{"id":8033,"date":"2019-03-27T11:35:58","date_gmt":"2019-03-27T11:35:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/?p=8033"},"modified":"2019-03-27T11:37:03","modified_gmt":"2019-03-27T11:37:03","slug":"los-seminarios-conciliares-andaluces-en-la-epoca-moderna","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/los-seminarios-conciliares-andaluces-en-la-epoca-moderna\/","title":{"rendered":"Los seminarios conciliares andaluces en la \u00c9poca Moderna"},"content":{"rendered":"<div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-1 nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-padding-top:20px;--awb-padding-bottom:20px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-0 fusion_builder_column_3_5 3_5 fusion-three-fifth fusion-column-first\" style=\"--awb-bg-size:cover;width:60%;width:calc(60% - ( ( 4% ) * 0.6 ) );margin-right: 4%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-flex-column-wrapper-legacy\"><div class=\"fusion-text fusion-text-1\"><p>El 15 de julio de 1563 vio la luz uno de los textos del concilio tridentino que m\u00e1s repercusi\u00f3n tendr\u00eda en la historia de la Iglesia y de sus instituciones educativas: el canon 18 del decreto <em>super reformatione<\/em> de la sesi\u00f3n XXIII, que empieza con las palabras <em>Cum adolescentium aetas<\/em>. Los padres conciliares de Trento eran conscientes de las profundas lagunas que menoscababan la formaci\u00f3n espiritual e intelectual del clero, y, al mismo tiempo, reconoc\u00edan la insuficiencia de los tradicionales sistemas de reclutamiento de los aspirantes a la ordenaci\u00f3n presbiteral. Por ello, al tratar del sacramento del orden en la citada sesi\u00f3n XXIII, establecieron que en cada di\u00f3cesis se erigiese un colegio en el que los candidatos a las \u00f3rdenes sagradas fueran religiosamente educados y recibiesen una instrucci\u00f3n conveniente en las disciplinas eclesi\u00e1sticas. La instituci\u00f3n de los seminarios conciliares, en opini\u00f3n de Evangelista Vilanova, constituye uno de los <em>canales de la perdurabilidad tridentina<\/em>, destinado a perpetuar en el tiempo y en el espacio la obra del concilio, asegurando <em>la educaci\u00f3n unitaria del clero<\/em> hasta nuestros d\u00edas, como afirma H. Jedin.<\/p>\n<p>Sin embargo, la ejecuci\u00f3n del mandato conciliar no fue inmediata ni homog\u00e9nea. A pesar de que Felipe II, por real c\u00e9dula de 12 de julio de 1564, acept\u00f3 en sus reinos el texto del concilio de Trento y le otorg\u00f3 fuerza de ley, la creaci\u00f3n de los seminarios conciliares se llev\u00f3 a cabo en sucesivas etapas. La primera ser\u00eda la inmediatamente posterior a la finalizaci\u00f3n delos trabajos conciliares. La segunda coincidi\u00f3 con una nueva campa\u00f1a coordinada por la Santa Sede y la Monarqu\u00eda hispana, cuyo eje fue la celebraci\u00f3n del concilio provincial de Toledo de 1582-3. La tercera vio la luz en el s. XVII, y la cuarta y \u00faltima coincidi\u00f3 con las reformas ilustradas de Carlos III.<\/p>\n<p>Los padres del concilio provincial de Granada de 1566 resolvieron \u201c<em>questos colegios se pongan en las ciudades principales o cabezas de obispado, donde los prelados de ordinario residen, y no en las universidades\u201d<\/em>. Esta precisi\u00f3n es importante, ya que la archidi\u00f3cesis granadina contaba con un centro de formaci\u00f3n sacerdotal pretridentino, el colegio eclesi\u00e1stico de San Cecilio, fundado por fray Hernando de Talavera, que el arzobispo d. Pedro Guerrero, tras su vuelta de Trento, consider\u00f3 plenamente como un seminario conciliar. A lo largo de su dilatada vida el colegio pas\u00f3 por diferentes etapas. La de mayor esplendor abarca de 1547 a 1677, y estuvo marcada por la aprobaci\u00f3n de las nuevas constituciones, el incremento de rentas, colegiales y prestigio social.<\/p>\n<p>A pesar del ejemplo granadino, los obispados sufrag\u00e1neos no ejecutaron inmediatamente este decreto del concilio provincial, sino que tardaron a\u00fan en fundar su propio seminario conciliar. El obispo d. Juan de Fonseca fund\u00f3 el colegio-seminario de Guadix en 1595. El prelado malacitano d. Luis Garc\u00eda de Haro inici\u00f3 las gestiones para la fundaci\u00f3n de su seminario, en 1587, pero s\u00f3lo diez a\u00f1os m\u00e1s tarde, apenas fallecido el obispo, una real c\u00e9dula erig\u00eda el seminario de M\u00e1laga, que abri\u00f3 sus puertas en 1600, siendo renovadas sus constituciones en 1616 por el obispo d. Luis Fern\u00e1ndez de C\u00f3rdoba. El rey Carlos IV, en 1779, le concedi\u00f3 el t\u00edtulo de <em>conciliar<\/em> y lo incorpor\u00f3 a la universidad de Granada, con facultad para conceder grados en filosof\u00eda y teolog\u00eda.<\/p>\n<p>El colegio-seminario conciliar de Almer\u00eda, puesto bajo la advocaci\u00f3n de San Indalecio, fue fundado el 16 de junio de 1610, por el obispo fray Juan de Portocarrero, quien ayud\u00f3 con rentas de la propia mesa episcopal, y recab\u00f3 otras ayudas econ\u00f3micas del cabildo catedral, universidad de beneficiados, cabildo municipal y nobleza local.<\/p>\n<p>Nada se hizo en la provincia eclesi\u00e1stica de Sevilla para ejecutar el decreto tridentino sobre seminarios, y la sede metropolitana hubo de esperar al s. XIX para contar con su propio seminario conciliar. En C\u00e1diz, el obispo d. Antonio Zapata fund\u00f3 el seminario de San Bartolom\u00e9, en 1589, aunque en sus or\u00edgenes estuvo muy gravado por la escasez de rentas y el mal gobierno. Hubo que esperar al s. XVIII para que este colegio conociese mejores tiempos. El obispo fray Juan Bta. Cervera ampli\u00f3 los estudios de filosof\u00eda y teolog\u00eda dogm\u00e1tica, en 1777, y tres a\u00f1os m\u00e1s tarde traslad\u00f3 la sede al antiguo colegio de los jesuitas. En 1785, d. Jos\u00e9 Escalzo aprob\u00f3 las nuevas constituciones del seminario y el nuevo plan de estudios.<\/p>\n<p>Reci\u00e9n concluido el Tridentino, poco hicieron tambi\u00e9n los obispos de Ja\u00e9n y C\u00f3rdoba, sufrag\u00e1neos del primado de Toledo, a pesar de que el concilio provincial toledano de 1565 fue presidido por el prelado cordob\u00e9s d. Crist\u00f3bal de Rojas y Sandoval, en ausencia del metropolitano, fray Bartolom\u00e9 de Carranza, encarcelado por la Inquisici\u00f3n. Hubo que esperar a la celebraci\u00f3n de la siguiente asamblea conciliar provincial, de 1582-3, para que la fundaci\u00f3n de los seminarios conciliares fuese retomada con fuerza y exigida tanto por la Santa Sede como por Felipe II a los padres conciliares. Fruto de este esfuerzo combinado fue la aprobaci\u00f3n del decreto n\u00ba 6, que trata la erecci\u00f3n de los seminarios por parte de los obispos. Terminada la asamblea conciliar, Felipe II record\u00f3 a los obispos sufrag\u00e1neos de Toledo \u2013los de C\u00f3rdoba y Ja\u00e9n entre ellos-, la obligaci\u00f3n que les impon\u00eda Trento y pedirles detalladas cuentas de cuanto a partir de entonces hiciesen para erigir el seminario en sus respectivas di\u00f3cesis.<\/p>\n<p>Desde 1582 era obispo de C\u00f3rdoba d. Antonio Mauricio de Pazos y Figueroa (+1586), estrecho colaborador de Felipe II, ya que hab\u00eda sido presidente del Consejo de Castilla, hasta su promoci\u00f3n a la di\u00f3cesis cordobesa. Apenas finalizado el concilio provincial, el prelado cordob\u00e9s fund\u00f3 el seminario conciliar de San Pelagio, aunque en sus primeros a\u00f1os estuvo muy lastrado por los problemas relativos a su dotaci\u00f3n econ\u00f3mica, que no se resolvieron hasta comienzos del s. XVII. Desde el punto de vista docente, los alumnos del seminario cordob\u00e9s no recib\u00edan las ense\u00f1anzas de filosof\u00eda y teolog\u00eda en el propio centro, sino que acud\u00edan al colegio de Santa Catalina para instruirse en las materias se\u00f1aladas. En el siglo XVII, el seminario de San Pelagio conoci\u00f3 un primer per\u00edodo de esplendor, con las ampliaciones del obispo d. Francisco Alarc\u00f3n (1657-1675) y la creaci\u00f3n de las primeras c\u00e1tedras de filosof\u00eda y teolog\u00eda por el cardenal Salazar (1686-1706), que volvi\u00f3 a reformar las constituciones. En el siglo XVIII, el obispo d. Pedro Salazar y G\u00f3ngora (1738-1742) sigui\u00f3 tutelando el seminario como sus predecesores. A \u00e9l le toc\u00f3 renovar y actualizar las normas del centro, mientras su sucesor d. Miguel Vicente Cebri\u00e1n (1742-1752) amplia y mejora sus instalaciones. A finales de siglo, el obispo d. Agust\u00edn Ayestar\u00e1n (1796-1805) crea la c\u00e1tedra de Sagrada Escritura.<\/p>\n<p>Las vicisitudes a las que tuvo que hacer frente el obispo de Ja\u00e9n, d. Francisco Sarmiento de Mendoza, para ejecutar en su di\u00f3cesis el decreto de seminarios ilustra de manera precisa la distancia, a veces abismal, que separaba el texto del Tridentino y del concilio provincial, de las posibilidades reales, sobre todo econ\u00f3micas, para erigir formalmente un seminario conciliar, y que \u00e9ste desarrollase sus funciones pedag\u00f3gicas de manera continuada en el tiempo. Apenas a Ja\u00e9n desde Toledo, el obispo Sarmiento llev\u00f3 a cabo cinco intentos por crear el seminario, cinco proyectos que, uno tras otro, fueron fracasando. El primero lo acometi\u00f3 apenas vuelto de Toledo; pens\u00f3 situar el nuevo centro en la ermita de Sta. Quiteria, y obtuvo por mediaci\u00f3n de Felipe II que el General de los Jer\u00f3nimos, a quien pertenec\u00eda el edificio, se lo cediese. Pero se trataba de un inmueble peque\u00f1o, incapaz de albergar el n\u00famero de estudiantes que el obispo pensaba reunir.<\/p>\n<p>As\u00ed las cosas, se present\u00f3 otra posibilidad, pues en las cercan\u00edas de Sta. Quiteria se alzaba un edificio que el ayuntamiento hab\u00eda dejado a medio construir; Sarmiento pidi\u00f3 a la municipalidad la cesi\u00f3n del edificio, y \u00e9sta consinti\u00f3 en entregar al obispo una parte para el seminario, reservando los bajos para una universidad que los agustinos iban a regir en Ja\u00e9n, y que el ayuntamiento llevaba ya tiempo proyectando. El prelado consider\u00f3 inaceptable la condici\u00f3n y propuso comprar la casa, pero recibi\u00f3 una negativa del cabildo municipal, que supuso el fracaso del segundo proyecto fundacional.<\/p>\n<p>El tercer proyecto estuvo ligado a la casa solariega de d. Gonzalo Mex\u00eda Carrillo, de la familia de los se\u00f1ores de Santofimia y marqueses de La Guardia; deb\u00eda ser una gran construcci\u00f3n pues se valor\u00f3 en siete mil ducados; a finales de 1585 estaban preparadas las escrituras de compraventa, pero por pertenecer el edificio al mayorazgo de los Mex\u00eda, se necesitaba licencia del rey para desvincularlo del patrimonio familiar; la C\u00e1mara de Castilla no otorg\u00f3 el permiso, con lo que se desbarat\u00f3 el tercer proyecto.<\/p>\n<p>Ante esta situaci\u00f3n y pasado alg\u00fan tiempo, el obispo empez\u00f3 a sopesar la posibilidad de crear el seminario en Baeza, donde la existencia de la universidad resolv\u00eda el aspecto intelectual de la formaci\u00f3n; en estas circunstancias y para no perder el futuro seminario, en 1588 el ayuntamiento de Ja\u00e9n cedi\u00f3 al obispo unos callejones situados en las cercan\u00edas de la catedral, junto a la muralla, para que en ellos el prelado levantase el edificio destinado a albergar la nueva instituci\u00f3n educativa. Con el fin de recabar los fondos econ\u00f3micos necesarios, Sarmiento hab\u00eda anejado al seminario tres beneficios eclesi\u00e1sticos situados en las localidades de Meng\u00edbar, Torredelcampo y Castellar, y cuya renta ascend\u00eda a unos mil quinientos ducados. Pero estos beneficios fueron impetrados por un curial, el Dr. Quesada, que bas\u00f3 su petici\u00f3n en que el seminario a\u00fan no estaba constituido formalmente cuando le fueron anejados los beneficios, y as\u00ed consigui\u00f3 en 1587 y 1588 dos sentencias favorables de la Congregaci\u00f3n del Concilio, a pesar del esfuerzo diplom\u00e1tico contrario realizado por Sarmiento a trav\u00e9s de Felipe II y su embajador en Roma: de este modo se frustr\u00f3 el cuarto proyecto.<\/p>\n<p>El quinto y \u00faltimo intento lo realiz\u00f3 Sarmiento en Baeza, donde en 1587 estableci\u00f3 seis colegiales en el hospital de Ntra. Sra. de Consolaci\u00f3n, fundado en 1507; la intenci\u00f3n del prelado era anejar las rentas de esta instituci\u00f3n caritativa al seminario, y para ello pidi\u00f3 licencia a Clemente VIII, pero la respuesta que obtuvo fue negativa; por ello, mantuvo a los colegiales a sus expensas hasta que, al morir en 1595, con \u00e9l desapareci\u00f3 este ef\u00edmero colegio-seminario. La di\u00f3cesis de Ja\u00e9n tuvo que esperar al s. XVII para poder contar finalmente con un colegio-seminario, fundado en 1660, en Baeza, por el arzobispo-obispo d. Fernando de Andrade y Castro. Puesto bajo la advocaci\u00f3n de San Felipe Neri, las rentas del colegio-seminario pod\u00eda sostener a 12 colegiales, que asist\u00edan a clase en la universidad fundada por San Juan de \u00c1vila.<\/p>\n<p>Exigidos por el Tridentino y ordenados tambi\u00e9n por varios concilios provinciales hispanos, durante los siglos XVI y XVII los seminarios conciliares debieron su fundaci\u00f3n m\u00e1s a iniciativas particulares que a la ejecuci\u00f3n de un programa sistem\u00e1tico que se hubiera debido llevar a cabo con toda clase de ayudas y facilidades, dada la importancia trascendental del proyecto. Ello explica la desigual aplicaci\u00f3n de la normativa tridentina, normativa que en su ejecuci\u00f3n tambi\u00e9n puso en evidencia las lagunas que ella misma conten\u00eda. As\u00ed, se ordenaba la fundaci\u00f3n de estos centros de formaci\u00f3n sacerdotal, pero se daban pocas facilidades, sobre todo desde el punto de vista econ\u00f3mico. El concilio autorizaba que se anejaran beneficios al seminario, pero cuando \u00e9ste estuviese ya formalmente erigido, y para llegar a ese nivel era necesaria una fuerte base econ\u00f3mica, que en la mayor parte de los casos no exist\u00eda, con lo cual el mismo decreto tridentino no ofrec\u00eda m\u00e1s soluciones para el sostenimiento material de la nueva instituci\u00f3n docente.<\/p>\n<p>Las contribuciones econ\u00f3micas de obispos, cabildos catedralicios y estado eclesi\u00e1stico no bastaban para sostener un proyecto de tanta envergadura, porque se trataba de aportaciones espor\u00e1dicas, que se pod\u00edan ofrecer mientras se buscaba un sustento econ\u00f3mico estable, y por ello, no eran definitivas. Se comprueba, as\u00ed pues, la distancia, casi abismal, que separaba el texto del decreto tridentino sobre seminarios con las indicaciones que ofrec\u00eda para sostener materialmente estos centros de formaci\u00f3n del clero, de la posibilidad real de su realizaci\u00f3n. Era una separaci\u00f3n que se ve\u00eda acrecentada por la falta de precisi\u00f3n del decreto a la hora de arbitrar las medidas econ\u00f3micas que posibilitaran el establecimiento de estos centros de formaci\u00f3n eclesi\u00e1stica. En muchos casos, esa falta de base econ\u00f3mica estable se traduc\u00eda en instalaciones deficientes, alimentaci\u00f3n pobre, y profesorado escasamente preparado., por no aludir a los centros que tras unos a\u00f1os de funcionamiento ten\u00edan que cerrar sus puertas por falta de fondos. Las dificultades econ\u00f3micas fueron, sin duda, las que retardaron en Andaluc\u00eda la ejecuci\u00f3n de muchos proyectos fundacionales.<\/p>\n<p>La vida interna de los primeros seminarios tampoco fue uniforme. Depend\u00eda de los estatutos que cada centro tuviese. Coincid\u00edan todos en tener un r\u00e9gimen especial de disciplina y piedad bajo la direcci\u00f3n del rector, que representaba al obispo. Otros superiores pod\u00edan ayudar al rector en la tarea de preservar a los j\u00f3venes colegiales de los peligros del mundo para formarlos de cara al ministerio, copiando en muchos casos la disciplina interna de los colegios mayores. En las ciudades donde exist\u00eda universidad \u2013como Granada y Baeza-, el seminario no prestaba formaci\u00f3n literaria y human\u00edstica, sino s\u00f3lo espiritual y pastoral, dejando la vertiente intelectual para la universidad, cuyas aulas frecuentaban los colegiales. Donde no exist\u00eda universidad, el seminario ten\u00eda tambi\u00e9n que hacer frente a las exigencias intelectuales de la formaci\u00f3n sacerdotal, en ocasiones sin profesorado cualificado, que impart\u00eda unos a\u00f1os de gram\u00e1tica, moral, sagrada escritura y teolog\u00eda, algo de canto y ceremonias lit\u00fargicas, con lo que m\u00e1s que seminarios, aquellos primeros centros se parec\u00edan a colegios de gram\u00e1ticos donde recib\u00edan instrucci\u00f3n religiosa un contado n\u00famero de estudiantes.<\/p>\n<p>Pero por encima de esas carencias, inherentes a toda obra humana, durante los siglos XVI-XVIII los seminarios conciliares andaluces cumplieron la misi\u00f3n de formar, al menos b\u00e1sicamente, al nuevo sacerdote que hab\u00eda delineado el concilio de Trento, poniendo as\u00ed las bases de un nuevo modo de ejercer la labor pastoral, que ha tenido una notable perdurabilidad en la historia de la Iglesia.<\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\">Autor: <strong>Francisco Juan Mart\u00ednez Rojas<\/strong><\/h6>\n<hr \/>\n<p>Bibliograf\u00eda<\/p>\n<p>G\u00d3MEZ RUIZ, T., <em>Historia del Seminario de Almer\u00eda,<\/em>\u00a0Almer\u00eda, Instituto de Estudios Almerienses, 2010.<\/p>\n<p>MART\u00cdN HERN\u00c1NDEZ, F., <em>Un seminario espa\u00f1ol pretridentino. El Real Colegio eclesi\u00e1stico de San Cecilio de Granada (1492-1842),<\/em>\u00a0Valladolid, Universidad de Valladolid, 1960.<\/p>\n<p>MART\u00cdNEZ ROJAS, F. J., <em>Los primeros proyectos de fundaci\u00f3n del Seminario Conciliar. Episodios de la vida religiosa en el Ja\u00e9n postridentino,<\/em> Ja\u00e9n, Obispado, 1997.<\/p>\n<p>MORGADO GARC\u00cdA, Arturo, <em>La Di\u00f3cesis de C\u00e1diz: de Trento a la Desamortizaci\u00f3n<\/em>, Universidad de C\u00e1diz, C\u00e1diz, 2008, pp. 223-230.<\/p>\n<p>NIETO CUMPLIDO, M.,<em> Cat\u00e1logo del Archivo del Seminario de S. Pelagio de C\u00f3rdoba,<\/em>\u00a0C\u00f3rdoba, Instituto de Estudios Andaluces, 1977.<\/p>\n<p>QUESADA MART\u00cdNEZ, M.; P\u00c9REZ L\u00d3PEZ, S., <em>La fundaci\u00f3n del Seminario Conciliar de San Torcuato de Guadix,<\/em>\u00a0Guadix, Instituto de Estudios Pedro Su\u00e1rez, 1988.<\/p>\n<\/div><div class=\"fusion-clearfix\"><\/div><\/div><\/div><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-1 fusion_builder_column_2_5 2_5 fusion-two-fifth fusion-column-last\" style=\"--awb-bg-size:cover;width:40%;width:calc(40% - ( ( 4% ) * 0.4 ) );\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-flex-column-wrapper-legacy\"><div class=\"fusion-clearfix\"><\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":101011,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[12],"tags":[643],"class_list":["post-8033","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-iglesia-religiosidad","tag-francisco-juan-martinez-rojas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8033","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/users\/101011"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8033"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8033\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9100,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8033\/revisions\/9100"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8033"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8033"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8033"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}