{"id":5830,"date":"2018-10-18T22:48:08","date_gmt":"2018-10-18T22:48:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/?p=5830"},"modified":"2019-02-21T12:15:19","modified_gmt":"2019-02-21T12:15:19","slug":"la-traicion-conyugal-el-adulterio-en-los-tiempos-modernos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/la-traicion-conyugal-el-adulterio-en-los-tiempos-modernos\/","title":{"rendered":"La traici\u00f3n conyugal. El adulterio en los tiempos modernos"},"content":{"rendered":"<div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-1 nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-padding-top:20px;--awb-padding-bottom:20px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-0 fusion_builder_column_3_5 3_5 fusion-three-fifth fusion-column-first\" style=\"--awb-bg-size:cover;width:60%;width:calc(60% - ( ( 4% ) * 0.6 ) );margin-right: 4%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-flex-column-wrapper-legacy\"><div class=\"fusion-text fusion-text-1\"><p><span style=\"font-weight: 400;\">Desde la antig\u00fcedad, la infidelidad conyugal -o lo que es lo mismo, el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">tener ayuntamiento carnal con persona que es casada, o siendo ambos los que se juntan casados, haciendo traici\u00f3n a sus consortes <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">(Sebasti\u00e1n de Covarrubias, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Tesoro de la lengua castellana o espa\u00f1ola<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, 1611, 16v)- ha sido considerada como la falta m\u00e1s grave a los deberes maritales. Juristas, fil\u00f3sofos y autores cristianos compartieron esta opini\u00f3n, si bien ser\u00e1n \u00fanicamente los \u00faltimos quienes, siguiendo los postulados paulinos (Cor. I, 6-7), dediquen especial atenci\u00f3n a los peligros que para el esp\u00edritu entra\u00f1aba el quebranto de la fidelidad conyugal.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Ser\u00e1n varias las se\u00f1as que empleen para recalcar la gravedad de la traici\u00f3n marital. En primer lugar, se trata de un pecado contra un sacramento, el del matrimonio, cosa santa instituida por Dios, por lo que, atentando contra \u00e9l, se comete gran injuria contra el Creador. Segundo, el adulterio es equiparable al hurto, por cuanto se roba a la mujer o al marido de sus leg\u00edtimos esposos. Y tercero, se trata de un vicio contra regla de ley natural \u2013<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">lo que no quieras para ti no lo quieras para otro <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">(Juan Esteban, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Orden de bien casar y aviso de casados<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, 1595, Cap. VIII)- y conforme a los Evangelios \u2013<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">todo lo que ustedes desear\u00edan de los dem\u00e1s, h\u00e1ganlo con ellos <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">(Mateo 7, 12)-. En base a esto, y a lo expuesto por San Pablo en su carta a los Corintios, se insiste con reiteraci\u00f3n en varias razones para huir de este pecado: a) por ordenaci\u00f3n divina que proh\u00edbe todo g\u00e9nero de fornicaci\u00f3n; b) por la uni\u00f3n que tenemos con Jesucristo desde el momento en que recibimos el agua del bautismo, que obliga a mantener apartado nuestro cuerpo \u2013como parte del cuerpo de Cristo- de cualquier trato y ayuntamiento carnal realizado fuera del matrimonio; c) por el da\u00f1o que de este pecado viene al cuerpo, pues con la fornicaci\u00f3n atenta el hombre contra su propia esencia, corrompi\u00e9ndola; y d) por la dignidad de los cuerpos, templos del Esp\u00edritu Santo por la gracia del bautismo y la santificaci\u00f3n de los dem\u00e1s sacramentos, expuestos a terribles desgracias desde el momento en que se adultera.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">M\u00e1s all\u00e1 del debate sobre la categorizaci\u00f3n de esta contravenci\u00f3n a la lealtad matrimonial, es de destacar la severidad con que fue castigada la infidelidad de la esposa en casi todas las \u00e9pocas y culturas. El motivo: si de la relaci\u00f3n extramarital mantenida por la mujer nac\u00eda un hijo, \u00e9ste pod\u00eda ser se\u00f1alado como elemento hostil al buen discurrir de vida familiar, pues provocaba la denominada <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">turbatio sanguinis<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, t\u00e9rmino que hace referencia a la ignominia que para el esposo y para la pureza de su linaje supon\u00eda la conducta ad\u00faltera de su mujer cuando, siendo f\u00e9rtil, sembraba dudas acerca de la paternidad de los hijos, poniendo en entredicho la descendencia natural y la transmisi\u00f3n de la herencia. Esta distinci\u00f3n, contenida de forma expl\u00edcita en los c\u00f3digos legislativos civiles medievales y modernos (Fuero Juzgo, Fuero Real, Partidas, Leyes de Toro y Recopilaciones normativas posteriores), no aparece como tal en la doctrina general de la Iglesia. El Concilio de Trento (Sesi\u00f3n XXIV, Cap. VIII) condenar\u00e1 de forma general esta pr\u00e1ctica, con independencia del sexo, estado, dignidad y condici\u00f3n de los culpables. Es m\u00e1s, mostrar\u00e1 especial fijaci\u00f3n por los hombres casados que conservan y mantienen a sus concubinas en sus casas, a la vista de sus mujeres. Ahora bien, una cosa es lo que aparece recogido sobre el papel, y otra bien distinta lo sancionado en la pr\u00e1ctica. Las mujeres tampoco ser\u00e1n consideradas de la misma manera que sus maridos por las autoridades eclesi\u00e1sticas. La infidelidad masculina, aunque criticada por la mayor\u00eda de los te\u00f3logos, fue tolerada y s\u00f3lo vagamente censurada, mientras que la cometida por la mujer fue objeto de continuas reprobaciones y duros castigos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfY entre las gentes de los Tiempos Modernos? \u00bfQu\u00e9 opiniones y qu\u00e9 actitudes se generaron en torno al adulterio? Durante los siglos XVI y XVII la traici\u00f3n conyugal result\u00f3 ser un tema obsesivo y ampliamente condenado entre quienes nos precedieron debido a su asociaci\u00f3n con la p\u00e9rdida de la honra y la fama, valores compartidos por el marido y la mujer desde el mismo momento en que contraen matrimonio. De ah\u00ed que \u2013tambi\u00e9n ellos- consideren especialmente grave la falta cometida por la esposa, porque de su conducta depend\u00eda la reputaci\u00f3n del var\u00f3n. La mujer ad\u00faltera ser\u00e1 vista como una de las peores lacras para la sociedad, pues convert\u00eda a su marido en cornudo, ofend\u00eda a su familia, descuidaba las responsabilidades propias de su estado y amenazaba la continuidad de la dominaci\u00f3n patriarcal. Sin omitir a aquellos que alzaron la voz para culpar a los maridos del adulterio de sus esposas \u2013caso de Cervantes en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El celoso extreme\u00f1o <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">o de Mar\u00eda de Zayas en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El prevenido enga\u00f1ado<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">&#8211; lo cierto es que lo com\u00fan fue continuar se\u00f1alando al sexo femenino como \u00fanico responsable de la transgresi\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El empleo recurrente al tema del adulterio en la literatura de los siglos modernos, as\u00ed como las reiteradas advertencias de los textos morales reflejan, primero, la intemporal ansiedad colectiva de una sociedad obsesionada con el sexo y su relaci\u00f3n con el contrato social del matrimonio, y segundo, la extensi\u00f3n que debi\u00f3 alcanzar la pr\u00e1ctica de la infidelidad conyugal durante la Modernidad. La causa principal de este fen\u00f3meno habr\u00eda que buscarla en las condiciones que sol\u00edan acompa\u00f1ar a los matrimonios. No era el amor lo que llevaba al sacramento. Ni siquiera se consideraba conveniente el que esta \u201cafici\u00f3n\u201d llegase antes de la celebraci\u00f3n del enlace. De hecho, las relaciones ad\u00falteras estar\u00edan m\u00e1s pr\u00f3ximas a nuestro concepto actual de amor que las desarrolladas dentro del matrimonio. Constituir\u00edan una v\u00e1lvula de escape para sentimientos y pasiones de unos esposos que lo son exclusivamente por sometimiento a los intereses de sus familias, que se convierten en v\u00edctimas de una pr\u00e1ctica nupcial en las que los deseos individuales no cuentan, sobre todo en los grupos medios y altos. Esto, unido a la imposici\u00f3n eclesi\u00e1stica y civil de la indisolubilidad del matrimonio, habr\u00eda fomentado la aparici\u00f3n y difusi\u00f3n de la infidelidad, dejando en evidencia que las reglas, por mucho que se pretenda, no pueden impedir el escape de los sentimientos ni eliminar la satisfacci\u00f3n de los deseos. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pero la realidad no es tan simple. Marido y mujer no s\u00f3lo buscaron a trav\u00e9s del adulterio un modelo de relaci\u00f3n que, a priori, les habr\u00eda sido negado. La transgresi\u00f3n surge tambi\u00e9n por otros motivos y esconde otras realidades. De hecho, tras el adulterio masculino y el femenino encontramos fines muy diferentes. Los primeros, hastiados por las cargas propias del matrimonio, encuentran respiro y libertad en aquellas \u201camigas\u201d que frecuentan fueran del hogar. Unidos a ellas de por vida o acostumbrados a cambiar de compa\u00f1era con facilidad, fueron muchos los que no mostraron escr\u00fapulos a la hora de actuar contra lo dispuesto por la Iglesia. Las mujeres, por su parte, traicionar\u00e1n a sus esposos por satisfacer sentimientos no cubiertos en el matrimonio. La existencia de relaciones de poder poco equitativas entre los c\u00f3nyuges no implicar\u00eda que las mujeres no buscasen tambi\u00e9n satisfacer su afectividad y sexualidad fuera del lecho marital. Y tambi\u00e9n, por procurarse alimento, vestido o cobijo en situaciones de necesidad econ\u00f3mica y desamparo. De hecho, ser\u00e1n los aprietos materiales los que empujen por regla general a las ad\u00falteras a mantener relaciones il\u00edcitas con hombres que ostentan una condici\u00f3n social superior pudiendo procurarles un bocado diario. Mujeres que han vivido la experiencia de un matrimonio fracasado o que han huido de la compa\u00f1\u00eda de sus maridos a consecuencia de los malos tratos. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Toca ahora hacer menci\u00f3n a los c\u00f3nyuges defraudados; al modo en que reaccionan \u2013o se les aconseja reaccionar- al descubrir el enga\u00f1o. A ellos, antes de confirmar la infidelidad de sus esposas, se les recomienda actuar con cordura, evitar los celos y cuestionar la veracidad de los rumores difundidos por la vecindad. Te\u00f3logos y moralistas hacen un llamamiento a la sensatez, al sosiego de esp\u00edritu y a la confianza en la bondad de la mujer, al tiempo que compelen a eliminar cualquier acci\u00f3n que pudiera ser origen de aborrecimientos y enojos entre el matrimonio. Se les explica que resulta de mayor utilidad hacer entender a sus compa\u00f1eras la confianza que tienen en ellas, as\u00ed como asegurar su guardia y custodia. Las circunstancias cambian cuando se tienen pruebas del delito. En estos casos, siendo secreto el conflicto, se aconseja disimular la falta de la esposa y ponerle remedio en la intimidad del hogar, desech\u00e1ndose siempre la idea de acabar con la vida de la ad\u00faltera. S\u00f3lo en el supuesto de que el adulterio se hubiese convertido en asunto de dominio p\u00fablico, se exige la intervenci\u00f3n de los tribunales.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pero no todos los casos de adulterio femenino fueron sellados siguiendo alguno de los procedimientos anteriores. Existen pruebas de la clemencia empleada por algunos maridos para con sus esposas. Nos referimos a las cartas de perd\u00f3n, otorgadas ante un escribano y testigos, muestras de la concesi\u00f3n formal del perd\u00f3n a la ad\u00faltera y de su readmisi\u00f3n en el hogar conyugal. No obstante, las cosas no siempre son lo parecen. El contenido de estos documentos obliga a ser precavidos a la hora de extraer conclusiones acerca de las verdaderas intenciones de quienes las otorgaban. Poco parecen haber tenido que ver con la debilidad de quienes las concedieron, las presiones de la moral social o el amor hacia sus esposas. Junto al prop\u00f3sito expreso del marido de perdonar a la mujer ad\u00faltera, la carta inclu\u00eda el compromiso del otorgante de no dar mala vida a su esposa; precauci\u00f3n que prueba la existencia de \u201cperdones\u201d que en \u00faltima instancia no persegu\u00edan la reanudaci\u00f3n de una vida marital pac\u00edfica. Muy al contrario, muchos de estos esposos \u201cindulgentes\u201d tan s\u00f3lo habr\u00edan procurado con su gracia el regreso al hogar de sus mujeres para poder disponer de ellas libremente y castigarlas seg\u00fan su criterio por el dolo perpetrado contra su honor.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Finalmente, no faltaron quienes toleraron los excesos de sus mujeres o, incluso, se sirvieron de ellos para ganarse la vida. Por regla general se trata de individuos pertenecientes a grupos sociales con pocos recursos, que ven en los regalos del amante a su esposa la posibilidad de salvar situaciones familiares complicadas. Aun a costa de su honor y fama, se dedican a beneficiarse de una situaci\u00f3n c\u00f3moda, cuando no act\u00faan abiertamente como rufianes cubri\u00e9ndose con el manto legal del matrimonio. M\u00e1s que sufridores, estos esposos eran tenidos por activos beneficiarios de los atractivos de sus mujeres. Tipos dignos de recibir cualquier tipo de burla o desprecio, como queda reflejado en la poes\u00eda burlesca de Quevedo. Y pecados castigados por la justicia con el castigo mayor: el presidio africano.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Frente a los consejos dirigidos a los esposos, a las mujeres v\u00edctimas de adulterio se les recomienda templanza y contenci\u00f3n. Desplazadas por otras mujeres, se esperaba de ellas entereza y resignaci\u00f3n. A lo sumo, pod\u00edan mostrarse serias ante sus maridos para darles a entender el pesar causado por sus flaquezas, tratar de apartarlos del pecado con mansos consejos o encomendar su enmienda a Dios. Como contrapartida, se criticaba la actitud de quienes, en vez de permanecer sujetas a sus c\u00f3nyuges, los compel\u00edan, acechaban o espiaban para averiguar todo tipo de circunstancias. Suponemos que la mayor\u00eda de las mujeres de los Tiempos Modernos aguantaron con paciencia las consecuencias de las incontroladas pasiones de sus esposos. No obstante, no todas se amoldaron al ideal propuesto por las instituciones. En ocasiones, cuando el cabeza de familia no cumpl\u00eda con el deber de protecci\u00f3n a satisfacci\u00f3n, las mujeres no tuvieron inconveniente en actuar con resoluci\u00f3n a fin de enderezar la situaci\u00f3n, sin descartar el acudir a los tribunales requiriendo ayuda, en especial cuando el adulterio ven\u00eda acompa\u00f1ado de otros agravantes relacionados con el desembolso efectuado por los maridos infieles con sus amantes. La convicci\u00f3n y perseverancia con que algunas se enfrentaron a la situaci\u00f3n demuestra el car\u00e1cter decidido de las protagonistas de estas historias, al tiempo que permite intuir la existencia de ciertas fisuras en el intocable poder patriarcal, rendijas identificadas y aprovechadas por las mujeres para hacer valer sus derechos y emplear los medios dispuestos a su alcance.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Aun as\u00ed, no podemos omitir a aquellas mujeres que aceptaron convivir no s\u00f3lo con sus esposos, sino tambi\u00e9n con las \u201camigas\u201d de estos y con los hijos resultantes de la relaci\u00f3n ad\u00faltera. Las esposas que aceptan esta an\u00f3mala situaci\u00f3n lo hacen porque no disponen de los medios necesarios para mantenerse por s\u00ed solas, ni quien pueda proporcion\u00e1rselos. Prefieren compartir techo con quienes las ofenden y sus v\u00e1stagos antes que caer en desgracia por haberse despegado de sus incorregibles maridos. Incluso reclaman su liberaci\u00f3n de la prisi\u00f3n y regreso al hogar por las penurias que esta situaci\u00f3n genera en sus vidas. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En resumen, la conducta ad\u00faltera, incluso contraviniendo el orden establecido \u2013desde el mundo de lo civil o de lo religioso-, representa la materializaci\u00f3n de unas necesidades, afectivas y\/o materiales. Si estas son las causas, sus consecuencias tienen que ver con la subversi\u00f3n del equilibrio de las instituciones de los que la sociedad se vale para su pervivencia y evoluci\u00f3n: la familia, en primer lugar; asimismo la comunidad.<\/span><\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\">Autora: Marta Ruiz Sastre<\/h6>\n<hr \/>\n<p>Bibliograf\u00eda<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">AGUILAR ROS, Paloma, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El adulterio: discurso jur\u00eddico y discurso literario en la Baja Edad Media<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Tesis doctoral, Universidad de Granada, 1989.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">CANDAU CHAC\u00d3N, Mar\u00eda Luisa, \u201cEl amor conyugal, el buen amor: Joan Estevan y sus Avisos de casados\u201d, en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Studia historica. Historia Moderna<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, n\u00ba 25, 2003, pp. 311-349.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">GIL AMBRONA, Antonio, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Historia de la violencia contra las mujeres. Misoginia y conflicto matrimonial en Espa\u00f1a<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Madrid, C\u00e1tedra, 2008.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">MARCHANT RIVERA, Alicia, \u201cApuntes de diplom\u00e1tica notarial: la \u201ccarta de perd\u00f3n de cuernos\u201d en los protocolos notariales malague\u00f1os del siglo XVI\u201d, en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Baetica. Estudios de Arte, Geograf\u00eda e Historia<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, n\u00ba 25, 2003, pp. 455-467.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">MORANT DEUSA, Isabel, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Discursos de la vida buena. Matrimonio, mujer y sexualidad en la literatura humanista<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Madrid, C\u00e1tedra, 2002.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">S\u00c1NCHEZ-P\u00c9REZ, Mar\u00eda, \u201cEl adulterio y la violencia femenina en algunos pliegos sueltos po\u00e9ticos del siglo XVI\u201d, en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Revista de Dialectolog\u00eda y Tradiciones Populares<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Vol. LXVIII, n\u00ba 2, julio-diciembre 2013, pp. 287-303.<\/span><\/p>\n<\/div><div class=\"fusion-clearfix\"><\/div><\/div><\/div><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-1 fusion_builder_column_2_5 2_5 fusion-two-fifth fusion-column-last\" style=\"--awb-bg-size:cover;width:40%;width:calc(40% - ( ( 4% ) * 0.4 ) );\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-flex-column-wrapper-legacy\"><style type=\"text\/css\">.fusion-portfolio-wrapper#fusion-portfolio-1 .fusion-portfolio-content{  text-align: left; }<\/style><div class=\"fusion-recent-works fusion-portfolio-element fusion-portfolio fusion-portfolio-1 fusion-portfolio-grid fusion-portfolio-paging-none fusion-portfolio-one fusion-portfolio-unboxed fusion-portfolio-text fusion-portfolio-rollover\" data-id=\"-rw-1\" data-columns=\"one\"><style type=\"text\/css\">.fusion-portfolio-1 .fusion-portfolio-wrapper .fusion-col-spacing{padding:10px;}<\/style><div class=\"fusion-portfolio-wrapper\" id=\"fusion-portfolio-1\" data-picturesize=\"auto\" data-pages=\"1\" style=\"margin:-10px;\"><article id=\"portfolio-1-post-5821\" class=\"fusion-portfolio-post divorcio mujeres vida-cotidiana fusion-col-spacing post-5821\"><div class=\"fusion-portfolio-content-wrapper\" style=\"border:none;\"><span class=\"vcard rich-snippet-hidden\"><span class=\"fn\"><a href=\"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/author\/fgm847\/\" rel=\"author\">fgm847<\/a><\/span><\/span><span class=\"updated rich-snippet-hidden\">2018-10-18T22:25:10+00:00<\/span><div  class=\"fusion-image-wrapper\" aria-haspopup=\"true\">\n\t\t\t\t<img decoding=\"async\" width=\"500\" height=\"653\" src=\"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/Mujer_maltratada_con_un_bast\u00f3n_Goya.jpg\" class=\"attachment-full size-full wp-post-image\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/Mujer_maltratada_con_un_bast\u00f3n_Goya-200x261.jpg 200w, https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/Mujer_maltratada_con_un_bast\u00f3n_Goya-400x522.jpg 400w, https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/Mujer_maltratada_con_un_bast\u00f3n_Goya.jpg 500w\" sizes=\"(min-width: 2200px) 100vw, (min-width: 640px) 1100px, \" \/><div class=\"fusion-rollover\">\n\t<div class=\"fusion-rollover-content\">\n\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<a class=\"fusion-rollover-link\" href=\"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/portfolio-items\/mujer-maltratada-con-un-baston-goya-1797\/?portfolioCats=428\">Mujer maltratada con un bast\u00f3n, Goya (1797)<\/a>\n\t\t\t\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\n\t\t\t\t\t\t\t\t\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"fusion-rollover-sep\"><\/div>\n\t\t\t\t\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<a class=\"fusion-rollover-gallery\" href=\"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/Mujer_maltratada_con_un_bast\u00f3n_Goya.jpg\" data-options=\"\" data-id=\"5821\" data-rel=\"iLightbox[gallery-rw-1]\" data-title=\"Mujer_maltratada_con_un_bast\u00f3n_(Goya)\" data-caption=\"\">\n\t\t\t\t\t\tGaler\u00eda\t\t\t\t\t<\/a>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\n\t\t\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<h4 class=\"fusion-rollover-title\">\n\t\t\t\t\t<a class=\"fusion-rollover-title-link\" href=\"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/portfolio-items\/mujer-maltratada-con-un-baston-goya-1797\/?portfolioCats=428\">\n\t\t\t\t\t\tMujer maltratada con un bast\u00f3n, Goya (1797)\t\t\t\t\t<\/a>\n\t\t\t\t<\/h4>\n\t\t\t\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"fusion-rollover-categories\"><a href=\"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/categoria_portfolio\/divorcio\/\" rel=\"tag\">Divorcio<\/a>, <a href=\"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/categoria_portfolio\/mujeres\/\" rel=\"tag\">Mujeres<\/a>, <a href=\"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/categoria_portfolio\/vida-cotidiana\/\" rel=\"tag\">Vida cotidiana<\/a><\/div>\t\t\t\t\t\n\t\t\n\t\t\t\t\t\t<a class=\"fusion-link-wrapper\" href=\"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/portfolio-items\/mujer-maltratada-con-un-baston-goya-1797\/?portfolioCats=428\" aria-label=\"Mujer maltratada con un bast\u00f3n, Goya (1797)\"><\/a>\n\t<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"fusion-portfolio-content\"><div class=\"fusion-post-content\"><p> T\u00edtulo:\u00a0Mujer maltratada con un bast\u00f3n, Francisco de Goya, \u00e1lbum de Madrid. Dibujo a la aguada y tinta china sobre papel. Fuente: Dominio p\u00fablico.    <\/p><div class=\"fusion-portfolio-buttons\"><a href=\"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/portfolio-items\/mujer-maltratada-con-un-baston-goya-1797\/?portfolioCats=428\" class=\"fusion-button fusion-button-default fusion-button-default-size fusion-button-flat\">Aprender m\u00e1s<\/a><\/div><\/div><\/div><\/div><div class=\"fusion-clearfix\"><\/div><div class=\"fusion-separator sep-double\"><\/div><\/article><\/div><\/div><div class=\"fusion-clearfix\"><\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[36,14],"tags":[554],"class_list":["post-5830","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-mujeres","category-vida-cotidiana","tag-marta-ruiz-sastre"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5830","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5830"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5830\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5831,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5830\/revisions\/5831"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5830"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5830"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5830"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}