n de todas las enfermedades siempre que no fuesen contagiosas ni de llagas ni tumores, admiti\u00e9ndose s\u00f3lo hombres) y el del Esp\u00edritu Santo (destinado al tratamiento de bubas, llagas y males contagiosos de ambos sexos). La Iglesia era patrona de ambos centros, y los hospitales reducidos fueron la casi totalidad de los que depend\u00edan de cofrad\u00edas y hermandades, que hubieron de destinar sus rentas y propiedades a estas dos grandes instituciones asistenciales (J.I. Carmona Garc\u00eda). En C\u00f3rdoba, empero, donde se fundaron 40 hospitales entre los siglos XIV y XVII, ninguna de las tentativas de reducci\u00f3n tuvo \u00e9xito, aunque en 1724 se inauguraba el Hospital del Cardenal Salazar que agrup\u00f3 a los hospitales de patrocinio capitular, convirti\u00e9ndose el nuevo establecimiento en el hospital general de la ciudad. Durante el siglo XVIII muchos de los peque\u00f1os hospitales desaparecieron. En Jerez de la Frontera a fines del XVI el n\u00famero de hospitales fue reducido, soluci\u00f3n que se le encarg\u00f3 al beato Juan Grnde, el cual con gran esfuerzo consigui\u00f3 llevarla adelante, y solamente quedaron tres principales, pensados esencialmente para los pobres de solemnidad.<\/p>\n<p>Fundados en la inmensa mayor\u00eda de las ocasiones merced a cla\u00fasulas testamentarias, los centros ben\u00e9ficos depend\u00edan de sus propios medios econ\u00f3micos para subsistir, sin contar con consignaciones estatales o municipales a no ser en casos excepcionales, y de ello se segu\u00eda una situaci\u00f3n deficitaria por parte de estas instituciones. En Sevilla, la Casa de los Ni\u00f1os de la Doctrina depend\u00eda a finales del siglo XVI en un 80% de las limosnas, en tanto que dos siglos m\u00e1s tarde, el d\u00e9ficit anual de los Hospitales del Esp\u00edritu Santo y de la Sangre supon\u00eda un 20% de sus ingresos. En el hospital de los Inocentes de Sevilla los ingresos proceden de juros y privilegios, arrendamientos de casas, censos y limosnas de dementes, pero a inicios del siglo XIX las dificultades econ\u00f3micas son crecientes, convirti\u00e9ndose las cuotas de los enfermos contribuyentes en el principal ingreso de la instituci\u00f3n desde el siglo XVIII. En el Hospital Real de Loja los ingresos proced\u00edan de diezmos y de un legado p\u00edo, y solamente en el primer tercio del XIX las situaciones deficitarias se convierten en algo com\u00fan. Tambi\u00e9n los hospitales cordobeses a cargo de las cofrad\u00edas nazarenas depend\u00edan estrechamente de la caridad de los fieles: el de Baena adquiere sus propiedades en un principio por la v\u00eda de donaci\u00f3n postmortem y en C\u00f3rdoba las limosnas constituyen la principal fuente de ingresos, procedentes \u00e9stas de los cepos dispuestos en las iglesias, las donaciones voluntarias y las mandas testamentarias, observ\u00e1ndose c\u00f3mo el importe de todo ello desciende a fines del XVIII, aunque en los hospitales de Baena, Pozoblanco y Luque el arrendamiento de tierras constituye entre el 20% y el 40% de las rentas. Asimismo, en C\u00e1diz los establecimientos ben\u00e9ficos atravesaban una situaci\u00f3n de penuria econ\u00f3mica. La Casa de Recogidas, por ejemplo, solamente pod\u00eda hacer frente a los gastos merced a las continuas limosnas recibidas. En la vecina localidad del Puerto de Santa Mar\u00eda el Hospital de la Providencia, seg\u00fan las cuentas de 1771, recib\u00eda dos tercios de sus ingresos de las corridas de toros, y la mayor parte del resto de fincas urbanas.<\/p>\n<p>Ello provocaba, de rebote, unas deficientes condiciones sanitarias e higi\u00e9nicas: en los hospitales sevillanos la enfermer\u00eda era de un tama\u00f1o muy reducido, y no exist\u00eda separaci\u00f3n de los enfermos, sino que \u00e9stos se encontraban mezclados sin distinci\u00f3n de dolencias, lo que posibilitaba el contagio mutuo e imped\u00eda una curaci\u00f3n eficaz, a lo que se a\u00f1ad\u00eda una atm\u00f3sfera viciada ante la ausencia de ventilaci\u00f3n y la insuficiencia de luz. Estaban situados en el interior de la ciudad, lo que imped\u00eda una correcta ventilaci\u00f3n, muchos de ellos junto al r\u00edo, sus cuadras eran excesivamente largas a fin de acoger al mayor n\u00famero posible de pacientes, con lo que el aire se viciaba excesivamente y la sala de convalecencia estaba situada en la misma habitaci\u00f3n que los enfermos. En el Hospital Real de Nuestra Se\u00f1ora de Loja la higiene era totalmente desconocida, las operaciones quir\u00fargicas se realizaban sin asepsia alguna, los par\u00e1sitos pululaban por doquier y se pretend\u00edan disimular los malos olores con sahumerios y vinagre.<\/p>\n<p>Estos problemas se agravaban, si cabe, por una administraci\u00f3n en muchas ocasiones corrupta e ineficaz. En el siglo XVII se denunciaba el comportamiento de los administradores del Hospital de los Inocentes de Sevilla, puesto que les robaban a los enfermos el sustento y el vestido, de modo que en invierno dorm\u00edan desnudos o sobre una tabla. Un informe de 1679 mencionaba c\u00f3mo las habitaciones de los enfermos \u00aberan calabozos oscuros, bajos, profundo el suelo, sin puertas, expuestos a los rigores del tiempo\u00bb, comiendo los enfermos pan negro y habas cocidas. En el XVIII, no obstante, se asiste a una mejora en la alimentaci\u00f3n y el vestuario de los enfermos. En la Casa de Recogidas de C\u00e1diz se denunciaba en 1786 c\u00f3mo el administrador no llevaba un estado de cuentas y que por su culpa se hab\u00edan perdido limosnas, vi\u00e9ndose obligado a dimitir de su cargo. Todo ello provocaba un elevado \u00edndice de defunciones: en el Hospital del Amor de Dios de Sevilla en la primera mitad del siglo XVII, en torno a la quinta parte de los enfermos ingresados fallec\u00edan.<\/p>\n<p>La sociolog\u00eda de los acogidos es un tema que ha sido poco estudiado. En el sevillano Hospital de los Inocentes, destinado a enfermos mentales, m\u00e1s de los dos tercios de los pacientes en el siglo XVIII proceden de Sevilla o sus cercan\u00edas, con un elevado n\u00famero de soldados acantonados en los distintos regimientos militares de Andaluc\u00eda. Otras fuentes de pacientes son los grupos de conducta desviada procedentes de las c\u00e1rceles, la Inquisici\u00f3n o recogidos en las calles desnudos o haciendo locuras, procedentes de otras instituciones ben\u00e9ficas (muy pocos) o remitidos por sus familias (la cuarta parte en el siglo XVIII). La mayor\u00eda de los enfermos pasa entre uno y cinco a\u00f1os en el centro, falleciendo tan s\u00f3lo una tercera parte de los mismos, predominando cl\u00e9rigos y criados en el XVII (los grupos que cuentan con patronos influyentes) y militares en el XVIII, predominando progresivamente los enfermos contribuyentes sobre los de caridad.<\/p>\n<p>A diferencia de sus predecesores, los Borbones espa\u00f1oles mantuvieron una actitud represiva hacia la pobreza, y ello se manifiesta en la pol\u00edtica seguida hacia los vagabundos: en una Real Orden de 1745 se daba el nombre de vago a todos aqu\u00e9llos que no ten\u00edan oficio, haciendas ni rentas, incluyendo en esta categor\u00eda a quienes carec\u00edan de oficio, jornaleros, quienes pasaran su tiempo en casas de juego y frecuentaran malos lugares y compa\u00f1\u00edas, amancebados, jugadores y borrachos, los que daban mala vida a su mujer, los portadores de armas prohibidas y los falsos mendigos, apremi\u00e1ndose a las autoridades locales a que recogieran a los vagos y malentretenidos a los que se har\u00eda ingresar en el ej\u00e9rcito. Nuevas levas de vagos se organizan en 1751 y 1759 con destino a la marina y los arsenales, entre ellos el de La Carraca, donde fueron tratados con suma dureza: falta de higiene, minuciosa vigilancia, hacinamiento en barracones de dos mil hombres durmiendo amarrados a la pared con grilletes y sin mantas, escasa y mon\u00f3tona alimentaci\u00f3n, falta de vestido&#8230;en la Carraca mor\u00edan de diez a doce hombres al d\u00eda. Los vagos sol\u00edan ser hombres con una edad comprendida entre los 18 y los 40 a\u00f1os, la mayor\u00eda pertenecientes al estado llano: jornaleros, labradores, braceros y pastores, zapateros y sastres, horneros, arrieros y carniceros. De unos 54.000 vagos recogidos en el pa\u00eds entre 1730 y 1787, 3.419 lo fueron en el reino de Granada 4.711 en el de Sevilla, 1241 en el de C\u00f3rdoba y 1027 en el de Ja\u00e9n.<\/p>\n<p>Los verdaderos pobres, por el contrario, ser\u00edan atendidos en instituciones espec\u00edficamente destinadas a ellos: los Hospicios, regulados por la Real Resoluci\u00f3n del 21 de junio de 1780. Estos centros contar\u00edan con oficinas, laboratorios y dormitorios, f\u00e1bricas y talleres, los varones aprender\u00edan a leer, escribir y contar y rudimentos de doctrina cristiana, instruy\u00e9ndoles en el aprendizaje de alg\u00fan oficio, en tanto que las mujeres ejercitar\u00edan las labores propias de su sexo. No obstante, la construcci\u00f3n de los mismos en tierras andaluzas sufri\u00f3 diversos avatares: en Sevilla los intentos fueron infructuosos y el Hospicio no se crear\u00eda hasta 1831, si bien el de Granada fue fundado en 1753, estando formada su junta directiva por el presidente de la Chanciller\u00eda, el arzobispo y el corregidor. Durante los primeros a\u00f1os su situaci\u00f3n econ\u00f3mica, gracias a las rentas de alcabalas y millones, fue buena, pero \u00e9sta no se prolong\u00f3 demasiado, y a partir de 1770 la situaci\u00f3n de d\u00e9ficit es continua.<\/p>\n<p>Por lo que se refiere a C\u00e1diz, el Hospicio tiene su origen en la acci\u00f3n caritativa ejercida por la Hermandad de la Santa Caridad, a la que se ced\u00eda en 1715 la administraci\u00f3n del Hospicio de Venerables Sacerdotes de Santa Elena y el de pobres de la Santa Caridad, que ser\u00eda puesto en 1775 bajo la direcci\u00f3n del Consejo de Castilla. El Hospicio se hac\u00eda cargo de ancianos, hu\u00e9rfanos, pobres, inv\u00e1lidos y locos, aunque tambi\u00e9n eran conducidos al mismo los vagabundos detenidos en las levas realizadas peri\u00f3dicamente en la ciudad, siendo destinados al manejo de las bombas, la limpieza de la casa o trabajos de alba\u00f1iler\u00eda, desterr\u00e1ndose de la urbe a todos aqu\u00e9llos que no fuesen naturales o vecinos de la misma. El n\u00famero de internos fue bastante elevado: en 1787 hab\u00eda 830, en 1800 693, entre ellos 62 ancianos, 171 ancianas, 139 ni\u00f1os, 203 ni\u00f1as, 33 \u00abpersonas de matrimonios\u00bb y 43 dementes. Todos recibir\u00edan una educaci\u00f3n cristiana y los santos sacramentos, los ni\u00f1os ser\u00edan instruidos en la lectura, la escritura y la aritm\u00e9tica, y los m\u00e1s destacados en la geometr\u00eda y el dibujo. Ancianos e inv\u00e1lidos se dedicar\u00edan a cualquier ocupaci\u00f3n que les impidiera transcurrir sus d\u00edas en ociosidad. Se realizar\u00eda semanalmente una revista del trabajo realizado, y los ni\u00f1os que ganaran con su trabajo m\u00e1s de lo que correspond\u00eda a su manuntenci\u00f3n recibir\u00edan una gratificaci\u00f3n. Pod\u00edan abandonar la casa los pobres que recobraran la salud o consiguieran personas que les mantuviesen, los ni\u00f1os ser\u00edan enviados a trabajar con artesanos y se procurar\u00eda casar a las ni\u00f1as con menestrales aplicados y de buenas costumbres. El gobierno estaba a cargo de una Junta presidida por el gobernador de la ciudad y formada por doce vocales: dos regidores perpetuos, un representante del cabildo catedralicio, uno de los curas de la catedral y ocho vecinos \u00abde conocido celo, talento y caudal\u00bb.<\/p>\n<p>El principal h\u00e1ndicap del hospicio gaditano radicaba en su situaci\u00f3n econ\u00f3mica: sus ingresos se basaban en limosnas concedidas por los vecinos caritativos y los arbitrios aplicados por la corona, destacando el derecho de un real por cada fanega de trigo que entrase en la ciudad, la loter\u00eda y el Fondo P\u00edo Beneficial, am\u00e9n de una veintena de casas, censos y las rentas de algunos patronatos de obras p\u00edas. Pero los gastos sol\u00edan superarlos, y desde 1797, como consecuencia de la crisis comercial que vive la ciudad (y que provoca un descenso de la generosidad de sus habitantes), la situaci\u00f3n financiera de la instituci\u00f3n se vio gravemente amenazada. Tambi\u00e9n en el Hospicio de C\u00e1diz se realizaban trabajos de manufacturas a cargo de los internados en la instituci\u00f3n. Los resultados, en general, fueron bastante decepcionantes, dado la escasa rentabilidad de las mismas (la compra de materias primas y el pago de los maestros artesanos que ense\u00f1aban el oficio costaba m\u00e1s que los beneficios de su venta) y la falta de iniciativas realizadas para comercializar los objetos producidos, determinaron su supresi\u00f3n en 1798.<\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\">Autor: Arturo Morgado Garc\u00eda<\/h6>\n<hr \/>\n<p>Bibliograf\u00eda<\/p>\n<p>CARMONA GARCIA, J.I., <em>El extenso mundo de la pobreza. La otra cara de la Sevilla imperial<\/em>, Sevilla, 1993.<\/p>\n<p>GARCIA DEL MORAL, R., \u00abLa hospitalidad p\u00fablica cordobesa en el Barroco\u00bb, <em>El Barroco en Andaluc\u00eda<\/em>, volumen 7, C\u00f3rdoba, 1987.<\/p>\n<p>MAZA ZORRILLA, E., <em>Pobreza y asistencia social en Espa\u00f1a siglos XVI al XX<\/em>, Valladolid, 1987.<\/p>\n<p>PEREZ ESTEVEZ, R.M., <em>El problema de los vagos en la Espa\u00f1a del siglo XVIII<\/em>, Madrid, 1976.<\/p>\n<p>RODRIGUEZ VAZQUEZ, A.L<em>., Ricos y pobres. Propiedad y vida privada en la Sevilla del siglo XVI<\/em>, Sevilla, 1995.<\/p>\n<\/div><div class=\"fusion-clearfix\"><\/div><\/div><\/div><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-1 fusion_builder_column_2_5 2_5 fusion-two-fifth fusion-column-last\" style=\"--awb-bg-size:cover;width:40%;width:calc(40% - ( ( 4% ) * 0.4 ) );\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-flex-column-wrapper-legacy\"><style type=\"text\/css\">.fusion-portfolio-wrapper#fusion-portfolio-1 .fusion-portfolio-content{  text-align: left; }<\/style><div class=\"fusion-recent-works fusion-portfolio-element fusion-portfolio fusion-portfolio-1 fusion-portfolio-grid fusion-portfolio-paging-none fusion-portfolio-one fusion-portfolio-unboxed fusion-portfolio-text fusion-portfolio-rollover\" data-id=\"-rw-1\" data-columns=\"one\"><style type=\"text\/css\">.fusion-portfolio-1 .fusion-portfolio-wrapper .fusion-col-spacing{padding:10px;}<\/style><div class=\"fusion-portfolio-wrapper\" id=\"fusion-portfolio-1\" data-picturesize=\"auto\" data-pages=\"1\" style=\"margin:-10px;\"><article id=\"portfolio-1-post-9006\" class=\"fusion-portfolio-post pobreza sociedad fusion-col-spacing post-9006\"><div class=\"fusion-portfolio-content-wrapper\" style=\"border:none;\"><span class=\"vcard rich-snippet-hidden\"><span class=\"fn\"><a href=\"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/author\/fgm847\/\" rel=\"author\">fgm847<\/a><\/span><\/span><span class=\"updated rich-snippet-hidden\">2019-03-12T09:06:35+00:00<\/span><div  class=\"fusion-image-wrapper\" aria-haspopup=\"true\">\n\t\t\t\t<img decoding=\"async\" width=\"1920\" height=\"2357\" src=\"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Bartolom\u00e9_Esteban_Murillo_-_The_Young_Beggar.jpg\" class=\"attachment-full size-full wp-post-image\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Bartolom\u00e9_Esteban_Murillo_-_The_Young_Beggar-200x246.jpg 200w, https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Bartolom\u00e9_Esteban_Murillo_-_The_Young_Beggar-400x491.jpg 400w, https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Bartolom\u00e9_Esteban_Murillo_-_The_Young_Beggar-600x737.jpg 600w, https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Bartolom\u00e9_Esteban_Murillo_-_The_Young_Beggar-800x982.jpg 800w, https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Bartolom\u00e9_Esteban_Murillo_-_The_Young_Beggar-1200x1473.jpg 1200w, https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Bartolom\u00e9_Esteban_Murillo_-_The_Young_Beggar.jpg 1920w\" sizes=\"(min-width: 2200px) 100vw, (min-width: 640px) 1100px, \" \/><div class=\"fusion-rollover\">\n\t<div class=\"fusion-rollover-content\">\n\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<a class=\"fusion-rollover-link\" href=\"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/portfolio-items\/joven-mendigo-murillo1650\/?portfolioCats=748\">Joven mendigo, Murillo,1650<\/a>\n\t\t\t\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\n\t\t\t\t\t\t\t\t\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"fusion-rollover-sep\"><\/div>\n\t\t\t\t\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<a class=\"fusion-rollover-gallery\" href=\"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Bartolom\u00e9_Esteban_Murillo_-_The_Young_Beggar.jpg\" data-options=\"\" data-id=\"9006\" data-rel=\"iLightbox[gallery-rw-1]\" data-title=\"Bartolom\u00e9_Esteban_Murillo_-_The_Young_Beggar\" data-caption=\"\">\n\t\t\t\t\t\tGaler\u00eda\t\t\t\t\t<\/a>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\n\t\t\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<h4 class=\"fusion-rollover-title\">\n\t\t\t\t\t<a class=\"fusion-rollover-title-link\" href=\"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/portfolio-items\/joven-mendigo-murillo1650\/?portfolioCats=748\">\n\t\t\t\t\t\tJoven mendigo, Murillo,1650\t\t\t\t\t<\/a>\n\t\t\t\t<\/h4>\n\t\t\t\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"fusion-rollover-categories\"><a href=\"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/categoria_portfolio\/pobreza\/\" rel=\"tag\">Pobreza<\/a>, <a href=\"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/categoria_portfolio\/sociedad\/\" rel=\"tag\">Sociedad<\/a><\/div>\t\t\t\t\t\n\t\t\n\t\t\t\t\t\t<a class=\"fusion-link-wrapper\" href=\"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/portfolio-items\/joven-mendigo-murillo1650\/?portfolioCats=748\" aria-label=\"Joven mendigo, Murillo,1650\"><\/a>\n\t<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"fusion-portfolio-content\"><div class=\"fusion-post-content\"><p> T\u00edtulo: Joven mendigo, Esteban Murillo, c. 1650. Fuente: Museo del Louvre, Par\u00eds.    <\/p><div class=\"fusion-portfolio-buttons\"><a href=\"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/portfolio-items\/joven-mendigo-murillo1650\/?portfolioCats=748\" class=\"fusion-button fusion-button-default fusion-button-default-size fusion-button-flat\">Aprender m\u00e1s<\/a><\/div><\/div><\/div><\/div><div class=\"fusion-clearfix\"><\/div><div class=\"fusion-separator sep-double\"><\/div><\/article><\/div><\/div><div class=\"fusion-clearfix\"><\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":101011,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[124,5],"tags":[591],"class_list":["post-8035","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-marginados","category-sociedad","tag-arturo-morgado-garcia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8035","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/users\/101011"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8035"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8035\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9009,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8035\/revisions\/9009"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8035"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8035"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8035"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}