{"id":315,"date":"2017-03-02T09:28:09","date_gmt":"2017-03-02T09:28:09","guid":{"rendered":"http:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/?p=315"},"modified":"2019-02-22T11:28:54","modified_gmt":"2019-02-22T11:28:54","slug":"bancos-publicos-genoveses-en-sevilla","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/bancos-publicos-genoveses-en-sevilla\/","title":{"rendered":"Bancos p\u00fablicos genoveses en Sevilla"},"content":{"rendered":"<div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-1 nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-padding-top:20px;--awb-padding-bottom:20px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-0 fusion_builder_column_3_5 3_5 fusion-three-fifth fusion-column-first\" style=\"--awb-bg-size:cover;width:60%;width:calc(60% - ( ( 4% ) * 0.6 ) );margin-right: 4%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-flex-column-wrapper-legacy\"><div class=\"fusion-text fusion-text-1\"><p>Las actividades bancarias ejercidas en Sevilla se remontan a la Edad Media, antes incluso del descubrimiento de Am\u00e9rica que convirti\u00f3 Sevilla en cabecera de los tr\u00e1ficos atl\u00e1nticos. El primer reconocimiento de la actividad bancaria de Sevilla se atribuye al monarca Juan II que en 1445 nombr\u00f3 \u201cse\u00f1or y juez de cambios\u201d a\u00a0 Juan Manuel de Lando, su alcaide de los Alc\u00e1zares y Atarazanas. A pesar de que el origen de la banca sevillana se encuentra estrechamente conectado a la \u201cconcesi\u00f3n real\u201d, ello no fue \u00f3bice para que numerosos agentes, principalmente conversos y extranjeros, ejercitaran desde la Edad Media algunas de las funciones que actualmente atribuimos a la instituci\u00f3n bancaria. As\u00ed, era habitual que algunos sujetos se especializaran en algunas actividades como el cambio (\u201ccambistas\u201d o \u201ccambiadores\u201d), mientras que otros, adem\u00e1s de realizar cambios, aceptaban dep\u00f3sitos. Hasta que no se construy\u00f3 en Sevilla la Lonja en 1598, era normal que las actividades econ\u00f3micas de los hombres de negocios (entre las que se hallaba el cambio y el dep\u00f3sito) se desempe\u00f1aran al aire libre, en las Gradas de la Catedral. Tanto es as\u00ed que el primer cambio conocido se remonta al a\u00f1o 1472 y se encontraba situado en la calle de las Gradas\u00a0 \u201ca la Puerta del Perd\u00f3n de la iglesia mayor, linde con la puerta del Alcaicer\u00eda de la calle de los sederos\u201d.<\/p>\n<p>En cualquier caso, la existencia de un \u201cbanco p\u00fablico\u201d en Sevilla, es decir, reconocido por el cabildo municipal y por el soberano, no fue una constante: su reconocimiento y fundaci\u00f3n dependi\u00f3 de los intereses de las oligarqu\u00edas locales y de la pol\u00edtica de la Monarqu\u00eda. Asimismo, la existencia de una \u201cbanca p\u00fablica\u201d tampoco supon\u00eda la concentraci\u00f3n de la actividad bancaria de la ciudad en dicha instituci\u00f3n, puesto que hubo de convivir con m\u00faltiples formas de cr\u00e9dito y cambio representadas por privados.<\/p>\n<p>Aunque es dif\u00edcil ofrecer una imagen completa de las actividades bancarias existentes en la Edad Media y Moderna en Sevilla debido a la p\u00e9rdida de los libros de los sujetos que los regentaban, no hay duda de que estas experimentaron un importante impulso a ra\u00edz del descubrimiento de Am\u00e9rica, momento en el que Sevilla se erigi\u00f3 en puerto de llegada de las naves cargadas con los metales preciosos indianos. De hecho, en el padr\u00f3n de 1384 aparecen solo seis cambiadores registrados; en los de los a\u00f1os 1426-1451 se detectan catorce; y entre 1472 y 1515 los protocolos sevillanos dan cuenta de cincuenta y cinco, de los cuales dos son genoveses: Angel de Nigro en 1500 y Bernardo Pinelli en 1501. Es solo el inicio del predominio de estos italianos en la actividad bancaria que se concret\u00f3 en el gobierno de algunos de los principales bancos p\u00fablicos de la ciudad durante el siglo XVI.<\/p>\n<p>La presencia de los genoveses en Andaluc\u00eda se remonta al tardomedievo, momento en el que otras ciudades castellanas contaron igualmente con importantes colonias de mercaderes ligures. Por diversos factores, el sur occidental de la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica sobresali\u00f3 como foco de atracci\u00f3n de comunidades for\u00e1neas estrechamente relacionadas con la actividad mercantil y, entre las cuales, la genovesa, destac\u00f3 por su n\u00famero y por los privilegios que ostentaba. En lo que respecta a la pr\u00e1ctica del cambio y del dep\u00f3sito por parte de los genoveses en la ciudad, la legislaci\u00f3n prohib\u00eda a los extranjeros ejercer estas actividades. Uno de los ejemplos m\u00e1s tard\u00edos de dicha m\u00e1xima lo hallamos en la pragm\u00e1tica de 8 de septiembre de 1602 con la que Felipe III pretendi\u00f3 impedir que los extranjeros mantuvieran bancos p\u00fablicos o que estos \u00faltimos entraran en otras sociedades y tratos mercantiles. El hecho de que estos principios se reiteraran con nuevos decretos en 1607, 1632 y 1642 demuestra su incumpliento sistem\u00e1tico.<\/p>\n<p>Tanto fue as\u00ed que la primera actividad econ\u00f3mica de la que se tiene constancia que recibiera el nombre de \u201cbanco p\u00fablico\u201d en Sevilla fue la de los genoveses Battista y Gaspare Centurione que en diciembre de 1508 fundaron una sociedad denominada \u201cbanco y compa\u00f1\u00eda\u201d o \u201ccompan\u00eda en el banco y cambio, y fuera de \u00e9l en cualquier manera\u201d. Es interesante referir las caracter\u00edsticas de esta fundaci\u00f3n pues se repetir\u00e1n, con ciertos cambios, en los bancos p\u00fablicos sucesivos y muestran el enorme abismo que exist\u00eda entre las normas para el establecimiento de estas instituciones y la pr\u00e1ctica. En este caso, los art\u00edfices del banco p\u00fablico eran una sociedad comercial (la de Battista y Gaspare Centurione) que obtuvo la licencia para ejercer por tres a\u00f1os. La reforma bancaria aprobada por Carlos V en junio de 1554 establec\u00eda que los fundadores de los bancos p\u00fablicos contaran al menos con un socio, de lo que se deduce que, al menos hasta ese momento, las sociedades comerciales no hab\u00edan sido las \u00fanicas que hab\u00edan erigido en bancos p\u00fablicos, sino que tambi\u00e9n lo hab\u00edan hecho ciertos individuos en solitario. En 1554 tambi\u00e9n se exigi\u00f3 que los fundadores de bancos p\u00fablicos deb\u00edan dar fianzas al concejo de la ciudad, algo que ya pusieron en pr\u00e1ctica Battista y Gaspare Centurione en 1508 y que repitieron cuando en 1511 Giovanni Francesco Grimaldi reemplaz\u00f3 a Battista Centurione al frente del banco. Fianzas pensadas para actuar como garant\u00eda en caso de quiebra, pero que, debido al fen\u00f3meno conocido como \u201ccadena de fianzas\u201d, en el que los fiadores eran respaldados por otros hombres de negocios e incluso por los mismos titulares del banco, constituyeron una de las principales causas de las quiebras de la \u00e9poca. Asimismo, puesto que el banco p\u00fablico, adem\u00e1s de las convencionales tareas de dep\u00f3sito y cambio para otros privados, deb\u00eda atender a las necesidades financieras del monarca (al que realizaba pr\u00e9stamos) y de la ciudad (administraba sus arrendamientos, le suministraba capitales, custodiaba las rentas recaudadas&#8230;) se prohib\u00eda a los fundadores del banco que se implicasen en negocios arriesgados para, de esta manera, evitar comprometer los recursos de la Corona o del cabildo municipal. Sin embargo, es bien sabido que los bancos p\u00fablicos (tambi\u00e9n el de los Centurione) prestaban dinero a hombres de negocios nacionales y forasteros, participaban en los tratos americanos (la mayor parte de sus fundadores eran cargadores para las Indias), realizaban seguros mar\u00edtimos y actuaban como mediadores en la venta de t\u00edtulos de deuda (juros) de otros hombres de negocios.<\/p>\n<p>A los riesgos que supon\u00eda para la actividad de los bancos la implicaci\u00f3n de sus fundadores en otros negocios o la mencionada \u201ccadena de fianzas\u201d, se a\u00f1ad\u00eda la participaci\u00f3n de miembros del cabildo municipal en la aportaci\u00f3n de fianzas, seguramente porque, de este modo, se aseguraban la percepci\u00f3n de una parte de los beneficios del negocio. A pesar de que estaba prohibido que regidores y jurados intervinieran como garant\u00eda de los banqueros p\u00fablicos, el fen\u00f3meno se detecta en numerosos casos. A este respecto, cabe recordar el \u00faltimo ejemplo de banca p\u00fablica sevillana: la regentada por el genov\u00e9s Giacomo Mortedo (denominado banco \u201cJ\u00e1come Mortedo y compa\u00f1\u00eda y consortes\u201d) fundada el 15 de abril de 1600. El banco hab\u00eda sido el resultado de la adehala de un asiento firmado en 1595 por el genov\u00e9s y vecino de Sevilla, Adamo Vivaldo. Este termin\u00f3 cediendo el privilegio a Pedro de la Torre Espinosa que, junto a su sobrino Pedro Maella y a su hermano Juan Castellanos Espinosa, en esos momentos en Madrid, fundaron el banco \u201cPedro de la Torre Espinosa y c\u00eda\u201d. La muerte prematura de Pedro de la Torre el 20 de marzo de 1596 propici\u00f3 que Juan Castellanos tomara el control del banco asistido por Pedro Maella, as\u00ed como la entrada en la gesti\u00f3n de la instituci\u00f3n, el 15 de abril de 1600, de Giacomo y Gio Francesco Mortedo (hermanos), y de Mart\u00edn Aguirre. La entidad comenz\u00f3 a funcionar bajo el nombre \u201cJ\u00e1come Mortedo y compa\u00f1\u00eda y consortes\u201d, aunque Pedro de Maella y Juan Castellanos, por entonces regidor en el cabildo sevillano, continuaron actuando en segunda l\u00ednea. Entre sus fiadores se hallaban miembros del cabildo, como los regidores Juan Castellanos, Fernando Medina Melgarejo y Juan Francisco de la Hoz, o los jurados Francisco Rodr\u00edguez Barrasa y Pedro de la Torre Ribera; pero tambi\u00e9n encontramos algunos de los grandes asentistas genoveses de Madrid, como Ambrogio Spinola o Battista Serra, y de los hombres de negocios genoveses m\u00e1s destacados de Sevilla, como Girolamo Burone. La vida del banco Mortedo fue breve: a pesar de contar con tan potentes fiadores, el 23 de marzo de 1601 se declar\u00f3 insolvente. El fin de su actividad (y de la actividad de muchos otros bancos p\u00fablicos precedentes) se vio condicionado por una inadecuada gesti\u00f3n por parte de sus dirigentes, por el contexto de penuria econ\u00f3mica por el que atravesaba el cabildo sevillano, el retraso de las flotas y la pol\u00edtica de secuestros sobre los metales preciosos efectuada por la Corona que originaba la retirada apresurada de fondos por parte de los clientes del banco.<\/p>\n<p>Tras la quiebra del \u201cJ\u00e1come Mortedo y compa\u00f1\u00eda y consortes\u201d no se estableci\u00f3 ning\u00fan otro banco p\u00fablico en Sevilla, s\u00edntoma de la existencia de un denso tejido bancario privado que, paralelamente a los bancos p\u00fablicos, desempe\u00f1aba funciones financieras para la oligarqu\u00eda y cabildo locales, los hombres de negocios y el monarca. Si bien no siempre existieron bancos p\u00fablicos reconocidos en Sevilla, dicho sustrato financiero, compuesto por multitud de agentes privados (mayoritariamente genoveses, pero tambi\u00e9n vascos, conversos portugueses y mercaderes sevillanos implicados en la compra de oro y plata americanos), se mantuvo y perfeccion\u00f3 a lo largo del siglo XVII, sobre todo a partir de la d\u00e9cada de 1630, cuando, tras la muerte de algunos de los grandes asentistas de la Corte, Felipe IV no dud\u00f3 en recurrir a los pr\u00e9stamos de hombres de negocios destacados de la sociedad sevillana, entre los que sobresalieron individuos como el genov\u00e9s Juan Cervino o el portugu\u00e9s Duarte de Acosta.<\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\">Autora:\u00a0Yasmina Roc\u00edo Ben Yessef Garfia<\/h6>\n<hr \/>\n<p>Bibliograf\u00eda<\/p>\n<p>\u00c1LVAREZ NOGAL, Carlos,\u00a0<em>Sevilla y la Monarqu\u00eda Hisp\u00e1nica en el siglo XVII, <\/em>Sevilla, Ayuntamiento de Sevilla, 2000.<\/p>\n<p>BEN YESSEF GARFIA, Yasmina Roc\u00edo, \u201cRedes genovesas en la monarqu\u00eda imperial hisp\u00e1nica: los Serra en la banca sevillana a inicios del Seiscientos\u201d; en <em>Annali dell\u2019Istituto Italiano per gli Studi Storici. Studi per Ovidio Capitani<\/em>, vol. 1, XXVII, 2012\/2013, pp. 457-491.<\/p>\n<p>MORALES PADR\u00d3N, Francisco,\u00a0<em>La ciudad del Quinientos. Historia de Sevilla<\/em>, Sevilla, Universidad de Sevilla, 1977.<\/p>\n<p>OTTE, Enrique,\u00a0<em>Sevilla\u00a0 y sus mercaderes a fine<\/em><em>s de la Edad Media, <\/em>Sevilla, 1996.<\/p>\n<p>TINOCO RUBIALES, Santiago, \u00abBanca privada y poder municipal en la ciudad de Sevilla (siglo XVI)\u00bb, en <em>Banchi pubblici, banchi privati e monti di piet\u00e0 nell&#8217;Europa preindustriale. <\/em><em>Atti de Convegno, Genova, 1-6 ottobre 1990,<\/em>vol. 2, <em>\u00a0<\/em>G\u00e9nova, Atti della Societ\u00e0 Ligure di Storia Patria, 1991, pp. 1053-1131.<\/p>\n<p>RUIZ MART\u00cdN, Felipe, \u00abLa banca de Espa\u00f1a hasta 1782\u00bb, en <em>El banco de Espa\u00f1a: una historia econ\u00f3mica<\/em>, Madrid, 1980, pp. 1-196.<\/p>\n<\/div><div class=\"fusion-clearfix\"><\/div><\/div><\/div><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-1 fusion_builder_column_2_5 2_5 fusion-two-fifth fusion-column-last\" 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