La familia Osorno tuvo una gran importancia política, social y económica, a lo largo de los siglos XVII y XVIII, tanto en la localidad de Manzanilla (Huelva), como en los pueblos de su comarca (como Escacena y Paterna). En la segunda mitad del siglo XVII encontramos a la familia Osorno afincada en Manzanilla, destacando los hermanos Fernando Cristóbal y Luis Bernardo Osorno.

El cambio de dinastía en el trono español, de los Austrias a los Borbones, fue beneficioso para la familia. A partir del año 1700, fue capaz de salir de su ámbito local y comarcal de influencia, aprovechando la vía de promoción social que supuso la formación del Regimiento de infantería de Triana, durante la Guerra de Sucesión. El conflicto bélico fue una coyuntura perfecta para muchas familias y linajes de los pueblos de Andalucía, que lograrían prestigio y un rápido ascenso social; aprovechando el paso atrás que dieron otras muchas viejas familias de mayor reconocimiento nobiliario, que no asumían la vieja y tradicional función militar de la nobleza.

La familia Osorno sin duda logró un fuerte prestigio social con la formación del Regimiento de Manzanilla (luego Triana), el cual fue para sus miembros una “cantera” donde dar sus primeros pasos en la carrera militar, el inicio de unas posteriores brillantes trayectorias profesionales en el ejército y administración borbónica.

En la primera mitad del año 1704, se formó un nuevo Regimiento de milicias, que tuvo como zona de recluta el partido de milicias de Manzanilla, (Chucena, Escacena, Paterna del Campo), de ahí su primera denominación de Regimiento de Manzanilla. Su leva correspondió a su Coronel, D. Manuel Félix de Osorno y Herrera (natural de Manzanilla). Él sería el único Coronel que tuvo la unidad, siendo su hermano Bartolomé Agustín, su primer Teniente Coronel (ambos, hijos de Fernando Cristóbal). Sus primos hermanos Martín y Fernando de Osorno-Herrera Renier (hijos de Luis Bernardo), también formaron parte de él.

Al término de la guerra, Manuel Félix continuó al servicio Real, como Teniente de Rey de la Plaza de Palma de Mallorca (febrero 1719 – diciembre 1727), para pasar posteriormente al Ejército de Valencia. Su hijo Fernando Osorno Catalá llegó a ser Coronel de los Reales Ejércitos y Caballero de San Juan (1749).

Aunque la familia Osorno continuó con su ámbito de influencia en Manzanilla y Escacena, donde tenía sus principales propiedades rústicas y urbanas, a lo largo del siglo XVIII fue “creciendo” fuera de esta comarca onubense. En todo ello jugó un papel clave, Gonzalo José Osorno Herrera (Canónigo de la Santa Iglesia Catedral de Sevilla), que ayudó continuamente a sus otros dos hermanos (Manuel Félix y Bartolomé Agustín), para que sus sobrinos prosperaran al servicio del Ejército y sus sobrinas entroncaran con linajes sevillanos vinculados al Cabildo municipal sevillano como los Osorio, Esquivel y Medina.

De la línea de Luis Bernardo, hubo destacados militares. Su hijo Martín Osorno-Herrera Renier (ya citado), fue Sargento Mayor y Teniente Coronel del Regimiento de Triana (1707 y 1711), y Teniente Coronel del Regimiento de infantería de Burgos (1724), de ahí pasó a ejercer de Gobernador político militar de la isla de Ibiza (1736), y luego de Agregado del Estado mayor de Valencia (1750), falleciendo hacia el año 1752. Martín tuvo dos hijos: Antonio (Teniente General y Brigadier de la Real Armada y Caballero de la Orden de Carlos III, 1779) y Martín de Osorno y Amorós (Oficial de la Secretaría de Estado y del Despacho de Guerra, Caballero de la Orden de Carlos III, 1792).

Su otro hijo Fernando Osorno-Herrera Renier, también dio primeros pasos como militar como soldado del Regimiento de Triana (1707), pasa pasar a continuación a Alférez del Regimiento de Montesa (1708). A los pocos años compró una Capitanía del mismo (1710), siendo luego agregado al Regimiento de Calatrava (1722), en el cual alcanzó el grado de Teniente Coronel del mismo (1746). Su carrera continuó como Corregidor de Puigcerdá, falleciendo en esta plaza con el grado de Coronel de caballería en el año 1754.

Por su parte, su hijo Fernando Osorno y Beraert, fue Teniente Coronel de los Reales Ejércitos y Oficial de la Secretaría del Despacho Universal de Guerra, y Caballero de Santiago (1792).

En resumen, encontramos dos etapas en la trayectoria de nuestra unidad de origen onubense, primero como Regimiento de milicias de Manzanilla (1704-1707) y luego como Regimiento de Triana profesional bajo servicio real (1707-1715).

El Regimiento de Manzanilla entre 1705-1707 como otros tantos regimientos, se convirtió en reglado o veterano, integrándose en el Ejército regular, y perdiendo su carácter “interino”, hecho que fue confirmado por la Real Orden de 28 de febrero de 1707.

Esta transformación de miliciano a regular, es lo que provocó que cambiara de nombre y pasara a ser denominado Regimiento de Triana. A ello se sumó que la recluta para cubrir los huecos, parece que se produjo en la colación de Santa Ana, o barrio de Triana, barrio extramuros que se extendía en la otra orilla del río Guadalquivir, frente a la vieja Sevilla amurallada. La noticia de este reclutamiento la recoge Justino Matute en su Aparato para escribir la Historia de Triana y de su Iglesia Parroquial (1818):

“Estado Civil de Triana. (… ) y a principios del siglo pasado había un regimiento de infantería con el título de Triana, el que habiendo concurrido a la batalla de Zaragoza, quedó deshecho y reformado. En su compañía de granaderos sirvió el fingido Obispo griego, llamado Francisco Camacho, natural de Manzanilla, quién en sus declaraciones afirmó que el año de 1702 había salido quinto por su lugar y aplicado a servir en dicho Regimiento, cuya mayor fuerza consistía en vecinos de su collación”.

Hay que aclarar que se trata de una unidad distinta a otras 2 compañías de milicias levadas en Triana en el año 1702 por el Cabildo de Sevilla, integradas en los Regimientos de milicias de Sevilla, cuyos dos capitanes eran los Marqueses de Aguiar y Medina, ambos caballeros de la Orden de Alcántara y Veinticuatros de la ciudad de Sevilla.

Son pocas y aisladas las noticias que tenemos de la evolución del Regimiento de Triana durante la Guerra de Sucesión. A través de distintas fuentes podemos esbozar la geografía de su recorrido a lo largo del conflicto sucesorio: frontera con Portugal (primavera y verano de 1704), Campo de Gibraltar (noviembre de 1704), Cádiz (junio de de 1705), frontera con Portugal (1706), Condado de Huelva (noviembre 1708), Fuente de la Higuera, Valencia (1709), Castilla-León, Aragón y Cataluña (1710-1715).

Intervino en las batallas de Almenar (27 de julio), Zaragoza (20 de agosto) y Brihuega (9 de diciembre de 1710). A mediados del año 1715, ya al final de la guerra, se hallaba acantonado en Aragón, siendo reformado en mayo de ese año fusionándose con parte de Regimiento de Burgos.

Las banderas y estandartes a lo largo de la Edad Moderna tuvieron una gran carga simbólica. Su valor emblemático como elemento protector de los ejércitos tenía validez desde el mismo momento que eran bendecidos y entregados a las tropas.

La tradición local recoge que Manuel Félix de Osorno prometió entregar un exvoto, a la imagen de Ntra. Sra. del Valle (Manzanilla), si vencían las tropas de Felipe V y salía con vida del conflicto sucesorio. Ese exvoto se concretó en entregarle como muestra de agradecimiento y homenaje, las banderas de su Regimiento, la bandera de la Compañía coronela que él mismo dirigía y otras dos de compañías (las del Teniente Coronel y Sargento Mayor).

Una tradición local que tuvo detrás una evidente realidad histórica, y es lo que explica que cumpliera con su promesa y que dichas banderas se conserven en la actualidad entre los exvotos de la citada imagen que se venera en la ermita del mismo nombre en la localidad de Manzanilla.

Luis Sorando, experto en Vexicología las describe de la siguiente forma:

“Son las 3 de tafetán de seda blanco, cruzados sus campos de esquina a esquina por el aspa roja de Borgoña, también de seda y cuyos nudos convergen todos hacia el cruce de la misma, formando cuatro grandes espacios triangulares blancos.

La bandera principal o Coronela tiene pintado en el espacio al asta un castillo, y en el del batiente un león rampante rojo y coronado, ambos de pequeño tamaño y perpendiculares con respecto al asta.

Las dos sencillas son idénticas entre sí con el nombre TRIANA en su anverso, sobre su espacio al batiente, en grandes letras de seda roja, perpendiculares con respecto al asta; siendo el reverso idéntico pero con el nombre invertido.Cada una de ellas tiene una corbata roja y otra blanca, ambas ellas con dos caídas y ni lazo ni flecos”.

Banderas que han pertenecido como bienes de la Hermandad desde su donación y así consta en los inventarios de los años 1733, 1744, 1755 y 1775. Las originales estuvieron colgadas hasta la década de los 60 del siglo XX, que fueron sustituidas por unas réplicas bordadas por las monjas del convento carmelita de Villaba del Alcor.

A lo largo del siglo XVIII varios Hermanos Mayores pertenecieron a esta familia: Fernando de Osorno y Herrera, Francisco de Osorno y Catalá. Pero como la donación realizada por Manuel Félix Osorno no fue un hecho aislado, pues otras imágenes como Nuestra Señora de la Fuensanta (Córdoba), Nuestra Señora de Atocha (Madrid), o Nuestra Señora del Viso (Asturias), también recibieron preseas parecidas.

Manzanilla tuvo su premio. Felipe V en señal de agradecimiento a la villa, en la Real Provisión de del 21 de diciembre de 1719 le concedió a la Hermandad del Valle licencia para celebrar una feria de ganado durante 3 días, coincidiendo con la festividad del Espíritu Santo.

Durante el establecimiento de la Corte en la ciudad de Sevilla, al parecer el rey asistió cada año a la feria. La implicación de Manuel Félix Osorno, así como de su localidad natal Manzanilla en la leva y primera formación del Regimiento, y en su posterior actuación, es lo que explica la motivación del rey al conceder y otorgar la merced de celebrar la “Real Feria del Valle”. La Hermandad además contaría con la merced de recibir la mitad de las alcabalas recaudadas durante la misma.

Un pasado que se ha recogido en el escudo municipal de la localidad, donde figuran las banderas de dos de sus batallones con el anagrama “TRIANA” junto a un álamo.

Autor: Francisco Javier Gutiérrez Núñez

Bibliografía

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GUTIÉRREZ NÚÑEZ, Francisco Javier; HERNÁNDEZ NAVARRO, Francisco Javier: “Manuel Félix de Ossorno, Manzanilla y el Regimiento de Triana (1704-1715)”, en Real Feria del Valle. Manzanilla 2010, Manzanilla, 2010, pp. 22-27.

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Vida del falso Nuncio de Portugal Alonso Pérez de Saavedra escrita por él mismo (…) Y la del fingido obispo griego Francisco Camacho publicada por Don Juan Bernardino Roxo (…), Madrid, en la Imprenta de Don Antonio de Espinosa, año de 1788.