Científicas: Esther Giménez

“Transmitir la emoción por conocer, por descubrir”. Esther Giménez, científica, bióloga, profesora de la Universidad de Almería y directora del Centro de Colecciones Científicas de la UAL, experta en Flora de Andalucía Oriental, responde así a la pregunta de cómo incentivar la vocación investigadora entre las jóvenes.

Nos explica que nuestro contacto con las plantas es constante: “duermes en sábanas de algodón, te duchas y el gel esta aromatizado con plantas, el pelo lo lavas con un champú que tiene extracto de capuchina para fortalecerlo, luego la ropa interior, los vaqueros y la camiseta… El folio, la madera del lápiz, las ruedas del coche… ”
Uno de sus últimos descubrimientos, junto a su equipo, es la distribución de una planta endémica de la Sierra de Gádor, la centaurea kunkelii, perteneciente a la familia de las plantas que llamamos popularmente “abrepuños”.

“¿Por qué es importante?”, le preguntamos. Se nota que son tantas las palabras por decir, las ideas que hay tras ellas, que se atisba que son muchos, y a cual más trascendente, los motivos. Tarda unos segundos en contestar: “por su importancia en si, por preservar la biodiversidad y, siendo egoístas, porque en el futuro nos puede ayudar, ya que aunque sean plantas conocidas, puede descubrirse su potencial para la medicina mucho después”. Pone un ejemplo: “Acaba de publicarse un artículo científico que habla de una planta, ya conocida, en la prevención del cáncer de mama”. Y aprendemos que, curiosamente, tenemos una planta hermana de la que toman las mujeres paquistaníes en infusión, (mujeres que tienen mucha menor incidencia de cáncer de mama -y de ahí el inicio de la investigación-), en Almería, la que conocemos como “el manto de la virgen”.

Nos despedimos con ganas de más. Mientras tanto, nos queda hacer una nueva visita al Centro de Colecciones Científicas y sumergirnos en el mundo de “bichos, matas y piedras”, con el deseo irrefrenable de conocer, explorar y descubrir los regalos de la naturaleza para hacer lo que nos toca (o nos debería tocar) como especie: preservarlos.

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