Artista grabadora granadina. Hija de Francisco Heylan, flamenco, grabador e impresor establecido en Granada (desde 1611) y de Ana de la Paz de Hurtado Estébanez, perteneciente a una familia noble de Baza. Huérfana de madre a los 10 años, queda al cuidado de sus dos hermanas, pero además de sus responsabilidades familiares, Anna colaborará con su padre en el taller de su propiedad, un taller de calcografía y tipografía que gozaba de cierto reconocimiento en la Granada del momento, iniciándose en la técnica  de la calcografía como un aprendiz más. Así fue para otras artistas del grabado conocidas en la España del XVII como María Eugenia de Beer, que trabajó con notable éxito en Madrid  y María Luisa de Morales, pintora y grabadora, hija del pintor  Juan de Valdés Leal, que lo hizo en Sevilla. Las tres pertenecían  a familias de artistas, lo que les permitió no sólo el aprendizaje en las respectivas técnicas sino también el que, tras este y ya como profesionales, recibieran encargos, en un contexto de fuerte demanda de grabados especialmente y en esta época para su incorporación en obras impresas, aunque también se utilizaban para la distribución de imágenes en estampas sueltas. El grabado calcográfico, en planchas de cobre generalmente, estaba dejando atrás al tradicional grabado xilográfico realizado en madera. Mucho más barato que este, permitía tiradas más amplias de imágenes, contribuyendo así a la popularización y democratización de las mismas. La expansión de la imprenta y la creciente demanda de obras con láminas grabadas favorecieron la multiplicación de talleres de grabado que, en muchos casos y dada la falta de una tradición calcográfica en España, estuvieron a cargo de flamencos, alemanes y franceses.  La mayor parte de estos grabados iban destinados al Principio o Portada de los libros donde debían aparecer los datos básicos del mismo (título, nombre del autor, lugar de la impresión, impresor y fecha), que generalmente eran colocados sobre el marco de una estructura arquitectónica que, según dictaba la moda, estaba compuesta por pórtico con columnas, basamento y entablamento. En los vanos o vacíos de la misma se situaba la información más relevante del libro, y todo ello se acompañaba de figuras alegóricas, escudos y símbolos, en los que se trataba de sintetizar las ideas fundamentales del texto. También había portadas más sencillas, alejadas de este estilo barroco; unas y otras eran creadas por el propio grabador o más o menos inspiradas o tomadas de otros grabados y de los abundantes repertorios de imágenes que circulaban. En los casos en los que el autor del grabado consideraba al mismo como diseño propio solía añadir a su nombre un fecit que actuaba como reconocimiento de autoría.  Aunque no todas estas artistas gozaron de la misma fama -la más destacada fue sin duda Mª Eugenia de Beer-, las tres asumieron su condición de autoras firmando sus obras. Concretamente Anna firmaba sus obras como “Anna Heylan fecit” a la que añadía el nombre de la ciudad de Granada. Anna Heylan, que desarrolló su actividad artística por los mismos años que Mª Eugenia de Beer, fundamentalmente décadas 40 y 50 del Seiscientos, trabajó para distintos talleres tipográficos granadinos, especializándose en portadas de libros. Sus portadas son fieles al estilo barroco que se ha descrito y también al estilo del propio del taller de su padre.  En este sentido es preciso tener en cuenta que el grabado arquitectónico exigía, además del dominio de las técnicas de la calcografía, a buril o con aguafuerte, un buen conocimiento de la perspectiva y de los principios de la arquitectura.

Se han conservado varias obras de Anna Heylan, testigos de su participación en algunas de las ediciones de libros más destacadas de la Granada de su tiempo. Entre ellas, la primera de la que se tiene constancia es una edición de El Secretario del rei (Granada, 1637), obra del canónigo Francisco Bermúdez de Pedraza y para el que hizo la portada. También participó en la Historia Eclesiástica. Principios y progresos de la ciudad y religión católica de Granada…, editada en 1638, y en la Historia eucarística y reformación de abusos, hechos en presencia de Xpo. Nro. Senor (Granada, 1642), para la que realizó una composición en dos niveles: en la parte superior la Eucaristía rodeada de ángeles y en la inferior se representa a San Ildefonso y Santo Tomás sobre un marco arquitectónico de estilo jónico. De su mano es también la portada de la obra Triunfales celebraciones que en aparatosos majestuosos consagró religiosa la ciudad de Granada a honor de la Pureza Virginal de María Santísima en sus desagravios… (Granada, 1640) de Luis de Paracuellos,  para la que dibuja una bellísima Virgen con el Niño y considerada uno de sus grabados más destacados, así como la portada de Defensa en derecho por la Inmaculada Concepción de la Virgen Santísima María Madre de Dios y Señora nuestra… (Granada, 1654), en la que nuestra artista prescinde de los habituales escenarios arquitectónicos  y apuesta por una composición  más  sencilla y original. A pesar de una obra extensa y significada en el contexto espacial y social en el que vive, en las contadas ocasiones en las que la historiografía ha mencionado a Anna Heylan como artista del grabado, ha aludido a su escasa imaginación, a los límites de su diseño y a su dependencia de los modelos y del estilo del taller de su padre, obviando que la artista sigue la moda de la composición de su época y que en la ejecución de las composiciones arquitectónicas su obra revela destreza y conocimientos. En este sentido merece destacarse la estampa de notables dimensiones que realizó con motivo de la conmemoración de las exequias de Isabel de Borbón, primera esposa de Felipe IV, en 1644. En la época era costumbre la celebración de exequias por el fallecimiento de los monarcas y otras personalidades ilustres, para lo que se procedía al levantamiento de Túmulos o estructuras efímeras. El sermón fúnebre correspondiente y la descripción de las exequias formaban parte de  una Relación de estas celebraciones que habitualmente se imprimía con posterioridad.  Nuestra artista realizará el Túmulo de Granada a la Reina Isabel de Borbón, incorporada en  la Relación Historial de las Exequias, Túmulos y Pompa Funeral que el Arzobispo, Deán y Cabildo de la Santa y Metropolitana Iglesia … y Ciudad de Granada hicieron en las Honras de la Reyna …., publicada por Baltasar de Bolívar y Francisco Sánchez en 1645. El túmulo distribuido en cuatro cuerpos contenía jeroglíficos, escudos y símbolos alusivos a la Reina difunta  a través de los que se trataba de expresar su paso por el mundo, su estatus y su poder temporal y la esperanza en la vida de ultratumba. La finalidad del monumento era ensalzar a la Reina por ello el tema de los jeroglíficos serán las virtudes y obras de misericordia que la difunta había cultivado en su paso por el mundo, aunque tampoco faltarán la alusión a su linaje ni la recreación de su poder temporal en las alegorías que refieren las virtudes que tuvo como gobernante. Todo ello se recreará en una estampa en la que Anna Heylan demuestra su capacidad y minuciosidad como grabadora y sus conocimientos de arquitectura renacentista.

Sobre la vida de Anna Heylan, como sobre la de muchas otras artistas, hay escasos datos. Se sabe que, poco después del segundo matrimonio de su padre, cuando Anna contaba con 15 años, se casó con Juan Mayor, un joven platero procedente de Bremen (Alemania) con el que tendrá 4 hijos. Anna se ocupará también de sus hermanas a la muerte de su padre, en 1636. Las dudas sobre su año de nacimiento, sobre su condición de hija de Francisco Heylan, o sobre quién fue su madre se han dilucidado hace relativamente poco.  En la actualidad estos datos se conocen y algunas otras noticias que han podido recabarse ofrecen indicios significativos sobre su trayectoria como artista y su condición de madre y hermana mayor. Una contemporánea suya, la madre Antonia de Jesús, fundadora de conventos de agustinas recoletas en Andalucía, proporciona en su Libro de las  Fundaciones un relato sobre la dedicación con la que Anna asumió la responsabilidad que tenía con sus dos hermanas al fallecer su padre y, más concretamente, sobre sus esfuerzos por  dirigir el futuro de estas y su oposición a que entrasen en el beaterio del Albaicín. La primera de las hermanas Heylan que habló con Antonia de Jesús sobre su intención de entrar en el mismo, fue María de la Paz, la famosa Maritardía que luego dirigiría el convento de las Tomasas del Albaicín durante 20 años. Por entonces, la joven no era sólo miembro de una familia destacada, sino en palabras de la madre Antonia, de las más hermosas doncellas que se hallaban en Granada y que “por su gallarda disposición y bizarría, se llevaba los ojos de todos” (Fundaciones, Tratado 3º). Convencida  la fundadora de que esta vocación sería muy grata para Dios, se dispuso a animarla, pero no contaba con la férrea oposición de Anna que consiguió disuadir a su hermana para que abandonara la idea de entrar en el beaterio. Un poco después será Elena, otra de las hermanas Heylan, la que acudirá al beaterio solicitando la entrada en el mismo. Antonia la aceptará, pero Anna que,  según este relato,  estaba  acostumbrada a ejercer sobre sus hermanas la autoridad de un cabeza de familia, acudió, en palabras de Antonia de Jesús, con muchas voces y gritos y aporreando la puerta, al rescate de su hermana pequeña. Como esta se negase a salir exigió que se quedase desnuda y le devolviese sus ropas. Así lo hizo la madre Antonia que metió a la pequeña de los Heylan en la cama dando a Anna lo que solicitaba. Tampoco conseguirá nuestra artista disponer para el matrimonio a su hermana María a la que, finalmente y tras cuatro años de dudas, convencerá Antonia de Jesús para que entre en el beaterio un tiempo después. Anna, no renunciará a ella fácilmente; cuenta Antonia de Jesús que volvió al convento “como águila herida” más de una vez, gritando, exigiendo los vestidos de María, enviando a su marido que, con  amenazas, pretendía conseguir la renuncia de su cuñada a los hábitos, e incluso fingiéndose “a las puertas de la muerte” por la ausencia de su hermana y valiéndose de personas importantes para conseguir entrevistarse con ella y convencerla. En un último intento, llegará a proponerle su profesión en otro convento, el de la Encarnación, para lo que había obtenido una promesa de dote por parte de un canónigo de Granada con el que Anna había colaborado en repetidas ocasiones en la edición de sus obras. Finalmente, aunque María se quedaría en el beaterio, las hermanas recuperarían la relación. El apodo de “Maritardía” que la madre Antonia le otorgará, según explica por lo mucho que se había detenido en responder a Dios, no parece casar con la diligencia que María de Santa Clara, nombre que asumirá con su profesión, pondrá en el gobierno del beaterio, luego convento de Sto. Tomás de Villanueva, de quien será “el alma” según su fundadora (Fundaciones, Tratado 4º). Más allá del escándalo que pudo originar en la Granada de la época las formas, un tanto intempestivas y radicales, de oposición de una familia notable a la entrada en un beaterio de dos de sus integrantes, y de la anécdota sobre lo ocurrido, lo que interesa poner de relevancia es la seguridad con la que Anna Heylan, responsable de sus hermanas, ejerció la autoridad de cabeza de familia e intentó por todos los medios que sus directrices y órdenes se cumplieran. Fue, por tanto, una mujer consciente de sus capacidades y de sus posibilidades, como artista y como responsable de un grupo familiar.

Autora: María José de la Pascua Sánchez

Bibliografía

IZQUIERDO, Francisco (Coord.,), La estampa devota granadina. Siglos XIV al XIX. Granada, Caja de Ahorros, 2003. (Catálogo de la exposición)

LIZÁRRAGA, Juan Manuel, “Mujeres en la Biblioteca Histórica: Anna Heylan, María Eugenia de Beer y María Luisa de Morales, tres grabadoras españolas del siglo XVII”, Folio Complutense. Noticias de la Biblioteca Histórica  de la Universidad Complutense de Madrid,  (marzo, 2010).

MAYORDOMO TORROBA, Noemí, “El grabado calcográfico: Anna Heylan y su familia”, Acento Cultural, 17 (2015).

MORENO GARRIDO, Antonio, “El grabado en Granada durante el siglo XVII. I. La calcografía”. Cuadernos de Arte de la Universidad de Granada, XIII (1976).

2018-01-23T15:54:37+00:00

Título: Portada de Defensa en derecho por la Inmaculada Concepción de la Virgen Santísima María Madre de Dios y Señora nuestra… (Granada: por Francisco Sánchez de la Imprenta Real de Granada, 1654). Fuente: Ejemplar en [...]