{"id":5751,"date":"2018-10-18T16:16:13","date_gmt":"2018-10-18T16:16:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/?p=5751"},"modified":"2019-02-22T12:45:08","modified_gmt":"2019-02-22T12:45:08","slug":"ana-ponce-de-leon-1527-1601","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/ana-ponce-de-leon-1527-1601\/","title":{"rendered":"Ana Ponce de Le\u00f3n (1527-1601)"},"content":{"rendered":"<div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-1 nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-padding-top:20px;--awb-padding-bottom:20px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-0 fusion_builder_column_3_5 3_5 fusion-three-fifth fusion-column-first\" style=\"--awb-bg-size:cover;width:60%;width:calc(60% - ( ( 4% ) * 0.6 ) );margin-right: 4%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-flex-column-wrapper-legacy\"><div class=\"fusion-text fusion-text-1\"><p><span style=\"font-weight: 400;\">Andaluc\u00eda ofrece un interesante fen\u00f3meno de santidad m\u00edstica femenina en el tr\u00e1nsito a la Edad Moderna. Ilustra el papel ejercido por las mujeres en las grandes corrientes de espiritualidad de la \u00e9poca de oro hisp\u00e1nica del siglo XVI y muestra posturas de emancipaci\u00f3n respecto a unas estructuras sociales e institucionales progresivamente cerradas. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Protagonista destacada fue la condesa de Feria, do\u00f1a Ana Ponce de Le\u00f3n. Hija de los primeros duques de Arcos, naci\u00f3 el 3 de mayo de 1527. Hu\u00e9rfana precoz, se inclin\u00f3 por la espiritualidad desde la infancia, pero se vio forzada a casarse a los catorce a\u00f1os con el conde de Feria, don Pedro Fern\u00e1ndez de C\u00f3rdoba. Durante su matrimonio abraz\u00f3 la espiritualidad del recogimiento.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Con la muerte de su marido en 1552 se pone de manifiesto su af\u00e1n individualista y aut\u00f3nomo, muy a contracorriente de su mundo. No quer\u00eda volver a casarse pese a ser todav\u00eda muy joven y pieza apetecible para las estrategias de linaje. Ni dedicarse a su hija de corta edad, Catalina, que hab\u00eda de heredar el marquesado de Priego. Pretend\u00eda consagrarse a la espiritualidad como laica recogida, con independencia vital y espiritual autorizada vincul\u00e1ndose a alg\u00fan monasterio bajo la obediencia de su confesor, Juan de \u00c1vila. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Era un planteamiento demasiado transgresor. El P. \u00c1vila se neg\u00f3 y le hizo prestar obediencia a su suegra la marquesa, manteni\u00e9ndola sometida a los intereses se\u00f1oriales. Quiz\u00e1 por ello, dome\u00f1ando su inclinaci\u00f3n individualista, do\u00f1a Ana se plante\u00f3 hacerse monja, aunque las ataduras se\u00f1oriales recortaban su capacidad de elecci\u00f3n destin\u00e1ndola necesariamente a Santa Clara de Montilla, el cenobio de patronato de los Fern\u00e1ndez de C\u00f3rdoba. Un monasterio que no ten\u00eda que ver con su espiritualidad recogida y que manten\u00eda comunicaci\u00f3n continua con los titulares del se\u00f1or\u00edo, dos cosas que no pod\u00edan gustarle. Pero el proceso decisorio estuvo jalonado por experiencias m\u00edsticas que le hicieron ver claro su destino como esposa de Cristo. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La relaci\u00f3n entre experiencia m\u00edstica y libertad femenina por encima de las obligaciones religiosas y sociales se pone de manifiesto. Seg\u00fan la biograf\u00eda, aunque hab\u00eda decidido informar a su confesor antes de dar ning\u00fan paso, las circunstancias se lo impidieron. Se hab\u00eda encerrado en el monasterio para rezar y reflexionar y no encontr\u00f3 por all\u00ed quien le enviase su recado. Adem\u00e1s, Dios mismo la inst\u00f3 a tomar all\u00ed el h\u00e1bito. Rota su \u00fanica atadura espiritual, no respet\u00f3 las de linaje ni la normativa mon\u00e1stica. Sali\u00f3 del aposento y, encontr\u00e1ndose con la vicaria y maestra de novicias, les pidi\u00f3 un h\u00e1bito para prob\u00e1rselo; se lo puso y declar\u00f3 que no pensaba dejarlo, pues \u201chab\u00eda condenado el siglo con el vestido\u201d. Inevitablemente se plantea una cuesti\u00f3n: en el orden mon\u00e1stico, s\u00f3lo la abadesa conced\u00eda el h\u00e1bito y en ceremonia solemne, \u00bfpensaba do\u00f1a Ana que la entonces abadesa, hermana de la marquesa de Priego, se habr\u00eda negado a ello? Ciertamente, la reacci\u00f3n de su suegra fue de total rechazo reproch\u00e1ndole su desobediencia. Do\u00f1a Ana repuso que s\u00f3lo deb\u00eda obediencia a Dios. En su apoyo intervino luego el P. \u00c1vila con una encendida defensa de lo que se alcanza por oraci\u00f3n y de la libertad femenina por encima de las ataduras familiares y de linaje al ser superior la obligaci\u00f3n hacia una misma y la propia alma.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">De esta forma completamente subversiva hab\u00eda tomado el h\u00e1bito la condesa y as\u00ed inici\u00f3 su a\u00f1o de noviciado, tras el cual profes\u00f3 tomando el nombre de Ana de la Cruz. Como monja, fue ejemplar en la observancia religiosa y muy destacada en humildad desmarc\u00e1ndose de todo poder y distinci\u00f3n: adem\u00e1s de pedir que no le diesen t\u00edtulo de se\u00f1ora y la tratasen como a cualquier monja, logr\u00f3 breve del nuncio para no acceder a cargos de gobierno, ni siquiera por obediencia; se dedicaba a los oficios m\u00e1s humildes, incluso recoger basura o acarrear ladrillos cuando hab\u00eda obras; no admit\u00eda ventajas ni exenciones de las obligaciones comunes y hac\u00eda disciplinas p\u00fablicas ante las hermanas. Las rigurosas mortificaciones que se inflig\u00eda eran instrumentos de libertad personal y se\u00f1or\u00edo del yo. Como tales entend\u00eda el desapego de sus parientes, a quienes se negaba a ver, incluso a su propia hija do\u00f1a Catalina; tambi\u00e9n su sufrida paciencia en las tribulaciones o el ascetismo f\u00edsico radical. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La oraci\u00f3n intensa era garant\u00eda de contacto con Dios y la ten\u00eda ocupada casi todo el d\u00eda hasta que la abadesa le orden\u00f3 cesar a medianoche por el da\u00f1o a su salud, aunque segu\u00eda en sue\u00f1os y a veces despertaba hablando con Jesucristo o llorando. Aunque las manifestaciones de su comunicaci\u00f3n divina no siempre llegaban al rapto ext\u00e1tico, sol\u00eda quedar ensimismada y absorta. Recib\u00eda en su entendimiento altos saberes divinos que registr\u00f3 por escrito. Sus contenidos revelan la seguridad emocional de la continua presencia amorosa y ayuda divinas, fuente de paz y salud, y la garant\u00eda de tener en el cielo a la verdadera familia: Dios padre-madre, la Virgen madre y Jesucristo, hermano mayor y pastor entre otras atribuciones. Las visiones la animaban a mantenerse fiel a la vocaci\u00f3n con la promesa de salvarse y estar entre los escogidos. En algunas, como la que tuvo del Corpus en el cielo, participaban los grandes de su casa, pero su fin era did\u00e1ctico: animarlos a la contemplaci\u00f3n eucar\u00edstica y la comuni\u00f3n frecuente para asegurarse la gloria. Otras le permit\u00edan admirarse por la gran humildad de Dios. Este contacto extraordinario con \u00e9l elud\u00eda toda mediaci\u00f3n sacerdotal pese a contarlo todo a los confesores. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Otro \u00e1mbito de independencia fue la comunidad mon\u00e1stica. Sor Ana pudo haber desarrollado un magisterio espiritual de amplio calado por superar las capacidades de los m\u00e1s importantes predicadores del tiempo, pero se limit\u00f3 a utilizar su gran capacidad de consuelo y consejo y de percibir las faltas ajenas. A su individualismo natural sumaba el provocado por las experiencias extraordinarias. El di\u00e1logo permanente con Dios, la intensidad de su oraci\u00f3n y el gran impacto de su vivencia pod\u00eda ser un obst\u00e1culo a la hora de compartir actividades comunes o de mantener la comunicaci\u00f3n y relaci\u00f3n fluida con las hermanas al situarse en un plano diferente. Incluso, el ideal espiritual pod\u00eda chocar con la vivencia comunitaria: sor Ana emulaba a los padres del desierto demostrando que la verdadera soledad se hallaba en el coraz\u00f3n, cortando con el mundo y viviendo dentro de s\u00ed con Dios, lo que, entre otras cosas, implicaba la observancia de silencio riguroso. No se oculta tampoco la dificultad de compatibilizar la vivencia m\u00edstica con la convivencia mon\u00e1stica, m\u00e1xime en un contexto como Santa Clara de Montilla. Las referencias son escasas, pero se\u00f1alan su impasibilidad ante las reacciones que suscitaba, oscilantes entre la etiqueta de la \u201cenvidia\u201d con que los cronistas catalogaban los desdenes y faltas de agradecimiento y la admiraci\u00f3n maravillada. De un modo u otro, el aislamiento comunitario parec\u00eda inevitable. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Fue notable su actividad de ayuda carism\u00e1tica selectiva dentro de la comunidad o particularismo espiritual al beneficiar con sus dones extraordinarios a las pocas monjas con las que ten\u00eda amistad. Fruto sobre todo de la afinidad fundada en el discipulado del P. \u00c1vila, constitu\u00eda una especie de parentesco alternativo en el seno de la familia espiritual mon\u00e1stica. As\u00ed Leonor de Cristo, favorecida por la mediaci\u00f3n de sor Ana con favores extraordinarios que se\u00f1alaban su condici\u00f3n de diferenciaci\u00f3n espiritual respecto a la comunidad y junto a la santa. Respecto a las dem\u00e1s, sor Ana se limitaba a favorecer a los sectores marginales como las enfermas. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">De estos episodios se desprende la forja de un entorno af\u00edn a la condesa m\u00edstica y en cierto modo separado del resto, tanto por el hecho de recibir los favores excepcionales con que las dem\u00e1s no se beneficiaban como porque la eucarist\u00eda ejerce funciones de refugio que en ocasiones sugieren su posible uso como met\u00e1fora de situaciones de dificultad en la integraci\u00f3n comunitaria. Por otra parte, la figura de los confesores como directores de conciencia y, de alg\u00fan modo, controladores de la vida espiritual femenina, aparece aqu\u00ed muy matizada. Todo indica que el v\u00ednculo entablado entre sor Ana y el P. \u00c1vila fue m\u00e1s un instrumento de libertad que de constricci\u00f3n para ella; el confesor apoyaba sus visiones y refrendaba los mandatos divinos directos. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Otro \u00e1mbito relacional altamente informativo del car\u00e1cter independiente de sor Ana fue el mundo exterior. Apenas se relacion\u00f3 con sus parientes. S\u00f3lo alguna vez los presion\u00f3 para que ayudasen a los pobres, que eran una de sus mayores preocupaciones. Se ocupaba de ellos en lo material y rezaba por los desamparados en la otra vida, las \u00e1nimas que necesitaban su mediaci\u00f3n. Pero su oraci\u00f3n los un\u00eda a todos, pobres y parientes. Parece percibirse una cierta preferencia por sus parientas y un cierto ejercicio de magisterio espiritual, pero las noticias son limitadas. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Su actitud estuvo muy en sinton\u00eda con la importancia central de la humildad y el rechazo del poder en su experiencia religiosa. Ha de contemplarse en el significativo marco de su origen noble, inseparable de su experiencia en una doble dimensi\u00f3n de fama y de rechazo. Favoreci\u00f3 el prestigio del linaje, que a su vez lo aliment\u00f3 apoy\u00e1ndola e impulsando la proyecci\u00f3n de su fama de santidad; sin embargo, se trat\u00f3 de actuaciones preferentemente \u201cpost mortem\u201d. Fue as\u00ed porque ella rechaz\u00f3 los v\u00ednculos familiares y de linaje. En principio una mortificaci\u00f3n m\u00e1s, no dejaba de entra\u00f1ar una opci\u00f3n por la libertad individual que en el XVI s\u00f3lo el claustro pod\u00eda brindar a las mujeres de esta procedencia social. <\/span><\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\">Autora: Mar\u00eda del Mar Gra\u00f1a Cid<\/h6>\n<hr \/>\n<p>Bibliograf\u00eda<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">FERN\u00c1NDEZ CORDERO, M\u00aa Jes\u00fas, \u201cMujeres de la nobleza en relaci\u00f3n con San Juan de \u00c1vila\u201d, en RIVAS REBAQUE, Fernando (ed.), <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Iguales y diferentes: interrelaci\u00f3n entre mujeres y varones cristianos a lo largo de la historia<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Madrid, San Pablo, 2012, pp. 283-340.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">GRA\u00d1A CID, Mar\u00eda del Mar, \u201cNotas sobre el fen\u00f3meno m\u00edstico femenino en el monacato andaluz del siglo XVI\u201d, en GONZ\u00c1LEZ DE LA PE\u00d1A, M\u00aa del Val (coord.), <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Estudios en memoria del Profesor Dr. Carlos S\u00e1ez. Homenaje<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Alcal\u00e1 de Henares, Universidad de Alcal\u00e1, 2007, pp. 791-807.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">JES\u00daS MAR\u00cdA, Juan de, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La Santa Condesa: venerable Ana de la Cruz Ponce de Le\u00f3n<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">,<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> Hinojosa del Duque, C\u00f3rdoba, Imp. Buenestado, 2012.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">ROA, Mart\u00edn de, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Vida de do\u00f1a Ana Ponce de Le\u00f3n, condesa de Feria, y despu\u00e9s monja en el monesterio de Santa Clara de Montilla<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, en C\u00f3rdoba, en casa de la Viuda de Andr\u00e9s Barrera, 1604.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">TRIVI\u00d1O, M\u00aa Victoria, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Escritoras clarisas espa\u00f1olas<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Madrid, BAC, 1992.<\/span><\/p>\n<\/div><div class=\"fusion-clearfix\"><\/div><\/div><\/div><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-1 fusion_builder_column_2_5 2_5 fusion-two-fifth fusion-column-last\" style=\"--awb-bg-size:cover;width:40%;width:calc(40% - ( ( 4% ) * 0.4 ) );\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-flex-column-wrapper-legacy\"><div class=\"fusion-clearfix\"><\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[36],"tags":[626],"class_list":["post-5751","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-mujeres","tag-maria-del-mar-grana-cid"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5751","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5751"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5751\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5752,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5751\/revisions\/5752"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5751"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5751"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5751"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}