{"id":1754,"date":"2017-11-21T09:09:40","date_gmt":"2017-11-21T09:09:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/?p=1754"},"modified":"2019-02-22T12:34:47","modified_gmt":"2019-02-22T12:34:47","slug":"los-pleitos-de-hidalguia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/los-pleitos-de-hidalguia\/","title":{"rendered":"Los pleitos de hidalgu\u00eda"},"content":{"rendered":"<div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-1 nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-padding-top:20px;--awb-padding-bottom:20px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-0 fusion_builder_column_3_5 3_5 fusion-three-fifth fusion-column-first\" style=\"--awb-bg-size:cover;width:60%;width:calc(60% - ( ( 4% ) * 0.6 ) );margin-right: 4%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-flex-column-wrapper-legacy\"><div class=\"fusion-text fusion-text-1\"><p><span style=\"font-weight: 400;\">Bajo la denominaci\u00f3n de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">pleitos de hidalgu\u00eda<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, la historiograf\u00eda ha enmarcado de forma imprecisa a un amplio espectro de actividades jurisdiccionales de la Monarqu\u00eda Hisp\u00e1nica, naturalizadas por el principio de contradicci\u00f3n o no, que pretend\u00edan la demostraci\u00f3n de la calidad nobiliaria como fin principal o accesorio. Sin embargo, en verdad y exclusivamente el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">pleito de hidalgu\u00eda<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> fue un proceso de naturaleza civil propio de Castilla que termin\u00f3, durante la baja Edad Media y la Edad Moderna, residiendo competencialmente en las Reales Audiencias y Chanciller\u00edas de Valladolid y Granada y que ten\u00eda por objeto la declaraci\u00f3n en contencioso de la hidalgu\u00eda de sangre de una persona o personas ligadas por un parentesco cognaticio com\u00fan por v\u00eda patrilineal.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">pleito de hidalgu\u00eda<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> estuvo sometido a evoluciones de larga duraci\u00f3n junto a otras coyunturales que le dieron forma a trav\u00e9s de un marco temporal de m\u00e1s de ocho siglos, si bien la doctrina desde fines del siglo XV e inicios del XVI busc\u00f3 establecer un anacr\u00f3nico discurso monol\u00edtico en torno a los pleitos de hidalgu\u00eda y a la hidalgu\u00eda, sometido a la monarqu\u00eda, y que como sol\u00eda ser habitual se justificaba en un pretendido principio de antig\u00fcedad que se plasmaba en la naturaleza inmemorial y tambi\u00e9n p\u00e9trea de todas las caracter\u00edsticas esenciales de este proceso. Pese a ello, los <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">pleitos de hidalgu\u00eda<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, incluso en el siglo XVIII o XIX cuando desaparecen, conjugar\u00e1n normas y pr\u00e1cticas del derecho consuetudinario medieval junto a normas y pr\u00e1cticas propias de la monarqu\u00eda absoluta inspiradas por el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Ius Commune<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, en ocasiones en dif\u00edcil equilibrio.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En realidad su origen ser\u00eda consustancial a la misma aparici\u00f3n altomedieval de la infanzon\u00eda y despu\u00e9s de la hidalgu\u00eda castellana, como medio de superaci\u00f3n del ejercicio de la venganza privada ante la negaci\u00f3n de esta condici\u00f3n nobiliaria de un individuo por parte de otra persona o de una instituci\u00f3n. De este modo los inicios de los <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">pleitos de hidalgu\u00eda<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, as\u00ed como la misma hidalgu\u00eda, estuvieron constituidos a trav\u00e9s de pr\u00e1cticas y normas de naturaleza consuetudinaria diversa, no solo nobiliaria, siendo sustanciados ante jueces \u00e1rbitro, ante alcaldes -tanto de los hijosdalgo como no-, o ante cualesquier otra autoridad jurisdiccional a la que se sometieran los litigantes, inclusive el rey.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Eran procesos sencillos, de los que no sol\u00eda existir apelaci\u00f3n, y en los que las partes defend\u00edan su derecho con probanzas de testigos, si bien, conforme la Edad Media avanz\u00f3, fueron cada vez m\u00e1s utilizados como prueba, junto a las probanzas, todo tipo de instrumentos que acreditasen la hidalgu\u00eda, inclusive privilegios, pues el derecho y la costumbre medieval no lleg\u00f3 a establecer una separaci\u00f3n n\u00edtida entre la hidalgu\u00eda cuyo origen se perd\u00eda en el tiempo y aquella otra que ten\u00eda un origen cierto a trav\u00e9s de privilegio conocido. Cosa, esta distinci\u00f3n, que s\u00ed realizar\u00eda el nuevo derecho t\u00e9cnico castellano basado en el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Ius Commune<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y que desde Alfonso X, y m\u00e1s a\u00fan desde Alfonso XI, ir\u00eda impregnando de forma decisiva el Ordenamiento Jur\u00eddico castellano.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Los fueros y faza\u00f1as castellanas de los siglos XIII-XIV ejemplifican c\u00f3mo debieron ser estos pleitos bajo la costumbre medieval y su pr\u00e1ctica, indistintamente de que se vieran en la Corte o ante cualesquier otro tipo de justicia o incluso \u00e1rbitros, pues el mismo procedimiento casi sin variaciones est\u00e1 recogido en la mayor\u00eda de las recopilaciones forales territoriales castellanas. Dice la costumbre que, a quien le negaran su hidalgu\u00eda, deb\u00eda de demostrarla (\u00abfacerse hidalgo\u00bb) con cinco testigos, dos hidalgos y tres labradores o tres hidalgos y dos labradores, que depondr\u00edan ante un fiel puesto por las partes que a su vez elevar\u00eda ante el juez sus testimonios. Juez que, vistas las probanzas, dictar\u00eda sentencia sobre el fondo, declarando o no la hidalgu\u00eda puesta en cuesti\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Tanto la terminolog\u00eda medieval que puede inducir a error (\u00abfacerse hidalgo\u00bb), como buena parte de la historiograf\u00eda contempor\u00e1nea que defiende de forma muy gen\u00e9rica que se alcanzaba la hidalgu\u00eda por el pretendiente a hidalgo tras salir victorioso en el pleito, parecen acreditar la naturaleza constitutiva de los <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">pleitos de hidalgu\u00eda<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, pero es sabido que no es as\u00ed, que cualquier pleito en principio no tiene como fin crear derechos <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">ex novo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, sino declararlos y en su caso protegerlos. Este era el caso, tambi\u00e9n, del <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">pleito de hidalgu\u00eda<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Pose\u00eda naturaleza declarativa, no constitutiva, no creaba hidalgos, y por tanto su fin consist\u00eda en declarar o no la existencia y preexistencia de una calidad nobiliaria, la hidalgu\u00eda, compuesta de facultades y obligaciones, y, en su caso, delimitar y proteger estas \u00faltimas. Otra cosa distinta es que aquellos que no fuesen hidalgos usaran, viciando esta v\u00eda, los <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">pleitos de hidalgu\u00eda<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> para ser reconocidos como tales.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La aparente sencillez del <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">pleito de hidalgu\u00eda<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> ir\u00e1 desapareciendo cuando este sea por pr\u00e1ctica y por ley y cada vez en mayor medida, avocado a los tribunales de la Corte y en ello tendr\u00e1n papel destacado sus alcaldes y en especial los alcaldes de los Hijosdalgo, los cuales muy pronto intentaron, aunque sin pleno \u00e9xito, conocer estos pleitos en exclusiva, como denuncia una faza\u00f1a de Alfonso XI. Precisamente la actuaci\u00f3n de los alcaldes mayores de los Hijosdalgo y de sus tenientes en una Corte que paulatinamente antepone en todos sus tribunales el uso del derecho t\u00e9cnico surgido gracias al <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Ius Commune<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, ir\u00e1 potenciando la complejidad de un proceso de origen foral y consuetudinario, como lo hab\u00edan sido los <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">pleitos de hidalgu\u00eda<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, que sin perder su esencia se convierten entonces en instrumento de una monarqu\u00eda que se fortalece.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La causa medieval que justificaba a las partes el inicio de este pleito fue la simple negaci\u00f3n, de cualquier tipo, de la hidalgu\u00eda, pero es cierto que durante la baja Edad Media, por los testimonios conservados, la mayor\u00eda ya comenzaba solo por la conculcaci\u00f3n de inmunidades tributarias propias de los hidalgos o por el pretendido ejercicio de ellas y lo es a\u00fan m\u00e1s cuando tras la pragm\u00e1tica de C\u00f3rdoba de 1492 se proh\u00edbe que se inicie <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">pleito de hidalgu\u00eda<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> alguno si no se diera semejante causa, aunque esto fuese contestado en cierta manera. Y es que esta naturaleza econ\u00f3mica y tributaria que va singularizando al pleito de hidalgu\u00eda bajomedieval inmediatamente interes\u00f3 a los Trast\u00e1mara, por s\u00ed sola, pero tambi\u00e9n unida a la certeza de que el control exclusivo de este proceso convert\u00eda a la Corona en la \u00fanica instituci\u00f3n competente que por v\u00eda contenciosa estaba facultada para reconocer o no la hidalgu\u00eda de sus regn\u00edcolas. En consecuencia todo el bajomedievo gener\u00f3 una amplia producci\u00f3n legislativa regia y tambi\u00e9n doctrinal que tecnificaba este proceso y lo somet\u00eda a la Corona.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Que estos pleitos, ya en el siglo XIV, se iniciasen principalmente por razones tributarias contribuy\u00f3 a que la parte contraria a la hidalgu\u00eda se encarnase con frecuencia en oficiales encargados de tributos de todo tipo y a la postre en los concejos. De igual modo esto y su vista en la Corte, potenci\u00f3 en ellos la actuaci\u00f3n del procurador del rey, el futuro fiscal, como parte que defiende los intereses del rey y que deb\u00eda negar siempre la inmunidad del pretendido hidalgo, as\u00ed como facilit\u00f3 que los notarios de provincia acompa\u00f1asen a los alcaldes de los hijosdalgos como jueces, cuando hasta Alfonso XI los alcaldes o sentenciaban solos o junto a simples <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">sabidores de Fuero y de Derecho<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Lo que fue pr\u00e1ctica pronto se tradujo en leyes. Por ejemplo: Enrique II en su reforma de la Audiencia, Corte y Chanciller\u00eda mantiene dos alcaldes de los hijosdalgo en la planta que reorganiza en 1371 y Juan I en 1379 decretar\u00e1 la competencia privativa para lo alcaldes de los hijosdalgo, anulando las hidalgu\u00edas juzgadas fuera de la Corte y sin la participaci\u00f3n del procurador del concejo del hidalgo y la del procurador del rey.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Precisamente la tecnificaci\u00f3n de este proceso junto a intereses tanto de la Corona como de determinados grupos, produjo en la baja Edad Media que las hidalgu\u00edas de privilegio y los pleitos que se movieran sobre ellas no se vieran por los alcaldes de los Hijosdalgo, sino ante las justicias regias inferiores o ante los oidores de la Audiencia en apelaci\u00f3n o incluso en primera instancia. Y esto independientemente de que los privilegios constituyeran a los agraciados y a sus descendientes en hidalgos notorios de sangre de solar conocido, pues se consider\u00f3 que el objeto de estos \u00faltimos pleitos se centraba en declarar o no la validez y eficacia del privilegio constitutivo del derecho y no en determinar el derecho mismo que hab\u00eda quedado expresamente delimitado por mano regia en caso de ser cierta y en uso la merced. Por ello, con exactitud, estos otros pleitos sobre hidalgu\u00eda no fueron denominados <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">pleitos de hidalgu\u00eda<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, quedando este nombre solo para los iniciados ante los alcaldes de los Hijosdalgo y sobre hidalgu\u00eda de sangre cuyo origen se supon\u00eda prescrito por el tiempo y no derivado de un expreso privilegio.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Esta influencia del <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Ius Commune<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> potenci\u00f3 tambi\u00e9n la complejidad de su estructura y esto tanto por lo que se refiere a sus etapas procesales como a las apelaciones y revisiones de autos, sentencias interlocutorias o definitivas. Ya en tiempos de Enrique II se ordena la revisi\u00f3n por los oidores de las sentencias, ejecutoriadas o no, dadas por los alcaldes de los Hijosdalgo y lo que se hizo de forma puntual se elev\u00f3 a dogma legal en la pragm\u00e1tica de 1492 que orden\u00f3 que se revisaran por los oidores de la Real Audiencia y Chanciller\u00eda todas las ejecutorias libradas con una sola sentencia de alcaldes. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Y ser\u00e1 este nuevo derecho t\u00e9cnico el que marque la naturaleza definitiva de estos pleitos: la hidalgu\u00eda queda entendida como cosa inmaterial, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">res inmaterial<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, y como tal su ejercicio se deriva en exclusiva de si se es propietario o poseedor de ella. En consecuencia el pleito de hidalgu\u00eda, abandonando algunas de sus particularidades consuetudinarias y manteniendo otras, se estructura siguiendo los par\u00e1metros del proceso civil que busca determinar la propiedad o posesi\u00f3n de cosa inmaterial y por tanto tambi\u00e9n se encuadra, en cuanto al fondo, bajo la teor\u00eda general elaborada por glosadores y comentaristas sobre la propiedad y la posesi\u00f3n. Los rollos de los pleitos y las ejecutorias lo evidencian notoriamente cuando surgen en ellos expresiones tales como <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">vel quasi<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> propiedad o <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">vel quasi <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">posesi\u00f3n de la hidalgu\u00eda, de la misma forma que cualquier otra <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">vel quasi<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> propiedad o posesi\u00f3n de cosa inmaterial.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Esta \u00faltima realidad afect\u00f3 de forma decisiva al <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">pleito de hidalgu\u00eda<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">: a las partes para defender sus posiciones y a los jueces a la hora de sustanciar sus sentencias. Ya que tanto probanzas como instrumentos estaban destinados a probar o negar no la hidalgu\u00eda en s\u00ed, sino su posesi\u00f3n o propiedad bajo esa mencionada teor\u00eda general establecida sobre lo \u00faltimo por el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Ius Commune<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, aunque en verdad con ciertas peculiaridades concretas derivadas de la hidalgu\u00eda misma y establecidas y desarrolladas por la norma, la doctrina \u00a0y por la pr\u00e1ctica forense de ambas Chanciller\u00edas. Lo dicho suele ser desconocido por quienes analizan esta fuente que, centr\u00e1ndose en posibles inexactitudes de las genealog\u00edas, tienden a considerar a estos pleitos como livianos o proclives a la falsedad elevando a categor\u00eda algo que no coincide estrictamente con la realidad hist\u00f3rica y jur\u00eddica. Para ello la historiograf\u00eda ha incidido en caracter\u00edsticas propias de esto pleito, pero que sin embargo no fueron privativas de \u00e9l, sino comunes a todos, y que adem\u00e1s fueron denunciadas y se intentaron perseguir desde el medievo a trav\u00e9s de su tecnificaci\u00f3n, a trav\u00e9s de la participaci\u00f3n de fiscales o por medio de la obligada revisi\u00f3n de sentencias y ejecutorias por los oidores, no consider\u00e1ndose en la Edad Moderna fenecido realmente el pleito hasta la revista de oidores. Sin olvidar que las visitas a las Chanciller\u00edas y todo tipo de averiguaciones, buscaron siempre depurar estos procesos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En la Edad Moderna, desde fines del XV hasta la segunda mitad del XVI, el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">pleito de hidalgu\u00eda<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> alcanza su m\u00e1xima complejidad gracias a la norma, la doctrina y la pr\u00e1ctica, teniendo especial significaci\u00f3n en ello la pragm\u00e1tica de C\u00f3rdoba de 1492. Su inicio pod\u00eda derivar o bien por la prenda sobre los bienes del hidalgo que se negaba a contribuir en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">pechos de pecheros <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">o<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">bien por v\u00eda de delaci\u00f3n de terceros al fiscal ante la intromisi\u00f3n esp\u00farea de una persona en el estado de los Hijosdalgo, aunque en ocasiones tambi\u00e9n hubo demandas directas de concejos contra hidalgos. En el primer caso el hidalgo deb\u00eda de solicitar por v\u00eda de demanda amparo a los alcaldes de los Hijosdalgo de Valladolid o Granada, dependiendo de su lugar de vecindad, present\u00e1ndose ante ellos con procurador con poder especial y un testimonio de prenda por <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">pecho de pecheros<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, sin el cual no pod\u00eda iniciarse el pleito al no considerarlo actor leg\u00edtimo. Esto \u00faltimo produjo en la primera mitad del siglo XVI que las Salas de Hijosdalgo no admitiesen determinadas demandas de hidalgos, entre otros las de los del reino de Murcia y Granada, por considerar en estos territorios la no existencia de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">pechos de pecheros<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, al contribuir todos. Algo similar aconteci\u00f3 con los vizca\u00ednos. Hubo protestas en Cortes y al fin esto se solucionar\u00eda mediante leyes y a trav\u00e9s de la pr\u00e1ctica aplicando la analog\u00eda, pero la prenda sigui\u00f3 siendo requisito general indispensable para su inicio si demandaba el hidalgo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Notificada la demanda al fiscal y al concejo, el \u00faltimo era emplazado a defender los intereses comunes y a presentarse al pleito, aunque si no lo hac\u00eda, el pleito continuaba en rebeld\u00eda y bajo la sola actuaci\u00f3n del fiscal que deb\u00eda, por ley, siempre negar la hidalgu\u00eda. Tras las excepciones e iniciado el pleito con la contestaci\u00f3n, por sentencia interlocutoria se pasaba la fase de prueba. Prueba que consist\u00eda tanto en probanzas de testigos como en instrumentos que eran sometidos a tachas y contradicciones por las partes y en diligencias de todo tipo a cargo del fiscal. Esta segunda fase finalizaba con los escritos de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">bien probado<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y de conclusiones y tras ellos los alcaldes de Hijosdalgo, al inicio acompa\u00f1ados de los notarios y luego ya en solitario o bien, si se requer\u00eda, acompa\u00f1ados por un oidor, dictaban sentencia definitiva sobre el fondo, declarando la pecher\u00eda o la hidalgu\u00eda puesta en cuesti\u00f3n. Si lo \u00faltimo, se especificaba siempre si era solo en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">vel quasi<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> propiedad o solo en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">vel quasi<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> posesi\u00f3n, o en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">vel quasi<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> propiedad y posesi\u00f3n, y el tipo de hidalgu\u00eda de sangre, como pod\u00eda ser notoria, de devengar o vengar quinientos sueldos, de solar conocido (necesariamente en propiedad), etc.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Tras esto, la parte vencedora pod\u00eda solicitar la correspondiente ejecutoria y la ejecuci\u00f3n de la sentencia, salvo el fiscal que estaba obligado siempre, desde 1492, a apelar a oidores. As\u00ed, apelase el hidalgo o el concejo o no lo hicieran, al cumplir el fiscal su labor, lo que se hizo general conforme avanz\u00f3 la segunda mitad del siglo XVI, los oidores se convirtieron en jueces definitivos de estos pleitos que los ve\u00edan, bajo una estructura id\u00e9ntica a la ya descrita, en apelaci\u00f3n de alcaldes en vista y en suplicaci\u00f3n tambi\u00e9n ante oidores en revista, dando sus correspondientes sentencias definitivas sobre el fondo. Tras la revista no cab\u00eda otra instancia y el vencedor solicitaba a los alcaldes de los Hijosdalgo el libramiento de la carta ejecutoria que, si era el hidalgo el vencedor, requer\u00eda el pago de una serie de derechos debidos (marcos y doblas) de origen bajomedieval. As\u00ed se consideraba el pleito <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">fenecido<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, realmente acabado.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La real ejecutoria sol\u00eda ser librada en pergamino y ricamente decorada, pero tambi\u00e9n en papel. En un inicio lo \u00faltimo es posible que por la cortedad de medios del solicitante, pero conforme se adentr\u00f3 el siglo XVIII y sobre todo el XIX fue sin embargo ya lo habitual. En manos del hidalgo o en su caso, si era de pecher\u00eda, del procurador del concejo, la ejecutoria era presentada ante las justicias locales que la obedec\u00edan y cumpl\u00edan, pese a que a veces se negaran m\u00e1s o menos veladamente a lo \u00faltimo. Lo cual fue una de las causas, aunque no la \u00fanica (tambi\u00e9n p\u00e9rdida, deterioro, etc.), de la solicitud de sobrecartas ejecutorias, que tras una fase preliminar en la que participaba el fiscal para esclarecer la necesidad del nuevo libramiento y la capacidad del actor que la ped\u00eda, sobre todo su filiaci\u00f3n, eran dadas por los alcaldes para que las sentencias contenidas en ellas se ejecutasen y se protegiese a quienes las solicitaban.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Las sentencias definitivas y sus ejecutorias pose\u00edan el valor de la cosa juzgada e impon\u00edan perpetuo silencio, pero esto, seg\u00fan Derecho, no imped\u00eda la reapertura de estos pleitos, tanto en la persona o personas que hab\u00edan pleiteado como en la de sus descendientes. Pues se pod\u00edan alegar por las partes colusiones, fraudes o defectos de cualquier tipo que permit\u00edan nuevo juicio, incluso habi\u00e9ndose sentenciado en revista y librado ejecutoria. Y es que estos pleitos son fruto no solo de aspiraciones personales por proteger calidades o adquirirlas, sino mucho m\u00e1s son producto de la conflictividad social centrada en la lucha por el poder concejil. Lo cual foment\u00f3 su n\u00famero en los siglos XV y XVI en torno a la implantaci\u00f3n de la mitad de oficios o de otras luchas locales, como lo evidencia su aumento tras la Guerra de las Comunidades o por la problem\u00e1tica, en el siglo XVI, de los cuantiosos andaluces y murcianos. Esta conflictividad favoreci\u00f3 que algunas caracter\u00edsticas medievales permaneciesen en los <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">pleitos de hidalgu\u00eda<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> en pugna con las leyes reales, su doctrina y pr\u00e1ctica. Como por ejemplo el no reconocer muchas instituciones la competencia privativa de los alcaldes de los Hijosdalgo hasta fines del XVI; el permanecer otras con competencias sobre estos pleitos, tales como la Orden de Santiago que por norma propia sustanciaba en pleito las posesiones de hidalgu\u00eda; el librar, hasta inicios del XVI, ejecutorias de solo una o dos sentencias; o el solicitar en Cortes que se simplificasen estos procesos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Solo ante el apaciguamiento de las luchas de poder locales y generalizada la mitad de oficios, ya en el siglo XVII, los pleitos de hidalgu\u00eda comenzar\u00e1n a descender en n\u00famero. Descenso que se vio favorecido tambi\u00e9n por el alto costo de los mismos, que lleg\u00f3 a arruinar a personas y familias y a potenciar el allanamiento de muchos. Su regresi\u00f3n ir\u00eda en aumento en los siglos XVIII y XIX en beneficio de la potenciaci\u00f3n de otras pr\u00e1cticas no contenciosas y m\u00e1s econ\u00f3micas, como lo fueron los recibimientos a trav\u00e9s de reales provisiones de Estado. Evoluci\u00f3n que adem\u00e1s estar\u00eda auspiciada tambi\u00e9n por el cambio cultural y de mentalidades propio del ilustrado siglo XVIII y a\u00fan m\u00e1s del burgu\u00e9s siglo XIX.<\/span><\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\">Autor:\u00a0<span style=\"font-weight: 400;\">Luis D\u00edaz de la Guardia y L\u00f3pez<\/span><\/h6>\n<hr \/>\n<p>Bibliograf\u00eda<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">D\u00cdAZ DE LA GUARDIA Y L\u00d3PEZ, Luis, \u00a0<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Litigios de poder en concejos de la Real Chanciller\u00eda de Granada: pecheros e hidalgos. La mitad de oficios en los siglos XV y XVI<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Universidad Nacional de Educaci\u00f3n a Distancia, Madrid, 2005 (Tesis doctoral in\u00e9dita).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">D\u00cdAZ DE LA GUARDIA Y L\u00d3PEZ, Luis, \u00a0\u201cLos pleitos de hidalgu\u00eda en la Baja Edad Media: una posible evoluci\u00f3n jur\u00eddica bajo los Trast\u00e1mara desde la \u00f3ptica de la Edad Moderna<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201d, Espacio, Tiempo y Forma. Serie III (Historia Medieval), <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">21, 2008, pp. 41-108.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">D\u00cdAZ DE LA GUARDIA Y L\u00d3PEZ, Luis, \u00a0<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201c<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">La hidalgu\u00eda a fines del Antiguo R\u00e9gimen. Los Apuntamientos del granadino Antonio de Orej\u00f3n y Haro: Estudio y edici\u00f3n<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201d, Espacio, Tiempo y Forma. Serie IV (Historia Moderna)<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, 21, 2008, pp. 83-145.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">D\u00cdAZ DE LA GUARDIA Y L\u00d3PEZ, Luis, \u00a0<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201c<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">La competencia sobre los pleitos de hidalgu\u00eda en la Corona de Castilla durante la Baja Edad Media: los alcaldes de los hijosdalgo<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201d, Revista de Estudios Hist\u00f3rico-Jur\u00eddicos<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">,<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">35, 2013, pp. 257-294.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">D\u00cdAZ DE LA GUARDIA Y L\u00d3PEZ, Luis, \u00a0<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201c<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">Jud\u00edos, pecheros e hidalgos: documentos procedentes de un pleito de hidalgu\u00eda sustanciado ante la Real Chanciller\u00eda de Granada (1502-1540)<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201d, Anuario de Historia del Derecho espa\u00f1ol<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, 84, 2014, pp. 745-788.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">D\u00cdAZ DE LA GUARDIA Y L\u00d3PEZ, Luis, \u00a0<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201c<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">El control regio sobre los fiscales de la Chanciller\u00eda de Granada en los pleitos de hidalgu\u00eda del siglo XVI<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201d, Cuadernos de Historia del Derecho, <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">23, 2016, pp. 121-166.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">G\u00d3MEZ GONZ\u00c1LEZ, In\u00e9s, \u00a0<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La justicia, el gobierno y sus hacedores. La Real Chanciller\u00eda de Granada en el Antiguo R\u00e9gimen<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Comares, Granada, 2003.<\/span><\/p>\n<\/div><div class=\"fusion-clearfix\"><\/div><\/div><\/div><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-1 fusion_builder_column_2_5 2_5 fusion-two-fifth fusion-column-last\" style=\"--awb-bg-size:cover;width:40%;width:calc(40% - ( ( 4% ) * 0.4 ) );\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-flex-column-wrapper-legacy\"><style type=\"text\/css\">.fusion-portfolio-wrapper#fusion-portfolio-1 .fusion-portfolio-content{  text-align: left; }<\/style><div class=\"fusion-recent-works fusion-portfolio-element fusion-portfolio fusion-portfolio-1 fusion-portfolio-grid fusion-portfolio-paging-none fusion-portfolio-one fusion-portfolio-unboxed fusion-portfolio-text fusion-portfolio-rollover\" data-id=\"-rw-1\" data-columns=\"one\"><style type=\"text\/css\">.fusion-portfolio-1 .fusion-portfolio-wrapper .fusion-col-spacing{padding:10px;}<\/style><div class=\"fusion-portfolio-wrapper\" id=\"fusion-portfolio-1\" data-picturesize=\"auto\" data-pages=\"1\" style=\"margin:-10px;\"><article id=\"portfolio-1-post-1756\" class=\"fusion-portfolio-post pleitos-hidalguia politica-e-instituciones fusion-col-spacing post-1756\"><div class=\"fusion-portfolio-content-wrapper\" style=\"border:none;\"><span class=\"vcard rich-snippet-hidden\"><span class=\"fn\"><a href=\"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/author\/fgm847\/\" rel=\"author\">fgm847<\/a><\/span><\/span><span class=\"updated rich-snippet-hidden\">2017-11-21T09:21:44+00:00<\/span><div  class=\"fusion-image-wrapper\" aria-haspopup=\"true\">\n\t\t\t\t<img decoding=\"async\" width=\"1101\" height=\"1570\" src=\"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/image1.jpg\" class=\"attachment-full size-full wp-post-image\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/image1-200x285.jpg 200w, https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/image1-400x570.jpg 400w, https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/image1-600x856.jpg 600w, https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/image1-800x1141.jpg 800w, https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/image1.jpg 1101w\" sizes=\"(min-width: 2200px) 100vw, (min-width: 640px) 1100px, \" \/><div class=\"fusion-rollover\">\n\t<div class=\"fusion-rollover-content\">\n\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<a class=\"fusion-rollover-link\" href=\"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/portfolio-items\/real-ejecutoria-de-hidalguia-despachada-por-la-real-chancilleria-de-granada-1566\/?portfolioCats=176\">Real Ejecutoria de Hidalgu\u00eda despachada por la Real Chanciller\u00eda de Granada, 1566<\/a>\n\t\t\t\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\n\t\t\t\t\t\t\t\t\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"fusion-rollover-sep\"><\/div>\n\t\t\t\t\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<a class=\"fusion-rollover-gallery\" href=\"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/image1.jpg\" data-options=\"\" data-id=\"1756\" data-rel=\"iLightbox[gallery-rw-1]\" data-title=\"image1\" data-caption=\"\">\n\t\t\t\t\t\tGaler\u00eda\t\t\t\t\t<\/a>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\n\t\t\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<h4 class=\"fusion-rollover-title\">\n\t\t\t\t\t<a class=\"fusion-rollover-title-link\" href=\"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/portfolio-items\/real-ejecutoria-de-hidalguia-despachada-por-la-real-chancilleria-de-granada-1566\/?portfolioCats=176\">\n\t\t\t\t\t\tReal Ejecutoria de Hidalgu\u00eda despachada por la Real Chanciller\u00eda de Granada, 1566\t\t\t\t\t<\/a>\n\t\t\t\t<\/h4>\n\t\t\t\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"fusion-rollover-categories\"><a href=\"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/categoria_portfolio\/pleitos-hidalguia\/\" rel=\"tag\">Pleitos hidalgu\u00eda<\/a>, <a href=\"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/categoria_portfolio\/politica-e-instituciones\/\" rel=\"tag\">Pol\u00edtica e instituciones<\/a><\/div>\t\t\t\t\t\n\t\t\n\t\t\t\t\t\t<a class=\"fusion-link-wrapper\" href=\"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/portfolio-items\/real-ejecutoria-de-hidalguia-despachada-por-la-real-chancilleria-de-granada-1566\/?portfolioCats=176\" aria-label=\"Real Ejecutoria de Hidalgu\u00eda despachada por la Real Chanciller\u00eda de Granada, 1566\"><\/a>\n\t<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"fusion-portfolio-content\"><div class=\"fusion-post-content\"><p> T\u00edtulo:\u00a0Real Ejecutoria de Hidalgu\u00eda del a\u00f1o 1566 despachada por la Real Chanciller\u00eda de Granada. Fuente: Colecci\u00f3n particular, fotograf\u00eda de\u00a0Luis D\u00edaz de la Guardia y L\u00f3pez.    <\/p><div class=\"fusion-portfolio-buttons\"><a href=\"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/portfolio-items\/real-ejecutoria-de-hidalguia-despachada-por-la-real-chancilleria-de-granada-1566\/?portfolioCats=176\" class=\"fusion-button fusion-button-default fusion-button-default-size fusion-button-flat\">Aprender m\u00e1s<\/a><\/div><\/div><\/div><\/div><div class=\"fusion-clearfix\"><\/div><div class=\"fusion-separator sep-double\"><\/div><\/article><\/div><\/div><div class=\"fusion-clearfix\"><\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[147,10],"tags":[624],"class_list":["post-1754","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-instituciones","category-politica-instituciones","tag-luis-diaz-de-la-guardia-y-lopez"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1754","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1754"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1754\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8636,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1754\/revisions\/8636"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1754"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1754"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1754"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}