{"id":3645,"date":"2018-01-26T13:28:27","date_gmt":"2018-01-26T13:28:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/?p=3645"},"modified":"2019-02-25T07:20:27","modified_gmt":"2019-02-25T07:20:27","slug":"los-beneficios-eclesiasticos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/los-beneficios-eclesiasticos\/","title":{"rendered":"Los beneficios eclesi\u00e1sticos"},"content":{"rendered":"<div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-1 nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-padding-top:20px;--awb-padding-bottom:20px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-0 fusion_builder_column_3_5 3_5 fusion-three-fifth fusion-column-first\" style=\"--awb-bg-size:cover;width:60%;width:calc(60% - ( ( 4% ) * 0.6 ) );margin-right: 4%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-flex-column-wrapper-legacy\"><div class=\"fusion-text fusion-text-1\"><p><span style=\"font-weight: 400;\">Cuando el joven sevillano, Juan de la Milla, quiso acceder a la carrera eclesi\u00e1stica a fines del XVIII, en su ciudad de Fuentes (perteneciente a la entonces vicar\u00eda de Carmona) no hall\u00f3 \u201cpiezas eclesi\u00e1sticas\u201d a cuyo t\u00edtulo ordenarse. En su parroquia de santa Mar\u00eda la Blanca, exist\u00eda dotado un \u00fanico beneficio simple, cuya propiedad pertenec\u00eda al antiguo Colegio jesuita de san Hermenegildo de Sevilla, y cuyo servicio, bajo el nombre de \u201climosna\u201d y a cargo de la instituci\u00f3n se encontraba ya ocupado. En una poblaci\u00f3n por entonces \u2013y seg\u00fan el censo de Floridablanca de 1787-, censada en 5.666 habitantes con tres curatos adscritos a su iglesia parroquial, y una clerec\u00eda regular repartida entre dos conventos, las posibilidades no eran muchas. Depend\u00eda de \u201cpiezas\u201d menores: las capellan\u00edas. Pero a fines del XVIII decrec\u00edan las fundaciones; el problema de las ordenaciones se incrementaba en relaci\u00f3n inversamente proporcional a la decadencia de las rentas eclesi\u00e1sticas. De no hallar capellan\u00edas disponibles, su ordenaci\u00f3n (que necesariamente y desde el Concilio de Trento requer\u00eda de unas rentas de origen eclesi\u00e1stico m\u00ednimas, y destinadas a su sustento) se imposibilitaba. Por ello \u2013volvemos a la cita- su adscripci\u00f3n al estamento hubo de hacerse por la \u201cv\u00eda del patrimonio\u201d. La cita continuaba: \u201cdeseando darle el estado m\u00e1s decente y virtuoso, resolv\u00ed fundarle patrimonio\u201d. Juan de la Milla, por entonces de 23 a\u00f1os, pudo ordenarse de cl\u00e9rigo de menores \u00f3rdenes por la \u201cespiritualizaci\u00f3n\u201d de la dotaci\u00f3n familiar; una dotaci\u00f3n que quedaba as\u00ed amortizada.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Lo anterior corresponde a los inicios de una vida eclesi\u00e1stica, comenzada en 1790. Pero \u00bfqu\u00e9 significaban los t\u00e9rminos? El proceso secularizador experimentado en las sociedades contempor\u00e1neas y su laicizaci\u00f3n consecuente han borrado de la formaci\u00f3n general el conocimiento de un vocabulario eclesi\u00e1stico cuya comprensi\u00f3n era vital para los hombres, las familias y las instituciones del Antiguo R\u00e9gimen. La Iglesia secular se manten\u00eda de \u201cpiezas\u201d denominadas \u201cbeneficios\u201d; de hecho, ninguna iglesia parroquial pose\u00eda tal estatuto de no contar con primero, altar consagrado y pila bautismal y, segundo, n\u00famero de \u201cpiezas eclesi\u00e1sticas\u201d suficiente para su servicio y atenci\u00f3n de la feligres\u00eda. A su vez, ning\u00fan aspirante a cl\u00e9rigo secular podr\u00eda serlo sin poseer, al tiempo de su ordenaci\u00f3n, unas rentas m\u00ednimas (denominadas \u201ccongrua\u201d) que asegurasen su manutenci\u00f3n futura. Por tanto, la existencia de beneficios de renta \u201ccorriente\u201d (a saber, no perdidas) era, real y no metaf\u00f3ricamente, \u201cvital\u201d: permit\u00edan el desarrollo diario del culto y el mantenimiento de parte de su clerec\u00eda. Pasaremos entonces a su definici\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Se entend\u00eda por \u201cbeneficio eclesi\u00e1stico\u201d el derecho perpetuo de oficiar en la Iglesia, constituido por la autoridad del obispo, con el derecho, a su vez anejo e inseparable, de percibir los frutos eclesi\u00e1sticos. Deb\u00edan el nombre a ser \u201cgracias hechas y conferidas por los pont\u00edfices y prelados\u201d. Por consiguiente, el beneficio en s\u00ed era una \u201cpieza eclesi\u00e1stica\u201d que comprend\u00eda \u201cel oficio\u201d a realizar y la \u201cprebenda\u201d a recibir, bien que la tradici\u00f3n ha eliminado la primera de las expresiones para dejar s\u00f3lo y \u00fanicamente la segunda: la prebenda. Cuando hablamos de beneficios nos referimos, pues, a ambos conceptos: el oficio y las rentas. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El entorno de las parroquias reduc\u00eda los beneficios a \u201csimples\u201d y \u201cdobles\u201d. En el primer grupo hallar\u00edamos los denominados \u201cbeneficios simples servideros\u201d, a saber, oficios sin obligaci\u00f3n de cura de almas, y rentas (prebendas) com\u00fanmente derivadas del diezmo detra\u00eddo a las parroquias. En cada uno de ellos hemos de ver una doble percepci\u00f3n: propiedad y servicio. Por la primera, el propietario obten\u00eda las mencionadas rentas; pero muy pocos propietarios desempe\u00f1aban su oficio, al no ser requisito \u2013por derecho can\u00f3nico- el deber de residencia; raz\u00f3n por la cual los propietarios de beneficios simples deb\u00edan \u201ccontratar\u201d un servidor del beneficio (denominado \u201cvice beneficiado\u201d) al que entregaban una \u201climosna\u201d (situado) anual por su servicio. Dada su obligaci\u00f3n de celebrar misas y memorias en la iglesia a la que se hallaban adscritos, el servidor del beneficio habr\u00eda de haber finalizado su carrera eclesi\u00e1stica, siendo sacerdote o presb\u00edtero, popularmente conocido como \u201cordenado de misa\u201d. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El segundo grupo mencionado, los beneficios dobles, o curados, eran aquellos que comportaban cura de almas; por tanto, en ellos, no exist\u00eda posibilidad de omisi\u00f3n en el deber de residencia. Los beneficiados curados \u2013curas- cuidaban de la tarea pastoral; de ser m\u00e1s de uno en su parroquia se repart\u00edan la labor, siendo ordinalmente denominados y distingui\u00e9ndose as\u00ed en el argot eclesi\u00e1stico entre \u201ccura m\u00e1s antiguo\u201d, primero, segundo, etc. En casos de ausencia debidamente solicitada y justificada, habr\u00edan de repartirse las obligaciones los dem\u00e1s servidores de los curatos, o, caso de haberlo, encargarse de ellas el \u201cteniente de cura\u201d. La expresi\u00f3n \u201cservidores\u201d de curatos no es casual: en algunas archidi\u00f3cesis el propietario de los curatos era en \u00faltima instancia el arzobispo; a ello responde no haber p\u00e1rrocos en puridad y no existir en algunas demarcaciones la pieza denominada \u201cparrochato\u201d, siendo entendido los curatos \u201cen interinidad\u201d y no \u201cen propiedad\u201d. En funci\u00f3n de la tradici\u00f3n y la jurisdicci\u00f3n del lugar, de acuerdos y concordias, los curatos se manten\u00edan de las primicias del grano, o de \u201csituados\u201d entregados por el se\u00f1or de la villa.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Los beneficios \u201csimples\u201d, esto es, sin cura de almas, m\u00e1s conocidos y comunes eran las \u201ccapellan\u00edas\u201d, fundaci\u00f3n verdaderamente \u00fatil en su tiempo por lo que permit\u00eda, posibilitaba y \u201cahorraba\u201d. Proced\u00edan en su mayor\u00eda de fundaciones piadosas realizadas por particulares o instituciones cuyos objetivos persegu\u00edan servicios espirituales de diferente car\u00e1cter: bien relacionados con el alma del fundador, familia y parentela, bien con servicios espec\u00edficamente destinados a las labores de culto o mantenimiento de una capilla. De ah\u00ed su nombre. Su fundaci\u00f3n requer\u00eda, obviamente de dotaci\u00f3n econ\u00f3mica, sustentada en bienes inmuebles, censos o juros cuya renta (estas \u00faltimas denominadas \u201cn\u00fameros de tributos\u201d) no siempre pod\u00eda mantenerse, al depender de las entradas de los deudores titulados o conocidos como \u201cinquilinos\u201d. Tales rentas se \u201cespiritualizaban\u201d, es decir no pagaban al Fisco; a su vez, permit\u00edan la ordenaci\u00f3n de los aspirantes a cl\u00e9rigos que se ordenaban -volvemos a la terminolog\u00eda eclesi\u00e1stica- \u201ca t\u00edtulo de capellan\u00edas\u201d, las que en el ejemplo citado no encontrar\u00eda disponibles el joven minorista sevillano. Su obligaci\u00f3n por tanto requer\u00eda el cumplimiento del oficio: a veces asistencia al coro, a las procesiones, a determinados cultos; pero casi siempre se orientaban a la celebraci\u00f3n de misas por el alma de los fundadores; tanto m\u00e1s en las denominadas \u201ccapellan\u00edas de sangre\u201d, aquellas que \u201cllamaban a parientes\u201d: esto es, que requer\u00edan como capell\u00e1n a descendientes del fundador. \u00a0Por su oficio, entregaban a la f\u00e1brica de las parroquias el denominado \u201crecado de capellan\u00eda\u201d, en concepto de uso de altares y ornamentos en la iglesia. \u00a0Dadas sus posibilidades \u2013los restantes beneficios simples servideros no depend\u00edan de las fundaciones particulares, sino de las dotaciones del prelado, y por ello no crec\u00edan en ritmo acorde a las necesidades- las capellan\u00edas se constituyeron en objeto de \u201cdeseo\u201d de los hijos de familia. No pocos pleitos se desarrollaron por acceder a ellas. Sobre todo, en las familiares, tambi\u00e9n conocidas como \u201claicales\u201d. La decadencia del n\u00famero de fundaciones a lo largo del siglo XVIII, y la p\u00e9rdida de las rentas de las de creaci\u00f3n antigua, generaron, primero, una \u201csuperpoblaci\u00f3n\u201d eclesi\u00e1stica en las parroquias; segundo, la interrupci\u00f3n de no pocas carreras eclesi\u00e1sticas por ausencia de renta para seguir en las \u00f3rdenes, lo que en los expedientes de cl\u00e9rigos se titulaba \u201cfalta de congrua\u201d; tercero y, en consecuencia, una p\u00e9rdida num\u00e9rica de los efectivos en el clero secular. \u00a0Comprendemos entonces por qu\u00e9 la familia del joven Juan de la Milla, ante la ausencia de rentas eclesi\u00e1sticas de su parroquia, hubo de fundar patrimonio eclesi\u00e1stico, creando as\u00ed una dotaci\u00f3n que, \u201cespiritualizada\u201d, permitir\u00eda al hijo ordenarse \u201ca su t\u00edtulo\u201d. La diferencia con las capellan\u00edas era esencial: la ordenaci\u00f3n \u201ca t\u00edtulo de patrimonio\u201d consegu\u00eda sus objetivos sociales\/familiares, pero el patrimonio, ahora amortizado, volver\u00eda al siglo una vez finalizada la carrera o la vida eclesi\u00e1stica del ordenando. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La mayor\u00eda de las parroquias contaba en su dotaci\u00f3n con piezas denominadas \u201cprestameras\u201d. Exist\u00edan en casi todas las parroquias, y participaban, en uni\u00f3n de los propietarios de los beneficios simples, de las rentas del diezmo. En su origen eran aportaciones nacidas del prelado con el objetivo de ayudar a los estudios de los cl\u00e9rigos beneficiados. Con posterioridad, tambi\u00e9n, te\u00f3ricamente, se prefer\u00eda a los cl\u00e9rigos pobres dot\u00e1ndoseles de renta para la consecuci\u00f3n de dichos estudios universitarios. La realidad es que se hallaron anexas a instituciones, colegios, conventos o cl\u00e9rigos ausentes. En ning\u00fan caso, al menos en la archidi\u00f3cesis de Sevilla, cumplieron el objetivo inicial. \u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En algunas parroquias, encontramos tambi\u00e9n \u201cpontificales\u201d; si bien en sentido amplio se entiende como lo que toca o pertenece al pont\u00edfice, en sentido estricto alude a la porci\u00f3n del diezmo destinado a particulares y procedente del tercio correspondiente a dignidades catedralicias y prelado. Sol\u00eda otorgarse a alg\u00fan cl\u00e9rigo beneficiado elegido por el arzobispo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En las iglesias con estatuto especial \u2013b\u00e1sicamente con derecho a reuni\u00f3n a cap\u00edtulo de sus componentes y por ello llamadas colegiales o capitulares-, la dotaci\u00f3n de piezas es diferente. Hallamos en ellas, dignidades, es decir miembros de cabildos cuyo t\u00edtulo les otorgaba precedencia sobre los dem\u00e1s. Seg\u00fan dicho orden, en las iglesias espa\u00f1olas lo eran el de\u00e1n (con capacidad de intervenci\u00f3n de las causas entre can\u00f3nigos y racioneros), y otras consideradas como dignidades \u201cordinarias\u201d, a saber: el arcipreste, el arcediano, el chantre (maestro de ceremonias), el tesorero y el maestrescuela (encargado de buscar maestros que adoctrinasen a los cl\u00e9rigos al servicio de estas iglesias). Como el abad o prior de alguna colegiata. En las catedralicias, participaban del diezmo de todas las iglesias de la di\u00f3cesis o archidi\u00f3cesis, salvo concordia o acuerdo en contrario. Tradicionalmente les correspond\u00eda \u2013en uni\u00f3n del prelado- el tercio, cuando menos por mitad. Tras las dignidades, las canonj\u00edas, ordinarias o de oficio. Entre estas \u00faltimas se contaban cuatro: magistral, lectoral, doctoral y penitenciario. A ra\u00edz del Concilio de Trento, se insistir\u00e1 en la labor (oficio) de la \u00faltima de las citadas y en el deber del can\u00f3nigo que ocupase la pieza (y disfrutase de la \u201cprebenda\u201d) de acudir al confesonario, por cuyo oficio se le exim\u00eda de asistencia al coro. Las obligaciones de los can\u00f3nigos de uno u otro tipo consist\u00edan en la asistencia a cap\u00edtulo, al coro, a los sermones de adviento y cuaresma y a los oficios divinos. Los grados inferiores correspond\u00edan a los denominados \u201cracioneros\u201d, servidores de las llamadas \u201craciones\u201d, pieza \u00faltima en la consideraci\u00f3n beneficial de las Iglesias colegiales. En funci\u00f3n de su alcance tambi\u00e9n pod\u00edan existir \u201cmedio racioneros\u201d. La provisi\u00f3n de dignidades y piezas mencionadas correspond\u00eda en las iglesias metropolitanas al pont\u00edfice romano y al prelado de la di\u00f3cesis, con variantes a ra\u00edz del Concordato de 1753: el triunfo del regalismo borb\u00f3nico otorgar\u00eda a la Corona el derecho universal de nombrar y presentar la mayor\u00eda de las dignidades catedralicias y piezas beneficiales. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pero en las Iglesias con cabildo colegial pertenecientes a territorios de jurisdicci\u00f3n se\u00f1orial, las \u201cpiezas\u201d pod\u00edan variar. En funci\u00f3n de las caracter\u00edsticas del patronato ejercido y de los derechos consecuentes, su cuant\u00eda, cualidad y rentas oscilaban. En la muy conocida de Osuna, por ejemplo, hallaremos cinco dignidades (abad, chantre, arcediano, tesorero y maestrescuela), diez canonj\u00edas ordinarias (sin precisi\u00f3n de las de oficio), y diez \u201craciones\u201d. Por \u00faltimo, quince capellanes (seis de coro y nueve de sepulcro) atend\u00edan a los oficios de la iglesia y cuidaban del decoro en el pante\u00f3n de sus fundadores y patronos. Todas estas \u201cpiezas eclesi\u00e1sticas\u201d depend\u00edan del duque quien nombraba a sus servidores y dotaba sus rentas, convirti\u00e9ndose as\u00ed en verdaderos asalariados del poder se\u00f1orial.<\/span><\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\">Autora:\u00a0<span style=\"font-weight: 400;\">Mar\u00eda Luisa Candau Chac\u00f3n<\/span><\/h6>\n<hr \/>\n<p>Bibliograf\u00eda<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">CANDAU CHAC\u00d3N, Mar\u00eda Luisa, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La carrera eclesi\u00e1stica en el siglo XVIII, <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">Sevilla, Publicaciones Universidad, 1993 (Incluye a su fin un diccionario de t\u00e9rminos).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">LOPEZ-GUADALUPE MU\u00d1OZ, Miguel Luis, \u201cLa di\u00f3cesis de Granada en la visita 2ad limina\u201d de 1685\u201d, en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Chronica Nova. Revista de Historia Moderna de la Universidad de Granada,<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> 20, 1992, pp. 361-386.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">MART\u00cdN RIEGO Manuel, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Iglesia y sociedad sevillana en la segunda mitad del siglo XVIII, <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">Tesis doctoral. Departamento de Historia de Am\u00e9rica. Universidad de Sevilla, Sevilla, 1989.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">MORGADO GARC\u00cdA Arturo, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Ser cl\u00e9rigo en la Espa\u00f1a Moderna.<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> C\u00e1diz, Universidad, 2000.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">TERUEL GREGORIO DE TEJADA Manuel, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Vocabulario b\u00e1sico de Historia de la Iglesia.<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> Barcelona, Cr\u00edtica, 1993.<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<\/div><div class=\"fusion-clearfix\"><\/div><\/div><\/div><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-1 fusion_builder_column_2_5 2_5 fusion-two-fifth fusion-column-last\" style=\"--awb-bg-size:cover;width:40%;width:calc(40% - ( ( 4% ) * 0.4 ) );\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-flex-column-wrapper-legacy\"><div class=\"fusion-text fusion-text-2\"><p><em><b>\u201c<\/b><\/em><span style=\"font-weight: 400;\"><em>E hice inter\u00e9s en aplicarle al estado eclesi\u00e1stico, deseando darle el estado m\u00e1s decente y virtuoso\u201d.<\/em>(Expediente de ordenaci\u00f3n de Juan de la Milla, Fuentes de Andaluc\u00eda, Sevilla, 1790).<\/span><\/p>\n<\/div><style type=\"text\/css\">.fusion-portfolio-wrapper#fusion-portfolio-1 .fusion-portfolio-content{  text-align: left; }<\/style><div class=\"fusion-recent-works fusion-portfolio-element fusion-portfolio fusion-portfolio-1 fusion-portfolio-grid fusion-portfolio-paging-none fusion-portfolio-one fusion-portfolio-unboxed fusion-portfolio-text fusion-portfolio-rollover\" data-id=\"-rw-1\" data-columns=\"one\"><style type=\"text\/css\">.fusion-portfolio-1 .fusion-portfolio-wrapper .fusion-col-spacing{padding:10px;}<\/style><div class=\"fusion-portfolio-wrapper\" id=\"fusion-portfolio-1\" data-picturesize=\"auto\" data-pages=\"1\" style=\"margin:-10px;\"><article id=\"portfolio-1-post-3642\" class=\"fusion-portfolio-post beneficios-eclesiasticos iglesia-y-religiosidad fusion-col-spacing post-3642\"><div class=\"fusion-portfolio-content-wrapper\" style=\"border:none;\"><span class=\"vcard rich-snippet-hidden\"><span class=\"fn\"><a href=\"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/author\/fgm847\/\" rel=\"author\">fgm847<\/a><\/span><\/span><span class=\"updated rich-snippet-hidden\">2018-01-26T13:26:42+00:00<\/span><div  class=\"fusion-image-wrapper\" aria-haspopup=\"true\">\n\t\t\t\t<img decoding=\"async\" width=\"220\" height=\"252\" src=\"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/image1-12.jpg\" class=\"attachment-full size-full wp-post-image\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/image1-12-200x229.jpg 200w, https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/image1-12.jpg 220w\" sizes=\"(min-width: 2200px) 100vw, (min-width: 640px) 1100px, \" \/><div class=\"fusion-rollover\">\n\t<div class=\"fusion-rollover-content\">\n\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<a class=\"fusion-rollover-link\" href=\"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/portfolio-items\/san-buenaventura-en-el-concilio-de-lyon-francisco-de-zurbaran-1629\/?portfolioCats=305\">San Buenaventura en el Concilio de Lyon, Francisco de Zurbar\u00e1n, 1629<\/a>\n\t\t\t\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\n\t\t\t\t\t\t\t\t\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"fusion-rollover-sep\"><\/div>\n\t\t\t\t\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<a class=\"fusion-rollover-gallery\" href=\"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/image1-12.jpg\" data-options=\"\" data-id=\"3642\" data-rel=\"iLightbox[gallery-rw-1]\" data-title=\"image1 (12)\" data-caption=\"\">\n\t\t\t\t\t\tGaler\u00eda\t\t\t\t\t<\/a>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\n\t\t\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<h4 class=\"fusion-rollover-title\">\n\t\t\t\t\t<a class=\"fusion-rollover-title-link\" href=\"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/portfolio-items\/san-buenaventura-en-el-concilio-de-lyon-francisco-de-zurbaran-1629\/?portfolioCats=305\">\n\t\t\t\t\t\tSan Buenaventura en el Concilio de Lyon, Francisco de Zurbar\u00e1n, 1629\t\t\t\t\t<\/a>\n\t\t\t\t<\/h4>\n\t\t\t\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"fusion-rollover-categories\"><a href=\"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/categoria_portfolio\/beneficios-eclesiasticos\/\" rel=\"tag\">Beneficios eclesi\u00e1sticos<\/a>, <a href=\"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/categoria_portfolio\/iglesia-y-religiosidad\/\" rel=\"tag\">Iglesia y religiosidad<\/a><\/div>\t\t\t\t\t\n\t\t\n\t\t\t\t\t\t<a class=\"fusion-link-wrapper\" href=\"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/portfolio-items\/san-buenaventura-en-el-concilio-de-lyon-francisco-de-zurbaran-1629\/?portfolioCats=305\" aria-label=\"San Buenaventura en el Concilio de Lyon, Francisco de Zurbar\u00e1n, 1629\"><\/a>\n\t<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"fusion-portfolio-content\"><div class=\"fusion-post-content\"><p> T\u00edtulo:\u00a0San Buenaventura en el Concilio de Lyon, Francisco de Zurbar\u00e1n, 1629. Fuente:\u00a0Museo del Louvre, Dominio p\u00fablico.    <\/p><div class=\"fusion-portfolio-buttons\"><a href=\"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/portfolio-items\/san-buenaventura-en-el-concilio-de-lyon-francisco-de-zurbaran-1629\/?portfolioCats=305\" class=\"fusion-button fusion-button-default fusion-button-default-size fusion-button-flat\">Aprender m\u00e1s<\/a><\/div><\/div><\/div><\/div><div class=\"fusion-clearfix\"><\/div><div class=\"fusion-separator sep-double\"><\/div><\/article><\/div><\/div><div class=\"fusion-clearfix\"><\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[12],"tags":[556],"class_list":["post-3645","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-iglesia-religiosidad","tag-ma-luisa-candau-chacon"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3645","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3645"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3645\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8655,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3645\/revisions\/8655"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3645"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3645"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3645"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}