Natural de la localidad riojana de Ezcaray, nació en 1699, hijo de Benito Joaquín Barroeta Zaldívar y María Ángel Zaldierna de Barrenechea Frías. Se formó en Derecho en Valladolid, gozando posteriormente de la condición de colegial del Mayor de Cuenca en Salamanca. Ordenado in sacris en 1728, fue canónigo penitenciario de la catedral de Coria y doctoral en Málaga, además de provisor diocesano.

Su carrera episcopal comienza en Indias, adonde habían emigrado sus hermanos José y Juan Crisóstomo, instalados respectivamente en Lima y México. Nombrado arzobispo de Lima el 25 de septiembre de 1748, fue consagrado en Cartagena de Indias. Debió gozar de la protección del marqués de la Ensenada, aunque ya en Perú perdió este ascendiente al enfrentarse a las autoridades peruanas, principalmente el virrey, proclive al poderoso ministro. Contribuyó a la reconstrucción de la Catedral de Lima, dañada por un terremoto, y trató de controlar la Universidad de San Marcos. Obtuvo la mitra de Granada el 19 de diciembre de 1757, iniciando un largo periplo que le llevó a Cádiz en 1759 y finalmente arribó a Granada en mayo de 1761.

Con cuantiosas rentas procedentes de Indias, reedificó la casa solariega de Ezcaray, enriqueció el santuario de la Virgen de Allende, patrona de la localidad, y contribuyó a los estudios de sus sobrinos; dedicó también parte de las rentas de la mitra granadina a esos fines, pero también a limosnas diversas. Empleó más de quince meses en la visita pastoral de la diócesis (1763-1766), en cinco etapas que le llevaron por el Valle de Lecrín, la Alpujarra y la Costa, el Sacromonte, el Poniente granadino, Vega y Sierra y, por último Iznalloz, Colmera e Íllora.

Su vocación pastoral se refleja en diversidad de edictos destinados al clero y al mundo laico. Respecto a los clérigos, incidió en su formación y moralidad, en la obligatoriedad de vestir el hábito talar, la enseñanza de la doctrina, las funciones de los vicarios territoriales, la correcta celebración de la misa o el cumplimiento de la clausura para las religiosas. Respecto a los seglares, insistió en el examen de la doctrina cristiana, la prohibición de bautismos nocturnos y el decoro de las mujeres en el templo, el buen obrar de parteras en bautismos de urgencia o el cumplimiento de los preceptos matrimoniales. También fomentó la correcta ejecución de la adoración eucarística de las Cuarenta Horas, las indulgencias por las ánimas del purgatorio, la atención espiritual de los moribundos, el culto de la Inmaculada Concepción y la abominación de los carnavales, frente a los que oponía el espíritu cuaresmal.

Reguló la recaudación de diezmos y el asilo “en sagrado”, limitó la cuestación de limosnas de las cofradías, aprobó la fundación del colegio de San Fernando, anejo a la Capilla Real, y estableció la residencia arzobispal y la curia eclesiástica en inmuebles cedidos por la Universidad de Granada cuando ésta se trasladó a las instalaciones confiscadas a la Compañía de Jesús. Se sirvió ampliamente de los jesuitas en misiones pastorales antes de su expulsión y, tras ésta, su opinión sobre la orden fue más cautelosa. Su biblioteca personal revirtió en la diócesis y dotó la capilla de la Santa Cruz de la catedral granadina. Forzado por orden superior, acabó interviniendo en la condena de las falsificaciones arqueológicas del Albaicín. En suma, hizo gala de un firme pastoralismo en el que se vislumbran reformas ilustradas.

Barroeta murió en Granada el 20 de marzo de 1775 y fue enterrado en la iglesia catedral. Aún descontadas sus crecidas limosnas, dejó una notable fortuna personal. Parte de ella, mediando el preceptivo expolio, se destinó a la fábrica de lino y cáñamo impulsada por la Sociedad Económica de Amigos del País.

Autor: Miguel Luis López-Guadalupe Muñoz

Bibliografía

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MARTÍNEZ MARTÍN, Carmen, “El Ilmo. Pedro A. Barroeta y Ángel: un conflictivo arzobispo en la Iglesia de Lima (1751-1758)”, Berceo: revista riojana de ciencias sociales y humanidades, 154, 2008, pp. 139-172.

VARGAS LÓPEZ, Jesús, Primeros brotes de reforma ilustrada en el Arzobispado de Granada: D. Pedro Antonio Barroeta y Ángel, Trabajo Fin de Máster inédito, Universidad de Granada, 2016.