{"id":5789,"date":"2018-10-18T17:43:45","date_gmt":"2018-10-18T17:43:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/?p=5789"},"modified":"2019-02-25T07:12:26","modified_gmt":"2019-02-25T07:12:26","slug":"asistencia-a-mujeres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/asistencia-a-mujeres\/","title":{"rendered":"Asistencia a mujeres"},"content":{"rendered":"<div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-1 nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-padding-top:20px;--awb-padding-bottom:20px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-0 fusion_builder_column_3_5 3_5 fusion-three-fifth fusion-column-first\" style=\"--awb-bg-size:cover;width:60%;width:calc(60% - ( ( 4% ) * 0.6 ) );margin-right: 4%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-flex-column-wrapper-legacy\"><div class=\"fusion-text fusion-text-1\"><p><span style=\"font-weight: 400;\">Ante la ausencia de una beneficencia p\u00fablica, de una cobertura asistencial auspiciada por el Estado y de una decidida pol\u00edtica social por parte de los poderes establecidos, se fueron generando desde instancias corporativas e individuales loables esfuerzos, aunque bastante limitados, de auxilio a mujeres necesitadas. Principalmente se sol\u00edan canalizar por medio de las acciones caritativas promovidas por determinadas cofrad\u00edas. En la medida de sus posibilidades, unas daban limosnas a pordioseras, institu\u00edan dotes para doncellas o distribu\u00edan comida y ropa a las menesterosas, otras ofrec\u00edan cobijo. Por lo general, las que asum\u00edan la ayuda mutua o proporcionaban un apoyo misericordioso, auxiliaban a las cofrades y viudas que lo precisaban, en especial a las que se encontraban m\u00e1s desamparadas. Sirvan como referencias algunas de las de Sevilla, de acuerdo con la informaci\u00f3n extra\u00edda de los Autos de la reducci\u00f3n hospitalaria de 1587. En la de San Onofre, del arte de la seda, seg\u00fan se declaraba desde la propia cofrad\u00eda, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">las mujeres que se recogen todas son del oficio de la seda y mujeres de cofrades oficiales del dicho arte, y a estas pobres la hospitalidad que se les hace es de casa, cama y alguna limosna.<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> En otros casos, la atenci\u00f3n se dirig\u00eda tambi\u00e9n a mujeres que no pertenec\u00edan a la cofrad\u00eda. De la de las \u00c1nimas del Purgatorio se notificaba: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">En la casa hay cuatro aposentos a donde est\u00e1n recogidas mujeres pobres y necesitadas, y les dan aposento y cama, y cuando est\u00e1n enfermas les ayudan para m\u00e9dico y botica y dietas, y las entierran como a un hermano. \u00a0Les dan a cada una todos los domingos del a\u00f1o un real y en las Pascuas sus aguinaldos, y asimismo se les da a varias mujeres de hermanos difuntos pobres a cada una cuatro reales cada mes. <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">Eran diversos los modos de socorro. La de San Eloy, de los plateros, destinaba parte del dinero que empleaba en obras de caridad a casar hu\u00e9rfanas (siempre que fuesen hijas de cofrades pobres) y ayudar a cuatro viudas de cofrades que lo necesitasen, d\u00e1ndoles ocho reales al mes. La de N\u00aa S\u00aa de las Mercedes proporcionaba el refugio de la casa a unas pocas, aunque si enfermaban las cuidaban durante varios d\u00edas y despu\u00e9s las llevaban a un hospital para que las curasen. En la de San Sebasti\u00e1n <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">se hace hospitalidad a mujeres pobres viejas, a las cuales no se les da cama ni comida ni vestuario, porque ellas lo buscan y procuran, y lo que se les da es estando enfermas de dos a dos d\u00edas un real o dos para ayuda a su sustento, y alg\u00fan recado de lo que les falta para sus camas, y limosnas todas las Pascuas, a cada una dos reales en dinero, y cuando mueren haci\u00e9ndoles su entierro.<\/span><\/i><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Actuaciones ben\u00e9ficas parecidas se daban en otras ciudades. De las cofrad\u00edas existentes en C\u00f3rdoba, hab\u00eda algunas que proporcionaban una hospitalidad femenina, seg\u00fan se manifestaba en un informe de 1586 del obispo Pazos al rey. La de N\u00aa S\u00aa de la Consolaci\u00f3n manten\u00eda <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">catorce camas en que viven catorce mujeres pobres.<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> La de la Sant\u00edsima Trinidad sosten\u00eda a sus expensas <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">siete camas para siete mujeres pobres y da algunas limosnas y vestidos entre a\u00f1o<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. La de San Juan Bautista prestaba asistencia <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">a cinco o seis mujeres pobres, a las que dan cama y alguna limosna<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Lo mismo suced\u00eda con la de N\u00aa S\u00aa de la Candelaria. La del Corpus Christi ten\u00eda el albergue de San Lorenzo, donde hab\u00eda <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">ocho mujeres pobres que se le da casa en \u00e9l<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. En el de Jes\u00fas Nazareno se manten\u00edan seis camas para las pobres, en el de San Andr\u00e9s asimismo hab\u00eda varias recogidas, al igual que ocurr\u00eda en el de San Bartolom\u00e9. Por su parte, la de N\u00aa S\u00aa de Rocamador sosten\u00eda un hospedaje en el que estaban cinco o seis a las que se les daba casa y alguna limosna. En el de la Sangre de Jesucristo tambi\u00e9n hab\u00eda unas pocas acogidas, al igual que suced\u00eda en el de San Mart\u00edn y en el de Santa Quiteria, aunque de \u00e9ste se reconoc\u00eda que <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">no sirve para ning\u00fan efecto y s\u00f3lo est\u00e1 en \u00e9l una mujer pobre<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Exist\u00edan hermandades que estaban especializadas en una peculiar modalidad caritativa. Muestra significativa la ofrec\u00eda la de la Misericordia de Sevilla, cuya labor se orientaba fundamentalmente a conceder dotes para muchachas humildes que pretendieran casarse o ingresar en un convento. Las aspirantes a recibirlas eran investigadas y seleccionadas por los miembros de la agrupaci\u00f3n antes de que se hicieran efectivas las ayudas. Se hallaban establecidas claras limitaciones, pues solo pod\u00edan beneficiarse las que cumplieran ciertos requisitos laborales y que mostraran una forma de vida recatada y bondadosa. Como el cura Morgado puntualizaba en su <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Historia de Sevilla<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (1587), a las j\u00f3venes que pretend\u00edan conseguir los ajuares que la hermandad ofrec\u00eda se les exig\u00eda que hubieran servido a gente honrada, por lo menos durante dos a\u00f1os, que fueran v\u00edrgenes, necesitadas, honestas, recogidas, de buena fama y que estuvieran bautizadas. Expresamente quedaban excluidas las negras, las mulatas, las indias y las moriscas. En definitiva, tras una cuidadosa selecci\u00f3n cualitativa de las chicas que solicitaban una dote, \u00fanicamente la percib\u00edan las contadas doncellas que la merec\u00edan seg\u00fan el estricto criterio que se segu\u00eda para otorgarla. Entre las candidatas no se encontraban las muchas adolescentes y mozas que por su pobreza y precariedad de vida se ve\u00edan obligadas a deambular en busca de sustento, a pordiosear p\u00fablicamente, a trabajar en oficios infames o a prostituirse.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La iniciativa individual propici\u00f3 a su vez la creaci\u00f3n de establecimientos hospitalarios femeninos. Utilizando de nuevo como muestra la capital de la Giralda, en 1666 se erigi\u00f3 el refugio del Santo Cristo de los Dolores, conocido como Beaterio del Pozo Santo, instituido por Ana de Trujillo y la madre Beatriz Jer\u00f3nima con la pretensi\u00f3n de albergar a mujeres que estuviesen impedidas y desamparadas. Seg\u00fan se indicaba en el cap\u00edtulo segundo de la Regla que se le otorg\u00f3 en 1681, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">se hallan en esta ciudad de Sevilla personas, principalmente mujeres, tan enfermas, tan impedidas y desamparadas que se ha visto morirse muchas, consumidas de su misma miseria, enfermedades incurables y desamparo. Esta ha sido la causa por la que algunas personas piadosas han solicitado que se haga esta hospitalidad para remedio de semejante gente. <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">Las que pretend\u00edan ser acogidas deb\u00edan reunir dos requisitos esenciales: estar impedidas de tal modo que no pudiesen andar, con o sin muletas, y no contar con quien las cuidase. Si una de estas dos exigencias faltaba, no pod\u00edan ingresar. As\u00ed pues, no era un centro asilar plenamente abierto, sino bastante restringido a un muy determinado tipo de paciente, caracter\u00edstica propia por lo dem\u00e1s de casi todos los institutos caritativos existentes por entonces. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Tambi\u00e9n surgieron hospitales espec\u00edficos de mujeres. El caso m\u00e1s paradigm\u00e1tico quiz\u00e1s fuese el hispalense de las Cinco Llagas, vulgarmente llamado de la Sangre. Fundado por do\u00f1a Catalina de Ribera en 1500, se destin\u00f3 para el recogimiento y atenci\u00f3n de mujeres necesitadas que padeciesen males curables. No admit\u00eda hombres, tampoco mujeres con enfermedades incurables o contagiosas. En su Constituci\u00f3n primera de 1503, que se mantendr\u00eda vigente a lo largo de todo el siglo, se especificaba que <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">se han de recibir mujeres enfermas para que fuesen curadas administr\u00e1ndoles todo lo que fuese necesario para su salud.<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> Un principio esencial que imperaba en el recinto era la r\u00edgida separaci\u00f3n de sexos, es m\u00e1s, hab\u00eda verdadera obsesi\u00f3n por evitar que las acogidas se comunicaran de forma asidua con cualquier hombre, hasta el punto de que el hospital se convert\u00eda en una especie de clausura femenina: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Porque la conversaci\u00f3n de los hombres con las mujeres es peligrosa, mayormente en tiempos de soledad y oscuridad, mandamos que de aqu\u00ed adelante ning\u00fan hombre por ning\u00fan respecto more dentro del hospital ni tenga entrada para \u00e9l en ning\u00fan tiempo, salvo cuando fuere llamado por alguna necesidad<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. En consecuencia se dictaminaba que ning\u00fan var\u00f3n pudiera permanecer ni habitar en el edificio, excepto los especialmente autorizados, a saber, el cura-capell\u00e1n y el sacrist\u00e1n. Incluso se se\u00f1alaba expresamente que el lugar donde ellos morasen deb\u00eda estar totalmente separado de la sala de las mujeres, indicaci\u00f3n que volv\u00eda a repetirse cuando se mencionaba el sitio en el que el mayordomo deber\u00eda estar durante su estancia en la casa. Es m\u00e1s, la parte del inmueble que albergaba a las pacientes, el denominado como \u00abcuerpo mayor\u00bb, ubicado hacia el interior del edificio, deb\u00eda estar aislado mediante puertas, que tendr\u00edan las correspondientes cerraduras y llaves. El temor a la contaminaci\u00f3n masculina llegaba casi a la obsesi\u00f3n, repiti\u00e9ndose una y otra vez en el estatuto la prescripci\u00f3n de que no hubiera hombres en el recinto. El criterio de exclusi\u00f3n no se basaba tan s\u00f3lo en el sexo, pues tampoco ser\u00edan admitidas aquellas enfermas que padeciesen alg\u00fan tipo de mal contagioso o sufriesen dolencias incurables. Especialmente prohibida estaba la entrada a las que hubieran contra\u00eddo la lepra o que tuvieran \u00abbubas\u00bb, enfermedades \u00abmalditas\u00bb y que se cre\u00edan transmisibles. Otras limitaciones ven\u00edan impuestas por la modesta dotaci\u00f3n inicial hecha por la fundadora y las reducidas dimensiones de la casa de intramuros de la calle Santiago en que se ubic\u00f3 en un principio, lo que condicion\u00f3 que no se pudieran albergar y mantener a m\u00e1s de una quincena de pacientes. A mediados de siglo tales circunstancias se modificaron favorablemente. La primitiva fundaci\u00f3n del hospital fue continuada y notablemente ampliada por don Fadrique Enr\u00edquez de Ribera, hijo de D\u00aa Catalina. Se construy\u00f3 de nueva planta, extramuros, un magn\u00edfico edificio y se le dot\u00f3 con cuantiosas rentas. Ello posibilit\u00f3 un aumento considerable de la oferta asistencial. En las postrimer\u00edas de la centuria, cuando el centro goz\u00f3 de su mayor esplendor, se pudo atender a un centenar de enfermas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Por lo com\u00fan las constituciones hospitalarias marcaban claras restricciones en cuanto al tipo de dolencias y pacientes que les eran propias. Determinados males quedaban excluidos del tratamiento sanitario, por ejemplo la tuberculosis. Al igual que suced\u00eda en muchas otras ciudades, en Sevilla las mujeres con tisis, tanto las que ciertamente la sufr\u00edan como las sospechosas de tenerla, que en gran n\u00famero pululaban por la capital y lugares cercanos, no eran admitidas en los hospitales al ser considerada contagiosa y por el temor que infund\u00edan. Las t\u00edsicas, con llagas en los pulmones o en el pecho, se ve\u00edan adem\u00e1s abandonadas por sus familiares y parientes, encontr\u00e1ndose en el mayor de los desamparos. Ante este estado de cosas, el arzobispo D. Jaime de Palafox decidi\u00f3 fundar un hospital para auxiliar a tales enfermas. El nuevo centro abri\u00f3 sus puertas en 1698. Fue agregado al hospital del Esp\u00edritu Santo, donde por cierto se atend\u00eda a las sifil\u00edticas. Qued\u00f3 bajo la advocaci\u00f3n de N\u00aa S\u00aa la Virgen Santa Mar\u00eda de las Desamparadas. Se le dot\u00f3 con treinta mil reales de vell\u00f3n anuales y dispuso en sus inicios de veinte camas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Se paliaba as\u00ed en parte una de las numerosas deficiencias que presentaba el entramado asistencial de la \u00e9poca. Pero la demanda de atenci\u00f3n hospitalaria segu\u00eda superando con creces la oferta. Gran cantidad de mujeres, menesterosas, con achaques y dolencias, se encontraban sin protecci\u00f3n ante la pobreza y la enfermedad. Muchas eran las que necesitaban ayudas, pocas las que lograban obtenerlas.<\/span><\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\">Autor: Juan Ignacio Carmona Garc\u00eda<\/h6>\n<hr \/>\n<p>Bibliograf\u00eda<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">ARANDA DONCEL, Juan, \u201cCofrad\u00edas y hospitales en C\u00f3rdoba a finales del siglo XVI\u201d, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">CEIRA<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, 2, Madrid, 1991.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">CARMONA GARC\u00cdA, Juan Ignacio, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Las redes asistenciales en la Sevilla del Renacimiento<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Universidad de Sevilla, 2009.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">FRANCO RUBIO, Gloria: \u201cAsociacionismo femenino en la Espa\u00f1a del siglo XVIII: Las \u00a0Hermandades de Socorro de Mujeres\u201d, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Cuadernos de Historia Moderna,<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> n\u00ba 16, 1995.<\/span><\/p>\n<\/div><div class=\"fusion-clearfix\"><\/div><\/div><\/div><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-1 fusion_builder_column_2_5 2_5 fusion-two-fifth fusion-column-last\" style=\"--awb-bg-size:cover;width:40%;width:calc(40% - ( ( 4% ) * 0.4 ) );\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-flex-column-wrapper-legacy\"><div class=\"fusion-clearfix\"><\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[36],"tags":[629],"class_list":["post-5789","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-mujeres","tag-juan-ignacio-carmona-garcia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5789","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5789"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5789\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8651,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5789\/revisions\/8651"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5789"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5789"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5789"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}