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Una intervención transescalar para las maderas de Albarracín

Juan Ignacio Martínez 9 noviembre, 2016

La comarca de la Sierra de Albarracín, al suroeste de Aragón, es un ente territorial con una marcada historia de independencia y autogestión. Sus antiguas leyes, fueros de Albarracín, aún siguen vigentes en algunos aspectos, como el aprovechamiento de los montes. La Comunidad de Albarracín, con más de 800 años de historia, sigue siendo la institución encargada de gestionar el aprovechamiento común de algunos de los recursos naturales de la zona, como la madera, que ha estado muy presente en la historia de la comarca debido a la gran cantidad de bosques y ríos que hay en ella.

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Por otro lado, en los últimos 50 años, la Sierra ha sufrido una constante despoblación que la ha llevado a una situación demográfica peligrosa. Actualmente la densidad de población de la comarca es de 3,5 habitantes por kilómetro cuadrado, siendo la media española de 93,5 habitantes por kilómetro cuadrado.

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El proyecto tiene como principal objetivo la revitalización de la comarca. Esto es un cambio de tendencia al que afectan muchos factores, algunos demasiado inaccesibles, y se es consciente de la dificultad que conlleva, dadas las circunstancias actuales. Para cumplir este objetivo, el proyecto tratará de actuar con una estrategia transescalar, desde la unidad de paisaje de gran escala que es el cauce del río Guadalaviar, que vertebra y articula el conjunto de la comarca, hasta los detalles constructivos que tratarán de poner en valor a la madera como material, pasando por la forma urbana de la ciudad de Albarracín, que es donde se encuentra el nuevo parque de las maderas.

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La “ciudad” de Albarracín, de 1092 habitantes, es conocida por su casco antiguo, en cuya restauración y mantenimiento se ha puesto mucho esfuerzo, pero el resto del núcleo urbano que abarca el municipio está disperso y disgregado, sin una estructura clara. El casco viejo atrae a muchos turistas y tiene una actividad cultural densa gracias a la fundación Santa María, pero al resto del municipio no se le ha prestado tanta atención.

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En la entrada a la ciudad desde Teruel, bajo una ladera con una pendiente importante, aparecen unos espacios, actualmente bastante degradados, que años atrás fueron un centro de actividad y de producción muy importante para la comarca. Estos espacios, conocidos como “las maderas”, albergaban grandes aserraderos, apoyados con otras actividades vinculadas a la madera, que daban trabajo a los habitantes de la comarca y riqueza a los municipios.

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Actualmente, el sector de la madera en la Sierra de Albarracín está casi apagado, la bajada de los precios, la falta de iniciativas novedosas para aumentar el valor de los productos, la sustitución de la madera por otros materiales constructivos…, han llevado al cierre a casi todas las industrias madereras de la zona.

El proyecto pretende volver a poner en valor a un sector (la madera) que ha sido muy importante para este territorio. En estos espacios degradados, que siguen vinculados a la madera y que siguen muy presentes en la memoria colectiva de la comarca, se pretenden usar la arquitectura y el urbanismo de manera estratégica para devolver al territorio una fuente de riqueza que ayude a luchar contra la despoblación.

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Con esta intención, el proyecto plantea la creación de un parque entre las antiguas naves, que esté articulado mediante un recorrido divulgativo en el que se pueda observar “la vida de la madera”, desde el aserrado y fase de primera transformación hasta la reforestación, pasando por carpinterías (fase de segunda transformación), generación de energía con residuos de éstas, zonas de formación e investigación, viveros…

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Este recorrido divulgativo se ve apoyado por actividades relacionadas con el ocio y el turismo, que suponen la principal fuente de riqueza actualmente en el municipio y pueden ayudar a garantizar la viabilidad económica del proyecto.

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La forma del terreno permite separar en dos cotas diferenciadas la actividad productiva y el turismo/ocio. La zona inferior, cercana a la vega, es donde se encuentran las naves y donde se localizará la actividad productiva. La zona más cercana a la ladera, y de cota superior, estará vinculada al ocio y el turismo.

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El recorrido principal irá enganchándose desde el parque (de cota superior) a las naves, que se reconstruyen con madera, generando nuevos volúmenes para permitir relaciones visuales entre el recorrido divulgativo y el interior de éstas. Además, el recorrido principal generará nuevas relaciones paisajísticas entre la vega y la ladera.

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Se pretenden integrar todas las actividades en un nuevo conjunto urbano que mantenga las peculiaridades de este paisaje híbrido, entre lo industrial y lo rural. La degradación de muchas de las naves y el mal estado de los espacios abiertos hacen imprescindible una remodelación drástica, pero se tratará de mantener algunos de los elementos que aportan un carácter más marcado y una identidad más definida.

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Las estructuras metálicas de las antiguas naves se mantendrán e incorporarán a los recorridos principales, y el uso de costeros (sobras del aserrado) como cerramiento se imitará en los nuevos volúmenes para tratar de conseguir una imagen de conjunto relacionada con la historia del lugar.

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La construcción de las nuevas naves se lleva a cabo con una estructura de pórticos de madera laminada. El cerramiento de los nuevos volúmenes se realiza con cajones de madera con aislamiento incorporado, éstos se revisten con una capa impermeable protegida por una superficie de costeros anclados a una subestructura que los soporta. En la cara que da al recorrido principal, el cerramiento se convierte en una vidriera que permite vistas al interior de las naves, dónde se desarrolla la actividad productiva.

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En definitiva, el proyecto trata de aunar esfuerzos, combinar actividades que parecen no muy relacionadas e integrar gestión y administración de éstas para hacer viable un sector que en tiempos funcionó por sí solo. Con la excusa de la recuperación de unos espacios importantes para la ciudad de Albarracín y para el conjunto de la comarca, se pretende aprovechar las mayores potencialidades del territorio para hacerlo habitable, poner en valor los recursos y la historia del paisaje para que las personas puedan seguir cuidándolo y disfrutando de él.

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About The Author

Juan Ignacio Martínez

Arquitecto por la Universidad San Jorge (Zaragoza), la Universidad La Salle-Ramón Lull (Barcelona) y Universidad Politécnica de Valencia.
Actualmente agricultor y habitante del medio rural. Amante del paisaje y de todos sus componentes. juanignaciomartinezalaman@gmail.com

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