{"id":7505,"date":"2018-12-28T13:06:46","date_gmt":"2018-12-28T13:06:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/?p=7505"},"modified":"2019-02-22T08:45:39","modified_gmt":"2019-02-22T08:45:39","slug":"la-presencia-judia-en-andalucia-despues-de-1492","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/la-presencia-judia-en-andalucia-despues-de-1492\/","title":{"rendered":"La presencia jud\u00eda en Andaluc\u00eda despu\u00e9s de 1492"},"content":{"rendered":"<div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-1 nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-padding-top:20px;--awb-padding-bottom:20px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-0 fusion_builder_column_3_5 3_5 fusion-three-fifth fusion-column-first\" style=\"--awb-bg-size:cover;width:60%;width:calc(60% - ( ( 4% ) * 0.6 ) );margin-right: 4%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-flex-column-wrapper-legacy\"><div class=\"fusion-text fusion-text-1\"><p><span style=\"font-weight: 400;\">El decreto de 31 de marzo de 1492, conminando a la minor\u00eda jud\u00eda a salir de los dominios hisp\u00e1nicos, supuso un hito fundamental en la erradicaci\u00f3n de su inmemorial presencia en nuestro territorio. Sin embargo, los frecuentes retornos de proscritos que, ante las calamidades sufridas en la di\u00e1spora, se produjeron con posterioridad a la expulsi\u00f3n impelieron a los Reyes Cat\u00f3licos a insistir en la obligatoriedad del bautismo para quienes desearan regresar y, finalmente, por la pragm\u00e1tica de 5 de septiembre de 1499, a castigar con la pena capital a los que entraran en Espa\u00f1a intentando eludir tal exigencia. Ahora bien, no por esto los seguidores de la ley judaica se ausentaron por completo del suelo hispano, pues, aunque en muy reducido n\u00famero, continuaron transitando por nuestro pa\u00eds. Conocidos como <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">jud\u00edos de naci\u00f3n y profesi\u00f3n<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, proven\u00edan de diferentes zonas del mundo en las que el juda\u00edsmo se aceptaba jur\u00eddicamente: Berber\u00eda, Oriente, norte de Europa\u2026 En Andaluc\u00eda, especialmente en sus n\u00facleos litorales de m\u00e1s entidad, bastantes de estos jud\u00edos proced\u00edan de las costas norteafricanas (Tetu\u00e1n, Or\u00e1n\u2026), algo l\u00f3gico teniendo en cuenta la proximidad geogr\u00e1fica existente.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pese a la pluralidad de situaciones en que aconteci\u00f3 la venida y estancia de estos jud\u00edos, podemos distinguir entre ellos dos categor\u00edas b\u00e1sicas: de un lado, la de aquellos que arribaron para cristianizarse o tras ser bautizados en otros lugares, al margen de la mayor o menor sinceridad de su prop\u00f3sito o conversi\u00f3n efectiva; de otro, la de los denominados <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">jud\u00edos de permiso<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, quienes, amparados por licencias oficiales, se desplazaron hasta tierras hispanas por motivos diversos, sin que abjuraran por ello del hebra\u00edsmo, al menos en principio. La significaci\u00f3n del primer grupo radica tanto en su representaci\u00f3n num\u00e9rica \u2013m\u00e1s elevada que la de los jud\u00edos de permiso<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> como en la singular circunstancia de que solamente sus miembros, en calidad de su condici\u00f3n de fieles cristianos, ca\u00edan bajo la jurisdicci\u00f3n del Santo Oficio y, por ende, eran susceptibles de que los procesara la temible Inquisici\u00f3n. De hecho, no nos faltan ejemplos de jud\u00edos encausados por los tribunales inquisitoriales de Andaluc\u00eda: en unos casos, se trataba de individuos que ya hab\u00edan recibido las aguas bautismales en el momento de su enjuiciamiento y a los que se acus\u00f3 de judaizar; otros, en cambio, fueron procesados justo cuando solicitaron el bautismo, acto en el que se detectaron irregularidades que levantaron las sospechas de los inquisidores, ante lo cual estos intervinieron de inmediato. De cualquier manera, resulta complicado establecer en qu\u00e9 medida la metamorfosis religiosa operada en estos hombres constitu\u00eda un gesto simulado, necesario o de franca devoci\u00f3n hacia Jes\u00fas. Sin ignorar una variada casu\u00edstica en la que las cuestiones del <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">esp\u00edritu<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> desde luego que tendr\u00edan cabida, el influjo de factores menos et\u00e9reos debi\u00f3 de ser decisivo en esas mudanzas en la fe. Un somero repaso a la trayectoria vital de estos jud\u00edos as\u00ed parece corroborarlo, cuando comprobamos que a menudo modificaban sus convicciones, incluso m\u00e1s de una vez a lo largo de sus vidas, coincidiendo generalmente con sus cambios de residencia y dependiendo tambi\u00e9n de las confesiones religiosas aceptadas en las zonas a las que marchaban. Por consiguiente, su instalaci\u00f3n en la vieja Sefarad hemos de vincularla a razones como la mejora o b\u00fasqueda de nuevos horizontes econ\u00f3micos, a las adversidades padecidas en sus n\u00facleos de procedencia\u2026, y no tanto a un verdadero <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">pathos<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> religioso.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Respecto a los jud\u00edos de permiso, dado que no pocos de ellos ocupaban puestos de relevancia en la administraci\u00f3n de los Estados norteafricanos, sin olvidar su labor como traductores, gozaron de bastante experiencia en la gesti\u00f3n pol\u00edtica, lo cual les llev\u00f3 a participar habitualmente en misiones diplom\u00e1ticas a Espa\u00f1a o a realizar tareas de espionaje. Junto a ellas, otros jud\u00edos recibieron la aprobaci\u00f3n de la Corona para acometer <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">jugosas<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> empresas econ\u00f3mico-mercantiles, a trav\u00e9s de las cuales entablaron contacto con los hombres de negocios portugueses, sobre todo durante el valimiento del conde duque de Olivares, quien se mostr\u00f3 particularmente proclive hacia <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">los de la raza<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> por las expectativas que ofrec\u00edan a la alica\u00edda econom\u00eda espa\u00f1ola.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Por la regi\u00f3n andaluza transitaron algunos de estos jud\u00edos eminentes, como Jacob Cansino, perteneciente a uno de los linajes mosaicos m\u00e1s brillantes que trabaj\u00f3 para la monarqu\u00eda espa\u00f1ola desde Or\u00e1n. En efecto, en los siglos <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">xvi<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> y <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">xvii<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> veremos a diferentes miembros de esta familia ejerciendo de int\u00e9rpretes \u2013oficio que monopolizaron y por el que rivalizaron con otra familia, los Zaportas\u2013, actuando de informadores secretos de los reyes, combatiendo en las milicias hispanas, abasteciendo de granos a las plazas norteafricanas, o controlando las rentas reales que se cobraban en la zona. Concretamente, la figura de Jacob sobresale con lustre propio por haber intervenido en muchos de estos quehaceres, pero tambi\u00e9n por su estrecho trato con Olivares, cuya camarader\u00eda sin duda hubo de abrirle puertas. Esa primac\u00eda le procur\u00f3 notable prestigio entre los suyos, ostentando, de hecho, un papel de liderazgo sobre la comunidad jud\u00eda oranesa mediante el t\u00edtulo de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">xeque<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de la juder\u00eda con el que fue distinguido. Sobre sus viajes a Espa\u00f1a, sabemos por noticias dispersas que visit\u00f3 el pa\u00eds en, al menos, tres o cuatro ocasiones, entre 1623 y 1656. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Otra familia judeo-oranesa digna de menci\u00f3n por su celebridad y relevancia dentro y fuera de las fronteras ib\u00e9ricas fue la de los Zaportas, algunos de cuyos miembros pasaron asimismo por Andaluc\u00eda. De manera similar a lo comentado con los Cansino, este segundo linaje goz\u00f3 de particular notoriedad social, pol\u00edtica y econ\u00f3mica a trav\u00e9s de las funciones que desempe\u00f1\u00f3 en el norte de \u00c1frica \u2013especialmente en Or\u00e1n\u2013 y tambi\u00e9n por sus prestaciones a la corona espa\u00f1ola. No sabemos los motivos precisos que llevaron a Mois\u00e9s Zaportas y otros correligionarios a desembarcar en el puerto malacitano hacia 1660. Solo nos queda constancia de que el entonces corregidor, \u00c1lvaro Queipo de Llano y Vald\u00e9s, conde de Toreno, mand\u00f3 prenderlos, y de que, transcurridos cerca de treinta meses, aquel grupo de jud\u00edos continuaba privado de libertad, a pesar de sus protestas. No obstante, el magistrado regio pidi\u00f3 permiso al comisario inquisitorial para que uno de los reos saliera puntualmente de su encarcelamiento a \u00abbuscar la comida y comer\u00e7iar\u00bb. Probablemente, el conde de Toreno pretend\u00eda con ello descargar al erario p\u00fablico del coste derivado del sustento de aquellos <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">infieles<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> a los que manten\u00eda apresados por orden del Consejo de Guerra, pero el comisario, como representante del celoso Tribunal, se opuso con firmeza al m\u00e1s m\u00ednimo contacto entre jud\u00edos y cristianos, aduciendo \u00abel da\u00f1o tan grande que se puede seguir a nuestra santa fe como a la religi\u00f3n en \u00e7iudad donde ay tantos portugueses\u00bb. El pragmatismo pol\u00edtico dictado desde el corregimiento colisionaba aqu\u00ed con la inflexibilidad de la ortodoxia pregonada por el Santo Oficio, en un quebradizo juego de tensiones caracter\u00edstico de la Modernidad hispana.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Experiencias de esta \u00edndole eran la cara amarga de un pa\u00eds de evidente atractivo econ\u00f3mico, y no por ellas dejaban los jud\u00edos de apreciar sus lucrativas oportunidades. Seguramente, las expectativas de medra subyacieron en el deseo de Samuel y Salom\u00f3n Zaportas de afincarse en Espa\u00f1a como cristianos, m\u00e1xime por tratarse de una naci\u00f3n que les resultaba muy conocida, como consecuencia de los nexos trabados por sus parientes e incluso por ellos mismos. Samuel Zaportas, por ejemplo, antes de su instalaci\u00f3n en Espa\u00f1a, contribuy\u00f3 a la redenci\u00f3n de cautivos cristianos malague\u00f1os a trav\u00e9s de su correspondiente Diego del Pozo, cl\u00e9rigo subdi\u00e1cono de la ciudad. Asimismo, tenemos testimonios de los tratos mercantiles de Samuel y Salom\u00f3n con M\u00e1laga, donde compraron partidas de vino, aceite y pasa, muy posiblemente para abastecer la demanda oranesa.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Queda clara, por tanto, la significaci\u00f3n econ\u00f3mica que alcanzaron los jud\u00edos de permiso que visitaron Andaluc\u00eda a lo largo de la Edad Moderna. Sin embargo \u2013lo hemos visto tambi\u00e9n\u2013, su estancia no estuvo exenta de problemas, sobre todo en los momentos de mayor intransigencia. El Santo Oficio, pese a carecer de jurisdicci\u00f3n sobre ellos, siempre estaba al acecho y sol\u00eda poner objeciones a los salvoconductos emitidos, o les advert\u00eda que no \u00abhablasen con nadie en materias de religi\u00f3n\u00bb mientras permanecieran en suelo hispano, so pena de ser castigados.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En realidad, las suspicacias que despert\u00f3 la llegada relativamente constante de jud\u00edos resultaron habituales, pero de manera m\u00e1s intensa con relaci\u00f3n a los jud\u00edos de permiso, que eran quienes descartaban de inicio la opci\u00f3n de la conversi\u00f3n. Tanto preocupaba el asunto que, a fines de 1649, se inst\u00f3 a los tribunales a que informaran sobre los problemas que, en sus respectivas circunscripciones, acarreaba la residencia de jud\u00edos en ellas y, m\u00e1s especialmente, en los puertos de mar. La respuesta del comisario de M\u00e1laga, cuyo puerto funcion\u00f3 como activo punto de entrada y salida de estos hombres, no dej\u00f3 lugar a dudas: se\u00f1al\u00f3 cu\u00e1n perniciosa resultaba aquella presencia, aduciendo a trav\u00e9s de varios acontecimientos pasados la vileza de una <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">etnia<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> que, por su odio a los cristianos, forjaba alianzas con el Islam y practicaba el espionaje en favor de las potencias enemigas de Espa\u00f1a. El delegado inquisitorial, incluso, consideraba a los hebreos m\u00e1s da\u00f1inos que los otros muchos herejes que acud\u00edan a la ciudad.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Con todo, el recelo que suscitaba el arribo de jud\u00edos no fue exclusivo de los c\u00edrculos inquisitoriales ni de los elementos m\u00e1s conservadores del poder. Para el conjunto de la sociedad veterocristiana la existencia de hebreos en el pa\u00eds despert\u00f3 similares sentimientos de desconfianza. Por supuesto, las reticencias aumentaban con los jud\u00edos de permiso, pues a su <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">alteridad<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> religiosa se un\u00eda la animosidad que provocaban por cuestiones pol\u00edtico-econ\u00f3micas: la solidez de sus caudales, su cercan\u00eda a la corte y a la \u00e9lite pol\u00edtica\u2026 Incluso se les atribuy\u00f3 multitud de actos sacr\u00edlegos e irreverentes, que alimentaron a\u00fan m\u00e1s el profuso acervo antisemita hisp\u00e1nico. Ni los grandes linajes hebraicos, pese a su nombrad\u00eda, escaparon a esa visi\u00f3n despectiva: contra el propio Jacob Cansino hubo testificaci\u00f3n en el Tribunal granadino, acus\u00e1ndosele de ense\u00f1ar a judaizar a algunos conversos. Este era, adem\u00e1s, uno de los principales temores de los cristianoviejos: la peligrosa comunicaci\u00f3n entre jud\u00edos y judeoconversos, por los riesgos de contaminaci\u00f3n her\u00e9tica a que se expon\u00edan los segundos. Precisamente, tal hab\u00eda sido el argumento esgrimido en 1492 para decretar la expulsi\u00f3n del colectivo jud\u00edo de los dominios hisp\u00e1nicos. El devenir hist\u00f3rico hizo que m\u00e1s de siglo y medio despu\u00e9s aquel discurso continuara vigente.<\/span><\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\">Autora: Lorena Rold\u00e1n Paz<\/h6>\n<hr \/>\n<p>Bibliograf\u00eda<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">CARO BAROJA, Julio., <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Los jud\u00edos en la Espa\u00f1a moderna y contempor\u00e1nea<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, 3 vols., Istmo, Madrid, 1978.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">DOM\u00cdNGUEZ ORTIZ, Antonio, <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00ab\u201cJud\u00edos de naci\u00f3n y \u2018profesi\u00f3n\u2019\u201d\u00bb, en <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Fern\u00e1ndez Albaladejo <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">et alii <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">(coords.), <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Pol\u00edtica, religi\u00f3n e Inquisici\u00f3n en la Espa\u00f1a moderna. Homenaje a Joaqu\u00edn P\u00e9rez Villanueva<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Universidad Aut\u00f3noma de Madrid, 1996,<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">p\u00e1gs. 239-252.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">L\u00d3PEZ BELINCH\u00d3N, B. J., <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00abAventureros, negociantes y maestros dogmatizadores. Jud\u00edos norteafricanos y judeoconversos ib\u00e9ricos en la Espa\u00f1a del siglo <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">xvii<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bb, en <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Garc\u00eda-Arenal, M. <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">(ed.), <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Entre el Islam y Occidente. Los jud\u00edos magreb\u00edes en la Edad Moderna. II Seminario \u00abJud\u00edos en Tierras del Islam\u00bb<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Casa de Vel\u00e1zquez, Madrid, 2003, p\u00e1gs. 69-99.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">PULIDO SERRANO, Jos\u00e9 Ignacio, <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00abConsentir por necesidad. Los jud\u00edos de Or\u00e1n en la monarqu\u00eda cat\u00f3lica durante los siglos <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">xvi<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> y <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">xvii<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bb, en <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Garc\u00eda-Arenal, M. <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">(ed.), <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Entre el Islam y Occidente. Los jud\u00edos magreb\u00edes en la Edad Moderna. II Seminario \u00abJud\u00edos en Tierras del Islam\u00bb<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Casa de Vel\u00e1zquez, Madrid, 2003, p\u00e1gs. 201-222.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">ROTH, C., <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Los jud\u00edos secretos. Historia de los marranos<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Altalena, Madrid, 1979.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Yerushalmi, Y. H., <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">De la corte espa\u00f1ola al gueto italiano. Marranismo y juda\u00edsmo en la Espa\u00f1a del <\/span><\/i><i><span style=\"font-weight: 400;\">xvii<\/span><\/i><i><span style=\"font-weight: 400;\">. El caso Isaac Cardoso<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Turner, Madrid, 1989.<\/span><\/p>\n<\/div><div class=\"fusion-clearfix\"><\/div><\/div><\/div><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-1 fusion_builder_column_2_5 2_5 fusion-two-fifth fusion-column-last\" style=\"--awb-bg-size:cover;width:40%;width:calc(40% - ( ( 4% ) * 0.4 ) );\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-flex-column-wrapper-legacy\"><div class=\"fusion-clearfix\"><\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[91,5],"tags":[587],"class_list":["post-7505","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-minorias-religiosas","category-sociedad","tag-lorena-roldan-paz"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7505","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7505"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7505\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7506,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7505\/revisions\/7506"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7505"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7505"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7505"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}