{"id":5757,"date":"2018-10-18T16:27:06","date_gmt":"2018-10-18T16:27:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/?p=5757"},"modified":"2019-02-22T12:50:45","modified_gmt":"2019-02-22T12:50:45","slug":"las-mujeres-en-los-espacios-del-saber","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/las-mujeres-en-los-espacios-del-saber\/","title":{"rendered":"Las mujeres en los espacios del saber"},"content":{"rendered":"<div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-1 nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-padding-top:20px;--awb-padding-bottom:20px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-0 fusion_builder_column_3_5 3_5 fusion-three-fifth fusion-column-first\" style=\"--awb-bg-size:cover;width:60%;width:calc(60% - ( ( 4% ) * 0.6 ) );margin-right: 4%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-flex-column-wrapper-legacy\"><div class=\"fusion-text fusion-text-1\"><p><span style=\"font-weight: 400;\">En un contexto de auge del capitalismo, en el marco de los Estados modernos en formaci\u00f3n del siglo XVI, de difusi\u00f3n de la imprenta en el Occidente europeo y de una cultura lectora promovida en ambientes cortesanos, \u00a0se observa, en los reinos de Espa\u00f1a desde mediados del siglo XV, un avance en el inter\u00e9s y dedicaci\u00f3n de las mujeres a las letras. El matronazgo que ejercieron las damas lectoras desde la Corte (la reina Mar\u00eda de Arag\u00f3n \u00a0en la Castilla de Juan II hacia mediados del XV, la propia Isabel la Cat\u00f3lica durante el primer renacimiento espa\u00f1ol o las reinas Isabel de Portugal e Isabel de Valois en los reinados de Carlos V y Felipe II) impulsar\u00e1 diferentes pr\u00e1cticas relacionadas con la cultura escrita y su promoci\u00f3n que se extender\u00e1n en c\u00edrculos sociales aristocr\u00e1ticos. \u00a0La dedicaci\u00f3n de las mujeres al conocimiento se mantendr\u00e1, a lo largo de los siglos XVI, XVII y XVIII y de forma general circunscrita a espacios sociales minoritarios y elitistas tanto por la consideraci\u00f3n, predominante en el pensamiento de la \u00e9poca, de unas funciones sociales femeninas re\u00f1idas con las ciencias como por el escaso nivel de instrucci\u00f3n formal de la formaci\u00f3n de las ni\u00f1as. Durante el siglo XVIII, especialmente en la segunda mitad del mismo, las ideas respecto a la educaci\u00f3n femenina comenzaron a cambiar. La fe en la formaci\u00f3n como base del desarrollo econ\u00f3mico social del \u00a0Reino, se tradujo en la defensa por parte de algunos ilustrados de una instrucci\u00f3n para todos, incluidas las mujeres. La necesidad de una formaci\u00f3n socialmente \u00fatil para las mismas fue defendida por personalidades como Benito Jer\u00f3nimo Feijoo (<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Defensa de las Mujeres<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Teatro Cr\u00edtico Universal<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, 1737), Gaspar Melchor de Jovellanos (<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Memoria sobre la instrucci\u00f3n p\u00fablica<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, 1802) o Pedro Rodr\u00edguez Campomanes (<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Discurso sobre la educaci\u00f3n popular<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, 1774). Los dos primeros incidiendo en la necesidad de desterrar los prejuicios sociales sobre las mujeres, el tercero subrayando la conveniencia de una formaci\u00f3n profesional femenina para ese despegue econ\u00f3mico que Espa\u00f1a necesitaba, aunque todos sin cuestionarse que las funciones sociales b\u00e1sicas de las mujeres ten\u00edan que ver con la maternidad y el cuidado del hogar. Incluso las ilustradas que, como Josefa Amar y Borb\u00f3n (<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Discurso en defensa del talento de las mujeres<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, 1786), o In\u00e9s Joyes (<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Apolog\u00eda de las mujeres<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, 1798), destacaron en la demanda de instrucci\u00f3n para las mujeres, se ve\u00edan obligadas a fundamentarla en la conveniencia que \u00e9stas cumplieran \u00a0mejor con las funciones dom\u00e9sticas que ten\u00edan asignadas y, por lo tanto, a justificarla desde esta perspectiva utilitaria. En cualquier caso, estas y otras voces tendr\u00edan eco en las primeras y t\u00edmidas medidas sobre educaci\u00f3n femenina que, en el contexto de la regulaci\u00f3n de la ense\u00f1anza realiz\u00f3 Carlos III, \u00a0y concretamente en el establecimiento, en 1783, de 32 escuelas gratuitas en Madrid, as\u00ed como en la fundaci\u00f3n de escuelas de formaci\u00f3n profesional para ni\u00f1as por parte de la Real Sociedad Econ\u00f3mica Matritense, proyecto que se materializ\u00f3 en el \u00faltimo cuarto del siglo XVIII. La opini\u00f3n sobre la necesidad de que la ense\u00f1anza primaria se extendiera a las mujeres, tambi\u00e9n aflor\u00f3 en los programas educativos de algunas fundaciones docentes privadas, en manos de las que estuvo gran parte de la educaci\u00f3n, dispersa y local, en los siglos anteriores. En los siglos XVI y XVII, la ense\u00f1anza primaria se imparti\u00f3 en las escuelas de primeras letras, en general, bajo el control de los municipios y de la Iglesia, donde se ense\u00f1aba a los ni\u00f1os una formaci\u00f3n b\u00e1sica \u2013religiosa, uso de la lengua y fundamentos del c\u00e1lculo-. Las ni\u00f1as, pod\u00edan acudir a las Amigas, centros bajo la tutela de una mujer responsable, maestra o no, para recibir unos rudimentos de educaci\u00f3n \u00a0primaria, si bien frecuentemente la educaci\u00f3n de las ni\u00f1as no sal\u00eda del espacio familiar. En el caso de las mujeres, la sociedad prescrib\u00eda como apropiados el aprendizaje de las tareas propias de su sexo, los valores morales al uso (castidad, obediencia y sumisi\u00f3n), as\u00ed como una formaci\u00f3n en la doctrina cristiana. Entre los grupos aristocr\u00e1ticos, sin embargo, era usual la presencia en la casa de un ayo o profesor que estaba a cargo de la formaci\u00f3n de los ni\u00f1os y ni\u00f1as; el nivel de formaci\u00f3n que recib\u00edan las ni\u00f1as en estos casos depend\u00eda enteramente de la voluntad de los padres. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En el siglo XVIII, como se ha referido, la mentalidad respecto a la educaci\u00f3n femenina comenz\u00f3 a cambiar. La extensi\u00f3n, entre la minor\u00eda ilustrada, de la fe en una instrucci\u00f3n p\u00fablica general impuls\u00f3 un cambio en la orientaci\u00f3n de las formas y los contenidos de la educaci\u00f3n a las mujeres. Se extendi\u00f3 la percepci\u00f3n de que esta deb\u00eda incluirse en la ense\u00f1anza reglada y, respecto a sus contenidos, tambi\u00e9n fue creciendo la consideraci\u00f3n de que las mujeres deb\u00edan ser instruidas en \u00a0las herramientas b\u00e1sicas del conocimiento \u2013lectura, escritura, aritm\u00e9tica-. Aunque los resultados a fines del siglo eran muy escasos, en gran medida por la ausencia de una pol\u00edtica estatal que, desde una perspectiva integral, enfrentara la problem\u00e1tica de la ense\u00f1anza, si hubo algunas realizaciones. Indicios de estos cambios son las fundaciones docentes de iniciativa privada que se hacen en algunas localidades andaluzas a lo largo del XVIII. Entre ellas, podemos citar las que promovieron los esposos Arriaga-Arteaga en Isla de Le\u00f3n (San Fernando) en la segunda mitad del siglo XVIII (Fundaci\u00f3n del Hospicio de San Francisco de As\u00eds y sus Escuelas abiertas a todo el vecindario y Fundaci\u00f3n de un convento de religiosas de La Ense\u00f1anza para ni\u00f1as pobres). Esta \u00faltima, establecida en 1760, materializ\u00f3 un proyecto educativo que el matrimonio ven\u00eda madurando desde una d\u00e9cada antes, eligiendo a las llamadas Monjas de la Ense\u00f1anza (primer Instituto religioso de dedicado a la educaci\u00f3n de las mujeres y fundado por Juana de Lestonac en 1607) para que ense\u00f1asen gratuitamente a todas las ni\u00f1as que quisieran a coser, leer y escribir. Posteriormente, \u00a0la propia Mar\u00eda Ana de Arteaga, ya viuda, fundar\u00eda en C\u00e1diz, en 1783, una Escuela p\u00eda para ni\u00f1as pobres dot\u00e1ndola de unas ordenanzas muy precisas. Otras fundaciones privadas en Jerez (fundaci\u00f3n de un Hospicio por parte del can\u00f3nigo Messa Xinete en 1746, con la finalidad de impartir formaci\u00f3n profesional a ni\u00f1as), El Puerto de Santa M\u00aa (Escuela para ni\u00f1as asociada al Hospicio de la Providencia, fundada por el presb\u00edtero Juan Rodr\u00edguez de Palma, en 1753) o Puerto Real (Fundaci\u00f3n de Escuela de ni\u00f1as de las hermanas Fern\u00e1ndez Brecedo, en 1774) y diferentes fundaciones docentes establecidas en distintas localidades del resto de Espa\u00f1a, se hac\u00edan eco de este incipiente cambio de mentalidad. Aunque en la mayor\u00eda se insist\u00eda en el aprendizaje de labores de aguja, quehaceres dom\u00e9sticos y formaci\u00f3n religiosa, tambi\u00e9n empezaba a darse entrada t\u00edmidamente a la instrucci\u00f3n en \u201cel noble arte de leer, escribir y contar\u201d. Mientras tanto, en los siglos anteriores, ante la precariedad de las escuelas de primeras letras, otros espacios se desvelaron con posibilidades para que las mujeres adquirieran conocimientos y proyecci\u00f3n p\u00fablica a trav\u00e9s de los mismos. Tanto en la Corte como en las casas de arist\u00f3cratas y gentes acomodadas hubo mujeres dedicadas a formarse en distintas disciplinas, generalmente en los llamados estudios human\u00edsticos, bajo la direcci\u00f3n de un tutor. A pesar de los obligados formalismos y cautelas por parte de las que se adentraban en este territorio, en principio, prohibido para ellas, la historia de las mujeres viene recuperando nombres propios y trayectorias vitales de las que destacaron por su formaci\u00f3n. Mujeres doctas y mujeres escritoras, a las que la historiograf\u00eda ha llegado a trav\u00e9s del estudio de sus bibliotecas y sus escritos. Estos van sacando a la luz pr\u00e1cticas de cultura escrita en las que se hacen visibles no s\u00f3lo los saberes o la capacidad creadora de estas mujeres, sino tambi\u00e9n, en ocasiones un pensamiento innovador y cuestionador del orden social imperante acerca de los roles sexuales en materia de formaci\u00f3n. Este prescrib\u00eda para ellas el silencio y la reclusi\u00f3n en las actividades propias de su sexo, circunscritas en la representaci\u00f3n normativa a lo dom\u00e9stico, y que, no ten\u00edan nada que ver, seg\u00fan el pensamiento que se abre paso durante el Renacimiento, ni con la ciencia ni con cualquier otra actividad literaria que trascendiera hacia lo p\u00fablico. Por estas mismas razones, la \u00a0opini\u00f3n dominante fue durante gran parte de estos siglos que la inmersi\u00f3n de las mujeres en el mundo de la cultura escrita, hab\u00eda de ser ligera y deb\u00eda estar siempre tutelada por las normas y sus valedores (tutores y confesores). Los humanistas como Luis Vives (<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La instrucci\u00f3n de la mujer cristiana, <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">1524) o fray Luis de Le\u00f3n (<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La perfecta casada, <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">1583), entre otros insistir\u00edan en un modelo de mujer lectora claramente orientada a sus funciones dom\u00e9sticas y sociales, recomend\u00e1ndoles en exclusiva libros morales y devocionales y descartando la literatura de ficci\u00f3n \u2013sentimental, libros de caballer\u00edas- y toda aquella lectura de calado y profundidad supuestamente poco apta para las mujeres. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Obviamente esto no quiere decir que las mujeres aceptasen estas prohibiciones impuestas por la ideolog\u00eda patriarcal dominante, aunque una b\u00e1sica incursi\u00f3n cuantitativa sobre niveles de alfabetizaci\u00f3n evidencia el impacto de estas limitaciones. \u00a0Las escasas cifras que poseemos sobre niveles de alfabetizaci\u00f3n, posesiones de bibliotecas y pr\u00e1cticas de lectura, indican que frente a unas pol\u00edticas educativas negativas respecto a las mujeres, durante el XVI hubo una presencia minoritaria pero creciente de estas en \u00e1mbitos relacionados con la lectura y escritura. La propia insistencia que la pastoral de la Iglesia y los moralistas hacen en el rechazo a las \u201cmujeres sabias\u201d son un indicio claro de que las prohibiciones no se cumpl\u00edan con la unanimidad requerida. \u00a0Tambi\u00e9n parece que conforme nos adentramos en la segunda mitad del XVI la situaci\u00f3n cambia, el panorama social se enrarece en el ambiente generalizado de sospecha que propicia la Contrarreforma, y la educaci\u00f3n femenina confinada en el estricto marco del hogar familiar quedar\u00e1 limitada a ciertos ambientes cultos y\/o con capacidad econ\u00f3mica. Durante esta \u00e9poca, aparte de estos hogares privilegiados, los conventos ser\u00e1n uno de estos espacios donde las ni\u00f1as recib\u00edan formaci\u00f3n, en general una formaci\u00f3n religiosa y en los valores morales \u00a0requeridos en una mujer cristiana. No obstante en ellos tambi\u00e9n tuvieron lugar experiencias relacionadas con el arte, la m\u00fasica y la cultura escrita. En este \u00faltimo aspecto tanto de lectura como de escritura. La producci\u00f3n de poemas, villancicos y peque\u00f1as piezas de teatro para ser le\u00eddas, cantadas o representadas con motivo de distintas celebraciones religiosas fue habitual. Tambi\u00e9n la pr\u00e1ctica de la m\u00fasica y no s\u00f3lo limitada a la asistencia al coro y a los oficios religiosos. Sin embargo, en los conventos destacar\u00e1 un tipo actividad a la que se le presta actualmente una especial atenci\u00f3n: la escritura autobiogr\u00e1fica \u00a0que, bajo el soporte formal de las famosas <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Vidas<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, \u00a0constituye una rica fuente para el estudio de la escritura femenina, toda vez que, al menos en el caso de Espa\u00f1a y sus territorios de Ultramar, no parece haber una tradici\u00f3n significativa de escritura autobiogr\u00e1fica femenina al margen de la conventual. El <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Libro de la Vida<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de Teresa de Jes\u00fas, escritora m\u00edstica y reformadora del Carmelo, fue el modelo, en el que se inspiraron cientos de monjas de uno y otro lado del Atl\u00e1ntico para escribir sus autobiograf\u00edas espirituales, escritas supuestamente por mandato del confesor. \u00a0Pero en los conventos tambi\u00e9n se dio otro tipo de escritura que, envuelta en un halo de prudencia como requer\u00eda el ambiente de ortodoxia reinante, es interpretado en la actualidad por la teolog\u00eda feminista como prueba de un esfuerzo reivindicador por parte de las propias mujeres de su papel en la Iglesia. Son escritos de teolog\u00eda, en muchas ocasiones apoyados en fuentes escriturarias marginadas por el pensamiento oficial, que contienen una interpretaci\u00f3n de la historia del cristianismo donde el papel de las mujeres resulta relevante. Es el caso del escrito de la sevillana Valentina Pinelo, monja en el convento de San Leandro de Sevilla entre fines del XVI y comienzos del XVII, cuya obra (<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Libro de las Alabanzas y Excelencias de la Gloriosa Santa Anna<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, 1601<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">) <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0se aleja de los modelos hagiogr\u00e1ficos al uso para reivindicar, la genealog\u00eda femenina de Jes\u00fas y el papel de las mujeres en la Historia de la Salvaci\u00f3n. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\"> La falta de datos cuantificables sobre niveles de alfabetizaci\u00f3n, los pobres porcentajes de alfabetizaci\u00f3n femenina que arrojan las series de las que se dispone, especialmente para el mundo rural y los grupos sociales m\u00e1s desfavorecidos, as\u00ed como una excesiva confianza, por parte de la historiograf\u00eda, en la capacidad de transposici\u00f3n a la realidad inmediata de los mensajes que limitaban el acceso de las mujeres al conocimiento, fundament\u00f3 durante un tiempo una imagen desoladora de los niveles de formaci\u00f3n de las mujeres. La utilizaci\u00f3n de nuevos indicadores ha permitido en los \u00faltimos a\u00f1os dibujar un panorama m\u00e1s matizado, confirmando, adem\u00e1s, que el mundo de lo escrito fue percibido por las mujeres como un espacio abierto de posibilidades a las que no deseaban renunciar.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La primera conquista fue el aprendizaje de las herramientas b\u00e1sicas para el conocimiento y este, para la poblaci\u00f3n en general, \u00a0hab\u00eda de producirse en la Escuela. Para el siglo XVIII, los censos de finales de la Centuria \u2013especialmente el Censo de Godoy de 1797- se\u00f1alan una disparidad significativa en los niveles de escolarizaci\u00f3n por sexos. \u00a0La ratio ni\u00f1os\/ni\u00f1as por n\u00famero de escuelas y n\u00famero de escolares es notoriamente m\u00e1s baja para el sexo femenino. La relaci\u00f3n de uno a tres parece imponerse de forma general, aunque los primeros datos cuantitativos que pueden obtenerse de los censos de la segunda mitad del siglo XVIII, en poblaci\u00f3n infantil-juvenil hasta los 13 a\u00f1os, tambi\u00e9n sugieren una cierta mejora \u2013el n\u00famero de ni\u00f1as escolarizadas entre 1768-69 (censo de Aranda) y 1787 (censo de Floridablanca) crece-. Respecto a los niveles de alfabetizaci\u00f3n, por lo que sabemos, en Espa\u00f1a eran similares a los del centro y norte de Europa, aunque a finales del XVI se observa un estancamiento que no se solventar\u00e1 hasta la segunda mitad del XVIII. El nivel de riqueza, la condici\u00f3n de mujer y la localizaci\u00f3n en el medio rural act\u00faan como elementos discriminatorios. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Ante la inexistencia, para gran parte del periodo moderno, de formaci\u00f3n reglada y, por tanto, para las historiadoras, de datos sobre posibles contenidos curriculares femeninos, algunas pr\u00e1cticas sociales como los cert\u00e1menes o \u201cAcademias literarias\u201d \u00a0y \u201cejercicios literarios\u201d celebrados en estos siglos y en los que participaron mujeres pueden ayudar a reconstruir posibles itinerarios curriculares. Las Academias literarias, frecuentes en los siglos XVI y XVII, y presentes en los programas de las fiestas y celebraciones p\u00fablicas han permitido rastrear la maestr\u00eda de poetas andaluzas como Cristobalina Fern\u00e1ndez de Alarc\u00f3n, que particip\u00f3 en las justas programadas para la celebraci\u00f3n de la beatificaci\u00f3n de Teresa de Jes\u00fas en C\u00f3rdoba, en 1615, o el reconocimiento p\u00fablico de dramaturgas como la sevillana Ana Caro Mall\u00e9n, que se halla entre los protagonistas de la gran fiesta literaria organizada por la Academia de Ingenios del Buen Retiro en la Corte, en 1637. \u00a0Los ex\u00e1menes p\u00fablicos, de los que queda constancia en los folletos que fueron impresos constituyen, asimismo, otra valiosa fuente de informaci\u00f3n, en general para el siglo XVIII. En estos ex\u00e1menes p\u00fablicos los j\u00f3venes mostraban su conocimiento en diversas materias, posibilitando la identificaci\u00f3n de aquellas cuyo estudio era preferente en la \u00e9poca. Por lo que sabemos de los celebrados en Madrid entre 1632 y 1844, sus protagonistas son mayoritariamente estudiantes masculinos de centros docentes tanto oficiales como privados. En alg\u00fan caso, sin embargo, se examina a estudiantes mujeres (examen de las hijas e hijos de los duques de Osuna en 1797). En estos casos, y de acuerdo con la mentalidad dominante, la mujer culta en cuesti\u00f3n era considerada una especie de \u201craro ejemplar\u201d y, en ocasiones, exhibida como tal. \u00a0Este fue el caso de una gaditana, Rosario Cepeda y Mayo, de cuyo \u201cEjercicio literario p\u00fablico\u201d da cuenta un folleto editado para recordar el evento. Nacida en C\u00e1diz en 1756, con 12 a\u00f1os, se present\u00f3 a unos ex\u00e1menes que pas\u00f3 brillantemente. El derecho a la educaci\u00f3n se convertir\u00eda, a fines del XVIII, en una demanda habitual de las pioneras del feminismo (Olympe de Gouges, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Declaraci\u00f3n de los derechos de la Mujer y la Ciudadana<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, 1791 y Mary Wollstonecraft, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Vindicaci\u00f3n de los Derechos de la Mujer<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, 1792), pero conviene no olvidar a muchas otras mujeres que les precedieron en el convencimiento de que la formaci\u00f3n era una herramienta fundamental de su liberaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\">Autora: Mar\u00eda Jos\u00e9 de la Pascua S\u00e1nchez<\/h6>\n<hr \/>\n<p>Bibliograf\u00eda<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">GRA\u00d1A CID, Mar\u00eda del Mar, \u201cPalabra escrita y experiencia femenina en el siglo XVI\u201d, \u00a0en CASTILLO, Antonio (comp.), <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Escribir y leer en el siglo de Cervantes<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Barcelona, Gedisa, 1999, pp. 211-242.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">L\u00d3PEZ CORD\u00d3N, Mar\u00eda Victoria, \u201cLa fortuna de escribir: escritoras de los siglos XVII y XVIII\u201d, Isabel MORANT (dir.,), <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Historia de las mujeres en Espa\u00f1a y Am\u00e9rica Latina<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Vol. II <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El mundo moderno<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Madrid, C\u00e1tedra, 2005, pp. 193-234. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">PASCUA S\u00c1NCHEZ, Mar\u00eda Jos\u00e9 de la, \u201cLas fundaciones docentes en la Espa\u00f1a del siglo XVIII a trav\u00e9s de los protocolos notariales gaditanos\u201d, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Gades,<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> 18, 1988, pp. 109-134.<\/span><\/p>\n<\/div><div class=\"fusion-clearfix\"><\/div><\/div><\/div><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-1 fusion_builder_column_2_5 2_5 fusion-two-fifth fusion-column-last\" style=\"--awb-bg-size:cover;width:40%;width:calc(40% - ( ( 4% ) * 0.4 ) );\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-flex-column-wrapper-legacy\"><div class=\"fusion-clearfix\"><\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[36],"tags":[627],"class_list":["post-5757","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-mujeres","tag-maria-jose-de-la-pascua-sanchez"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5757","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5757"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5757\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5758,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5757\/revisions\/5758"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5757"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5757"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5757"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}