{"id":1126,"date":"2017-07-06T10:44:04","date_gmt":"2017-07-06T10:44:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/?p=1126"},"modified":"2019-02-26T08:22:26","modified_gmt":"2019-02-26T08:22:26","slug":"las-mesas-capitulares","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/las-mesas-capitulares\/","title":{"rendered":"Las mesas capitulares"},"content":{"rendered":"<div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-1 nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-padding-top:20px;--awb-padding-bottom:20px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-0 fusion_builder_column_3_5 3_5 fusion-three-fifth fusion-column-first\" style=\"--awb-bg-size:cover;width:60%;width:calc(60% - ( ( 4% ) * 0.6 ) );margin-right: 4%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-flex-column-wrapper-legacy\"><div class=\"fusion-text fusion-text-1\"><p><span style=\"font-weight: 400;\">La mesa capitular era el patrimonio comunal vinculado a un cabildo catedralicio. Dicho patrimonio se compon\u00eda de rentas eclesi\u00e1sticas procedentes tanto de propiedades inmuebles, t\u00edtulos de tipo \u00a0crediticio y privilegios, como de los ingresos derivados de la fiscalidad eclesi\u00e1stica. Los cabildos fueron en importantes perceptores en el reparto del producto decimal. Sin embargo, dicha importancia variaba enormemente dada la heterogeneidad en el reparto del diezmo entre unas di\u00f3cesis y otras, e incluso dentro de un mismo territorio diocesano, como recogen las normativas sinodales.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En este sentido, puede establecerse una clara diferencia en los primeros repartos diezmeros hechos a las mesas capitulares erigidas tras el proceso de conquista del valle del Guadalquivir en el siglo XIII y aquellos que tuvieron lugar a fines del XV en los cuatro cabildos catedralicios del reino de Granada. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El modelo aplicado tras las conquistas fernandinas fue bastante similar, reservando a obispo y cabildo un tercio del diezmo de forma conjunta, si bien la divisi\u00f3n entre ambas instituciones no se hac\u00eda a partes iguales. As\u00ed, la mesa capitular de Sevilla llevaba el 18,33% de los diezmos, m\u00e1s de la mitad del tercio pontifical. La participaci\u00f3n de estos cabildos en las rentas decimales se reforzaba por concesiones regias de dezmatorios de beneficio exclusivo para cabildo y obispo (por ejemplo en el caso cordob\u00e9s el llamado diezmo de los donad\u00edos, por a\u00f1adidura las tierras m\u00e1s productivas en el ruedo de la ciudad). Sumemos adem\u00e1s la anexi\u00f3n de rediezmos y fracciones de diezmos aparte a los frutos de arcedianatos y otros beneficios capitulares. Todo ello se traduc\u00eda en percepciones elevadas procedentes de la fiscalidad eclesi\u00e1stica, mantenidas durante todo el Antiguo R\u00e9gimen. La mesa capitular cordobesa ingresaba en torno al 25% de las rentas decimales de la di\u00f3cesis, mientras su hom\u00f3loga gaditana lleg\u00f3 a acaparar un 30,4% de las mismas a inicios del siglo XVII.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El reparto en las di\u00f3cesis del antiguo reino nazar\u00ed fue m\u00e1s complejo por la diferencia a\u00f1adida en la fiscalizaci\u00f3n decimal entre pueblos de cristianos viejos y pueblos de moriscos. En los primeros, la mesa capitular llevaba un 9,26%, como sabemos para M\u00e1laga o Granada, algo menos en el caso de Guadix. En los segundos, la distribuci\u00f3n era m\u00e1s complicada, dependiendo de la jurisdicci\u00f3n realenga o se\u00f1orial. Tras la expulsi\u00f3n de los moriscos, el reparto se simplific\u00f3 en algunos lugares, manteni\u00e9ndose en otros el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">statu quo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. La mesa capitular malague\u00f1a conseguir\u00eda percibir, a partir de 1632 y tras largu\u00edsimos pleitos un 36,1% de los diezmos de las antiguas villas moriscas de realengo y un 25% en aquellas de se\u00f1or\u00edo, frente al 9,26% que conserv\u00f3 de los lugares repoblados despu\u00e9s de la conquista. Tras un pleito menos prolongado, el cabildo accitano se convirti\u00f3 desde 1574 en beneficiario del 29,6% de la tributaci\u00f3n decimal del obispado (salvo en la Pila Mayor, donde se respet\u00f3 el primer reparto, correspondi\u00e9ndole un 24,9%). Guadix no obstante parece haber sido un caso algo excepcional en el reino de Granada. Probablemente las percepciones decimales de las otras mesas capitulares estuvieron por debajo de un quinto del total.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Tambi\u00e9n el panorama es heterog\u00e9neo en cuanto a la dependencia financiera de las mesas capitulares andaluzas con respecto al diezmo. Hacia 1512 las rentas decimales del cabildo de Ja\u00e9n eran m\u00e1s de dos veces y media lo que \u00e9ste ingresaba en concepto de rentas de propiedades. Mucho m\u00e1s acentuada era esta dependencia en el cabildo de C\u00e1diz, donde los diezmos supon\u00edan el 95,9% de lo que se ingresaba a principios del siglo XVII. Una alta participaci\u00f3n en los diezmos no equival\u00eda a un mayor potencial econ\u00f3mico en comparaci\u00f3n con otras mesas. Frente a un cabildo relativamente pobre como el gaditano, el de la catedral de C\u00f3rdoba era la instituci\u00f3n m\u00e1s potente econ\u00f3micamente de la di\u00f3cesis. Entre otros motivos por su bajo nivel relativo de dependencia del diezmo en sus ingresos (el 21,95% en los a\u00f1os 1746-1750), complementados con la explotaci\u00f3n de un extenso patrimonio de inmuebles \u00a0urbanos y, sobre todo, r\u00fasticos. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En cualquier caso, del protagonismo de estas mesas capitulares como perceptoras de la fiscalidad eclesi\u00e1stica se derivaba una capacidad econ\u00f3mica de notable repercusi\u00f3n financiera en la sociedad de su entorno. De hecho, la gesti\u00f3n de los ingresos que compon\u00edan la mesa lleg\u00f3 a convertirse en la actividad principal del d\u00eda a d\u00eda de los cabildos. A la administraci\u00f3n de las rentas decimales en concreto se dedicaban las contadur\u00edas de diezmos capitulares, bajo diversa denominaci\u00f3n. Se trataba de un conjunto de oficiales, tanto diputados del propio cabildo como mayordomos, contadores y notarios contratados por la instituci\u00f3n. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El cobro de los diezmos pod\u00eda realizarse de tres formas diferentes: el arrendamiento en subasta, el cobro directo por fieles de la mesa o el cobro directo por el prebendado en aquellos casos en que funcionara el sistema de pr\u00e9stamos individualizados anexos a algunas prebendas. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La administraci\u00f3n econ\u00f3mica de una mesa capitular supon\u00eda una oportunidad privilegiada de acceso a la explotaci\u00f3n de una de las mayores acumulaciones patrimoniales de la di\u00f3cesis. El arrendamiento de los diezmos del obispado, aunque se hiciera en subasta p\u00fablica en la catedral, debi\u00f3 de estar en las primeras d\u00e9cadas de la Edad Moderna bastante monopolizado por los prebendados y sus familias, de forma directa o por medio de terceros. Fue en cualquier caso un negocio bastante atractivo econ\u00f3micamente, m\u00e1s si a\u00f1adimos el trato preferente que el cabildo daba a sus miembros cuando \u00e9stos eran los arrendadores, concediendo revisiones a la baja del precio de remate u otras gracias.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\"> A trav\u00e9s de su participaci\u00f3n en la mesa capitular, los miembros de un cabildo eran asimismo perceptores de la fiscalidad eclesi\u00e1stica, si bien de forma distinta a la de otros beneficiados. Las prebendas constitu\u00edan una categor\u00eda propia dentro del sistema beneficial. Se compon\u00eda de dos grandes partidas de ingreso cuya denominaci\u00f3n variaba de un cabildo a otro. Una de ellas iba unida a la propiedad del beneficio (la prebenda <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">stricto sensu<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, a su vez gravada con un diezmo pagadero a la mesa). La otra iba ligada al cumplimiento de sus obligaciones capitulares. En general, las rentas decimales conformaban la parte mayoritaria de los frutos de cualquier prebenda.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Al igual que la propia mesa capitular, los prebendados optaban a menudo por la gesti\u00f3n delegada del cobro de sus rentas. La documentaci\u00f3n de archivo conservada abunda tanto en contratos de arrendamiento como de entrega en administraci\u00f3n, las dos opciones existentes. El arrendador compraba los frutos producidos por el beneficio durante un plazo determinado de a\u00f1os, a cambio del pago de una cantidad fija. El administrador era un contratado a sueldo encargado de gestionar el cobro de la prebenda de manos de los mayordomos de la mesa o de los diezmeros, pasar alimentos al propietario, pagar sus gastos y fiscalizar sus cuentas. La elecci\u00f3n depend\u00eda de la conjunci\u00f3n de intereses financieros de ambas partes. Para uno o para el otro sistema, a m\u00e1s riesgo mayor margen te\u00f3rico de beneficios y a m\u00e1s seguridad mayor limitaci\u00f3n de las ganancias, exactamente igual a lo que suced\u00eda con el arriendo de diezmos de la mesa capitular.<\/span><\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\">Autor: Antonio Jos\u00e9 D\u00edaz Rodr\u00edguez<\/h6>\n<hr \/>\n<p>Bibliograf\u00eda<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">BEN\u00cdTEZ S\u00c1NCHEZ-BLANCO, Rafael, \u201cLas rentas eclesi\u00e1sticas del obispado de M\u00e1laga a mediados del siglo XVII\u201d, en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Actas del I Congreso de Historia de Andaluc\u00eda. Andaluc\u00eda Moderna (siglos XVI-XVII)<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, C\u00f3rdoba, 1978, t. I, pp. 119-129.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">GARRIDO GARC\u00cdA, Carlos Javier, \u201cLa dotaci\u00f3n real del obispo, cabildo catedral y f\u00e1brica mayor de la Di\u00f3cesis de Guadix (1491-1574)\u201d, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Chronica Nova<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, 30, 2003, pp. 157-190.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">HERN\u00c1NDEZ BORREGUERO, Jos\u00e9 Juli\u00e1n y DODDS, Ben, \u201cEl diezmo y las catedrales en Espa\u00f1a e Inglaterra hacia finales de la Edad Media\u201d, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Hispania Sacra<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, LXV (2013), pp. 81-111.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">MORGADO GARC\u00cdA, Arturo, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La di\u00f3cesis de C\u00e1diz: de Trento a la desamortizaci\u00f3n<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, C\u00e1diz, 2008.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">MOYA ULLDEMOLINS, Joaqu\u00edn Mar\u00eda, \u201cAspectos econ\u00f3micos de la Mesa Capitular del cabildo de la catedral de C\u00f3rdoba\u201d, en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Actas del I Congreso de Historia de Andaluc\u00eda. Andaluc\u00eda Moderna (siglos XVI y XVII)<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, C\u00f3rdoba, 1978, t. II, pp. 243-254.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">RODR\u00cdGUEZ MOLINA, Jos\u00e9, \u201cEl diezmo eclesi\u00e1stico en el obispado de Baeza-Ja\u00e9n (siglos XIII-XVI)\u201d, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Cuadernos de Historia. Anexos de la Revista Hispania<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, 7 (1977), pp. 213-282.<\/span><\/p>\n<\/div><div class=\"fusion-clearfix\"><\/div><\/div><\/div><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-1 fusion_builder_column_2_5 2_5 fusion-two-fifth fusion-column-last\" style=\"--awb-bg-size:cover;width:40%;width:calc(40% - ( ( 4% ) * 0.4 ) );\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-flex-column-wrapper-legacy\"><div class=\"fusion-clearfix\"><\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[9,116],"tags":[659],"class_list":["post-1126","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-economia","category-fiscalidad-eclesiastica","tag-antonio-jose-diaz-rodriguez"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1126","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1126"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1126\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8734,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1126\/revisions\/8734"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1126"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1126"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1126"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}